viernes, 7 de enero de 2011
GENET Y WILLIAMS: BASTARDOS
"De las tres obras de teatro que se recogen en este volumen, ‘Un tranvía llamado deseo' figura según los antecedentes como prohibida por la censura de teatro", sentencia el censor que confirmaba la prohibición de esta obra de teatro en 1953. La pieza de Tennessee Williams, Premio Pulitzer en la categoría de Drama en 1948, considerada como una de las obras más importantes de la literatura estadounidense, cuenta la vida altanera de Blanche DuBois, una dama sureña con delirios de grandeza.
Así que aquel censor advertía que el libro que reunía las tres obras podía publicarse, siempre y cuando se suprimieran todas las tachaduras que señalaba en ‘Un tranvía llamado deseo'. Para el siniestro personaje, una lectura tenía menos peligro que una representación teatral, pero los caminos de la censura son inexplicables: "El tema y el tipo central de la trama son francamente duros desde el punto de vista moral. Pero el lector estima que siempre que no se representen en público, sino que sirva exclusivamente de lectura a los aficionados de la literatura, puede autorizarse su publicación".
Insiste con ‘Verano y humo', que también lleva muchísimas tachaduras, en que la censura de teatro se aplique, pero no para el "literato aficionado". Sobre papel puede publicarse. Por otro lado, ‘El zoo de cristal' es calificado como "un problema de clase media inferior, completamente inocuo y puede autorizarse". El lápiz rojo se cernió sobre la obra de Williams por ser considerada "extravagante". La perversión de los censores hizo que también se refugiaran en criterios más allá de la moral para legitimar su actividad.
(Según la leyenda negra, Tennessee Williams y Elia Kazan trabajaron, escena por escena, el borrador original de "Un tranvía llamado deseo", en un encierro en que se discutía parte por parte aquello que el primero le leía al segundo. Así tuvieron que pactar la supresión de aquellos pasajes homoeróticos entre Kowalski y el pretendiente de Blanche, que en cine interpretó Karl Malden. Esto, se supone, enmarcado en el espíritu del mccarthismo y su red de delatores de posibles filocomunistas. Si seguimos tejiendo en torno a la leyenda oscura, igual pasó con la versión cinematográfica de "Una gata sobre el tejado de zinc" (1958), dirigida por Richard Brooks, en que el personaje que interpreta Paul Newman le fue suprimido su perfil homosexual, que redundará en una trama confusa, sin pies ni cabeza (y que explicaría la insatisfacción sexual del personaje que interpreta Liz Taylor). Nota tomada del diario El Público.
jueves, 6 de enero de 2011
HUMO EN TUS OJOS
Somos los campeones del paro y, gracias a este Gobierno, los campeones en la prohibición de fumar. Despedimos 2010 con 4.100.000 desempleados, el récord histórico, y recibimos 2011 con una España libre de humos... y de trabajo. La ministra Pajín anima a la delación, a perseguir al que no cumpla la nueva ley antitabaco: ni siquiera quieren dar trabajo a unos cuantos vigilantes e instigan a que el chivatazo lo asuma el compañero de la mesa del bar, el que usa el servicio de al lado, la mamá que lleva al niño al parque o el propietario del restaurante. Y si hay bronca, que el porrazo se lo lleve él, como el dueño de la bolera de Cáceres, que además de perder a varios clientes para siempre se llevó 19 puntos de sutura en la frente. Y encima nos quieren vender la mentira oficial de que España, con esta ley, se coloca al mismo nivel de Europa. Una falacia fácilmente desmontable.
Según el Gobierno, Europa está libre de humos desde hace mucho, y España era tercermundista en este sentido. Falso. Sólo Reino Unido, Irlanda y Chipre tienen prohibido fumar en cualquier espacio cerrado, como ahora ha hecho España. Todos los demás países tienen espacios reservados para fumadores en aeropuertos, salones privados, etc. Y ninguno, absolutamente ninguno, prohíbe fumar al aire libre como hace esta ley (en la imagen, el espacio para fumadores del aeropuerto de Zurich, con todo lujo y lejos de las peceras inmundas que había en España). En resumen, de los 500 millones de habitantes de la UE, 390 millones disponen de espacios para fumadores. Nosotros, los españoles, no. ¿Era necesaria la norma? Por motivos del coste sanitario no lo creo: cada fumador paga en impuestos 2,98 euros de los 3,90 que cuesta cada cajetilla, suficiente para costear los tratamientos. Por la libertad del no fumador, tampoco. Bastaba con hacer cumplir a rajatabla la anterior: a ningún no fumador se le obligaba a entrar en las zonas de fumadores. ¿Por proteger a los camareros? Que hagan una encuesta: prefieren trabajar en un bar expuestos al humo del tabaco o quedarse en el paro, como ya ha comenzado a pasar. Que les pregunten a la mayoría de los 4.100.000 parados si rechazarían un trabajo en la barra de un bar de fumadores...
Gracias a esta ley tan progresista, no se puede fumar en las marquesinas de autobús que tengan techo y tres paredes, aunque sean de cristal; no se puede fumar frente a un colegio, a menos de cincuenta metros, porque se da mal ejemplo, aunque sí se puede estar bebiendo una cerveza tras otra en la misma puerta del colegio y dejar todo hecho un asco, que no se acercará ningún inspector de sanidad. Los perros de los dueños incívicos pueden seguir entrando en los parques infantiles, pero el mismo dueño incívico no podrá fumarse un cigarro. Una niña de 16 a 18 años podrá abortar sin consultárselo a sus padres, pero esos mismos padres no podrán echar un cigarrito a las puertas de la maternidad cuando esa misma hija decida parir...
En fin, que como este blog siempre tiene una referencia a Internet, ahí va la de fumadores por la tolerancia http://www.prohibidoprohibir.org/blog/por-que-nosotros-si , que lleva a cabo una campaña de firmas (ya van más de medio millón) y unos decálogos del buen y el mal fumador.
(Eustorgio: no sé si lo recuerdes: cuando este gobierno de panistas cínicos y rateros elevó a rango constitucional la prohibición de fumar en sitios públicos, al mismo tiempo el gobierno le abrió las puertas de la cárcel a uno de los capos más ricos del mundo -que no se apellida Slim-, se multiplicaron los narcotúneles en la frontera con EEUU y empezó la matanza de inocentes -los famosos "daños colaterales"- en el dizque combate a los zares del narco, los cárteles se multiplicaron, prosiguieron las desapariciones y levantones de los indocumentados miserables y hambrientos, etcétera, etcétera, etcétera. Lo cierto es que el humo nos impidió y nos impide ver el bosque cuando los reflectores de televisa apuntaron a la alfombra roja del Jefe Diego, ya sin puro en la boca y todos los progres aplaudieron la última cinta de Luis Estrada. Las autoridades dijeron que los impuestos que pagamos YA los fumadores, será para cubrir nuestro entierro y la campaña del PAN en el 2012. Nota reproducida del blog 'internet me mata' de Alberto Pérez, ABC.)
Según el Gobierno, Europa está libre de humos desde hace mucho, y España era tercermundista en este sentido. Falso. Sólo Reino Unido, Irlanda y Chipre tienen prohibido fumar en cualquier espacio cerrado, como ahora ha hecho España. Todos los demás países tienen espacios reservados para fumadores en aeropuertos, salones privados, etc. Y ninguno, absolutamente ninguno, prohíbe fumar al aire libre como hace esta ley (en la imagen, el espacio para fumadores del aeropuerto de Zurich, con todo lujo y lejos de las peceras inmundas que había en España). En resumen, de los 500 millones de habitantes de la UE, 390 millones disponen de espacios para fumadores. Nosotros, los españoles, no. ¿Era necesaria la norma? Por motivos del coste sanitario no lo creo: cada fumador paga en impuestos 2,98 euros de los 3,90 que cuesta cada cajetilla, suficiente para costear los tratamientos. Por la libertad del no fumador, tampoco. Bastaba con hacer cumplir a rajatabla la anterior: a ningún no fumador se le obligaba a entrar en las zonas de fumadores. ¿Por proteger a los camareros? Que hagan una encuesta: prefieren trabajar en un bar expuestos al humo del tabaco o quedarse en el paro, como ya ha comenzado a pasar. Que les pregunten a la mayoría de los 4.100.000 parados si rechazarían un trabajo en la barra de un bar de fumadores...
Gracias a esta ley tan progresista, no se puede fumar en las marquesinas de autobús que tengan techo y tres paredes, aunque sean de cristal; no se puede fumar frente a un colegio, a menos de cincuenta metros, porque se da mal ejemplo, aunque sí se puede estar bebiendo una cerveza tras otra en la misma puerta del colegio y dejar todo hecho un asco, que no se acercará ningún inspector de sanidad. Los perros de los dueños incívicos pueden seguir entrando en los parques infantiles, pero el mismo dueño incívico no podrá fumarse un cigarro. Una niña de 16 a 18 años podrá abortar sin consultárselo a sus padres, pero esos mismos padres no podrán echar un cigarrito a las puertas de la maternidad cuando esa misma hija decida parir...
En fin, que como este blog siempre tiene una referencia a Internet, ahí va la de fumadores por la tolerancia http://www.prohibidoprohibir.org/blog/por-que-nosotros-si , que lleva a cabo una campaña de firmas (ya van más de medio millón) y unos decálogos del buen y el mal fumador.
(Eustorgio: no sé si lo recuerdes: cuando este gobierno de panistas cínicos y rateros elevó a rango constitucional la prohibición de fumar en sitios públicos, al mismo tiempo el gobierno le abrió las puertas de la cárcel a uno de los capos más ricos del mundo -que no se apellida Slim-, se multiplicaron los narcotúneles en la frontera con EEUU y empezó la matanza de inocentes -los famosos "daños colaterales"- en el dizque combate a los zares del narco, los cárteles se multiplicaron, prosiguieron las desapariciones y levantones de los indocumentados miserables y hambrientos, etcétera, etcétera, etcétera. Lo cierto es que el humo nos impidió y nos impide ver el bosque cuando los reflectores de televisa apuntaron a la alfombra roja del Jefe Diego, ya sin puro en la boca y todos los progres aplaudieron la última cinta de Luis Estrada. Las autoridades dijeron que los impuestos que pagamos YA los fumadores, será para cubrir nuestro entierro y la campaña del PAN en el 2012. Nota reproducida del blog 'internet me mata' de Alberto Pérez, ABC.)
miércoles, 5 de enero de 2011
PÁSAME EL CHICLE
Lo siento, que nadie se sienta ofendido, pues esto no atañe a nadie en particular, sino a mucha gente “considerada en general”, pero hay pocas costumbres humanas —y tanto pues efectivamente es sólo del género de los bípedos de postura erecta, pulgar oponible a los otros dedos y supuesta inteligencia— que me parezcan tan tontas y asqueantes como la de masticar chicle, eso que suele convertir a los chicleadictos en una especie de rumiantes de lo insípido o de infladores de globitos para, puf, hacerlos estallar sobre los labios y a veces sobre parte del rostro. Tanto detesto ese vicio que muy voluntariamente me olvidé de obedecer a mi odontólogo o estomatólogo, que me aconsejaba mascar chicle para fortalecer mi dentadura, y cuando voy al centro de Coyoacán, lugar para mí muy grato (uno de los pocos que conservan un tono y restos de un tranquilo ritmo pueblerino, pese a estar ya pululante de multitud y de “comercio informal”), trato de evitar alguno de los siete tramos de la casi inevitable calle Tres Cruces que iniciándose desde la de Belisario Domínguez pasa al costado del jardín Centenario y termina en la avenida Miguel Ángel de Quevedo, porque en muchas de sus aceras o banquetas hay unos cuantos árboles con aspecto de seres ulcerosos por hallarse sus troncos entera y repugnantemente cubiertos de chicles masticados. Ese modo peculiar de humillar a los árboles creyendo adornarlos acaso se debe a que algunos transeúntes ingenuamente desean dejar una marca o señal de su paso por la calle y a final de cuentas en el mundo, pero es sucio, repelente a la vista, antihigiénico y aun insalubre, pues se ha descubierto que los chicles mascados tienen miríadas de microbios. Así que al enterarme de que el suelo de la céntrica, histórica y todavía con estilo calle Madero ha sido recientemente deschiclado por voluntad del Consejo Ciudadano y las autoridades del Gobierno del Distrito Federal, no puedo menos de aplaudir y esperar que se continúe con la deseable deschiclación de otras zonas de la ciudad, y particularmente (si no fuese mucho pedir) del barrio o la colonia o como quiera llamársele a esa zona de Coyoacán, una de las pocas en Esmógico City que todavía, aunque cada vez más débilmente, hacen paseable y convivible a la Ciudad de México.
(Hubo un tiempo que se inventaron muchos sinónimos: "le troné el chicle" por "le chasqueé los dedos"; "a esa vieja sí le trueno el ejote" por "a esa me la cojo"; "tragué saliva" por "se me antojó"; "ando añusgado" por "traigo obstruída la glotis o el gañote"; "se me pararon los pelos de punta" por "me dio miedo"; "me tienes con el jesús en la boca" por "ando estresado", etc. Así el mascar chicle se toma como un recurso melodramático propio de las porteras, chismosas y lavanderas, nótese la misoginia de la metáfora. Nota tomada de Milenio, autor: José de la Colina.)
(Hubo un tiempo que se inventaron muchos sinónimos: "le troné el chicle" por "le chasqueé los dedos"; "a esa vieja sí le trueno el ejote" por "a esa me la cojo"; "tragué saliva" por "se me antojó"; "ando añusgado" por "traigo obstruída la glotis o el gañote"; "se me pararon los pelos de punta" por "me dio miedo"; "me tienes con el jesús en la boca" por "ando estresado", etc. Así el mascar chicle se toma como un recurso melodramático propio de las porteras, chismosas y lavanderas, nótese la misoginia de la metáfora. Nota tomada de Milenio, autor: José de la Colina.)
FRANZ KAFKA (1883- 1924)
Dos relatos
1.
Mientras más caballos ates, más rápido funcionará -es decir, no el arrancar el bloque del piso, lo que es imposible, sino el romperse de las riendas y con ello el viaje alegre, vacío.
2.
El animal le arrebata el látigo al señor y se azota a sí mismo para volverse señor y no sabe que esto es apenas una fantasía creada por un nuevo nudo en las correas del látigo.
(textos tomados de Microcuentos y dibujos, ed. Universidad de Antioquía, col. Biblioteca Clásica para Jóvenes Lectores, trad. Selnich Vivas Hurtado, Medellín, Colombia, 2010)
1.
Mientras más caballos ates, más rápido funcionará -es decir, no el arrancar el bloque del piso, lo que es imposible, sino el romperse de las riendas y con ello el viaje alegre, vacío.
2.
El animal le arrebata el látigo al señor y se azota a sí mismo para volverse señor y no sabe que esto es apenas una fantasía creada por un nuevo nudo en las correas del látigo.
(textos tomados de Microcuentos y dibujos, ed. Universidad de Antioquía, col. Biblioteca Clásica para Jóvenes Lectores, trad. Selnich Vivas Hurtado, Medellín, Colombia, 2010)
martes, 4 de enero de 2011
LOS PUROS DE LEZAMA LIMA
Horas después de que entrara en vigor la ley antitabaco ya aparecen los primeros conflictos. El dueño de un bar de Montehermoso (Cáceres), Juan Francisco Valhondo, y varios clientes tuvieron una pelea cuando pidieron a un fumador que apagase su cigarro. La trifulca acabó con varias personas en un centro de salud, donde el propietario recibió entre 16 y 18 puntos de sutura.
El suceso ocurrió a después de las 20.00 horas del domingo, cuando Valhondo pidió "educadamente" a un cliente que apagara su cigarro. Según informa el diario extremeño Hoy.es, el asunto no se quedó en esas palabras, minutos después el fumador y su hermano estaban pegándose con varios clientes.
"Cuando me quise dar cuenta había una pelea", explica el dueño del establecimiento. El propietario intentó mediar en la trifulca y cuando sacó del local al fumador, éste volvió hacia él y le propinó el golpe en la frente, con "una botella o un vaso de cristal". Le causó una herida que le obligó a recibir atención médica en el Hospital de Plasencia, al que se desplazó.
Además, en el mismo centro hospitalario tuvieron que ser atendidas otras tres personas que se vieron involucradas en la trifulca, una de ellas con un ojo morado, otra con contusiones en un brazo y otra con la muñeca abierta. Nada más abandonar el hospital, ya de madrugada, Juan Francisco Valhondo presentó una denuncia en el Cuartel de la Guardia Civil correspondiente, al igual que los otros tres contusionados.
Preguntado por si esperaba que con la entrada en vigor de la nueva normativa contra el tabaco pudieran producirse sucesos de este tipo en su local, Juan Francisco sospecha que no será "la última" riña que tenga lugar por esta ley, la cual teme "va a traer muchos problemas" a los hosteleros. "Realmente la bronca no iba conmigo, yo iba a separar y me tocaron los platos rotos", ha concluido.
(Hablar de los cafés en la ciudad de México es hablar de historia. Además de sitios de reunión, en el siglo XIX fungieron como antecedentes de lo que serían luego los talleres de creación literaria pues desde siempre esos lugares fueron lugar de convergencia de pintores, escritores, músicos y bohemios. Ahí se llegaron a fraguar planes para futuras revistas de intelectuales venidos de distintos puntos del país y del extranjero. A diferencia de las cantinas, bares y cervecerías, los cafés eran sitios de reunión de damas de esta y aquella clase social. En la geografía sentimental del capitalino perduran sitios que han sobrevivido asonadas de políticos de viejo cuño, aun puede cualquiera ingresar al bar La Ópera o al café La Habana, testigos fieles del paso de un siglo a otro y a otro. Con la entrada en vigor de la ley antitabaco, se borró de un plumazo a toda una generación de ancianos que por las tardes chachareaban (conversaban) en el Sanborn's de los azulejos y en el de Balderas, o simplemente iban a guarecerse de la lluvia, a hojear las ediciones de mediodía de los diarios o a piropear a las meseras. ¿Alguien puede imaginarse a Ernesto el Che Guevara y a Fidel Castro Ruz ser desairados en el café en que planeaban la toma del cuartel Moncada a principios de los años 50; alguien puede visualizar al tenor Néstor Mesta Cháirez ser despedido con cajas destempladas del café-restaurante más cercano a su domicilio -cerca del reloj chino- por encender el primer cigarrillo de la mañana; habrá quién pudo ser testigo de que sacaran a los Infrarrealistas del café en que Roberto Bolaño fumaba de manera compulsiva sus Delicados sin filtro; José Lezama Lima habría apagado, humildemente, su puro por una hipotética ley antitabaco en la década de 1940 en Cuba? Pues esa maldita ley ya entró en vigor en España y ya aparecieron los primeros descalabros. Nota tomada del diario El Mundo.
El suceso ocurrió a después de las 20.00 horas del domingo, cuando Valhondo pidió "educadamente" a un cliente que apagara su cigarro. Según informa el diario extremeño Hoy.es, el asunto no se quedó en esas palabras, minutos después el fumador y su hermano estaban pegándose con varios clientes.
"Cuando me quise dar cuenta había una pelea", explica el dueño del establecimiento. El propietario intentó mediar en la trifulca y cuando sacó del local al fumador, éste volvió hacia él y le propinó el golpe en la frente, con "una botella o un vaso de cristal". Le causó una herida que le obligó a recibir atención médica en el Hospital de Plasencia, al que se desplazó.
Además, en el mismo centro hospitalario tuvieron que ser atendidas otras tres personas que se vieron involucradas en la trifulca, una de ellas con un ojo morado, otra con contusiones en un brazo y otra con la muñeca abierta. Nada más abandonar el hospital, ya de madrugada, Juan Francisco Valhondo presentó una denuncia en el Cuartel de la Guardia Civil correspondiente, al igual que los otros tres contusionados.
Preguntado por si esperaba que con la entrada en vigor de la nueva normativa contra el tabaco pudieran producirse sucesos de este tipo en su local, Juan Francisco sospecha que no será "la última" riña que tenga lugar por esta ley, la cual teme "va a traer muchos problemas" a los hosteleros. "Realmente la bronca no iba conmigo, yo iba a separar y me tocaron los platos rotos", ha concluido.
(Hablar de los cafés en la ciudad de México es hablar de historia. Además de sitios de reunión, en el siglo XIX fungieron como antecedentes de lo que serían luego los talleres de creación literaria pues desde siempre esos lugares fueron lugar de convergencia de pintores, escritores, músicos y bohemios. Ahí se llegaron a fraguar planes para futuras revistas de intelectuales venidos de distintos puntos del país y del extranjero. A diferencia de las cantinas, bares y cervecerías, los cafés eran sitios de reunión de damas de esta y aquella clase social. En la geografía sentimental del capitalino perduran sitios que han sobrevivido asonadas de políticos de viejo cuño, aun puede cualquiera ingresar al bar La Ópera o al café La Habana, testigos fieles del paso de un siglo a otro y a otro. Con la entrada en vigor de la ley antitabaco, se borró de un plumazo a toda una generación de ancianos que por las tardes chachareaban (conversaban) en el Sanborn's de los azulejos y en el de Balderas, o simplemente iban a guarecerse de la lluvia, a hojear las ediciones de mediodía de los diarios o a piropear a las meseras. ¿Alguien puede imaginarse a Ernesto el Che Guevara y a Fidel Castro Ruz ser desairados en el café en que planeaban la toma del cuartel Moncada a principios de los años 50; alguien puede visualizar al tenor Néstor Mesta Cháirez ser despedido con cajas destempladas del café-restaurante más cercano a su domicilio -cerca del reloj chino- por encender el primer cigarrillo de la mañana; habrá quién pudo ser testigo de que sacaran a los Infrarrealistas del café en que Roberto Bolaño fumaba de manera compulsiva sus Delicados sin filtro; José Lezama Lima habría apagado, humildemente, su puro por una hipotética ley antitabaco en la década de 1940 en Cuba? Pues esa maldita ley ya entró en vigor en España y ya aparecieron los primeros descalabros. Nota tomada del diario El Mundo.
IDEA VILARIÑO (1920- 2009)
Cuando compre un espejo
Cuando compre un espejo para el baño
voy a verme la cara
voy a verme
pues qué otra manera hay decirme
qué otra manera de saber quién soy.
Cada vez que desprenda la cabeza
del fárrago de libros y de hojas
y que la lleve hueca atiborrada
y la deje en reposo allí un momento
la miraré a los ojos con un poco
de ansiedad de curiosidad de miedo
o sólo con cansancio con hastío
con la vieja amistad correspondiente
o atenta y seriamente mirareme
como esa extraña vez -mis once años-
y me diré mirá ahí estás
seguro
pensaré no me gusta o pensaré
que esa cara fue la única posible
y me diré esa soy ésa es idea
y le sonreiré dándome ánimos.
(texto tomado de En lo más implacable
de la noche, ed. Colihue, col. Musarisca,
2a reimpresión, 2009, Buenos Aires.)
Cuando compre un espejo para el baño
voy a verme la cara
voy a verme
pues qué otra manera hay decirme
qué otra manera de saber quién soy.
Cada vez que desprenda la cabeza
del fárrago de libros y de hojas
y que la lleve hueca atiborrada
y la deje en reposo allí un momento
la miraré a los ojos con un poco
de ansiedad de curiosidad de miedo
o sólo con cansancio con hastío
con la vieja amistad correspondiente
o atenta y seriamente mirareme
como esa extraña vez -mis once años-
y me diré mirá ahí estás
seguro
pensaré no me gusta o pensaré
que esa cara fue la única posible
y me diré esa soy ésa es idea
y le sonreiré dándome ánimos.
(texto tomado de En lo más implacable
de la noche, ed. Colihue, col. Musarisca,
2a reimpresión, 2009, Buenos Aires.)
lunes, 3 de enero de 2011
ISABELLE CARO (1982/ 2010 )
“Mi madre me amaba con locura. No me dejaba salir de casa. No estaba secuestrada. Pero cuando ella se hundió en la depresión, mi vida se convirtió en un tormento. No salí de casa hasta los quince. Era anoréxica desde los doce...”
En su autobiografía, Isabelle Caro (Marsella, 1982 – París, 2010) ha contado lo esencial de su trágica vida, coloreándola de manera patética. La suya pudo ser una tragedia banal, de no haber cobrado una efímera gloria a través de las fotografías de Oliviero Toscani, el mes de mayo del 2007, convertida en icono de una campaña italiana contra la anorexia.
Desnuda, sentada, el torso inclinado, Isabelle tenía a los 25 años la figura de una anciana, con un metro sesenta y cinco centímetros y poco más de 25 kilos. Toscani ha contado que eligió a Isabelle Caro como “modelo” de una campaña contra la anorexia, a la vista de los patéticos estragos de la enfermedad que la perseguía desde la pubertad.
El día de su muerte, Toscani ha dejado el testimonio más cruel: “Traté un poco a Isabelle. Hasta quedescubrí algo atroz. Ella misma intentaba utilizar su anorexia, para convertirse en modelo, en actriz. Pero no tenía ningún talento. Y el talento único de la anorexia terminó devorándola”.
Su amiga y profesora de arte dramático, Danièle Dubreuil-Prévot anunció con varias semanas de retraso que Isabelle Caro había muerto el 17 de noviembre pasado, “tras una gira en Japón, donde había cumplido algunos compromisos profesionales”. En verdad, la modelo murió en un hospital parisino, donde pasó las dos últimas semanas de su vida, aquejada de insuficiencia respiratoria.
Desde su nacimiento, su vida fue un largo de rosario de tragedias. Hasta poco antes de los 20 años, vivió “secuestrada” por una madre enferma, depresiva, que deseaba “protegerla” en un modesto domicilio, del que la niña no salía ni siquiera para ir a la escuela.
Sola, la niña Isabelle Caro sufrió durante ocho largos años una anorexia que nadie le curaba ni trataba. Cuando los médicos comenzaron a tratarla, hacia los veinte años, la mujer joven comenzó una vida atroz.
Fama fugaz
A los veinte años fue hospitalizada por vez primera. En vano. Durante el resto de su vida, nunca llegó a pesar mucho más de 30 kilos. Cuando Oliviero Toscani la descubrió y la convirtió en la “estrella” de sus fotografías contra la anorexia, Isabelle cobró una cierta fama fugaz.
“Célebre” de la noche a la mañana, Isabelle, cuenta el fotógrafo, decidió cambiar de vida: convertirse en una “estrella” de la moda, el cine, la publicidad. Y fundó una pequeña asociación de lucha contra la anorexia. Esa nueva vida se convirtió muy pronto en una pesadilla.
Como modelo, Isabelle Caro no llegó nunca a conseguir ningún trabajo vagamente continuo. En París, una escuela de actores decidió aceptarla como alumna. Pero tuvo que abandonar los cursos en varias ocasiones: estaba demasiado frágil para realizar un trabajo duro y continuado. Sus cursos de arte dramático le dieron nuevas relaciones. Incluso soñó en fundar algo así como una compañía, que nunca llegó a ser realidad: sin dinero, consagró mucho tiempo a buscar “padrinos” o “amigos” que lanzasen por ella suscripciones públicas para montar algunas piezas de teatro.
Desde varios blogs, escribía peticiones, reclamando ayuda para lanzar su carrera de actriz. Esa actividad y anhelos tuvieron un cierto patetismo: una mujer joven, anoréxica, gritando a quien deseaba escucharla que su pasión era el teatro y la pasarela de moda... En un vídeo póstumo que circula por internet, Isabelle continuaba dando consejos a las jóvenes que desear hacer carrera como maniquíes: “Sed felices. Creer en la vida”. Ella ha muerto sola, perdida en el laberinto de sus esperanzas e ilusiones, víctima de la anorexia que le dió la fama y la muerte.
(Tarde o temprano la vida de esta chica será llevada a la pantalla como coronación de una cultura de famélicos y de adoración a la muerte. El año que termina una empresa de cosméticos se propuso lanzar al mercado una línea de productos relacionados con las muertas de ciudad Juárez, Chihuahua, al manejar nombres como Border Line, Dark Sky, etc., propósito que despertó una ola internacional de rechazo a semejante estupidez. En esta sociedad enferma todo es susceptible de comercialización incluida de desgracia ajena. Nota reproducida del diario ABC, español.)
En su autobiografía, Isabelle Caro (Marsella, 1982 – París, 2010) ha contado lo esencial de su trágica vida, coloreándola de manera patética. La suya pudo ser una tragedia banal, de no haber cobrado una efímera gloria a través de las fotografías de Oliviero Toscani, el mes de mayo del 2007, convertida en icono de una campaña italiana contra la anorexia.
Desnuda, sentada, el torso inclinado, Isabelle tenía a los 25 años la figura de una anciana, con un metro sesenta y cinco centímetros y poco más de 25 kilos. Toscani ha contado que eligió a Isabelle Caro como “modelo” de una campaña contra la anorexia, a la vista de los patéticos estragos de la enfermedad que la perseguía desde la pubertad.
El día de su muerte, Toscani ha dejado el testimonio más cruel: “Traté un poco a Isabelle. Hasta quedescubrí algo atroz. Ella misma intentaba utilizar su anorexia, para convertirse en modelo, en actriz. Pero no tenía ningún talento. Y el talento único de la anorexia terminó devorándola”.
Su amiga y profesora de arte dramático, Danièle Dubreuil-Prévot anunció con varias semanas de retraso que Isabelle Caro había muerto el 17 de noviembre pasado, “tras una gira en Japón, donde había cumplido algunos compromisos profesionales”. En verdad, la modelo murió en un hospital parisino, donde pasó las dos últimas semanas de su vida, aquejada de insuficiencia respiratoria.
Desde su nacimiento, su vida fue un largo de rosario de tragedias. Hasta poco antes de los 20 años, vivió “secuestrada” por una madre enferma, depresiva, que deseaba “protegerla” en un modesto domicilio, del que la niña no salía ni siquiera para ir a la escuela.
Sola, la niña Isabelle Caro sufrió durante ocho largos años una anorexia que nadie le curaba ni trataba. Cuando los médicos comenzaron a tratarla, hacia los veinte años, la mujer joven comenzó una vida atroz.
Fama fugaz
A los veinte años fue hospitalizada por vez primera. En vano. Durante el resto de su vida, nunca llegó a pesar mucho más de 30 kilos. Cuando Oliviero Toscani la descubrió y la convirtió en la “estrella” de sus fotografías contra la anorexia, Isabelle cobró una cierta fama fugaz.
“Célebre” de la noche a la mañana, Isabelle, cuenta el fotógrafo, decidió cambiar de vida: convertirse en una “estrella” de la moda, el cine, la publicidad. Y fundó una pequeña asociación de lucha contra la anorexia. Esa nueva vida se convirtió muy pronto en una pesadilla.
Como modelo, Isabelle Caro no llegó nunca a conseguir ningún trabajo vagamente continuo. En París, una escuela de actores decidió aceptarla como alumna. Pero tuvo que abandonar los cursos en varias ocasiones: estaba demasiado frágil para realizar un trabajo duro y continuado. Sus cursos de arte dramático le dieron nuevas relaciones. Incluso soñó en fundar algo así como una compañía, que nunca llegó a ser realidad: sin dinero, consagró mucho tiempo a buscar “padrinos” o “amigos” que lanzasen por ella suscripciones públicas para montar algunas piezas de teatro.
Desde varios blogs, escribía peticiones, reclamando ayuda para lanzar su carrera de actriz. Esa actividad y anhelos tuvieron un cierto patetismo: una mujer joven, anoréxica, gritando a quien deseaba escucharla que su pasión era el teatro y la pasarela de moda... En un vídeo póstumo que circula por internet, Isabelle continuaba dando consejos a las jóvenes que desear hacer carrera como maniquíes: “Sed felices. Creer en la vida”. Ella ha muerto sola, perdida en el laberinto de sus esperanzas e ilusiones, víctima de la anorexia que le dió la fama y la muerte.
(Tarde o temprano la vida de esta chica será llevada a la pantalla como coronación de una cultura de famélicos y de adoración a la muerte. El año que termina una empresa de cosméticos se propuso lanzar al mercado una línea de productos relacionados con las muertas de ciudad Juárez, Chihuahua, al manejar nombres como Border Line, Dark Sky, etc., propósito que despertó una ola internacional de rechazo a semejante estupidez. En esta sociedad enferma todo es susceptible de comercialización incluida de desgracia ajena. Nota reproducida del diario ABC, español.)
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