Los 'sin nombre' de México rozan los 9.000, todos muertos sin identificar víctimas de la violencia, muchos, pero también de accidentes o enfermedades. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) se ha encargado de contarlos con información recogida de los óganos oficiales de los 31 estados y el Distrito Federal.
Las morgues, con el trabajo incrementado por una guerra contra el 'narco' que ya se ha cobrado más de 35.000 vidas, conservan estos cadáveres durante un tiempo y después, algunos llegan a las facultades de Medicina para ayudar a los alumnos a salvar de la muerte a otros.
Además, México acumula desde 2006, el año en que llegó Felipe Calderón a la presidencia del país, más de 5.000 expedientes abiertos por la desaparición de otras tantas personas, la mayoría hombres, según el informe de la CNDH.
El organismo ha incluido estas cifras en su Sistema de Información Nacional de Personas Extraviadas y Fallecidas no Identificadas (SINPEF), desde el que refleja datos de los desaparecidos proporcionados por los familiares y brinda orientación.
(nota reproducida del diario El Mundo.)
martes, 5 de abril de 2011
lunes, 4 de abril de 2011
DANIEL DIVINSKY, EDITOR
Los cientos de libros apretados en los anaqueles, la cabeza de Geniol llena de agujas, las columnas de carpetas y papeles que se alzan torpemente sobre el escritorio y dejan en el centro un claro, un lugar donde poner las manos o apoyar la frente; el televisor Toshiba viejo y marrón; los adornos, las ventanas y los cuadros, y este hombre compacto -este hombre que es la versión libre de algún sueño de Narnia- tienen una forma de relacionarse con el aire que recuerda a la gravedad y a la lluvia.
Todo cae acá. Todo busca la tierra.
-Igual voy al gimnasio tres veces por semana, no creas. Mi médico es amigo de la gimnasia y yo soy cada vez más amigo de mi médico, y a mi médico le gusta que sus amigos se conozcan entre sí.
Hasta que este hombre habla -una voz lúdica y fina- y las cosas, de improviso, se presentan de otro modo: lo que se ve cae (eso es cierto). Pero lo que no se ve vuela.
He aquí la vida equilibrada de Daniel Divinsky, fundador y director de Ediciones de la Flor.
-¿Por qué la actividad intelectual está tan reñida con la actividad física?
-No lo sé. Sí sé que hay una cuestión muy especial en la Argentina, que se relaciona con que en la dictadura el fomento del deporte tuvo una especial significación. Yo, que me fui luego de estar preso en 1977 y volví en 1983, cuando llegué me encontré con una patria deportista que no existía cuando yo me había ido. Los sectores de clase media que podían haberse dedicado anteriormente a otras inquietudes intelectuales se habían volcado a la vida de country club, que marcaba una sociabilidad bastante particular. Porque el deporte no está mal en sí mismo, el problema es cuando se hace como reacción a la represión de otras cosas.
-O sea que usted volvió del exilio y se encontró con un país atlético.
-Sin duda. Un país que no tenía mucho que ver conmigo.
Antes de dirigir la editorial independiente más longeva de Argentina (con cuarenta y tres años en el mercado), y de ser el mayor veterano local que tiene la Feria del Libro de Fráncfort, y de ser el primer -y en algunos casos único- editor de Quino, Roberto Fontanarrosa, Sendra, Caloi, Rodolfo Walsh, Maitena y Liniers, y de recibir premios y homenajes (de la Biblioteca Nacional, del Congreso de la Nación, de la Fundación Konex, de las escuelas de periodismo TEA y Deportea) y de recibirse de abogado con diploma de honor a los veinte años; antes, en síntesis, de todo lo que pueda formar parte de una sorprendente hoja de vida, Divinsky fue un niño que a los cuatro años se enfermó y que en su lecho de enfermo empezó a leer. Fue una nefritis, un problema de riñón de curación muy lenta.
-Además tenía dos tías docentes, solteras, que me estimulaban mucho y me enseñaron a entender los libros como fuente de entretenimiento. Me acuerdo de uno que se llamaba Cómo divertirse en un día de lluvia. Era un libro traducido que, entre las miles de propuestas, tenía una para hacer muñequitos con limpiadores de pipa, como si en todas las casas hubiera limpiadores de pipa. Pero bueno: gracias a esas cosas entré en la primaria sabiendo leer de corrido, marcando las pausas... Las maestras me llevaban a sexto grado para que los chicos vieran cómo se debía leer, o sea: a ojos de mis compañeros yo era un asco. Pero para mí fue una ventaja comparativa y desde entonces leo todo lo que me pasa por delante.
-Una compulsión.
-Algo así. Me entero antes de lo que leo que de lo que oigo, lo que no es necesariamente bueno. Presto más atención cuando leo que cuando escucho.
-¿Hay libros que de antemano no le interesen?
-No descarto nada, pero tengo algo con las ciencias duras. Admiro que la gente lea a Paenza y me encanta que a Paenza, que es un buen tipo, le vaya bien. Pero jamás leería un libro que tenga siquiera un acercamiento amistoso a las matemáticas. Y no es que haya sido malo en matemáticas. Tuve el mejor promedio de todo el secundario, pero no me gustaban. Me acuerdo de que en 1958, cuando fui a anotarme en la carrera de Ingeniería, vi el plan de estudios y salí disparando.
-¿Y por qué había pensado en anotarse en Ingeniería?
-Porque quería estudiar Letras pero mi padre, médico, me había convencido de que iba a tener que ganarme la vida y de que eso no iba a ser posible si estudiaba Letras. Así que fui a anotarme a Ingeniería con gran convicción vocacional. Esa misma tarde, cuando me escapé, me fui a Derecho y ahí decidí, también con profunda vocación, ser abogado.
-¿Fue un buen abogado?
-Fui un abogado involuntario. Que vendría a ser como los bomberos voluntarios, pero al revés.
Se sabe -lo dijo muchas veces- que era un abogado tesonero y cuidadoso: joven. Se sabe también que en esos tiempos conoció a Jorge Álvarez, un hombre que le vendía los libros de derecho y que además tenía una editorial donde publicaban Rodolfo Walsh, Quino y Pirí Lugones, nieta de Leopoldo Lugones. Álvarez le ofreció abrir una editorial en sociedad. Se sabe lo que vino después: viendo las aspiraciones de Álvarez y Divinsky, Pirí Lugones dijo: "Ustedes quieren una flor de editorial".
Y así nació, se sabe, Ediciones de la Flor. Una empresa familiar -Ana María Miller, Kuki, compañera de Divinsky, también está en la dirección- fundada sobre un principio de transparencia: se sabe quiénes son los dueños, se sabe qué buscan, se sabe qué piensan.
-Voy a decir algo que sospecho que se va a leer como muy pedante: una marca fuerte de esta editorial es que publica los libros que es necesario publicar. No tengo una asamblea de accionistas a la que responder por las utilidades o pérdidas de la empresa. Por otro lado, tampoco tenemos un cuerpo de vendedores que nos exijan novedades cada mes. Nosotros seguimos vendiendo libros publicados hace veinte años y más: vendemos libros que los grandes grupos normalmente transforman en picadillo, que dejan de ofrecer porque no tienen la posibilidad de ocuparse de tal cantidad de títulos. Nosotros estamos publicando veintipico de novedades por año.
-¿Han tenido ofertas para vender la editorial a una multinacional?
-No a una: a varias. Incluso una oferta es reciente. Pero las rechazamos porque hasta el momento no lo necesitamos y porque los proyectos de las grandes editoriales nos parecen suicidas. Esa obligación de vivir de novedad en novedad es insostenible. Por eso, en la crisis de fines de 2001 y comienzos de 2002 los grandes grupos sufrieron mucho más: no podían alimentar toda la estructura que tenían montada porque no había mercado que absorbiera tantas novedades. La lógica de las novedades sobrevive porque cada tanto aparece un éxito como el de Stamateas, Coelho o Paluch, que financia todos los demás fracasos.
-Se puede decir, estadísticamente, que no es cierto que la gente no lee. ¿Leer cualquier cosa es mejor que no leer nada?
-Sí, porque uno puede equivocarse y deslizarse y terminar leyendo cosas de mejor nivel.
-¿Qué hay del ego de un autor de best sellers? ¿La vanidad de un escritor es proporcional a su éxito literario?
-En absoluto. Hasta los escritores más modestos tienen unas reservas narcisistas que nunca dejaron de sorprenderme. Yo no quiero opacar las honras fúnebres que mereció el talento literario de Fogwill, pero De la Flor fue la única editorial que se atrevió a publicar Los pichiciegos en 1983, cuando el manuscrito había paseado por una cantidad de editoriales que lo habían rechazado por temor a alguna represalia. Yo lo leí fascinado, hicimos inmediatamente el contrato y fue el primer libro que decidí publicar sentado en mi escritorio al regreso del exilio. Y el libro tuvo buenas críticas, pero se vendió muy poco. Y Fogwill tuvo una reacción absolutamente disparatada y dijo que el libro no se vendía porque yo le había hecho una tapa horrible. Lo dijo en términos mucho menos publicables. Y en realidad fue una tapa muy discreta: como los conscriptos en Malvinas sólo podían entrar en calor bebiendo licor Tres Plumas, que era una especie de brandy de mala calidad, el diseñador de la portada había hecho un motivo con plumas que no era para nada bélico. Y ahí Fogwill apareció a los gritos en la editorial diciendo que el libro no se vendía por esa tapa espantosa.
Relaciones exteriores
El de Fogwill fue un problema menor. El libro que más dolor le causó a la editorial -suponiendo que el problema era el libro- no fue Los pichiciegos sino Cinco dedos: una fábula infantil, publicada en tiempos de dictadura, que sostenía que "la unión hace la fuerza". Un decreto lo prohibió porque decían que el libro "preparaba a la niñez para el accionar subversivo", y en algún momento Divinsky y Kuki quedaron presos y a disposición del Poder Ejecutivo. Fueron 127 días de encierro.
-Estuvimos juntos casi un mes y medio en Seguridad Federal, antes de ser trasladados cada uno a una cárcel distinta, y para lograr un mejor trato desarrollamos estrategias que ninguno sabía que tenía. Yo intentaba tener poco contacto con los policías, pero Kuki jugaba con ellos interminables partidos de chinchón, que a mí me aburre muchísimo. Finalmente no tuvimos un maltrato mayor que el que resultaba de la situación. Digamos que fuimos unos privilegiados absolutos. Creo que ellos pensaban que éramos empresarios y estábamos presos por algún delito económico. Por eso nos trataban bien.
-Compartir la celda ya era un privilegio.
-Sí, rarísimo. Hasta teníamos un calentador eléctrico para preparar los alimentos que nos llevaban nuestras familias. Me acuerdo de algo: por esa dependencia siempre pasaba la gente que salía en libertad, gente que había cumplido su detención y quedaba ahí veinticuatro horas. Entonces un día llegaron unas chicas que venían de alguno de los penales y mi mujer les ofreció café, les dijo que su marido estaba durmiendo todavía... Y después de tomar el café y comer unas galletitas, una de las chicas le preguntó: "¿Y ustedes por qué viven aquí?".
Divinsky y Kuki Miller fueron liberados gracias a la presión de las asociaciones de editores internacionales encabezada por Rogelio García Lupo. Una vez afuera, salieron del país -la suegra de Divinsky quedó a cargo de la editorial en la Argentina- y pasaron buena parte del exilio en Venezuela, junto con su pequeño hijo.
En una ponencia en el Congreso de la Lengua Española Chile 2010, Divinsky usó un ejemplo de sus años en Venezuela para hablar de todos los idiomas que conviven en la palabra "castellano". En el exilio debió pensar qué tipo de español hablaría su hijo: "La idea era que el exilio duraría lo que impusiera la dictadura -dijo Divinsky en Chile-. Y como quería preparar a mi hijo para ser idiomáticamente argentino al regresar, le hablaba utilizando sinónimos en la misma frase. Podía decirle: 'Cerrá, cierra, el grifo, la canilla, la llave' para indicarle que no dejara correr excesivamente el agua del cuarto de baño. Alguna deidad protectora de la salud mental de los niños o la inveterada cordura de su madre salvó a nuestro hijo de la esquizofrenia".
-Yo hablaba tres idiomas distintos, sí. Porque al argentino y al venezolano debías sumarles el lenguaje para comunicarte con las empleadas domésticas dominicanas. El otro día recordaba una publicidad en Caracas que alentaba a la gente a disponer razonablemente de sus residuos y decía: "Bota tu pote en el pipote". Eso quería decir "tirá tu lata en el tacho". ¿Alguien puede decir, a estas alturas, que el castellano es un idioma único?
-Hay editoriales que no parecen registrar esta diversidad. Hay libros en español muy difíciles de entender.
-Algunos de Anagrama son ilegibles. Es algo que hablé con Jorge Herralde, el director de Anagrama, una editorial que por cierto me agrada mucho. Podrían adoptar no sé si un castellano neutro, pero al menos no el argot de los barrios bajos de Barcelona. En el caso de Trainspotting, que es uno de los más notorios, Herralde argumentó que la película Trainspotting en Inglaterra se daba con subtítulos en inglés para que la gente entendiera la jerga de estos personajes del submundo de la droga. Entonces el traductor de Anagrama lo había traducido bajo la jerga de los traficantes en Cataluña.
-Raro.
-Sí. Creo que es una especie de ombliguismo, de considerar que la lengua de los españoles es la verdadera y las latinoamericanas son variantes falsas. Nosotros, en el caso de la ficción, tratamos de traducirla al castellano argentino y, si no hay más remedio, al de Buenos Aires. Pero si es un ensayo, buscamos un idioma más neutro, que se pueda entender bien en todo el mundo hispanohablante.
-¿Es cierto que John Berger quiso que lo tradujeran al porteño?
-En realidad hubo una cosa muy especial. En su fantasía de izquierdismo infantil de tipo talentosísimo y brillante, él quería que hubiera una edición rioplatense de su novela King, que transcurre en una villa miseria y está contada por un perro. Él creía que si se traducía al castellano del Río de la Plata las clases populares leerían la novela. Nosotros aceptamos, pero Carmen Balcells, que es su representante y no da puntada sin hilo, quiso colocarnos un combo con otros dos libros muy antiguos de Berger, y ahí no lo hicimos. De todos modos, hemos publicado dos libros suyos, Mirar y Cada vez que decimos adiós, y hemos mantenido una correspondencia muy linda con su mujer. Todo por fax.
-¿Fax?
-Berger es muy especial. Vive en los Pirineos y... Es gracioso. Una vez el Consejo Británico quería invitarlo a la Argentina y nos pidieron el número de fax y él respondió que quería venir, pero preguntó si podía hacerlo en barco porque no creía que esos viajes tan largos pudieran hacerse en avión y porque decía que la aviación comercial era una especie de ideología que se le imponía a la gente... Un poco de delirio. Por cierto: Berger ya tiene correo electrónico.
-¿Y usted cómo se lleva con Facebook, Twitter, las novelas en 140 caracteres?
-Eh... No, no fumo.
-El avance de Internet supone, entre tantas cosas, una gran piratería. ¿Cómo lo resuelven?
-Hemos tenido éxito con un portal francés que había puesto los libros de Quino con el argumento de que no sabían que había derechos sobre esos libros. ¡Absurdo! Luego tenemos una causa contra Taringa! porque han metido una cantidad de libros que tienen derechos. Y ha ido prosperando. Y después está esto (toma una pila de libros). Esto que ves acá son libros pirata con la factura de compra. Los voy a llevar en los próximos días a Tribunales. De Operación Masacre hay ediciones hasta más lindas que la auténtica, pero los de Fontanarrosa son tan espantosos que les haría un juicio por piratería y otro por mal gusto.
Divinsky muestra las réplicas y luego invita a bajar al subsuelo: el vergel de los originales; la nave nodriza de esta casa. En el sótano de Ediciones de la Flor hay anaqueles morrudos con infinitos libros que nombran la literatura en términos numéricos pero también cromáticos: acá hay muchos ejemplares -de Liniers, Fontanarrosa, Maitena, Quino- y hay un derrame de colores vivos.
Un tiempo atrás, la escritora Luisa Valenzuela bajó, miró y tuvo un ataque.
-Le agarró como una fiebre -dice Divinsky-. "Ay, qué lindo, ¿puedo agarrar uno?", dijo. Pero no podía parar, se quería llevar todo.
Lo naranja, lo azul, lo violeta, lo verde.
-Todo -repite Divinsky.
Y cuando dice "todo", habla -parece hablar- no tanto de los libros como de la felicidad.
(entrevista de Josefina Licitra para La Nación, diario argentino. En algún espacio de mis libreros he de tener uno o dos ejemplares de Ediciones de la Flor, pues entre ellos apareció, sin buscarlo, uno de David Viñas, "De Sarmiento a Cortázar", aparecido en la editorial Siglo Veinte y dos de Benedetti de Editorial Alfa, en la colección Libros de la Carabela Mayor, "Gracias por el fuego" y "Montevideanos", adquiridos durante aquella diáspora tras el golpe militar argentino. Y ya pasaron muchos años pues ya se llevaron a juicio a Jorge Rafael Videla y otros.)
Todo cae acá. Todo busca la tierra.
-Igual voy al gimnasio tres veces por semana, no creas. Mi médico es amigo de la gimnasia y yo soy cada vez más amigo de mi médico, y a mi médico le gusta que sus amigos se conozcan entre sí.
Hasta que este hombre habla -una voz lúdica y fina- y las cosas, de improviso, se presentan de otro modo: lo que se ve cae (eso es cierto). Pero lo que no se ve vuela.
He aquí la vida equilibrada de Daniel Divinsky, fundador y director de Ediciones de la Flor.
-¿Por qué la actividad intelectual está tan reñida con la actividad física?
-No lo sé. Sí sé que hay una cuestión muy especial en la Argentina, que se relaciona con que en la dictadura el fomento del deporte tuvo una especial significación. Yo, que me fui luego de estar preso en 1977 y volví en 1983, cuando llegué me encontré con una patria deportista que no existía cuando yo me había ido. Los sectores de clase media que podían haberse dedicado anteriormente a otras inquietudes intelectuales se habían volcado a la vida de country club, que marcaba una sociabilidad bastante particular. Porque el deporte no está mal en sí mismo, el problema es cuando se hace como reacción a la represión de otras cosas.
-O sea que usted volvió del exilio y se encontró con un país atlético.
-Sin duda. Un país que no tenía mucho que ver conmigo.
Antes de dirigir la editorial independiente más longeva de Argentina (con cuarenta y tres años en el mercado), y de ser el mayor veterano local que tiene la Feria del Libro de Fráncfort, y de ser el primer -y en algunos casos único- editor de Quino, Roberto Fontanarrosa, Sendra, Caloi, Rodolfo Walsh, Maitena y Liniers, y de recibir premios y homenajes (de la Biblioteca Nacional, del Congreso de la Nación, de la Fundación Konex, de las escuelas de periodismo TEA y Deportea) y de recibirse de abogado con diploma de honor a los veinte años; antes, en síntesis, de todo lo que pueda formar parte de una sorprendente hoja de vida, Divinsky fue un niño que a los cuatro años se enfermó y que en su lecho de enfermo empezó a leer. Fue una nefritis, un problema de riñón de curación muy lenta.
-Además tenía dos tías docentes, solteras, que me estimulaban mucho y me enseñaron a entender los libros como fuente de entretenimiento. Me acuerdo de uno que se llamaba Cómo divertirse en un día de lluvia. Era un libro traducido que, entre las miles de propuestas, tenía una para hacer muñequitos con limpiadores de pipa, como si en todas las casas hubiera limpiadores de pipa. Pero bueno: gracias a esas cosas entré en la primaria sabiendo leer de corrido, marcando las pausas... Las maestras me llevaban a sexto grado para que los chicos vieran cómo se debía leer, o sea: a ojos de mis compañeros yo era un asco. Pero para mí fue una ventaja comparativa y desde entonces leo todo lo que me pasa por delante.
-Una compulsión.
-Algo así. Me entero antes de lo que leo que de lo que oigo, lo que no es necesariamente bueno. Presto más atención cuando leo que cuando escucho.
-¿Hay libros que de antemano no le interesen?
-No descarto nada, pero tengo algo con las ciencias duras. Admiro que la gente lea a Paenza y me encanta que a Paenza, que es un buen tipo, le vaya bien. Pero jamás leería un libro que tenga siquiera un acercamiento amistoso a las matemáticas. Y no es que haya sido malo en matemáticas. Tuve el mejor promedio de todo el secundario, pero no me gustaban. Me acuerdo de que en 1958, cuando fui a anotarme en la carrera de Ingeniería, vi el plan de estudios y salí disparando.
-¿Y por qué había pensado en anotarse en Ingeniería?
-Porque quería estudiar Letras pero mi padre, médico, me había convencido de que iba a tener que ganarme la vida y de que eso no iba a ser posible si estudiaba Letras. Así que fui a anotarme a Ingeniería con gran convicción vocacional. Esa misma tarde, cuando me escapé, me fui a Derecho y ahí decidí, también con profunda vocación, ser abogado.
-¿Fue un buen abogado?
-Fui un abogado involuntario. Que vendría a ser como los bomberos voluntarios, pero al revés.
Se sabe -lo dijo muchas veces- que era un abogado tesonero y cuidadoso: joven. Se sabe también que en esos tiempos conoció a Jorge Álvarez, un hombre que le vendía los libros de derecho y que además tenía una editorial donde publicaban Rodolfo Walsh, Quino y Pirí Lugones, nieta de Leopoldo Lugones. Álvarez le ofreció abrir una editorial en sociedad. Se sabe lo que vino después: viendo las aspiraciones de Álvarez y Divinsky, Pirí Lugones dijo: "Ustedes quieren una flor de editorial".
Y así nació, se sabe, Ediciones de la Flor. Una empresa familiar -Ana María Miller, Kuki, compañera de Divinsky, también está en la dirección- fundada sobre un principio de transparencia: se sabe quiénes son los dueños, se sabe qué buscan, se sabe qué piensan.
-Voy a decir algo que sospecho que se va a leer como muy pedante: una marca fuerte de esta editorial es que publica los libros que es necesario publicar. No tengo una asamblea de accionistas a la que responder por las utilidades o pérdidas de la empresa. Por otro lado, tampoco tenemos un cuerpo de vendedores que nos exijan novedades cada mes. Nosotros seguimos vendiendo libros publicados hace veinte años y más: vendemos libros que los grandes grupos normalmente transforman en picadillo, que dejan de ofrecer porque no tienen la posibilidad de ocuparse de tal cantidad de títulos. Nosotros estamos publicando veintipico de novedades por año.
-¿Han tenido ofertas para vender la editorial a una multinacional?
-No a una: a varias. Incluso una oferta es reciente. Pero las rechazamos porque hasta el momento no lo necesitamos y porque los proyectos de las grandes editoriales nos parecen suicidas. Esa obligación de vivir de novedad en novedad es insostenible. Por eso, en la crisis de fines de 2001 y comienzos de 2002 los grandes grupos sufrieron mucho más: no podían alimentar toda la estructura que tenían montada porque no había mercado que absorbiera tantas novedades. La lógica de las novedades sobrevive porque cada tanto aparece un éxito como el de Stamateas, Coelho o Paluch, que financia todos los demás fracasos.
-Se puede decir, estadísticamente, que no es cierto que la gente no lee. ¿Leer cualquier cosa es mejor que no leer nada?
-Sí, porque uno puede equivocarse y deslizarse y terminar leyendo cosas de mejor nivel.
-¿Qué hay del ego de un autor de best sellers? ¿La vanidad de un escritor es proporcional a su éxito literario?
-En absoluto. Hasta los escritores más modestos tienen unas reservas narcisistas que nunca dejaron de sorprenderme. Yo no quiero opacar las honras fúnebres que mereció el talento literario de Fogwill, pero De la Flor fue la única editorial que se atrevió a publicar Los pichiciegos en 1983, cuando el manuscrito había paseado por una cantidad de editoriales que lo habían rechazado por temor a alguna represalia. Yo lo leí fascinado, hicimos inmediatamente el contrato y fue el primer libro que decidí publicar sentado en mi escritorio al regreso del exilio. Y el libro tuvo buenas críticas, pero se vendió muy poco. Y Fogwill tuvo una reacción absolutamente disparatada y dijo que el libro no se vendía porque yo le había hecho una tapa horrible. Lo dijo en términos mucho menos publicables. Y en realidad fue una tapa muy discreta: como los conscriptos en Malvinas sólo podían entrar en calor bebiendo licor Tres Plumas, que era una especie de brandy de mala calidad, el diseñador de la portada había hecho un motivo con plumas que no era para nada bélico. Y ahí Fogwill apareció a los gritos en la editorial diciendo que el libro no se vendía por esa tapa espantosa.
Relaciones exteriores
El de Fogwill fue un problema menor. El libro que más dolor le causó a la editorial -suponiendo que el problema era el libro- no fue Los pichiciegos sino Cinco dedos: una fábula infantil, publicada en tiempos de dictadura, que sostenía que "la unión hace la fuerza". Un decreto lo prohibió porque decían que el libro "preparaba a la niñez para el accionar subversivo", y en algún momento Divinsky y Kuki quedaron presos y a disposición del Poder Ejecutivo. Fueron 127 días de encierro.
-Estuvimos juntos casi un mes y medio en Seguridad Federal, antes de ser trasladados cada uno a una cárcel distinta, y para lograr un mejor trato desarrollamos estrategias que ninguno sabía que tenía. Yo intentaba tener poco contacto con los policías, pero Kuki jugaba con ellos interminables partidos de chinchón, que a mí me aburre muchísimo. Finalmente no tuvimos un maltrato mayor que el que resultaba de la situación. Digamos que fuimos unos privilegiados absolutos. Creo que ellos pensaban que éramos empresarios y estábamos presos por algún delito económico. Por eso nos trataban bien.
-Compartir la celda ya era un privilegio.
-Sí, rarísimo. Hasta teníamos un calentador eléctrico para preparar los alimentos que nos llevaban nuestras familias. Me acuerdo de algo: por esa dependencia siempre pasaba la gente que salía en libertad, gente que había cumplido su detención y quedaba ahí veinticuatro horas. Entonces un día llegaron unas chicas que venían de alguno de los penales y mi mujer les ofreció café, les dijo que su marido estaba durmiendo todavía... Y después de tomar el café y comer unas galletitas, una de las chicas le preguntó: "¿Y ustedes por qué viven aquí?".
Divinsky y Kuki Miller fueron liberados gracias a la presión de las asociaciones de editores internacionales encabezada por Rogelio García Lupo. Una vez afuera, salieron del país -la suegra de Divinsky quedó a cargo de la editorial en la Argentina- y pasaron buena parte del exilio en Venezuela, junto con su pequeño hijo.
En una ponencia en el Congreso de la Lengua Española Chile 2010, Divinsky usó un ejemplo de sus años en Venezuela para hablar de todos los idiomas que conviven en la palabra "castellano". En el exilio debió pensar qué tipo de español hablaría su hijo: "La idea era que el exilio duraría lo que impusiera la dictadura -dijo Divinsky en Chile-. Y como quería preparar a mi hijo para ser idiomáticamente argentino al regresar, le hablaba utilizando sinónimos en la misma frase. Podía decirle: 'Cerrá, cierra, el grifo, la canilla, la llave' para indicarle que no dejara correr excesivamente el agua del cuarto de baño. Alguna deidad protectora de la salud mental de los niños o la inveterada cordura de su madre salvó a nuestro hijo de la esquizofrenia".
-Yo hablaba tres idiomas distintos, sí. Porque al argentino y al venezolano debías sumarles el lenguaje para comunicarte con las empleadas domésticas dominicanas. El otro día recordaba una publicidad en Caracas que alentaba a la gente a disponer razonablemente de sus residuos y decía: "Bota tu pote en el pipote". Eso quería decir "tirá tu lata en el tacho". ¿Alguien puede decir, a estas alturas, que el castellano es un idioma único?
-Hay editoriales que no parecen registrar esta diversidad. Hay libros en español muy difíciles de entender.
-Algunos de Anagrama son ilegibles. Es algo que hablé con Jorge Herralde, el director de Anagrama, una editorial que por cierto me agrada mucho. Podrían adoptar no sé si un castellano neutro, pero al menos no el argot de los barrios bajos de Barcelona. En el caso de Trainspotting, que es uno de los más notorios, Herralde argumentó que la película Trainspotting en Inglaterra se daba con subtítulos en inglés para que la gente entendiera la jerga de estos personajes del submundo de la droga. Entonces el traductor de Anagrama lo había traducido bajo la jerga de los traficantes en Cataluña.
-Raro.
-Sí. Creo que es una especie de ombliguismo, de considerar que la lengua de los españoles es la verdadera y las latinoamericanas son variantes falsas. Nosotros, en el caso de la ficción, tratamos de traducirla al castellano argentino y, si no hay más remedio, al de Buenos Aires. Pero si es un ensayo, buscamos un idioma más neutro, que se pueda entender bien en todo el mundo hispanohablante.
-¿Es cierto que John Berger quiso que lo tradujeran al porteño?
-En realidad hubo una cosa muy especial. En su fantasía de izquierdismo infantil de tipo talentosísimo y brillante, él quería que hubiera una edición rioplatense de su novela King, que transcurre en una villa miseria y está contada por un perro. Él creía que si se traducía al castellano del Río de la Plata las clases populares leerían la novela. Nosotros aceptamos, pero Carmen Balcells, que es su representante y no da puntada sin hilo, quiso colocarnos un combo con otros dos libros muy antiguos de Berger, y ahí no lo hicimos. De todos modos, hemos publicado dos libros suyos, Mirar y Cada vez que decimos adiós, y hemos mantenido una correspondencia muy linda con su mujer. Todo por fax.
-¿Fax?
-Berger es muy especial. Vive en los Pirineos y... Es gracioso. Una vez el Consejo Británico quería invitarlo a la Argentina y nos pidieron el número de fax y él respondió que quería venir, pero preguntó si podía hacerlo en barco porque no creía que esos viajes tan largos pudieran hacerse en avión y porque decía que la aviación comercial era una especie de ideología que se le imponía a la gente... Un poco de delirio. Por cierto: Berger ya tiene correo electrónico.
-¿Y usted cómo se lleva con Facebook, Twitter, las novelas en 140 caracteres?
-Eh... No, no fumo.
-El avance de Internet supone, entre tantas cosas, una gran piratería. ¿Cómo lo resuelven?
-Hemos tenido éxito con un portal francés que había puesto los libros de Quino con el argumento de que no sabían que había derechos sobre esos libros. ¡Absurdo! Luego tenemos una causa contra Taringa! porque han metido una cantidad de libros que tienen derechos. Y ha ido prosperando. Y después está esto (toma una pila de libros). Esto que ves acá son libros pirata con la factura de compra. Los voy a llevar en los próximos días a Tribunales. De Operación Masacre hay ediciones hasta más lindas que la auténtica, pero los de Fontanarrosa son tan espantosos que les haría un juicio por piratería y otro por mal gusto.
Divinsky muestra las réplicas y luego invita a bajar al subsuelo: el vergel de los originales; la nave nodriza de esta casa. En el sótano de Ediciones de la Flor hay anaqueles morrudos con infinitos libros que nombran la literatura en términos numéricos pero también cromáticos: acá hay muchos ejemplares -de Liniers, Fontanarrosa, Maitena, Quino- y hay un derrame de colores vivos.
Un tiempo atrás, la escritora Luisa Valenzuela bajó, miró y tuvo un ataque.
-Le agarró como una fiebre -dice Divinsky-. "Ay, qué lindo, ¿puedo agarrar uno?", dijo. Pero no podía parar, se quería llevar todo.
Lo naranja, lo azul, lo violeta, lo verde.
-Todo -repite Divinsky.
Y cuando dice "todo", habla -parece hablar- no tanto de los libros como de la felicidad.
(entrevista de Josefina Licitra para La Nación, diario argentino. En algún espacio de mis libreros he de tener uno o dos ejemplares de Ediciones de la Flor, pues entre ellos apareció, sin buscarlo, uno de David Viñas, "De Sarmiento a Cortázar", aparecido en la editorial Siglo Veinte y dos de Benedetti de Editorial Alfa, en la colección Libros de la Carabela Mayor, "Gracias por el fuego" y "Montevideanos", adquiridos durante aquella diáspora tras el golpe militar argentino. Y ya pasaron muchos años pues ya se llevaron a juicio a Jorge Rafael Videla y otros.)
domingo, 3 de abril de 2011
EL BURDEL DE KAWABATA
Para quienes hayan leído las dos, es imposible leer esta corta novela de Yasunari Kawabata, La casa de las bellas durmientes, sin establecer una charla entre ella y Memorias de mis putas tristes de Gabriel García Márquez. En ambas, se analizan los sentimientos de un viejo que se acuesta en un prostíbulo especial con una o varias muchachas muy jóvenes, que están profundamente dormidas. Pero en el libro de Kawabata, los “tristes” son los viejos y eso dice mucho sobre la diferencia de planteo.
Lo que producía indignación en la novela de García Márquez (dicho esto desde mi visión personal de mujer, una mujer que sigue releyendo los primeros libros del colombiano con una admiración deslumbrada), se vuelve a decir aquí desde una perspectiva completamente diferente, una en la cual el acto de poder del viejo es parte de la “iniquidad humana”, descripta en una imagen que hiela la sangre como un águila que vuela sobre un mar embravecido con un animal ensangrentado en el pico.
En esta novela, desde la primera de las cinco noches que se cuentan, Eguchi, el protagonista, es consciente de que la casa de las bellas durmientes es un lugar imposible, un lugar todopoderoso que convierte a chicas jóvenes en “juguetes vivientes”. El viejo Eguchi tiene conciencia de eso y su conciencia aumenta con cada noche.
Ese, el del dominio del hombre sobre la mujer, es uno de los temas de la historia y aquí, hablo de “tema” en el sentido musical del término: hay metáforas, sueños, declaraciones directas y diálogos que son distintas variaciones sobre esa idea. Dos ejemplos entre muchos otros: “Era el cuerpo de una mujer sin mente”; o “los labios de un hombre podían hacer sangrar cualquier parte del cuerpo de una mujer”. No hay aquí perdón para Eguchi, que sabe que el suyo es un “placer deforme” y que sus relaciones con las chicas no son “relaciones humanas”, pero que no por eso deja de volver. Vuelve a la casa no una sino cuatro veces después de la primera, por lo menos hasta que se cierra el libro.
¿Qué busca con esas noches extrañas? Esa pregunta abre un costado psicológico claramente masculino a la historia (tal vez lo más cercano del libro al planteo de García Márquez). En este segundo campo, la historia funciona más bien a nivel reflexivo. El personaje piensa sus propias reacciones frente a varios motivos que se le aparecen enredados en los recuerdos que le despiertan las chicas drogadas: la vejez; el deseo; el sexo; la atracción de lo prohibido; la doble moral (según se aplique a uno mismo o a otros); el miedo a la muerte; la envidia de la juventud; la paternidad.
Los dos carriles de reflexión –el abuso contra las mujeres y los deseos masculinos de los viejos– se desarrollan siempre dentro del mismo esquema simple: cinco capítulos; cinco noches; siempre la misma rutina nocturna en el mismo escenario; un único personaje secundario que habla: la madama, y otros, muy pasivos: las muchachas dormidas. El lugar, la casa de las bellas, es inquietante y lo mismo puede decirse del mar que se ve a través de las ventanas, casi un paisaje interior y de los diálogos, todos muy ambiguos. Hay miedo en el aire y Kawabata trata de que los lectores crean que el que está en peligro es Eguchi.
Violencia de género
En la última noche que se cuenta (no sabemos si habrá otras en el futuro), se vuelve bruscamente al problema de las mujeres y los hombres y ahí, el otro carril, se vuelve secundario. Tal vez –digo yo, desde mi punto de vista femenino– pueda decirse que el lugar inquietante es simplemente este mundo nuestro, el mundo todo (por algo no hay nada fuera de la casa), en el que se somete a las jóvenes a una violencia inusitada frente a la cual están totalmente inermes. Esa lectura explica ciertas conclusiones generales contundentes como: “¿Qué era lo peor que un hombre podía hacer a una mujer?... Casarse, criar a sus hijas, todas esas cosas, en la superficie, eran buenas; pero haberlas tenido durante largos años en su poder, haber controlado sus vidas, haber deformado sus naturalezas, todas esas cosas podían ser malas”. Eguchi ha hecho todo eso y más: con las chicas dormidas, con su mujer, con sus hijas. Y sabe por qué: “Tal vez, engañado por la costumbre y el orden, nuestro sentido del mal se había atrofiado” (nótense tres palabras: “costumbre”, “orden” y “nuestro”, sorprendente y brusco en un texto en tercera persona); y entonces “cualquier inhumanidad se convierte, con el tiempo, en humana”.
Si la casa es el mundo, tiene sentido que la muerte y el miedo no amenacen al viejo poderoso sino a las chicas dormidas e indefensas, absolutamente descartables para todos los que las usan: los hombres con dinero como Eguchi, la madama, el dueño de la casa.
Sí, Kawabata estudia en esta novela el deseo de posesión total que tienen los hombres pero a diferencia de lo que hace García Márquez, lo juzga desde el espanto, desde el horror, en una prosa intensísima y violenta en un gesto que es un grito de alarma original, necesario, y completamente inesperado.
(Cuando leíste "La casa de las bellas durmientes", un libro que te prestaron y devolviste, era la única forma de recuperar la antología de poesía griega que trocaste por una temporada, encontraste pasajes en que el autor te devolvía o te regresaba, a estadios prenatales, a aquellos momentos en que todo es disfrutable porque no te falta ni añoras nada, porque simplemente estás, porque simplemente fuiste un ser procurado por alguien. Aunque no eras el primogénito, el que te precedía había muerto, eras en cambio una respuesta a ese vacío que dejó el otro, José María. Nota de Márgara Averbach en el suplemento Letra Ñ del diario Clarín.)
Lo que producía indignación en la novela de García Márquez (dicho esto desde mi visión personal de mujer, una mujer que sigue releyendo los primeros libros del colombiano con una admiración deslumbrada), se vuelve a decir aquí desde una perspectiva completamente diferente, una en la cual el acto de poder del viejo es parte de la “iniquidad humana”, descripta en una imagen que hiela la sangre como un águila que vuela sobre un mar embravecido con un animal ensangrentado en el pico.
En esta novela, desde la primera de las cinco noches que se cuentan, Eguchi, el protagonista, es consciente de que la casa de las bellas durmientes es un lugar imposible, un lugar todopoderoso que convierte a chicas jóvenes en “juguetes vivientes”. El viejo Eguchi tiene conciencia de eso y su conciencia aumenta con cada noche.
Ese, el del dominio del hombre sobre la mujer, es uno de los temas de la historia y aquí, hablo de “tema” en el sentido musical del término: hay metáforas, sueños, declaraciones directas y diálogos que son distintas variaciones sobre esa idea. Dos ejemplos entre muchos otros: “Era el cuerpo de una mujer sin mente”; o “los labios de un hombre podían hacer sangrar cualquier parte del cuerpo de una mujer”. No hay aquí perdón para Eguchi, que sabe que el suyo es un “placer deforme” y que sus relaciones con las chicas no son “relaciones humanas”, pero que no por eso deja de volver. Vuelve a la casa no una sino cuatro veces después de la primera, por lo menos hasta que se cierra el libro.
¿Qué busca con esas noches extrañas? Esa pregunta abre un costado psicológico claramente masculino a la historia (tal vez lo más cercano del libro al planteo de García Márquez). En este segundo campo, la historia funciona más bien a nivel reflexivo. El personaje piensa sus propias reacciones frente a varios motivos que se le aparecen enredados en los recuerdos que le despiertan las chicas drogadas: la vejez; el deseo; el sexo; la atracción de lo prohibido; la doble moral (según se aplique a uno mismo o a otros); el miedo a la muerte; la envidia de la juventud; la paternidad.
Los dos carriles de reflexión –el abuso contra las mujeres y los deseos masculinos de los viejos– se desarrollan siempre dentro del mismo esquema simple: cinco capítulos; cinco noches; siempre la misma rutina nocturna en el mismo escenario; un único personaje secundario que habla: la madama, y otros, muy pasivos: las muchachas dormidas. El lugar, la casa de las bellas, es inquietante y lo mismo puede decirse del mar que se ve a través de las ventanas, casi un paisaje interior y de los diálogos, todos muy ambiguos. Hay miedo en el aire y Kawabata trata de que los lectores crean que el que está en peligro es Eguchi.
Violencia de género
En la última noche que se cuenta (no sabemos si habrá otras en el futuro), se vuelve bruscamente al problema de las mujeres y los hombres y ahí, el otro carril, se vuelve secundario. Tal vez –digo yo, desde mi punto de vista femenino– pueda decirse que el lugar inquietante es simplemente este mundo nuestro, el mundo todo (por algo no hay nada fuera de la casa), en el que se somete a las jóvenes a una violencia inusitada frente a la cual están totalmente inermes. Esa lectura explica ciertas conclusiones generales contundentes como: “¿Qué era lo peor que un hombre podía hacer a una mujer?... Casarse, criar a sus hijas, todas esas cosas, en la superficie, eran buenas; pero haberlas tenido durante largos años en su poder, haber controlado sus vidas, haber deformado sus naturalezas, todas esas cosas podían ser malas”. Eguchi ha hecho todo eso y más: con las chicas dormidas, con su mujer, con sus hijas. Y sabe por qué: “Tal vez, engañado por la costumbre y el orden, nuestro sentido del mal se había atrofiado” (nótense tres palabras: “costumbre”, “orden” y “nuestro”, sorprendente y brusco en un texto en tercera persona); y entonces “cualquier inhumanidad se convierte, con el tiempo, en humana”.
Si la casa es el mundo, tiene sentido que la muerte y el miedo no amenacen al viejo poderoso sino a las chicas dormidas e indefensas, absolutamente descartables para todos los que las usan: los hombres con dinero como Eguchi, la madama, el dueño de la casa.
Sí, Kawabata estudia en esta novela el deseo de posesión total que tienen los hombres pero a diferencia de lo que hace García Márquez, lo juzga desde el espanto, desde el horror, en una prosa intensísima y violenta en un gesto que es un grito de alarma original, necesario, y completamente inesperado.
(Cuando leíste "La casa de las bellas durmientes", un libro que te prestaron y devolviste, era la única forma de recuperar la antología de poesía griega que trocaste por una temporada, encontraste pasajes en que el autor te devolvía o te regresaba, a estadios prenatales, a aquellos momentos en que todo es disfrutable porque no te falta ni añoras nada, porque simplemente estás, porque simplemente fuiste un ser procurado por alguien. Aunque no eras el primogénito, el que te precedía había muerto, eras en cambio una respuesta a ese vacío que dejó el otro, José María. Nota de Márgara Averbach en el suplemento Letra Ñ del diario Clarín.)
sábado, 2 de abril de 2011
CRÍMENES IMPUNES EN NUEVO LEÓN
Hace algunos días ocurrió (aparte del que sufrió el alcalde de García por parte de un grupo armado) un sobrecrimen” en Monterrey: los sicarios que habían ejecutado a un animador de Televisa regresaron por su cuerpo inerte, y se marcharon con él ante la vista de los camarógrafos de esa empresa (que grabaron la escena) y 14 policías. Lo más probable es que el o los sobrecrímenes queden impunes.
Hay otros crímenes en Nuevo León –y en otras partes de México– que no sólo quedan impunes, sino que reciben premios, privilegios y distinciones. En este momento se están cometiendo varios, a la vista de todos, y pareciera que no ocurren, o que son algo tan natural como la lluvia o la noche. Con frecuencia, a pesar de las numerosas víctimas, con nombres y domicilio conocido, producto de la contaminación ambiental, sólo se oye la queja: “cuánto esmog”, o se da cuenta en alguna televisora de los imecas por arriba del umbral de tolerancia. Y a otra cosa.
Una de esas víctimas se llama María de Jesús Mejía de Marqueda, una luchadora social que ha movilizado a quienes comprenden sus motivos en contra de la contaminación y por el saneamiento del medio ambiente depredado por inversionistas antisociales a quienes defienden autoridades ayunas de responsabilidad. El simple hecho de vivir en el barrio donde se asienta Celulosa y Derivados (Cydsa), que emite con frecuencia vaharadas tóxicas, seguramente le indujo un cáncer de mama. A partir de este padecimiento, su salud –no su vitalidad ni su ánimo de lucha– se ha vuelto cada vez más precaria.
La última vez que la señora Marqueda participó en uno de los movimientos a favor del ambiente fue para impedir que la trasnacional Heineken, a través de su socia Femsa, productora de bebidas gaseosas y cerveza, se apodere de una superficie desmesurada (25 hectáreas, concesionadas a 60 años renovables) para construir un estadio de futbol.
A la cabeza de una pequeña organización llamada Comité Pro Bienestar se unió a un movimiento ciudadano que no se opone a la construcción de ese estadio, pero sí a la destrucción de una área verde dotada de vegetación boscosa que sería sustituida, precisamente en el Año Mundial del Bosque, por una cervecería gigantesca disfrazada de fervor deportivo. De paso, Heineken-Femsa aprovecharía las aguas del río La Silla. El Colectivo Ciudadano en Defensa de La Pastora (www.sialestadioperoenotrolado.org) intenta frustrar ese atentado. El Parque Ecológico La Pastora es, en efecto, uno de los muy pocos pulmones con que cuenta una área que padece estrés ecológico: el Monterrey metropolitano. Y el proyecto del estadio significaría su mutilación.
El gobierno del estado, como si le debiera algo a Heineken-Femsa, se ha empeñado no sólo en apoyar el proyecto, sino con recursos cuyo empleo racional debiera tener otro destino. Tras los estragos provocados por el huracán Álex, el gobernador Rodrigo Medina de la Cruz declaró que era preciso replantear y “redireccionar” el uso de los fondos disponibles para la infraestructura que supone el acceso al estadio: alrededor de 500 millones de pesos. Después modificó su postura y al cabo, luego de que un error del Congreso originara la negativa de la Semarnat a dar su autorización para continuar con el proyecto, dio un giro: “Nosotros estamos para apoyar a este proyecto, es un tema que está impulsando la empresa, en este caso Femsa, y nosotros hemos estado atentos a lo que ellos pudieran necesitar por parte del gobierno del estado a través de la Secretaría de Desarrollo Sustentable…”
Congreso del estado, de mayoría priísta, en alianza con los demás partidos y salvo el honroso voto de unos pocos diputados, siguió la endémica tradición de la línea. Así aprobó, una cierta medianoche y por vía rápida, el decreto por el cual entregaba el predio y permitía el uso indebido del suelo, que ahora la Semarnat echa por tierra.
José Antonio Fernández, presidente de Femsa y vicepresidente de Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, nunca ha ahorrado desprecio a quienes defienden el bien público que él pretende explotar sin consideración a las consecuencias ecológicas; “minoría ruidosa”, los ha llamado. Su socio mayor es el holandés Michiel J. Herkemij, presidente de Cuauhtémoc Moctezuma. Al tiempo que en Holanda era organizado un taller sobre Agua y gobernanza, por la Comisión Nacional de Holanda de Cooperación con la Unesco y otras organizaciones, Herkemij apoyaba el proyecto del estadio. Es la doble moral del capital globalizado: prácticas sanas en tierra propia y estropicios criminales en la ajena.
Es difícil no ver bien un negocio cuando acaso el insumo principal –el agua– no tenga que pagarse. El panista Jesús Hinojosa Tijerina, antiguo director de Agua y Drenaje de Monterrey, afirmó la existencia de 3 mil pozos clandestinos. Este es el núcleo del problema. Para producir un litro de cerveza se requieren 18 de agua, y para producir una bebida embotellada entre tres y seis.
¿Alguien investigó sobre esa afirmación? ¿Se sabe cuáles son las fuentes de que se proveen las principales industrias de Monterrey, sobre todo las que convierten el agua en bebidas gaseosas y cerveza? ¿Cuánto le produce a la empresa estatal y cuánto al fisco la operación de Heineken-Femsa? Es importante que las propias autoridades respondan estas interrogantes antes de seguir premiando a una empresa que quizá explote algunos de esos pozos clandestinos.
El agua y los bosques están ligados a la salud y a la supervivencia en nuestro hábitat. Las fugas nucleares de Chernobil en Rusia y de Fukushima en Japón fueron atenuadas en sus consecuencias gracias a la presencia de masas boscosas, que absorbieron gran parte de las radiaciones. Se sabe que las catástrofes naturales-humanas se intensificarán en el futuro. Los bosques y el agua son ya un tema crítico y responden, por si lo ignoran los fundamentalistas del lucro (legal o ilegal) en ambos lados del Atlántico, a la lógica del efecto mariposa.
(Los crímenes descritos por el investigador universitario Abraham Nuncio y que se comenten ante la mirada y presencia indiferentes de sus habitantes en Monterrey, describen también los hechos consumados en la Comarca Lagunera -Coahuila y Durango- en un pasado no muy lejano: la desaparición de cultivos de vid, algodón, melón y sandía, entre otros, obedeció a los depredadores del Grupo Lala, Peñoles, Comisión Federal de Electricidad, embotelladoras, cerveceras -otra vez Femsa, Modelo-Moctezuma, Soriana, etc.-, llevaron al agotamiento de acuíferos, al exceso de arsénico en el organismo de miles de campesinos y ejidatarios. Es decir, al envenenamiento progresivo de tierras y organismos humanos. No en balde en esa región lagunera se multiplican por miles la aparición de bebés con Síndrome de Down, Lupus, Vitiligo y anencefálicos: como los gobernantes que han padecido los laguneros. Editorial tomada de La Jornada.)
Hay otros crímenes en Nuevo León –y en otras partes de México– que no sólo quedan impunes, sino que reciben premios, privilegios y distinciones. En este momento se están cometiendo varios, a la vista de todos, y pareciera que no ocurren, o que son algo tan natural como la lluvia o la noche. Con frecuencia, a pesar de las numerosas víctimas, con nombres y domicilio conocido, producto de la contaminación ambiental, sólo se oye la queja: “cuánto esmog”, o se da cuenta en alguna televisora de los imecas por arriba del umbral de tolerancia. Y a otra cosa.
Una de esas víctimas se llama María de Jesús Mejía de Marqueda, una luchadora social que ha movilizado a quienes comprenden sus motivos en contra de la contaminación y por el saneamiento del medio ambiente depredado por inversionistas antisociales a quienes defienden autoridades ayunas de responsabilidad. El simple hecho de vivir en el barrio donde se asienta Celulosa y Derivados (Cydsa), que emite con frecuencia vaharadas tóxicas, seguramente le indujo un cáncer de mama. A partir de este padecimiento, su salud –no su vitalidad ni su ánimo de lucha– se ha vuelto cada vez más precaria.
La última vez que la señora Marqueda participó en uno de los movimientos a favor del ambiente fue para impedir que la trasnacional Heineken, a través de su socia Femsa, productora de bebidas gaseosas y cerveza, se apodere de una superficie desmesurada (25 hectáreas, concesionadas a 60 años renovables) para construir un estadio de futbol.
A la cabeza de una pequeña organización llamada Comité Pro Bienestar se unió a un movimiento ciudadano que no se opone a la construcción de ese estadio, pero sí a la destrucción de una área verde dotada de vegetación boscosa que sería sustituida, precisamente en el Año Mundial del Bosque, por una cervecería gigantesca disfrazada de fervor deportivo. De paso, Heineken-Femsa aprovecharía las aguas del río La Silla. El Colectivo Ciudadano en Defensa de La Pastora (www.sialestadioperoenotrolado.org) intenta frustrar ese atentado. El Parque Ecológico La Pastora es, en efecto, uno de los muy pocos pulmones con que cuenta una área que padece estrés ecológico: el Monterrey metropolitano. Y el proyecto del estadio significaría su mutilación.
El gobierno del estado, como si le debiera algo a Heineken-Femsa, se ha empeñado no sólo en apoyar el proyecto, sino con recursos cuyo empleo racional debiera tener otro destino. Tras los estragos provocados por el huracán Álex, el gobernador Rodrigo Medina de la Cruz declaró que era preciso replantear y “redireccionar” el uso de los fondos disponibles para la infraestructura que supone el acceso al estadio: alrededor de 500 millones de pesos. Después modificó su postura y al cabo, luego de que un error del Congreso originara la negativa de la Semarnat a dar su autorización para continuar con el proyecto, dio un giro: “Nosotros estamos para apoyar a este proyecto, es un tema que está impulsando la empresa, en este caso Femsa, y nosotros hemos estado atentos a lo que ellos pudieran necesitar por parte del gobierno del estado a través de la Secretaría de Desarrollo Sustentable…”
Congreso del estado, de mayoría priísta, en alianza con los demás partidos y salvo el honroso voto de unos pocos diputados, siguió la endémica tradición de la línea. Así aprobó, una cierta medianoche y por vía rápida, el decreto por el cual entregaba el predio y permitía el uso indebido del suelo, que ahora la Semarnat echa por tierra.
José Antonio Fernández, presidente de Femsa y vicepresidente de Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, nunca ha ahorrado desprecio a quienes defienden el bien público que él pretende explotar sin consideración a las consecuencias ecológicas; “minoría ruidosa”, los ha llamado. Su socio mayor es el holandés Michiel J. Herkemij, presidente de Cuauhtémoc Moctezuma. Al tiempo que en Holanda era organizado un taller sobre Agua y gobernanza, por la Comisión Nacional de Holanda de Cooperación con la Unesco y otras organizaciones, Herkemij apoyaba el proyecto del estadio. Es la doble moral del capital globalizado: prácticas sanas en tierra propia y estropicios criminales en la ajena.
Es difícil no ver bien un negocio cuando acaso el insumo principal –el agua– no tenga que pagarse. El panista Jesús Hinojosa Tijerina, antiguo director de Agua y Drenaje de Monterrey, afirmó la existencia de 3 mil pozos clandestinos. Este es el núcleo del problema. Para producir un litro de cerveza se requieren 18 de agua, y para producir una bebida embotellada entre tres y seis.
¿Alguien investigó sobre esa afirmación? ¿Se sabe cuáles son las fuentes de que se proveen las principales industrias de Monterrey, sobre todo las que convierten el agua en bebidas gaseosas y cerveza? ¿Cuánto le produce a la empresa estatal y cuánto al fisco la operación de Heineken-Femsa? Es importante que las propias autoridades respondan estas interrogantes antes de seguir premiando a una empresa que quizá explote algunos de esos pozos clandestinos.
El agua y los bosques están ligados a la salud y a la supervivencia en nuestro hábitat. Las fugas nucleares de Chernobil en Rusia y de Fukushima en Japón fueron atenuadas en sus consecuencias gracias a la presencia de masas boscosas, que absorbieron gran parte de las radiaciones. Se sabe que las catástrofes naturales-humanas se intensificarán en el futuro. Los bosques y el agua son ya un tema crítico y responden, por si lo ignoran los fundamentalistas del lucro (legal o ilegal) en ambos lados del Atlántico, a la lógica del efecto mariposa.
(Los crímenes descritos por el investigador universitario Abraham Nuncio y que se comenten ante la mirada y presencia indiferentes de sus habitantes en Monterrey, describen también los hechos consumados en la Comarca Lagunera -Coahuila y Durango- en un pasado no muy lejano: la desaparición de cultivos de vid, algodón, melón y sandía, entre otros, obedeció a los depredadores del Grupo Lala, Peñoles, Comisión Federal de Electricidad, embotelladoras, cerveceras -otra vez Femsa, Modelo-Moctezuma, Soriana, etc.-, llevaron al agotamiento de acuíferos, al exceso de arsénico en el organismo de miles de campesinos y ejidatarios. Es decir, al envenenamiento progresivo de tierras y organismos humanos. No en balde en esa región lagunera se multiplican por miles la aparición de bebés con Síndrome de Down, Lupus, Vitiligo y anencefálicos: como los gobernantes que han padecido los laguneros. Editorial tomada de La Jornada.)
EL VACÍO INFORMATIVO
MÉXICO, D.F., 1 de abril (apro).- El despliegue de un impresionante operativo en el que participaron aproximadamente 400 elementos de la Policía Federal, en la cabecera municipal de Calera, Zacatecas, causó expectación y pánico entre la población.
A las 09:00 de la mañana, tres helicópteros, 15 camiones blindados conocidos como “rinos” y más de una docena de patrullas iniciaron acciones en la zona sin que se precisara el motivo del despliegue policíaco.
De forma extraoficial, se supo que el objetivo de la movilización era la detención de in “importante narcotraficante” y que los efectivos realizaron cateos en distintos inmuebles.
Se supo que se logró la detención de al menos una persona y el aseguramiento de alrededor de 15 vehículos de lujo, tras catear algunas casas en la colonia Santa Lucía y otras cercanas. Sin embargo, ninguna institución confirmó la versión.
Agentes federales llevaron algunas de las camionetas decomisadas a un campo deportivo, donde también aterrizaron los helicópteros que participaron en el operativo.
La situación generó pánico entre la población, incluso padres de familia que llevaban a sus hijos a la escuela o ya los habían dejado, regresaron a los planteles escolares para recogerlos y llevarlos a casa.
Las acciones policíacas se prolongaron hasta la tarde de este viernes y no se informó si durará más días o se extenderá a otros municipios.
No obstante, se supo que en Fresnillo también se observaron dos camiones blindados “rinos”, una docena de patrullas y dos helicópteros que sobrevolaban la ciudad.
(Como ya es costumbre, Mario y Arturo, dirán: a) fue un operativo imaginado desde Tweeter y Facebook; b) como fue una acción federal, la PGR emitirá un boletín más tarde; c) como en el caso de los ocho cazadores "desaparecidos", nadie se enteró de nada porque llegaron de Guanajuato; d) igual que en el hallazgo de quince tambos "olvidados" por el Pozolero, los huesos eran de animales; e) semejante al "levantón" de un exalcalde en Fresnillo y su chofer, el 2 de febrero, guardarán un silencio de sepulcros; f) como en diciembre pasado, la posada efectuada en un galerón de Fresnillo y otro de Calera, nadie supo nada, fue una nota "volada" (inventada) por Verónica; g) como en el caso de los campos de entrenamiento de Valparaíso, localizados en la sierra, provienen los técnicos de cualquier Estado vecino; h) igual que Felipillo, "no es guerra", es combate, es lucha, es cualquier sinónimo. Más los detalles que el lector quiera añadir. Nota recogida de Proceso on line.)
A las 09:00 de la mañana, tres helicópteros, 15 camiones blindados conocidos como “rinos” y más de una docena de patrullas iniciaron acciones en la zona sin que se precisara el motivo del despliegue policíaco.
De forma extraoficial, se supo que el objetivo de la movilización era la detención de in “importante narcotraficante” y que los efectivos realizaron cateos en distintos inmuebles.
Se supo que se logró la detención de al menos una persona y el aseguramiento de alrededor de 15 vehículos de lujo, tras catear algunas casas en la colonia Santa Lucía y otras cercanas. Sin embargo, ninguna institución confirmó la versión.
Agentes federales llevaron algunas de las camionetas decomisadas a un campo deportivo, donde también aterrizaron los helicópteros que participaron en el operativo.
La situación generó pánico entre la población, incluso padres de familia que llevaban a sus hijos a la escuela o ya los habían dejado, regresaron a los planteles escolares para recogerlos y llevarlos a casa.
Las acciones policíacas se prolongaron hasta la tarde de este viernes y no se informó si durará más días o se extenderá a otros municipios.
No obstante, se supo que en Fresnillo también se observaron dos camiones blindados “rinos”, una docena de patrullas y dos helicópteros que sobrevolaban la ciudad.
(Como ya es costumbre, Mario y Arturo, dirán: a) fue un operativo imaginado desde Tweeter y Facebook; b) como fue una acción federal, la PGR emitirá un boletín más tarde; c) como en el caso de los ocho cazadores "desaparecidos", nadie se enteró de nada porque llegaron de Guanajuato; d) igual que en el hallazgo de quince tambos "olvidados" por el Pozolero, los huesos eran de animales; e) semejante al "levantón" de un exalcalde en Fresnillo y su chofer, el 2 de febrero, guardarán un silencio de sepulcros; f) como en diciembre pasado, la posada efectuada en un galerón de Fresnillo y otro de Calera, nadie supo nada, fue una nota "volada" (inventada) por Verónica; g) como en el caso de los campos de entrenamiento de Valparaíso, localizados en la sierra, provienen los técnicos de cualquier Estado vecino; h) igual que Felipillo, "no es guerra", es combate, es lucha, es cualquier sinónimo. Más los detalles que el lector quiera añadir. Nota recogida de Proceso on line.)
viernes, 1 de abril de 2011
NO MÁS CHIVOS EXPIATORIOS
CUERNAVACA, 1 de abril.- El poeta y periodista Javier Sicilia dio un plazo no mayor a 15 días, para que las autoridades presenten a los asesinos de su hijo y seis personas más, también desmintió la versión de que uno de los jóvenes tuviese vínculos con la delincuencia organizada.
En rueda de prensa en el zócalo de Cuernavaca, se dirigió a los capos de la droga, “yo también les hago un llamado al crimen organizado, y su producto de ese crimen, porque es un producto también que aprovecha y goza y crea más desconcierto, vuelvan a sus códigos, la ciudadanía no se toca, la ciudadanía es sagrada, los niños son sagrados”.
Y agregó, “esos códigos de honor se han roto, y no podemos tampoco permitirlo, les exijo, en nombre de todos, que vuelvan a sus códigos si van a seguir con esta guerra”.
También les dijo a las autoridades que si no pueden proteger a los jóvenes que renuncien, “si las autoridades no están dispuestas protegernos, y a protegerlos en todas las dimensiones, es mejor que se larguen”.
A su vez señaló que pedirá a la Procuraduría General de la República (PGR), que no presente a chivos expiatorios, que castigue a los culpables y no de los deje libres, que se requiere una investigación sería que impida la doble criminalización de los jóvenes, ya que en caso de su hijo intentaron difamarlo.
Se tiene previsto que el miércoles 6 de abril, se realice una marcha nacional por la paz y la justicia que partirá de la Glorieta de la Paz, a la que están convocados padres y familiares de casi 500 personas asesinadas durante el 2010 y lo que va del 2011, así como más de mil 500 desaparecidos.
Respecto a esta marcha expresó, “por tantos crímenes, por tantos inocentes caídos, vamos a las calles a exigirles a estos hijos de la chingada que le paren al crimen organizado”.
México expresó, está ante una emergencia nacional, y pidió la solidaridad del pueblo, “hay que quitarnos el miedo, si estamos juntos no nos tocan, yo vine aquí sin miedo, mi hijo estaba en las calles sin miedo”.
Todos los días desde el pasado lunes, los intelectuales y artistas están en las calles de Cuernavaca, y han declarado que no permitirán que se apaguen las velas de la ofrenda-denuncia que se ha colocado en las puertas de palacio de gobierno.
A la sociedad le pidió unidad con las autoridades para que den resultados, “quiero dar un voto de confianza y que podamos (aplicar) reformas a este país, no todo está podrido”, y agregó, “las luchas partidistas, la partidocracia no está tomando en cuenta que estamos viviendo una emergencia nacional y lo que debemos es estar unidos”.
Al término de la conferencia de prensa, jóvenes poetas reanudaron sus protestas, salieron a leer sus poemas en voz alta por los pasillos del zócalo, mientras otro realizó un performance para representar a una persona ejecutada y gritaba "¡Ya basta!".
"La nación está desgarrada"
Por la mañana, Sicilia concedió una entrevista radiofónica, donde expresó con amplitud su molestia, decepción y desesperanza sobre la violencia que se vive en el país.
Explicó que el Presidente Felipe Calderón habló con él, "me habló, estaba muy consternado y me dijo que él personalmente iba a presionar para que la investigación se lleve hasta las últimas consecuencias".
También manifestó que la sociedad mexicana "está cansada, muy dolida. Cada muchacho que muere se vuelve el hijo de cada uno de los seres de esta nación", deploró.
Para él, "ni el gobierno mexicano ni las autoridades de muchos estados del país están tocando el corazón del problema. Por desgracia, el asunto no está fuera, está también dentro de las instituciones y eso es terrible. Estamos destruyendo lo mejor de nuestra gente, de nuestros muchachos, los que tienen escasas posibilidades y son gentes de bien, y los que no tienen oportunidades y están siendo carne de reclutamiento de los cárteles", añadió.
Además, rechazó que las víctimas fueran informantes del Ejército, pues se habló de un supuesto mensaje del narcotráfico dejado al lado de los cadáveres.
Lamentó que "ni siquiera las organizaciones mafiosas tengan códigos, podríamos llamar éticos, y están llamando lo que sea y a quien sea, es decir, no distinguen entre una puta y su madre".
En suma, consideró que México "está sumido en una descomposición demencial, demoníaca", y pidió a los criminales "que reconsideren sus códigos, que no pueden estar matando indiscriminadamente a inocentes".
"Esta nación está desgarrada absolutamente y le pido a cada uno de estos padres que han perdido un hijo que no cejemos, que nos unamos con estos grupos de solidaridad, con los amigos, con los que están luchando, para que esto no vuelva a suceder", concluyó.
("México está sumido en una descomposición demencial, demoníaca", es la frase de un padre que sin deberla ni temerla le fue arrebatado un hijo de 24 años, igual que a Antígona le fue arrrebatado a su hermano, al que tuvo que sepultar de a poco, con puñados de tierra. Porque a los hijos de puta que se manejan sin una ética, sin una lógica, les es incapaz discenir entre una puta y su madre, dice Javier Sicilia, que desde hace años ha luchado porque Cuernavaca, donde vive, no sea destruída en nombre de un super Wal-Mart o la madre.Nota tomada de Excélsior.)
En rueda de prensa en el zócalo de Cuernavaca, se dirigió a los capos de la droga, “yo también les hago un llamado al crimen organizado, y su producto de ese crimen, porque es un producto también que aprovecha y goza y crea más desconcierto, vuelvan a sus códigos, la ciudadanía no se toca, la ciudadanía es sagrada, los niños son sagrados”.
Y agregó, “esos códigos de honor se han roto, y no podemos tampoco permitirlo, les exijo, en nombre de todos, que vuelvan a sus códigos si van a seguir con esta guerra”.
También les dijo a las autoridades que si no pueden proteger a los jóvenes que renuncien, “si las autoridades no están dispuestas protegernos, y a protegerlos en todas las dimensiones, es mejor que se larguen”.
A su vez señaló que pedirá a la Procuraduría General de la República (PGR), que no presente a chivos expiatorios, que castigue a los culpables y no de los deje libres, que se requiere una investigación sería que impida la doble criminalización de los jóvenes, ya que en caso de su hijo intentaron difamarlo.
Se tiene previsto que el miércoles 6 de abril, se realice una marcha nacional por la paz y la justicia que partirá de la Glorieta de la Paz, a la que están convocados padres y familiares de casi 500 personas asesinadas durante el 2010 y lo que va del 2011, así como más de mil 500 desaparecidos.
Respecto a esta marcha expresó, “por tantos crímenes, por tantos inocentes caídos, vamos a las calles a exigirles a estos hijos de la chingada que le paren al crimen organizado”.
México expresó, está ante una emergencia nacional, y pidió la solidaridad del pueblo, “hay que quitarnos el miedo, si estamos juntos no nos tocan, yo vine aquí sin miedo, mi hijo estaba en las calles sin miedo”.
Todos los días desde el pasado lunes, los intelectuales y artistas están en las calles de Cuernavaca, y han declarado que no permitirán que se apaguen las velas de la ofrenda-denuncia que se ha colocado en las puertas de palacio de gobierno.
A la sociedad le pidió unidad con las autoridades para que den resultados, “quiero dar un voto de confianza y que podamos (aplicar) reformas a este país, no todo está podrido”, y agregó, “las luchas partidistas, la partidocracia no está tomando en cuenta que estamos viviendo una emergencia nacional y lo que debemos es estar unidos”.
Al término de la conferencia de prensa, jóvenes poetas reanudaron sus protestas, salieron a leer sus poemas en voz alta por los pasillos del zócalo, mientras otro realizó un performance para representar a una persona ejecutada y gritaba "¡Ya basta!".
"La nación está desgarrada"
Por la mañana, Sicilia concedió una entrevista radiofónica, donde expresó con amplitud su molestia, decepción y desesperanza sobre la violencia que se vive en el país.
Explicó que el Presidente Felipe Calderón habló con él, "me habló, estaba muy consternado y me dijo que él personalmente iba a presionar para que la investigación se lleve hasta las últimas consecuencias".
También manifestó que la sociedad mexicana "está cansada, muy dolida. Cada muchacho que muere se vuelve el hijo de cada uno de los seres de esta nación", deploró.
Para él, "ni el gobierno mexicano ni las autoridades de muchos estados del país están tocando el corazón del problema. Por desgracia, el asunto no está fuera, está también dentro de las instituciones y eso es terrible. Estamos destruyendo lo mejor de nuestra gente, de nuestros muchachos, los que tienen escasas posibilidades y son gentes de bien, y los que no tienen oportunidades y están siendo carne de reclutamiento de los cárteles", añadió.
Además, rechazó que las víctimas fueran informantes del Ejército, pues se habló de un supuesto mensaje del narcotráfico dejado al lado de los cadáveres.
Lamentó que "ni siquiera las organizaciones mafiosas tengan códigos, podríamos llamar éticos, y están llamando lo que sea y a quien sea, es decir, no distinguen entre una puta y su madre".
En suma, consideró que México "está sumido en una descomposición demencial, demoníaca", y pidió a los criminales "que reconsideren sus códigos, que no pueden estar matando indiscriminadamente a inocentes".
"Esta nación está desgarrada absolutamente y le pido a cada uno de estos padres que han perdido un hijo que no cejemos, que nos unamos con estos grupos de solidaridad, con los amigos, con los que están luchando, para que esto no vuelva a suceder", concluyó.
("México está sumido en una descomposición demencial, demoníaca", es la frase de un padre que sin deberla ni temerla le fue arrebatado un hijo de 24 años, igual que a Antígona le fue arrrebatado a su hermano, al que tuvo que sepultar de a poco, con puñados de tierra. Porque a los hijos de puta que se manejan sin una ética, sin una lógica, les es incapaz discenir entre una puta y su madre, dice Javier Sicilia, que desde hace años ha luchado porque Cuernavaca, donde vive, no sea destruída en nombre de un super Wal-Mart o la madre.Nota tomada de Excélsior.)
MILITARES Y MARINOS A CUARTELES: ONU
MÉXICO D.F., 31 de marzo.- El Grupo de Trabajo sobre Desaparición Forzada o Involuntaria (GTDFI) de la ONU recomendó al gobierno de Felipe Calderón el regreso a sus cuarteles de militares y marinos y la eliminación de la figura del arraigo de la legislación penal, dos de los pilares en que el gobierno federal ha sostenido la guerra contra el crimen organizado.
Al concluir su visita por México, los integrantes del GTDFI, Jasminka Dzumhur, Ariel Dulitztky y Osman El Hajjé, convocaron a una conferencia de prensa para dar a conocer un balance preliminar de las reuniones sostenidas con organizaciones civiles, familiares y víctimas de desapariciones forzadas, así como con autoridades federales y estatales en la Ciudad de México, Chihuahua, Coahuila y Guerrero, durante los 13 días en que permanecieron en el país.
Tras un diagnóstico que no incluyó el número de expedientes recibidos durante la gira ni los tipos de autoridades vinculadas a las despariciones forzadas, el GTDFI formuló 34 recomendaciones preliminares al gobierno de Calderón incluida la relativa al retiro de las tropas de las calles.
Al ser cuestionados por la recomendación, los tres integrantes de GTDFI coincidieron en que fue una conclusión derivada del incremento de quejas y recomendaciones emitidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a partir del crecimiento de la presencia de las fuerzas armadas en funciones de seguridad pública.
Resaltaron en su informe que en 2006 el organismo recibió 182 quejas contra la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y en 2008 fueron mil 230, además que de 2006 a 2009 emitió 40 recomendaciones.
Reconocieron que organizaciones civiles han documentado 3 mil desapariciones forzadas de 2006 a la fecha, mientras que la CNDH ha ido incrementando la recepción de quejas, al pasar de cuatro en 2006 a 77 en 2010.
Los especialistas manifestaron su preocupación por la ausencia de “una política pública integral que se ocupe de los diferentes aspectos de prevención, investigación, sanción y reparación de las víctimas de desapariciones forzadas”, y más aún porque “pareciera no existir una coordinación vertical y horizontal entre las autoridades federales, locales y municipales así como tampoco entre las autoridades del mismo nivel de gobierno”.
En conferencia de prensa, los integrantes del GTDFI destacaron que les fue presentada información sobre las desapariciones forzadas del pasado, durante la llamada guerra sucia de las décadas de los sesenta, setenta y ochenta, así como de las ocurridas durante el presente sexenio, en medio de la guerra contra el narcotráfico, y que “en muchas ocasiones son eufemísticamente y popularmente llamados como ‘levantones’”, apuntan en informe.
Consideraron alarmante el grado de impunidad que rodea a las desapariciones forzadas y lo atribuyeron a los siguientes factores: falta de una tipificación uniforme, desdén de ministerios públicos para iniciar investigaciones por este delito; ineficacia de la figura del amparo para combatirlo --toda vez que los jueces exigen que las víctimas ratifiquen la denuncia--, temor de las víctimas y familiares a denunciar.
Los representantes de la ONU también lamentaron que la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), creada en el sexenio de Vicente Fox, no haya arrojado los resultados esperados.
En el caso de las desapariciones de la guerra sucia, los especialistas hicieron otro pliego de recomendaciones al gobierno calderonista:
“Develar los nombres de las personas que participaron en actos de desaparición forzada de acuerdo con la información que obra en poder de la CNDH”; subir a la página web de la PGR el informe de la FEMOSPP sobre desapariciones forzadas, que reconoce la responsabilidad del Estado en ellas; desclasificar los documentos de la SEDENA y de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y ponerlos a disposición del Archivo General de la Nación (AGN); disponer de presupuesto para capacitación de personal para exhumar cuerpos e identificar posibles fosas clandestinas, así como crear una base de datos con información de ADN de las familiares de las víctimas.
Para los casos actuales, el GTDFI recomendó la creación de una Ley General sobre las Desapariciones Forzadas ; el retiro de tropas de labores de seguridad pública; fortalecer el registro de detenciones con información actualizada, “eliminar la detención mediante arraigo de la legislación; estandarizar a niveles internacionales la iniciativa de reforma al Código de Justicia Militar presentada por Felipe Calderón, seguridad para los defensores y periodistas, entre otros puntos.
(nota tomada de Apro, agencia de Proceso.)
Al concluir su visita por México, los integrantes del GTDFI, Jasminka Dzumhur, Ariel Dulitztky y Osman El Hajjé, convocaron a una conferencia de prensa para dar a conocer un balance preliminar de las reuniones sostenidas con organizaciones civiles, familiares y víctimas de desapariciones forzadas, así como con autoridades federales y estatales en la Ciudad de México, Chihuahua, Coahuila y Guerrero, durante los 13 días en que permanecieron en el país.
Tras un diagnóstico que no incluyó el número de expedientes recibidos durante la gira ni los tipos de autoridades vinculadas a las despariciones forzadas, el GTDFI formuló 34 recomendaciones preliminares al gobierno de Calderón incluida la relativa al retiro de las tropas de las calles.
Al ser cuestionados por la recomendación, los tres integrantes de GTDFI coincidieron en que fue una conclusión derivada del incremento de quejas y recomendaciones emitidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a partir del crecimiento de la presencia de las fuerzas armadas en funciones de seguridad pública.
Resaltaron en su informe que en 2006 el organismo recibió 182 quejas contra la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y en 2008 fueron mil 230, además que de 2006 a 2009 emitió 40 recomendaciones.
Reconocieron que organizaciones civiles han documentado 3 mil desapariciones forzadas de 2006 a la fecha, mientras que la CNDH ha ido incrementando la recepción de quejas, al pasar de cuatro en 2006 a 77 en 2010.
Los especialistas manifestaron su preocupación por la ausencia de “una política pública integral que se ocupe de los diferentes aspectos de prevención, investigación, sanción y reparación de las víctimas de desapariciones forzadas”, y más aún porque “pareciera no existir una coordinación vertical y horizontal entre las autoridades federales, locales y municipales así como tampoco entre las autoridades del mismo nivel de gobierno”.
En conferencia de prensa, los integrantes del GTDFI destacaron que les fue presentada información sobre las desapariciones forzadas del pasado, durante la llamada guerra sucia de las décadas de los sesenta, setenta y ochenta, así como de las ocurridas durante el presente sexenio, en medio de la guerra contra el narcotráfico, y que “en muchas ocasiones son eufemísticamente y popularmente llamados como ‘levantones’”, apuntan en informe.
Consideraron alarmante el grado de impunidad que rodea a las desapariciones forzadas y lo atribuyeron a los siguientes factores: falta de una tipificación uniforme, desdén de ministerios públicos para iniciar investigaciones por este delito; ineficacia de la figura del amparo para combatirlo --toda vez que los jueces exigen que las víctimas ratifiquen la denuncia--, temor de las víctimas y familiares a denunciar.
Los representantes de la ONU también lamentaron que la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), creada en el sexenio de Vicente Fox, no haya arrojado los resultados esperados.
En el caso de las desapariciones de la guerra sucia, los especialistas hicieron otro pliego de recomendaciones al gobierno calderonista:
“Develar los nombres de las personas que participaron en actos de desaparición forzada de acuerdo con la información que obra en poder de la CNDH”; subir a la página web de la PGR el informe de la FEMOSPP sobre desapariciones forzadas, que reconoce la responsabilidad del Estado en ellas; desclasificar los documentos de la SEDENA y de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y ponerlos a disposición del Archivo General de la Nación (AGN); disponer de presupuesto para capacitación de personal para exhumar cuerpos e identificar posibles fosas clandestinas, así como crear una base de datos con información de ADN de las familiares de las víctimas.
Para los casos actuales, el GTDFI recomendó la creación de una Ley General sobre las Desapariciones Forzadas ; el retiro de tropas de labores de seguridad pública; fortalecer el registro de detenciones con información actualizada, “eliminar la detención mediante arraigo de la legislación; estandarizar a niveles internacionales la iniciativa de reforma al Código de Justicia Militar presentada por Felipe Calderón, seguridad para los defensores y periodistas, entre otros puntos.
(nota tomada de Apro, agencia de Proceso.)
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