Al menos 25 menores fueron hallados por la Policía cuando deambulaban solos por las calles de la ciudad mexicana de Nuevo Laredo, ubicada en la frontera del estado de Tamaulipas y Texas (Estados Unidos), informaron este miércoles fuentes oficiales.
Ocho niños y 17 niñas, entre ellos un recién nacido, fueron localizados en varios puntos de la ciudad por agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Nuevo Laredo, informó el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).
Aunque las autoridades investigan el caso, una fuente del DIF, que pidió el anonimato, dijo que, basándose en las declaraciones de los menores, es posible que sus padres hayan sido secuestrados por bandas del narcotráfico.
Según la dependencia, dos niñas fueron ya entregadas a sus familiares, y los 23 menores restantes fueron enviados a un refugio, mientras las autoridades intentan localizar a sus progenitores.
"De las causas que motivaron el abandono de los menores, las autoridades competentes realizan las investigaciones necesarias, motivo por el cual solo ellos podrán realizar alguna declaración al respecto", detalló el DIF.
El DIF señaló que los niños han recibido atención médica, psicológica, física y "cuidado integral".
El estado de Tamaulipas, en el noreste de México, es el centro de operaciones del cártel de las drogas del Golfo, aunque en la zona opera también la organización criminal de Los Zetas.
( Luis Buñuel rodó en 1950 la película Los olvidados, con un guión escrito al alimón con Pedro de Urdemalas, una obra corrosiva y demoledora sobre la condición que vivían los niños a mediados de siglo en la gran urbe, que ya era, la ciudad de México. La obra fue distinguida en el festival de Cannes, Francia, y vetada por las buenas conciencias de nuestro país. La nota que recoge El Mundo, de la agencia Efe, podría ser un excelente argumento de Guillermo Arriaga -guionista de 21 gramos- para una versión del nuevo siglo sobre la cinta de Buñuel.)
viernes, 4 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
BERTOLUCCI, 1972
La actriz Maria Schneider, fallecida hoy a los 58 años víctima de un cáncer, trabajó a lo largo de su carrera con bastantes cineastas emblemáticos: Michelangelo Antonioni, Jacques Rivette, Claude Chabrol, Franco Zeffirelli... Sin embargo, su trayectoria interpretativa quedó asociada para siempre a un solo papel: el que interpretó en el largometraje de Bernardo Bertolucci El último tango en París. En la película encarnaba a Jeanne, una joven atada a Paul (Marlon Brando), varón maduro de 45 años, por un pacto de sexo estricto. Ambos intentan poner en práctica el ideal de mantener relaciones carnales sin mezclarlas otro tipo de emociones o de informaciones (deciden que ni siquiera deben revelarse sus propios nombres).
La desgracia de que su trayectoria artística quedara vinculada a aquel personaje tuvo, incluso, un agravante: que dentro de la película una sola escena es la que ha quedado grabada para los restos en el inconsciente colectivo de las diversas generaciones que se han ido acercando a ella. Es el momento de deseo desaforado en que Marlon Brando decide sodomizarla ayudado por el efecto lubricante de un paquete de mantequilla. Cuenta la leyenda que lo que reflejan los fotogramas ocurrió realmente. Schneider ya no consiguió sacudirse la fama que le reportó aquel trabajo.
Tenía tan sólo 19 años cuando rodó El último tango en París y desde aquel momento caminó siempre sobre el filo de la navaja, entre drogas y depresiones. Ella, ya envuelta en un halo de malditismo, reveló en alguna ocasión que aquella película había influido muy negativamente en su estabilidad psíquica posterior. Fue una especie de trauma que la acompañó toda su vida.
Schneider ya no quiso volver a desnudarse delante de las cámaras. Aún así quedó convertida, junto a otras actrices como Brigitte Bardot, en un símbolo de la liberación sexual. Professione: reporter, de Antonioni , Merry Go-Round, de Rivette, L'imposteur, de Luigi Comencini, o La Baby-sitter, de René Clément, fueron algunas de sus principales apariciones en la gran pantalla.
(México, 1972: los intelectuales se dividían en dos, aquéllos que habían visto en Europa "El último tango en París", de Bertolucci y los que escuchaban la sinopsis que anclados vivían en el Tercer Mundo. El uruguayo Jorge Ruffinelli fue de los afortunados que la vio y escribió una nota, en que advertía que nunca llegaría a México la película rodeada de un aura negra, en ese entonces el paisano de Benedetti vivía en Xalapa, Veracruz. Pero la película fue exhibida al poco tiempo en la Cineteca Nacional. A partir de ahí, el aura saltó de la cinta a la actriz, de quien incluso se dijo era lesbiana, no talentosa. La historia retrataba a más de una generación que se identificaba con el actor y la actriz, manejados magistralmente por el italiano Bertolucci. Nota tomada de El Cultural, suplemento de El Mundo.)
La desgracia de que su trayectoria artística quedara vinculada a aquel personaje tuvo, incluso, un agravante: que dentro de la película una sola escena es la que ha quedado grabada para los restos en el inconsciente colectivo de las diversas generaciones que se han ido acercando a ella. Es el momento de deseo desaforado en que Marlon Brando decide sodomizarla ayudado por el efecto lubricante de un paquete de mantequilla. Cuenta la leyenda que lo que reflejan los fotogramas ocurrió realmente. Schneider ya no consiguió sacudirse la fama que le reportó aquel trabajo.
Tenía tan sólo 19 años cuando rodó El último tango en París y desde aquel momento caminó siempre sobre el filo de la navaja, entre drogas y depresiones. Ella, ya envuelta en un halo de malditismo, reveló en alguna ocasión que aquella película había influido muy negativamente en su estabilidad psíquica posterior. Fue una especie de trauma que la acompañó toda su vida.
Schneider ya no quiso volver a desnudarse delante de las cámaras. Aún así quedó convertida, junto a otras actrices como Brigitte Bardot, en un símbolo de la liberación sexual. Professione: reporter, de Antonioni , Merry Go-Round, de Rivette, L'imposteur, de Luigi Comencini, o La Baby-sitter, de René Clément, fueron algunas de sus principales apariciones en la gran pantalla.
(México, 1972: los intelectuales se dividían en dos, aquéllos que habían visto en Europa "El último tango en París", de Bertolucci y los que escuchaban la sinopsis que anclados vivían en el Tercer Mundo. El uruguayo Jorge Ruffinelli fue de los afortunados que la vio y escribió una nota, en que advertía que nunca llegaría a México la película rodeada de un aura negra, en ese entonces el paisano de Benedetti vivía en Xalapa, Veracruz. Pero la película fue exhibida al poco tiempo en la Cineteca Nacional. A partir de ahí, el aura saltó de la cinta a la actriz, de quien incluso se dijo era lesbiana, no talentosa. La historia retrataba a más de una generación que se identificaba con el actor y la actriz, manejados magistralmente por el italiano Bertolucci. Nota tomada de El Cultural, suplemento de El Mundo.)
CONDUCTOR ASIGNADO
MÉXICO, D.F., 3 de febrero (apro).- Legisladores del Partido del Trabajo y del Partido de la Revolución Democrática, desplegaron una manta insólita en la tribuna principal de la Cámara de Diputados.
El plástico, de aproximadamente seis metros de largo y uno y medio de alto, en letras negras y fondo naranja preguntaba: "¿Tú dejarías conducir a un borracho tu auto? No, verdad? ¿Y por qué lo dejas conducir al país?". Acompañando las palabras, al centro de la manta, se destacaba un retrato, en actitud somnolienta, del presidente Felipe Calderón.
Deteniendo la manta, se asomaban los rostros de los legisladores petistas Gerardo Fernández Noroña, Jaime Cárdenas y Mario Di Constanzo, y de los perredistas Bafre Vargas y Rosendo Marín.
Al mismo tiempo, entre las curules, los diputados panistas Manuel Clouhtier y Julio Castellanos se enfrascaban en una discusión. En un momento, el sinaloense aventó al vicecoordinador de los legisladores blanquiazules que lo llevó al suelo. El hijo de Maquío reclamaba que no lo hubieran dejado hablar en la reunión de la bancada efectuada en Toluca la semana pasada.
Se hizo el caos en el reciento de San Lázaro.
Entonces, el también vicecoordinador panista, Alberto Pérez Cuevas, demandó que se retirara la manta de la tribuna que era sostenida de espaldas a la mesa directiva y de frente al pleno camaral. De no hacerlo, la bancada panista abandonaria la sesión, anunció el legislador. Los diputados del Partido Verde se solidarizaron con la postura de sus exaliados electorales.
La sesión llevaba 30 minutos de haber iniciado y los diputados discutían sobre la aplicación del nuevo reglamento de la Cámara de Diputados que entre otros puntos, prohibe manifestarse en tribuna con mantas, pancartas o cualquier objeto que se considere puede alterar el orden.
Ante el pleito entre panistas y la negativa a retirar la manta en que se alude al presunto alcoholismo de Calderón, el presidente de la mesa directiva de San Lázaro, Jorge Carlos Ramírez Marín, declaró suspendida la sesión.
(La política es insólita, lo vemos en Italia con el caballero Berlusconi cuyo gobierno ha vivido los embates del escándalo por prostituir a menores de edad, lo vimos en diciembre del 2009 cuando se filtraron a la prensa fotos de su villa en que repartía preservativos a sus amigos desnudos, cuando un fanático católico le estampó la cara con una catedral de acero a escala. Ahora la exhibición le toca a FCH de quien se ha señalado su propensión a las bebidas espirituosas, que le habría valido la caída de un bicicleta fija de ejercicio, etc. Nota tomada de la agencia Apro.)
El plástico, de aproximadamente seis metros de largo y uno y medio de alto, en letras negras y fondo naranja preguntaba: "¿Tú dejarías conducir a un borracho tu auto? No, verdad? ¿Y por qué lo dejas conducir al país?". Acompañando las palabras, al centro de la manta, se destacaba un retrato, en actitud somnolienta, del presidente Felipe Calderón.
Deteniendo la manta, se asomaban los rostros de los legisladores petistas Gerardo Fernández Noroña, Jaime Cárdenas y Mario Di Constanzo, y de los perredistas Bafre Vargas y Rosendo Marín.
Al mismo tiempo, entre las curules, los diputados panistas Manuel Clouhtier y Julio Castellanos se enfrascaban en una discusión. En un momento, el sinaloense aventó al vicecoordinador de los legisladores blanquiazules que lo llevó al suelo. El hijo de Maquío reclamaba que no lo hubieran dejado hablar en la reunión de la bancada efectuada en Toluca la semana pasada.
Se hizo el caos en el reciento de San Lázaro.
Entonces, el también vicecoordinador panista, Alberto Pérez Cuevas, demandó que se retirara la manta de la tribuna que era sostenida de espaldas a la mesa directiva y de frente al pleno camaral. De no hacerlo, la bancada panista abandonaria la sesión, anunció el legislador. Los diputados del Partido Verde se solidarizaron con la postura de sus exaliados electorales.
La sesión llevaba 30 minutos de haber iniciado y los diputados discutían sobre la aplicación del nuevo reglamento de la Cámara de Diputados que entre otros puntos, prohibe manifestarse en tribuna con mantas, pancartas o cualquier objeto que se considere puede alterar el orden.
Ante el pleito entre panistas y la negativa a retirar la manta en que se alude al presunto alcoholismo de Calderón, el presidente de la mesa directiva de San Lázaro, Jorge Carlos Ramírez Marín, declaró suspendida la sesión.
(La política es insólita, lo vemos en Italia con el caballero Berlusconi cuyo gobierno ha vivido los embates del escándalo por prostituir a menores de edad, lo vimos en diciembre del 2009 cuando se filtraron a la prensa fotos de su villa en que repartía preservativos a sus amigos desnudos, cuando un fanático católico le estampó la cara con una catedral de acero a escala. Ahora la exhibición le toca a FCH de quien se ha señalado su propensión a las bebidas espirituosas, que le habría valido la caída de un bicicleta fija de ejercicio, etc. Nota tomada de la agencia Apro.)
DEJAD QUE LOS EMOS...
Por tener apariencia “flaite” un joven fue expulsado del colegio Adventista de Las Condes. Según la versión de la madre, la abogada Patricia Villalón, el menor se enteró de que lo echarían a mediados del año pasado a través de sus compañeros. Esto, después que el profesor de matemáticas le comunicara a todo el curso la medida, “aludiendo al aspecto “flaite” de mi hijo, y que ello serviría de escarmiento para el resto de los compañeros”, citó el diario electrónico el Mostrador.
Cuando la familia se enteró de la posible expulsión, la madre se acercó a conversar con el director del recinto. En la ocasión, según Villalón, la autoridad le aseguró la continuidad del menor en el colegio. A fin de año no le renovaron la matrícula.
La profesional denuncia una discriminación contra su hijo por ser moreno y vestirse con “pitillos”. Siempre “usó el uniforme completo. Los pantalones eran plomos, la camisa blanca más la chaqueta, corbata y la insignia del colegio, entonces no se entiende cómo se justifica esta decisión”, explicó al medio.
Ante esto, Villalón llevó el caso hasta la Corte de Apelaciones de Santiago donde se acogió un recurso de protección a favor del estudiante.
La decisión del colegio Adventista de Las Condes no se pudo detener ya que el tribunal no acogió la orden de no innovar.
(Cuando la moda era el pelo largo como lo lucía George Harrison o John Lennon, en la secundaria, sin ser confesional, te acusaban de hippie, cuando se volvió moda portar una argolla en el lóbulo de la oreja derecha, te señalaban de maricón, cuando la costumbre era portar un seguro en la ceja izquierda, te marcaron con el sello de drogadicto o exhibicionista, cuando te cubriste un ojo con el pelo lacio embadurnado de vaselina o saliva o gel... Nota tomada del diario chileno La Tercera.)
Cuando la familia se enteró de la posible expulsión, la madre se acercó a conversar con el director del recinto. En la ocasión, según Villalón, la autoridad le aseguró la continuidad del menor en el colegio. A fin de año no le renovaron la matrícula.
La profesional denuncia una discriminación contra su hijo por ser moreno y vestirse con “pitillos”. Siempre “usó el uniforme completo. Los pantalones eran plomos, la camisa blanca más la chaqueta, corbata y la insignia del colegio, entonces no se entiende cómo se justifica esta decisión”, explicó al medio.
Ante esto, Villalón llevó el caso hasta la Corte de Apelaciones de Santiago donde se acogió un recurso de protección a favor del estudiante.
La decisión del colegio Adventista de Las Condes no se pudo detener ya que el tribunal no acogió la orden de no innovar.
(Cuando la moda era el pelo largo como lo lucía George Harrison o John Lennon, en la secundaria, sin ser confesional, te acusaban de hippie, cuando se volvió moda portar una argolla en el lóbulo de la oreja derecha, te señalaban de maricón, cuando la costumbre era portar un seguro en la ceja izquierda, te marcaron con el sello de drogadicto o exhibicionista, cuando te cubriste un ojo con el pelo lacio embadurnado de vaselina o saliva o gel... Nota tomada del diario chileno La Tercera.)
miércoles, 2 de febrero de 2011
LOS RELÁMPAGOS DE IBARGÛENGOITIA
Hay escritores que ven u oyen el sentido de la Historia o que levantan en mármol sus obras; otros, son los interlocutores de lo absoluto o constructores de la moral. Ibargüengoitia no fue nada de esto. Escribió sin énfasis, en un tono sencillo que rozaba siempre la ironía o el sarcasmo, que sabía hacer sonreír mientras él escribía en serio. No fue un intelectual, pero sí un oído y un ojo privilegiados para detectar el fundamento cotidiano, artesanal e inajenablemente subjetivo, de lo que llamamos grande. Juan García Ponce dijo de él que «era serio escribiendo lo que para los demás eran bromas y poco serio socialmente». Nunca perdió de vista la pequeña historia cotidiana e hizo de sus minucias momentos narrativos perdurables. No vio las ideas sino a los hombres uno a uno, y así en su literatura siempre habla una persona. ¿Fue un gran novelista, un gran autor de teatro, un gran cronista? Muchos escritores, sobre todo mexicanos, lo afirman.
Yo creo que escribió dos o tres novelas significativas y un número alto de artículos y crónicas (la brevedad le favorecía) que forman parte de lo mejor en su género en nuestras letras. No fue un estilista, pero sí un escritor cuidadoso. Su escritura se apoya en la conversación, y quiso ser eficaz (lo consiguió) sin parecer que estaba elaborando un objeto. La grandeza de un humor como el suyo radica en la melancolía y así deja de ser un bisturí para conciliar, en una sonrisa, las debilidades y limitaciones humanas. La debilidad del humor, de la que ni Aristófanes estuvo libre, es el apego a la realidad inmediata: fuente pero también cárcel de lo universal. Algunos lectores son reacios a la risa (los famosos agelistas de Rabelais), pero aún lo son más aquellos que encarnan el poder, que la risa socava.
Entre los grandes
Jorge Ibargüengoitia (Guanajuato, México 1928-Madrid 1983) es coetáneo de un puñado de narradores mexicanos importantes: Salvador Elizondo, Carlos Fuentes, Juan García Ponce, Fernando del Paso, Sergio Pitol y, dentro de los inclasificables, Alejandro Rossi. Pero no se parece a ninguno de los mencionados, que tampoco se parecen entre sí. Al amparo de su maestro (aunque para disentir pronto de él) Rodolfo Usigli, autor de El gesticulador, Ibargüengoitia comenzó como hombre de teatro tras haber realizado parcialmente la carrera de ingeniero y terminado otra en letras. A pesar de ser muy premiado, y elogiado por los que saben, su periodo como autor dramático estuvo siempre inclinado al fracaso. Escribió y estrenó obras desde 1951 a 1962, periodo iniciado con Llegó Margó y que finaliza, tras títulos como Susana y los jóvenes, Clotilde en casa y El viaje superficial, con El atentado. Ibargüengoitia siguió fiel a sus obsesiones y, sobre todo, a su peculiar perspectiva crítica, pero desde la novela. Su primera obra en este género es, junto con Las muertas (1977), una de sus piezas más logradas: Los relámpagos de agosto (1964). Si El atentado tiene como tema el asesinato de Álvaro de Obregón en 1928, esta primera novela es una parodia satírica de la sublevación de varios generales para hacerse con el poder. No se trata de una novela histórica, aunque se basa en algunos sucesos reales, es una visión libérrima que no pierde nunca su objeto. Lo que hace Ibargüengoitia es subvertir la historia oficial, desfondar la solemnidad con la que el Estado mexicano (encarnado en el PRI) había tergiversado la Revolución mexicana y, especialmente, ese periodo último. A diferencia de Agustí Yañez en Al filo del agua, o de Carlos Fuentes en Gringo viejo, Ibargüengoitia convierte la Historia en una farsa. O como escribió Guillermo Sheridan con la agudeza e ironía que le es habitual: «Los relámpagos de agosto (1965) y Gringo viejo son parodias, pero sólo una estaba consciente de serlo».
Años más tarde de escribir su obra, Ibargüengoitia declaró al respecto de este periodo de México: «Durante la Revolución el pueblo se llevó una friega soberana». Un hombre escéptico, que nunca tuvo una visión ideológica de la política (pasó en sus ideas de un conservadurismo católico a un descreimiento de izquierda moderada) no podía dejar de ver con horror la pulsión fanática de los líderes revolucionarios. «La principal preocupación, entre 1915 y 1930, fue la de autoaniquilarse». De hecho Obregón, Pancho Villa, Emiliano Zapata, Venustiano Carranza y muchos otros murieron asesinados. Es curioso que Los relámpagos de agosto obtuviera, en 1964, el Premio Casa de las Américas: suele ocurrir que los protagonistas (y el régimen cubano podía verse en alguna medida en esta vitriólica obra) no se reconozcan en una parodia. Nuestro autor escribió una crónica, con un humor templado y lúcido, de su visita a La Habana en dicha ocasión, Revolución en el jardín, recogida en el volumen antológico, del mismo título, en la editorial Reino de Redonda. La novela también puede leerse como una exposición de los tópicos del patriota heroico latinoamericano, marcado por el despotismo y la voracidad o bien por el accidente chusco o simplemente demasiado humano. Salvando las diferencias de usos y costumbres, el espíritu de la retórica política militar y patriótica es igual en el resto del mundo.
Comedia de enredos
Ibargüengoitia escribió seis novelas y un libro de cuentos. Además de las mencionadas, hay que recordar Estas ruinas que ves (1974), visión de un mundo provinciano que el autor cifra en una serie de anécdotas que la acercan a la comedia de enredos. Visión irónica pero aliada a la melancolía: la realidad no es juzgada sino presentada como suspendida en una lógica a un tiempo fatal y trivial. La mayor parte de su obra periodística, donde yo encuentro muchos de sus textos más memorables, fue publicada tras su muerte. Había sido escrita casi toda para el periódico Excélsior, y luego, hasta su muerte en un accidente de avión en Madrid, en el que fallecieron también Marta Traba y Ángel Rama, en las revistas Plural y Vuelta, dirigidas por Octavio Paz. Por cierto, en estas mismas revistas se publicaron los textos del Manual del distraído, el gran libro de Alejandro Rossi. Títulos de recopilaciones periodísticas como Viajes en la América ignota, Autopsias rápidas, La casa de usted y otros viajes y Misterios de la vida diaria han contribuido a aligerar a los pedantes, deshacer la rigidez mortis de tanta realidad que se propone como viva, y a sostener con ingenio lo inesperado dentro de lo cotidiano.
No fue un intelectual, pero sí un oído y un ojo privilegiados para detectar lo cotidiano y artesanal de lo grandeJorge Ibargüengotia fue un hombre que quiso caminar por sus propias circunstancias, algo hosco en el trato, según cuentan los que lo conocieron, como lo suelen ser algunos tímidos. Fue implacable ante la solemnidad. Huérfano de padre cuando tenía unos meses, se crió con su madre y una tía que habían conocido tiempos mejores, pero de quienes heredó alguna hacienda, de cuya administración también nos dejó varias crónicas. Fue un activo boy scout hasta los diecinueve años. Con su esposa, la pintora Joy Laville, hizo numerosos viajes, sobre todo por Inglaterra, Francia y España. Fue cinéfilo, y vale la pena releer sus críticas de cine. Solía decir que durante el día vivía en París y de noche en México. Hoy vive como tránsfuga entre sus obras de teatro, novelas y crónicas; una obra que ha convertido su seriedad mientras vivió en una sonrisa que nos hace dudar de la real.
(Recuerdo que tomé un curso sobre La Novela de la Revolución Mexicana, que culminaba precisamente con la lecura de "Los relámpagos de agosto", que fue premiada en Casa de la Américas (Cuba). A J.I. le debemos una visión antisolemne no sólo de la historia de la primera mitad del siglo XX en México sino de la literatura en general. Y ya es decir mucho si consideramos a otros autores aburridos y solemnes como Carlos Fuentes y Sergio Fernández. Nota recogida del diario ABC, español.)
Yo creo que escribió dos o tres novelas significativas y un número alto de artículos y crónicas (la brevedad le favorecía) que forman parte de lo mejor en su género en nuestras letras. No fue un estilista, pero sí un escritor cuidadoso. Su escritura se apoya en la conversación, y quiso ser eficaz (lo consiguió) sin parecer que estaba elaborando un objeto. La grandeza de un humor como el suyo radica en la melancolía y así deja de ser un bisturí para conciliar, en una sonrisa, las debilidades y limitaciones humanas. La debilidad del humor, de la que ni Aristófanes estuvo libre, es el apego a la realidad inmediata: fuente pero también cárcel de lo universal. Algunos lectores son reacios a la risa (los famosos agelistas de Rabelais), pero aún lo son más aquellos que encarnan el poder, que la risa socava.
Entre los grandes
Jorge Ibargüengoitia (Guanajuato, México 1928-Madrid 1983) es coetáneo de un puñado de narradores mexicanos importantes: Salvador Elizondo, Carlos Fuentes, Juan García Ponce, Fernando del Paso, Sergio Pitol y, dentro de los inclasificables, Alejandro Rossi. Pero no se parece a ninguno de los mencionados, que tampoco se parecen entre sí. Al amparo de su maestro (aunque para disentir pronto de él) Rodolfo Usigli, autor de El gesticulador, Ibargüengoitia comenzó como hombre de teatro tras haber realizado parcialmente la carrera de ingeniero y terminado otra en letras. A pesar de ser muy premiado, y elogiado por los que saben, su periodo como autor dramático estuvo siempre inclinado al fracaso. Escribió y estrenó obras desde 1951 a 1962, periodo iniciado con Llegó Margó y que finaliza, tras títulos como Susana y los jóvenes, Clotilde en casa y El viaje superficial, con El atentado. Ibargüengoitia siguió fiel a sus obsesiones y, sobre todo, a su peculiar perspectiva crítica, pero desde la novela. Su primera obra en este género es, junto con Las muertas (1977), una de sus piezas más logradas: Los relámpagos de agosto (1964). Si El atentado tiene como tema el asesinato de Álvaro de Obregón en 1928, esta primera novela es una parodia satírica de la sublevación de varios generales para hacerse con el poder. No se trata de una novela histórica, aunque se basa en algunos sucesos reales, es una visión libérrima que no pierde nunca su objeto. Lo que hace Ibargüengoitia es subvertir la historia oficial, desfondar la solemnidad con la que el Estado mexicano (encarnado en el PRI) había tergiversado la Revolución mexicana y, especialmente, ese periodo último. A diferencia de Agustí Yañez en Al filo del agua, o de Carlos Fuentes en Gringo viejo, Ibargüengoitia convierte la Historia en una farsa. O como escribió Guillermo Sheridan con la agudeza e ironía que le es habitual: «Los relámpagos de agosto (1965) y Gringo viejo son parodias, pero sólo una estaba consciente de serlo».
Años más tarde de escribir su obra, Ibargüengoitia declaró al respecto de este periodo de México: «Durante la Revolución el pueblo se llevó una friega soberana». Un hombre escéptico, que nunca tuvo una visión ideológica de la política (pasó en sus ideas de un conservadurismo católico a un descreimiento de izquierda moderada) no podía dejar de ver con horror la pulsión fanática de los líderes revolucionarios. «La principal preocupación, entre 1915 y 1930, fue la de autoaniquilarse». De hecho Obregón, Pancho Villa, Emiliano Zapata, Venustiano Carranza y muchos otros murieron asesinados. Es curioso que Los relámpagos de agosto obtuviera, en 1964, el Premio Casa de las Américas: suele ocurrir que los protagonistas (y el régimen cubano podía verse en alguna medida en esta vitriólica obra) no se reconozcan en una parodia. Nuestro autor escribió una crónica, con un humor templado y lúcido, de su visita a La Habana en dicha ocasión, Revolución en el jardín, recogida en el volumen antológico, del mismo título, en la editorial Reino de Redonda. La novela también puede leerse como una exposición de los tópicos del patriota heroico latinoamericano, marcado por el despotismo y la voracidad o bien por el accidente chusco o simplemente demasiado humano. Salvando las diferencias de usos y costumbres, el espíritu de la retórica política militar y patriótica es igual en el resto del mundo.
Comedia de enredos
Ibargüengoitia escribió seis novelas y un libro de cuentos. Además de las mencionadas, hay que recordar Estas ruinas que ves (1974), visión de un mundo provinciano que el autor cifra en una serie de anécdotas que la acercan a la comedia de enredos. Visión irónica pero aliada a la melancolía: la realidad no es juzgada sino presentada como suspendida en una lógica a un tiempo fatal y trivial. La mayor parte de su obra periodística, donde yo encuentro muchos de sus textos más memorables, fue publicada tras su muerte. Había sido escrita casi toda para el periódico Excélsior, y luego, hasta su muerte en un accidente de avión en Madrid, en el que fallecieron también Marta Traba y Ángel Rama, en las revistas Plural y Vuelta, dirigidas por Octavio Paz. Por cierto, en estas mismas revistas se publicaron los textos del Manual del distraído, el gran libro de Alejandro Rossi. Títulos de recopilaciones periodísticas como Viajes en la América ignota, Autopsias rápidas, La casa de usted y otros viajes y Misterios de la vida diaria han contribuido a aligerar a los pedantes, deshacer la rigidez mortis de tanta realidad que se propone como viva, y a sostener con ingenio lo inesperado dentro de lo cotidiano.
No fue un intelectual, pero sí un oído y un ojo privilegiados para detectar lo cotidiano y artesanal de lo grandeJorge Ibargüengotia fue un hombre que quiso caminar por sus propias circunstancias, algo hosco en el trato, según cuentan los que lo conocieron, como lo suelen ser algunos tímidos. Fue implacable ante la solemnidad. Huérfano de padre cuando tenía unos meses, se crió con su madre y una tía que habían conocido tiempos mejores, pero de quienes heredó alguna hacienda, de cuya administración también nos dejó varias crónicas. Fue un activo boy scout hasta los diecinueve años. Con su esposa, la pintora Joy Laville, hizo numerosos viajes, sobre todo por Inglaterra, Francia y España. Fue cinéfilo, y vale la pena releer sus críticas de cine. Solía decir que durante el día vivía en París y de noche en México. Hoy vive como tránsfuga entre sus obras de teatro, novelas y crónicas; una obra que ha convertido su seriedad mientras vivió en una sonrisa que nos hace dudar de la real.
(Recuerdo que tomé un curso sobre La Novela de la Revolución Mexicana, que culminaba precisamente con la lecura de "Los relámpagos de agosto", que fue premiada en Casa de la Américas (Cuba). A J.I. le debemos una visión antisolemne no sólo de la historia de la primera mitad del siglo XX en México sino de la literatura en general. Y ya es decir mucho si consideramos a otros autores aburridos y solemnes como Carlos Fuentes y Sergio Fernández. Nota recogida del diario ABC, español.)
martes, 1 de febrero de 2011
MARLON BRANDO EN MOTO
En la película “El salvaje”, de 1953, dirigida por Laszlo Benedek, Marlon Brando y un grupo de moteros llegan a un pueblo chico dominado por adultos de ceño fruncido que perciben a los jóvenes sólo como una amenaza. Los moteros comienzan a desordenar el aburrimiento. Andan pateando piedras. Cuando un adulto le pregunta a Brando hacia dónde van la respuesta es “no sabemos, sólo queremos olvidarnos de todo”. Faltaba poco para que surgiera James Dean y su “Rebelde sin causa” y el rock está a punto de explotar.
En el pueblo se enfrentan dos lógicas: los que no saben qué hacer y los que optan por la violencia para exterminar a los jóvenes. Viendo la película recordé un relato de la antigüedad en el que en una aldea los hombres se van a la guerra y sólo quedan las mujeres, los ancianos moribundos y los adolescentes. Cuando los adultos vuelven, se encuentran con que todas las mujeres de la aldea están embarazadas. Pasa el tiempo, los adultos deben irse a otra guerra pero, antes de hacerlo, asesinan a todos los adolescentes.
Parece que en determinadas circunstancias algunos no saben qué hacer con los jóvenes. Por estos días, en Egipto, han iniciado una revuelta exigiendo democracia y la salida del Presidente Hosni Mubarak, que lleva 30 años en el poder. Ellos tienen memoria, todo comenzó antes de que nacieran, y no quieren olvidar. "Esta lucha no pertenece a los políticos o los intelectuales, es de los jóvenes, que logramos sortear los controles del régimen a través de internet", afirma Mido Scield, un joven egipcio de 25 años.
A diferencia del personaje de Brando, los jóvenes egipcios sí saben hacia dónde quieren avanzar. Lo mismo ocurría con “el hombre del tanque”, un joven anónimo que se interpuso frente a una línea de varios tanques durante la revuelta de la Plaza Tiananmen de 1989 en la República Popular China. Pero en ese caso el muro de silencio aplastó las demandas democráticas. Todavía no existían las nuevas tecnologías.
Pero ahora sí existen y a través de ellas se organizaron las movilizaciones. A pesar del bloqueo a internet y de los teléfonos móviles decretado por Mubarak el movimiento sigue coordinándose a través de teléfonos fijos, fax, radios comunitarias, acceso a ISP Noor, que no cerró sus servicios, o usando un modem sin conexión a internet (dial up) utilizando números de teléfono de otro país, según informa la prensa internacional.
Las nuevas tecnologías generan efectos sin vuelta atrás y hacen posible que los jóvenes irrumpan y expresen sus demandas, tarea en la que el mundo político continúa en el tiempo de los faraones.
Por acá, mientras tanto, no es inútil recordar a Los prisioneros y El baile de los que sobran.
Es otra noche más de caminar
es otro fin de mes sin novedad
tus amigos se quedaron igual que tú
este año se les acabaron
los juegos...los 12 juegos
Únanse al baile de los que sobran
nadie nos va a echar de más
nadie nos quiso ayudar de verdad…
(Hosni Mubarak lleva tres décadas en el poder, el PRI acumuló setenta años de gobierno, el PAN tiene doce años de demostrarnos que es igual, o peor, que la plaga de langostas priístas, el ejemplo de los jóvenes que derrocarán al tirano, ¿cundirá en otros países? Cuando veas las barbas de Hugo Chávez en remojo es que ha llegado la hora de que hagan lo mismo otros. Artículo tomado del diario chileno La Tercera, autor: Augusto Góngora.)
En el pueblo se enfrentan dos lógicas: los que no saben qué hacer y los que optan por la violencia para exterminar a los jóvenes. Viendo la película recordé un relato de la antigüedad en el que en una aldea los hombres se van a la guerra y sólo quedan las mujeres, los ancianos moribundos y los adolescentes. Cuando los adultos vuelven, se encuentran con que todas las mujeres de la aldea están embarazadas. Pasa el tiempo, los adultos deben irse a otra guerra pero, antes de hacerlo, asesinan a todos los adolescentes.
Parece que en determinadas circunstancias algunos no saben qué hacer con los jóvenes. Por estos días, en Egipto, han iniciado una revuelta exigiendo democracia y la salida del Presidente Hosni Mubarak, que lleva 30 años en el poder. Ellos tienen memoria, todo comenzó antes de que nacieran, y no quieren olvidar. "Esta lucha no pertenece a los políticos o los intelectuales, es de los jóvenes, que logramos sortear los controles del régimen a través de internet", afirma Mido Scield, un joven egipcio de 25 años.
A diferencia del personaje de Brando, los jóvenes egipcios sí saben hacia dónde quieren avanzar. Lo mismo ocurría con “el hombre del tanque”, un joven anónimo que se interpuso frente a una línea de varios tanques durante la revuelta de la Plaza Tiananmen de 1989 en la República Popular China. Pero en ese caso el muro de silencio aplastó las demandas democráticas. Todavía no existían las nuevas tecnologías.
Pero ahora sí existen y a través de ellas se organizaron las movilizaciones. A pesar del bloqueo a internet y de los teléfonos móviles decretado por Mubarak el movimiento sigue coordinándose a través de teléfonos fijos, fax, radios comunitarias, acceso a ISP Noor, que no cerró sus servicios, o usando un modem sin conexión a internet (dial up) utilizando números de teléfono de otro país, según informa la prensa internacional.
Las nuevas tecnologías generan efectos sin vuelta atrás y hacen posible que los jóvenes irrumpan y expresen sus demandas, tarea en la que el mundo político continúa en el tiempo de los faraones.
Por acá, mientras tanto, no es inútil recordar a Los prisioneros y El baile de los que sobran.
Es otra noche más de caminar
es otro fin de mes sin novedad
tus amigos se quedaron igual que tú
este año se les acabaron
los juegos...los 12 juegos
Únanse al baile de los que sobran
nadie nos va a echar de más
nadie nos quiso ayudar de verdad…
(Hosni Mubarak lleva tres décadas en el poder, el PRI acumuló setenta años de gobierno, el PAN tiene doce años de demostrarnos que es igual, o peor, que la plaga de langostas priístas, el ejemplo de los jóvenes que derrocarán al tirano, ¿cundirá en otros países? Cuando veas las barbas de Hugo Chávez en remojo es que ha llegado la hora de que hagan lo mismo otros. Artículo tomado del diario chileno La Tercera, autor: Augusto Góngora.)
CUBA: SISTEMA DE SALUD EN DUDA
Se esperaba una sentencia ejemplarizante y así ha sido. El juicio por el mayor escándalo de la salud pública cubana en la etapa de la revolución castrista, se ha saldado con sentencias de entre 5 y 15 años de cárcel para los principales responsables de la muerte de al menos 26 pacientes en el Hospital Psiquiátrico de La Habana. Los hechos ocurrieron en enero de 2010, durante una ola de frío que azotó la isla. Las muertes de los enfermos psiquiátricos conmocionaron al país al darse a conocer la precaria situación y el abandono en que se encontraban y la situación de corrupción generalizada que reinaba en la institución, que durante décadas fue símbolo del sistema de salud gratuito y universal de Cuba. En el caso del director del hospital, Wilfredo Castillo Donate, el Tribunal Provincial de La Habana ha elevado en una año la petición fiscal, que era de 14 años de privación de libertad.
En total, 13 personas han sido condenadas a severas sanciones de cárcel, además de imponerse multas y sanciones administrativas a diversos trabajadores del hospital. Junto a Castillo Donate, el tribunal ha condenado a 14 años de prisión a Roberto Maza Izquierdo, vicedirector administrativo del centro, y a 12 años a Josefina Díaz Arango, especialista principal de Dietética, todos acusados de los delitos de "Abandono de Incapacitados y Desvalidos" y "malversación". A los dos primeros se les ha aplicado además, como sanción accesoria, la prohibición del ejercicio de la profesión por igual tiempo que la pena fijada. También han sido sentenciados a penas de entre 7 y 10 años por los mismos delitos los tres principales directivos de las áreas Clínico -Quirúrgica, Enfermería, Psiquiatría.
Durante el juicio, que ha durado cinco días y han sido convocados 70 testigos y peritos, quedó demostrado que numerosos trabajadores del centro estaban implicados desde hacía años en el robo de alimentos, mantas y abrigos destinados a los enfermos. Algunos de los pabellones y dormitorios estaban sin ventanas y lo que predominaba era la dejadez y el descuido, todo lo cual fue determinante en la muerte de los pacientes -casi todos enfermos crónicos de avanzada edad- cuando la isla fue azotada el año pasado por una intensa ola de frío. No es casualidad que fueran condenados a severas penas de privación de libertad de entre 5 y 10 años de cárcel los responsables del almacén, abastecimientos, la nevera central y la cocina-comedor.
El diario oficial Granma admitió, al dar detalles del juicio, que una evaluación clínica reveló signos de "desnutrición y un elevado número de diagnósticos de anemia y niveles deficientes de vitaminas entre los fallecidos, lo que "no se justificaba", pues el hospital recibía alimentos para 2.458 camas y su ocupación promedio era de 1.484. El escándalo provocó la indignación de los cubanos y puso en evidencia de forma descarnada el deterioro creciente de los servicios de salud en Cuba, durante medio siglo un símbolo de los "logros" de la revolución. También reveló lo extendido que está en la isla el robo y la corrupción, algo que según el Gobierno de Raúl Castro, tiene más peligro para el sistema socialista que los cañones de Estados Unidos.
(Quiere la sabiduría popular que a los catalogados como locos se les considerase 'iluminados' en ciertos países del viejo mundo que, según lo cita Antonio Gramsci, eran capaces de predecir el futuro, de profetizar grandes catástrofes, igual que los ciegos que, como Tiresias, interpretaba el oráculo. Hay otros países, como México, en que los discapacitados mentales son apedreados y humillados. También en nuestro país, al homosexual se le identifica como 'loca' y cuando es detenido por la policía se le corta el pelo al rape en un arranque, quizá, de que 'acomode' sus gustos e inclinaciones a la norma heterosexual, aunque ya encerrado es víctima de violaciones tumultuarias. Nota tomada de El País, diario español.)
En total, 13 personas han sido condenadas a severas sanciones de cárcel, además de imponerse multas y sanciones administrativas a diversos trabajadores del hospital. Junto a Castillo Donate, el tribunal ha condenado a 14 años de prisión a Roberto Maza Izquierdo, vicedirector administrativo del centro, y a 12 años a Josefina Díaz Arango, especialista principal de Dietética, todos acusados de los delitos de "Abandono de Incapacitados y Desvalidos" y "malversación". A los dos primeros se les ha aplicado además, como sanción accesoria, la prohibición del ejercicio de la profesión por igual tiempo que la pena fijada. También han sido sentenciados a penas de entre 7 y 10 años por los mismos delitos los tres principales directivos de las áreas Clínico -Quirúrgica, Enfermería, Psiquiatría.
Durante el juicio, que ha durado cinco días y han sido convocados 70 testigos y peritos, quedó demostrado que numerosos trabajadores del centro estaban implicados desde hacía años en el robo de alimentos, mantas y abrigos destinados a los enfermos. Algunos de los pabellones y dormitorios estaban sin ventanas y lo que predominaba era la dejadez y el descuido, todo lo cual fue determinante en la muerte de los pacientes -casi todos enfermos crónicos de avanzada edad- cuando la isla fue azotada el año pasado por una intensa ola de frío. No es casualidad que fueran condenados a severas penas de privación de libertad de entre 5 y 10 años de cárcel los responsables del almacén, abastecimientos, la nevera central y la cocina-comedor.
El diario oficial Granma admitió, al dar detalles del juicio, que una evaluación clínica reveló signos de "desnutrición y un elevado número de diagnósticos de anemia y niveles deficientes de vitaminas entre los fallecidos, lo que "no se justificaba", pues el hospital recibía alimentos para 2.458 camas y su ocupación promedio era de 1.484. El escándalo provocó la indignación de los cubanos y puso en evidencia de forma descarnada el deterioro creciente de los servicios de salud en Cuba, durante medio siglo un símbolo de los "logros" de la revolución. También reveló lo extendido que está en la isla el robo y la corrupción, algo que según el Gobierno de Raúl Castro, tiene más peligro para el sistema socialista que los cañones de Estados Unidos.
(Quiere la sabiduría popular que a los catalogados como locos se les considerase 'iluminados' en ciertos países del viejo mundo que, según lo cita Antonio Gramsci, eran capaces de predecir el futuro, de profetizar grandes catástrofes, igual que los ciegos que, como Tiresias, interpretaba el oráculo. Hay otros países, como México, en que los discapacitados mentales son apedreados y humillados. También en nuestro país, al homosexual se le identifica como 'loca' y cuando es detenido por la policía se le corta el pelo al rape en un arranque, quizá, de que 'acomode' sus gustos e inclinaciones a la norma heterosexual, aunque ya encerrado es víctima de violaciones tumultuarias. Nota tomada de El País, diario español.)
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