lunes, 6 de enero de 2014

Eloy Sánchez Rosillo (1948 )

Como el viento en la noche

Siendo tan sólo lo que soy, un hombre,
y no el viento nocturno,
y estando aquí, tan para siempre lejos,
acudo -no sé cómo- ciertas noches de luna,
igual que el viento, buen hermano suyo,
hasta donde se alza la vieja acacia aquella,
es decir, a mi infancia. Y allí sigue,
esbelta, misteriosa y solitaria,
en abandono triste, irremediable,
perdida en el inmenso silencio de los campos
junto al deshabitado caserón.
Me acerco a ella en la noche como si fuera el viento,
la miro desde arriba y me enredo en sus ramas,
la hago sonar,
divago por su copa, y luego me remanso
al lado de los pájaros que duermen.
Puedo ver cómo fluye entre sus hojas
la delicada luz que desde el cielo cae:
agua de luna pura,
agua de estrellas de la madrugada.
Aquí me tienes, vieja amiga, no es
el viento el que ha venido,
soy yo, Eloy, aquel de entonces,
que ahora vuelve, ya con el pelo blanco,
a darte compañía;
alrededor de ti giro muy lentamente,
y seguiré contigo, para que no estés sola,
hasta que empiece a despuntar el alba.
 
 
(texto tomado del blog "la mirada del lobo")

domingo, 5 de enero de 2014

Carlos Pellicer (1899/1977 )

El viaje

Y moví mis enérgicas piernas de caminante
y al monte azul tendí.
Cargué la noche entera en mi dorso de Atlante.
Cantaron los luceros para mí.

Amaneció en el río y lo crucé desnudo
y chorreando la aurora en todo el monte hendí.
Y era el sabor sombrío que da el cacao crudo
cuando al mascar lo muelen los dientes del tapir.

Pidió la luz un hueco para saldar su cuenta
(ya llevaba un puñado de amanecer en mí).
Apretaron los cedros su distancia, y violenta
reunió la sombra el rayo de luz que yo partí.

Sobre las hojas muertas de cien siglos, acampo.
Vengo de la montaña y el azul retoñé.
Arqueo en claro círculo la horizontal del campo.
Sube, sobre mis piernas, todo el cuerpo que alcé.
Rodea el valle. Hablo,
y alrededor, la vida, sabe lo que yo sé.


(texto tomado de 24 poetas latinoamericanos, selección y prólogo de Francisco Serrano, Coedición Latinoamericana, México, 2012, sexta reimpresión.)

sábado, 4 de enero de 2014

María Mercedes Carranza (1945/2003 )

Poema de amor

Afuera el viento, el olor metálico de la calle.
Ya dentro, va dejando todo lo que lleva encima,
primero la cartera y la sonrisa;
se deshace de las caras que ese día ha visto,
los desencuentros, la paz fingida,
el sabor dulzarrón del deber cumplido.
Y se desviste como para poder tocar
toda la tristeza que está en su carne.
Cuando se encuentra desnuda
se busca, casi como un animal se olfatea,
se inclina sobre ella y se acecha:
inicia una larga confidencia tierna,
se pide respuestas, tal vez tiene la mirada turbia;
separa las rodillas y como una loba se devora.
Afuera el viento, el olor metálico de la calle.


(texto tomado del blog "la mirada del lobo")

viernes, 3 de enero de 2014

Guillermo Arriaga (1926/2013 )

El coreógrafo, bailarín, compositor e investigador Guillermo Arriaga Fernández falleció hoy en esta ciudad a los 87 años, víctima de una neumonía, informó su alumno y apoderado legal Bernardo González.
Al expresar sus condolencias vía Twitter, Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), destacó la obra emblemática de Arriaga, considerado como uno de los iniciadores de la danza mexicana contemporánea.
“Su coreografía Zapata fue aplaudida en escenarios nacionales e internacionales por su dramatismo y militancia”, escribió Tovar.
Según información del Conaculta, el también fundador (junto con Patricia Aulestia) del Centro Nacional de Investigación para la Danza “José Limón” realizó más de 400 coreografías, entre ellas Cuauhtémoc y La recepción del fuego olímpico en Teotihuacán, pero Zapata fue su obra más celebrada.
Su estreno mundial aconteció en el Teatro Nacional Studio de Bucarest, durante el IV Festival Mundial de las Juventudes Socialistas en Rumania. Posteriormente, en México se presentó por primera vez el 31 de octubre de 1953 en el teatro Juárez de Guanajuato y el 10 de noviembre de ese mismo año en el Palacio de Bellas Artes, en esta capital, escribió el periodista Roberto Ponce en el semanario Proceso del 10 de agosto de 2003.
Ese año la periodista Adriana Malvido, sobrina del coreógrafo, publicó el libro Zapata sin bigote. Andanzas de Guillermo Arriaga, el bailarín, en el que consigna las palabras de su tío acerca de la famosa pieza, con música de José Pablo Moncayo y escenografía y vestuario de Miguel Covarrubias. En ella sólo intervinieron el propio Arriaga como el héroe revolucionario Emiliano Zapata, o bien como el pueblo mexicano, y Rocío Sagaón como la tierra.
El artista, nacido en esta ciudad el 4 de julio de 1926, inició sus estudios de danza a los 15 años y debutó profesionalmente a los 23 en el Ballet Nacional de México. También hizo estudios con Anna Sokolow, Waldeen von Falkenstein, José Limón, Doris Humphrey, Margaret Craske, La Meri y Myra Kinch.
Entre sus acciones como promotor cultural logró incorporar la danza al Seminario de Cultura Mexicana, fue director de danza del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y estableció el Premio Nacional de Coreografía Fonapas-UAM (actualmente INBA-UAM).
También fue miembro de número de la Academia de Artes y recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes 1999. Al cumplir 54 años de labor en el INBA, recibió la Medalla de Oro de Bellas Artes.
En su libro, Malvido recoge una anécdota que Arriaga le contó:
“En 1952 viví una experiencia definitiva en mi vida. Y es que tuve el privilegio de ser becario del Jacob’s Pillow Dance Festival. Ted Shawn, Papá Shawn, como todos le decíamos, fue mi maestro y guía durante ese memorable verano”.
Resume la periodista:
“Shawn inicia su carrera en el mundo de la danza con Hazle Wallack, su primera maestra y compañera de baile. Aunque la pareja llegó hasta el compromiso formal de matrimonio, terminaron por divergencias artísticas. Shawn se casa en 1914 con Ruth St. Denis, quien junto con Isadora Duncan revoluciona los conceptos de lo que fue hasta entonces la danza clásica tradicional en Estados Unidos”.
Sobre el festival al que asistió en 1952, el coreógrafo relató:
“Fernando Gamboa, en ese entonces subdirector del INBA, me subsidió el pasaje de ida. De regreso, ni hablar, en autobús. Pero eso no es lo importante, sino la experiencia allá. Además de sus cursos de técnica, Shawn ofrecía pláticas magistrales, y lo más profundo para mí de sus mensajes consistía en transmitirnos lo siguiente: El artista debe ser, sobre todas las cosas en la vida, un sujeto útil a la sociedad. Tener la humildad para barrer con gusto un estudio, tender una cama, atender un estacionamiento, cortar el césped, ser generoso con los demás y, con esa misma sencillez, plantarse en un foro y proyectar toda la carga emocional que guardamos por dentro”.
Y Arriaga mantuvo esa actitud a lo largo de su vida, subraya la periodista.
En la introducción de esa biografía, Malvido también resalta: “…Arriaga es no sólo uno de los protagonistas de la época de oro de la danza en México, sino un promotor cultural siempre preocupado por el rescate de la memoria.
“Autor de Zapata, pieza que para críticos como Raquel Tibol significa una ‘obra límite, que marca un antes y un después en el desarrollo de la danza mexicana’, y la que le ha valido también ser considerado ‘el Juan Rulfo de la danza’, Arriaga ha decidido contar su vida”.
Destaca que el volumen es un relato de viva voz de su protagonista, “un artista que, como el adolescente de la película Billy Elliot, dio sus primeros pasos danzantes en las azoteas para saltar rápidamente, y en la categoría de primer bailarín, a los escenarios más importantes de México y el mundo”.
Ahí están sus recuerdos, su vida íntima y pública, sus miedos, sus éxitos y fracasos. Es una historia de la danza moderna contada por uno de sus protagonistas, apunta.
El INBA lamentó el fallecimiento del coreógrafo, bisnieto del abogado constituyente, liberal y federalista Ponciano Arriaga, e informó que en las próximas semanas le hará un homenaje nacional póstumo.


(Semblanza de Judith Amador Tello en el sitio "apro")

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Os trabalhos da mão

Começo a dar-me conta: a mão
que escreve os versos
envelheceu. Deixou de amar as areias
das dunas, as tardes de chuva
miúda, o orvalho matinal
dos cardos. Prefere agora as sílabas
da sua aflição.
Sempre trabalhou mais que sua irmã,
um pouco mimada, um pouco
preguiçosa, mais bonita.
A si coube sempre
a tarefa mais dura: semear, colher,
coser, esfregar. Mas tambén
acariciar, é certo. A exigência,
o rigor, acabaram por fatigá-la.
O fim não pode tardar: oxalá
tenha em conta a sua nobreza.


Los trabajos de la mano

Empiezo a darme cuenta: la mano
que escribe los versos
ha envejecido. Ha dejado de amar la arena
de las dunas, las tardes de lluvia
menuda, el rocío matinal
de los cardos. Prefiere ahora las sílabas
de su aflicción.
Siempre ha trabajado más que su hermana,
un poco mimada, un poco
perezosa, más bonita.
Le ha tocado siempre
la tarea más dura: sembrar, coger,
coser, fregar. Pero también
acariciar, es cierto. La exigencia,
el rigor, acabaron fatigándola.
El final no puede tardar: ojalá
tenga en cuenta su nobleza.


(textos tomados del sitio "la mirada del lobo", tr. de Ángel Campo Pámpano.)



jueves, 2 de enero de 2014

María Elena Walsh (1930/2011 )

El 45
 
Te acordás hermana qué tiempos aquellos,
la vida nos daba la misma lección.
En la primavera del cuarenta y cinco
tenias quince años lo mismo que yo.
 
Te acordás hermana de aquellos cadetes,
del primer bolero y el té en El Galeón
cuando los domingos la lluvia traía
la voz de Bing Crosby y un verso de amor.
 
Te acordás de la Plaza de Mayo
cuando «el que te dije» salía al balcón.
Tanto cambió todo que el sol de la infancia
de golpe y porrazo se nos alunó.
 
Te acordás hermana qué tiempos de seca
cuando un pobre peso daba un estirón
y al pagarnos toda una edad de rabonas
valía más vida que un millón de hoy.
 
Te acordás hermana que desde muy lejos
un olor a espanto nos enloqueció:
era de Hiroshima donde tantas chicas
tenían quince años como vos y yo.
 
Te acordás que más tarde la vida
vino en tacos altos y nos separó.
Ya no compartimos el mismo tranvía,
sólo nos reúne la buena de Dios.
 
 
(texto tomado de "arquitrave, revista colombiana de poesía".)

miércoles, 1 de enero de 2014

Charles Simic (1938 )

Contra el invierno

Detrás de tus párpados la verdad es dura,
¿qué vas a hacer con ella?
Los pájaros están callados; no hay nadie a quien preguntar.
Durante todo el día mirarás de soslayo el cielo gris.
Cuando el viento sople temblarás como la hierba.

Pequeña y débil oveja, estabas cubierta de lana
hasta que ellos llegaron con sus grandes tijeras.
Las moscas se arremolinaron sobre tu boca abierta
pero luego también volaron, igual que las hojas,
hacia las cuales las ramas desnudas se extendían en vano.

Se acerca el invierno. Como el último soldado heroico
de un ejército derrotado, permanecerás en tu puesto,
la cabeza desnuda ante el primer copo de nieve.
De pronto, un vecino se acerca a ti,
Estás más loco que el tiempo, Charlie.


(texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible", versión de Jonio González.)