sábado, 13 de noviembre de 2010

CARLOS EDMUNDO DE ORY (1923- 2010)

LOS AMANTES




Como estatuas de lluvia con los nervios azules
Secretos en sus leyes de llaves que abren túneles
Sucios de fuego y de cansancio reyes
Han guardado sus gritos ya no más
Cada uno en el otro engacelados
De noches tiernas en atroz gimnasio
Viven actos de baile horizontal
No caminan de noche ya no más
Se rigen de deseo y no se hablan
Y no se escriben cartas nada dicen
Juntos se alejan y huyen juntos juntos

Ojos y pies dos cuerpos negros llagan
Fosforescentes olas animales
Se ponen a dormir y ya no más


(poema tomado de internet)

viernes, 12 de noviembre de 2010

WASHINGTON CUCURTO (1973)

El curandero del amor


Le compré a un peruano en el Rey un cd de cumbia de Los Mirlos. Estábamos cerveceando con mi ticki cumbiantera cuando apareció el peruca cargado de cds y dvds piratas. Estaba mordiéndole los labios, tocándole las manos, bajo las luces multicolores de ese barsucho del Superconsti, cuando plaf, cayeron ellos, los cds. Me los puso encima de la mesa, una montaña de soldaditos musicales y me desesperé, y con ella, comenzamos a elegir ballenatos, cumbias tropicales, José José, Jerry Rivera, Juaneco y su Combo, tres de Karicia, mi grupo preferido. Los Mirlos son lo mejor del Perú y de la música andina, un día les contaré la historia de ellos. Nos sentíamos como unos "Cumbianteros junto a la orilla del mar". Mi ticki sacó cinco pesos de su cartera y me compró. El poder verde, de Los Mirlos. "Este tema habla de un curandero, es el poder verde", nos dijo el peruano. ¿Qué es el poder verde?, le dijo sonriente, medio en joda, moviendo las tetas, mi ticki atrevida. "Es el poder de la selva, que cura cualquier mal. Siempre hay un representante de la selva entre nosotros, ese rol lo cumple un curandero". Y, ¿qué cura ese curandero?, le dije preocupado. "Lo que sea, hermano, lo que tengas, yo conozco uno. Si tienes un mal yo te llevo con él por 15 pesos". Con mi ticki cumbiantera y guevarista abrimos los ojos mirándonos.
—Ya sé lo que pensás, atorranta, le dije. Pasa que mi ticki esta preñadísima de dos meses. Es decir hace dos meses que no le baja la sangre. Yo estoy casado hace diez años, tengo tres hijos y una mujer. Pero estoy enamorado de mi ticki guevarista, estudiante de Sociales, perteneciente al grupo Liberación y ahora preñadisima de mí o de quién sea, que eso nunca se sabe.
Continué:
—Vos sos tan atorranta, tan trola. Que merecés que te lleve a ese curandero pa que te baje la saina.
—Cucu, diablo, vamos ya.
Y entre besos mordiendo sus labios gruesos que son un espectáculo, un puro y vacío show como las marchas en la Plaza. Y ella a cada agite me dice, "nos vemos en la Plaza". Y yo tengo que ir a buscarla entre peronistas, progresistas, piqueteros, clases medias y vendedores de lo que sea, que esa es la única gente rescatable de esas marchas.
Hace un rato venimos de una marcha donde pregonó una Madre de la Plaza de Mayo y leyó la carta de Rodolfo Walsh, demasiado aburrida.
—Terminemos la birra y vamos, me dijo mi ticki, en ese bar peruano demasiado antro, demasiado achacoso pa conocer de Madres y revoluciones y desaparecidos. Siempre habrá un lugar más allá de todo y es este barcito peruano y metacumbiero del barrio de Constitución.
Caminamos con el peruano por Salta hasta Caseros y nos metimos en un conventillo. Me dijo, esperen acá que voy a tocarle la puerta al curandero. De una pieza sonaba la música de Rodrigo. Jugaban los niños a pesar de la hora. Esperamos en la oscuridad, besándonos.
—Pasen chicos, gritó de una pieza el vendedor de cds.
—Diganmé, nos dijo una voz en la oscuridad de la pieza. Era el curandero. Estaba sentado en un banco, con un atuendo de todos los colores y unas velas alrededor. Tenía una vincha roja y una peluca de pelo lacio, amarillo.
—Sientesé chicos y cuentenmé. Soy el curandero del amor.
—Está preñada, curandero del amor.
—Ah, te felicito, comerte semejante bombón.
—No maestro, esto es cosa seria. No estamos para tener un hijo...
—Pero muchacho, usted es joven puede trabajar. Un hijo es una bendición de Dios.
—Sí, maestro, pero ya tengo dos y ella tiene 17 años.
Mi ticki se reía de nuestra conversación y se mordía los labios, los dedos. Si tenía una pija la chupaba. Su mirada estaba llena de sexo en la oscuridad, como siempre.
El curandero dirigiéndose a mi ticki.
—Y vos, nenita, ¿no te gustaría ser madre?
—Sí, curandero del amor, es lo que mas deseo en la vida. Pero el Cucu me baja el pulgar...
—Ay, muchacho andar poniéndola sin hacerse cargo de las consecuencias.
—Por eso, porque me hago cargo de las consecuencias es que será bueno que le baje el período.
—Bueno, viendo que las voluntades son irrevocables y están en contra de la vida. Llamemos al Dios de la Selva. San Poronga.
— ¿San Poronga?, preguntamos a la vez con mi ticki futura mamá.
—Sí, San Poronga, el Rey del Perú. Protector de las abuelitas y de las púberes de los degenerados como vos.
—La culpa es del Viagra y de la cumbia.
El curandero mirando a mi niña.
—Esto te pasa por bailar la cumbia.
— ¿Por qué por bailar la cumbia?
— Te emborrachás te prendés de un negro y te perdés con la cerveza y los besos. Al final terminás garchada en un telo o una pensión o encima de un auto.
—Yo bailo buscando el amor.
El curandero se paró de su banquito sopló un manojo de inciensos con olor a lavandas y mentas. Se acercó a mi ticki y comenzó a manosearla y decir cosas en voz alta.
-"San Poronga, protector de los hijos de la Selva. Conductor del Semen y de los Hongos. Hijo del Océano Pacífico, proteje a esta hija tuya curepí. Haz que la sangre le baje en este preciso momento, por el bien de todos. Y en nombre de la Salud, te lo pide tu hijo".
Me di cuenta enseguida que a este maestro se le pasaba la mano con la religión. Se franeleaba a todas las cumbianteras de la bailanta, a todas las guachitas que preñaban por culpa de la cumbia. Iba a la puerta de la bailanta y repartía volantitos. "No tengas hijos con un desconocido, si quedaste embarazada vení a visitarme que te vuelvo la sangre".
¿Qué más? Nos dijo que esperáramos 15 minutos y si no le venia se sentaría en una cama donde se procedería a bajar la sangre.
—Bienvenida al desangradero. Sacate la pollera y la bombacha y acostate en la cama.
Apagó las luces casi hasta que no se veía nada en la pieza del yotibenco de la calle Pedro Echagüe y Santiago del Estero. Una vez que bajó las luces prendió un foco rojo que había al costado de la cama arriba de una silla. Yo me quedé en la puerta inmóvil, me temblaban los pies. El curandero del amor se arrodilló delante de la chuchita de mi ticki y comenzó a introducirle un dedo, después otro y otro. Mientras le introducía dos dedos comenzó a darle besitos en el clítoris y a pasarle la punta de la lengua.
Al lado mío me codeaba el vendedor de cds piratas.
—Eh, maestro, la traje para que la cure. No para que se la garche.
—Lo que estoy haciendo no tiene interés sexual, muchacho. Estoy lubricando la zona para que no hayan rispideces.
—Todo lo que usted diga maestro, pero si hay que lubricar me debería haber pedido permiso a mí. Esta ticki es MI TICKI. Y todo lo que se diga o haga con respecto a ella debe informárseme a mí.
—Bueno, vení hacelo vos. Si sabés tanto.
El curandero se corrió de las piernas de María. Antes rezó tres Padres Nuestro.
Se lavó las manos en una palangana. Usó jabón blanco de lavar la ropa. Y 15 gotitas de agua bendita. Sacó dos pinzas horribles de un bolso y las puso adentro de un microondas que estaba al lado de la cama. Empezó a decir cosas inconexas, frases de oraciones, bendiciones. "En nombre del Padre que ve todo lo mal que hacemos y nos perdona... En nombre de los errantes que erran por alejarse de Dios... Por el Sr. Porongón, Convertidor del Pecado en Pureza... Proteje a esta cierva pecadora de la cumbia... Oh, Gran Misericordioso Creador del Cielo y de La Tierra... no es mas que un ángel descarriado". El microondas giró cuatro minutitos y sacó las pinzas humeando.
—Hay que quemar las paredes del útero. Y después bendecir con agua bendita. Esto va a doler.
Cuando con el vendedor de cds truchos vimos las pinzas hirvientes nos agarró un temblor en todo el cuerpo. Él se tapó la boca y dejó caer la cajita con los compac que sonaron en el piso creando entre todos una cumbia.
La cumbia de la tristeza infinita.
El vendedor de cds me dijo:
—Negro, jugáte, no dejés que le haga nada.
No esperé ni un segundo y salté encima del curandero y le dije.
—Espere esto no es necesario. Vamos a tenerlo.
— ¿Tener qué?, me preguntó el curandero enojado.
—El hijo. Vamos a tener el hijo.
La oscuridad de la pieza era total, de una pieza sonó una cumbia que decía que no se podía amar a dos, bien sabes. Fue ahí cuando vi la cara de María en la cama, sus labios brillantes, su pelo corto. Era como la cara de una virgen a punto de ser ejecutada, era como una adolescente en un campo de prisioneros a punto de ser torturada. La vi tan hermosa y lloró.
Entre lágrimas me dijo:
—Cucu, mi amor, te amo, pero no podemos tenerlo.
En ese momento deseé que estuviéramos en el bar peruano comiéndonos una corvina con arroz; tomándonos una Condorina Helada, mirándonos a los ojos y prometiéndonos todo el amor del mundo. La agarré de la mano y comencé a llorar. El curandero del amor seguía con las pinzas en alto esperando a que nos decidamos.
— ¿Y? ¿Qué hacemos? En dos segundos se ahorran los problemas de una vida.
Le grité que no, que nos íbamos. Entonces María se sentó en la cama y me pegó una cachetada y otra más.
—Puto, puto. No quiero tener un hijo tuyo.
Y lo miró al curandero.
—Y usted, déjese de joder y meta esas pinzas.
Yo me quedé volando entre mis lágrimas por el cachetazo de mi ticki: Sentí sus alaridos de dolor. Después fue todo sangre. Las sábanas, la cama, la pieza, el barrio y el barcito peruano. El mundo fue rojo, como la Unión Soviética o la cancha de Independiente de Avellaneda.
El curandero del amor se asustó.
—Hay mucha sangre, hay que quemarla o se morirá desangrada.
María, mi ticki cumbiantera, mi compañera fiel, mi hermana, mi todo, sangraba sin parar. La sangre inundaba el piso como una inundación. Como un río de sangre. La sangre de nuestro amor, la sangre de mi vida.
—Va a haber que hacer una curación doble de urgencia.
El curandero corrió hasta el ropero. Tiró la ropa que había adentro y sacó un nebulizador. Con la manguera me ató el brazo y con una jeringa comenzó a sacarme sangre.
— ¡Sangre!, gritó.Yo sentí el pinchazo y la sangre que salía de mi cuerpo.
— ¡Cerrá el puño, pelotudo!, me volvió a gritar.
Cuando terminó voló la goma del nebulizador dándome otra cachetada en la mejilla.
El curandero corrió hacia la cama y se la inyectó intravenosa.
— ¡Sangre!, gritó y me pinchó.
Me sentí mal aferrado a la mano de María.
—Mejor me voy que va a venir la policia, dijo el vendedor de cds truchos.
— ¡Sangre, que se nos va!, gritó el curandero y saltó con la jeringa hacia el vendedor que no atinó a nada. Le pinchó el brazo con gran maestría y le sacó un litro.
El vendedor pegó un grito de dolor.
—Gracias, hermano, le dije y le di un beso. Cuando tenga plata te compro todos los cds...
El curandero giró y le inyectó la sangre a mi ticki. Se desabrochó la manga y mientras gritaba, sangre, se clavó sin pestañar la jeringa en un brazo y ya esto era un toqueteo, un pinchaderío sin ton ni son. Se pinchaba y ya la pinchaba a ella y se volvía a pinchar y le daba mas sangre a ella. Era tanto el bardo y la desesperación que incluso vi cómo la pinchaba a la propia Maria sacándole sangre de un brazo y poniéndosela en el otro. "Lo importante es que la sangre fluya", dijo. Yo estiré mi brazo y me dio dos pinchazos pero ni por asomo asomó una gota de sangre. "Esta vacío", dijo. De brazo en brazo caían gotones de sangre que el curandero chupaba "para no perderla".
Al curandero se le cayó la peluca y se despegó de su traje de curandero y se sentó en un banquito.
— ¡La salvamos, pongan cumbia, carajo!
Yo me alegré de la vida. Salté al minicomponente Aiwa y puse Los Mirlos. Y sonó de casualidad el Poder Verde. Lo puse a volumen 55, la pieza retumbaba que volaba. Solo un aparato japonés puede poner la cumbia a 55 de sonido. El gran plan de los japoneses es que un día prendamos un Aiwa y volemos en mil pedazos. La cumbia se escuchaba hasta en la Luna.
— ¡El poder Verde!, gritó el curandero.
Teníamos los brazos dolorosos pero estábamos contentos.
Como si fuese un cuento de García Marquez, pero más divertido y con cumbia. Pos, qué es esta vida de hambre, sino puro realismo mágico al revés. Sea como sea, la cama de mi ticki se comenzó a elevar en medio de aquel cuartucho horripilante, mientras sonaba Eres Mentirosa. Golpeaba contra el foquito del techo e iba flotando de un lado a otro de la pieza, como una vez vi, que flotaba en llamas la cama de Frida Kalho, en una película yanqui. Y ustedes no lo van a creer, pero las cosas que pasan en las películas, también pasan en la vida. Si piensan que macaneo vengan a caminar por las calles de Constitución y verán que esto es ciencia ficción sudamericana.
—Esta es una curación doble. Hay que hacer la otra parte de la curación.
—¿Qué otra parte de la curación?, le pregunté. Yo lo miré al curandero trucho que no era otro más que el mismo hermano del vendedor de cds y a los cds los copiaban en el mismo Aiwa multipotente, en el cual ahora sonaba Lamento de la Selva. Che, que ahora me doy cuenta lo justo y hermoso que es el amor pese a todo, lo digo ahora que pasaron tres dias y ya me puedo sentar y caminar. Che, que no hay nada más justo en la vida que el amor y el sufrimiento. El curandero fue y quemó de nuevo en el microondas las pinzas y me dijo que el amor se hace entre dos y que para que no vuelva a ocurrir era necesario, que no dolería nada, que piense en María que al lado mío boca arriba, y yo boca abajo, me agarraba de las manos y sonreía y fue tan linda su sonrisa, pese a todo, fue una sonrisa de amor y alegría y comprendí que a pesar de todos los problemas, el amor es lo más lindo que nos pasa, pese a todo, y la cumbia no dejaba de sonar mientras yo me bajaba los pantalones, en el acto más justo de la vida, mientras el curandero del amor me metía las agujas hirvientes en el centro oscuro y acre y con olor a mierda de mi ser.


(Relato sustraído de internet) 

jueves, 11 de noviembre de 2010

MARÍA FÉLIX, VIGENTE

Unas sesenta galerías y un espacio dedicado a María Félix, la diva mexicana, es lo que ofrece la feria de arte moderno y contemporáneo de Latinoamérica PINTA que abre hoy su cuarta edición en Nueva York.

La muestra presenta hasta el 14 de noviembre las creaciones de numerosos artistas latinoamericanos por las que han apostado un total de 57 galerías llegadas de varios países americanos y europeos, entre ellos España, y realiza un guiño al mundo de la moda y el cine al incluir un espacio dedicado a la leyenda mexicana.

"En una feria como ésta se deben reflejar los cruces que hay en el mundo del arte entre distintas vertientes, como la moda o el cine. María Félix es un personaje universal, del cine y de otra época, que presenta un estupendo foco de atención", explicó el director institucional de PINTA, Mauro Herlitzka.

Los organizadores incluyen en la feria un espacio en el que se pueden ver una selección de trajes de colección de María Félix (1914-2002), la gran diva latinoamericana de todos los tiempos.

Organizada por el fotógrafo y conocido diseñador venezolano Nicolás Felizola, la iniciativa muestra distintos vestidos que grandes diseñadores como Christian Dior (1905-1957) o Cristóbal Balenciaga (1895-1972) crearon para Félix y además presenta nuevos vestidos ideados por el mismo venezolano e inspirados en la actriz.

"María Félix fue uno de los grandes íconos latinoamericanos de la moda y me alegra presentar un vestido llamado 'Acapulco' inspirado por ella, para que pensemos cómo se vestiría ella en estos tiempos", explicó el diseñador, conocido coleccionista de objetos que pertenecieron a Félix, una figura que admira desde niño.

PINTA, que estrena nueva ubicación al mudarse desde Chelsea a los muelles del oeste de Manhattan, presenta además este año tres espacios diferenciados: uno dedicado a galerías, otro a exposiciones individuales y un tercero que acoge los proyectos artísticos que ha comisionado el productor artístico mexicano Pablo León de la Barra.

"La intención es presentar distintos proyectos para que el público disfrute de una propuesta más joven y más contemporánea", explicó a Efe el director de la feria, Diego Costa, quien destacó que cada vez hay "una mayor exigencia" a la hora de seleccionar las galerías y los artistas presentes en la feria.

La selección de León de la Barra presenta creaciones de artistas de Argentina (Hernán Cedola, Miguel Chevalier, Eduardo Costa), Bolivia (Sonia Falcone), Chile (Manuela Viera-Gallo), Colombia (Rodrigo Echeverri), Cuba (Gladys Triana), México (Manuel Ameztoy, Tatiana Parcero, Milagros de la Torre) y  Venezuela (Magdalena Fernández).

Además, la feria también cuenta con un espacio único para Pablo Vargas Lugo, artista visual mexicano asentado en Perú e invitado especial de la muestra, y quien además ha mostrado sus piezas en museos como el Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid, o el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York.

Tras haber celebrado ya tres ediciones con éxito en la Gran Manzana y después de presentarse por primera vez en Londres el pasado junio, la muestra regresa así a Nueva York repleta de novedades, pero con la misma intención que en su nacimiento, la de dar a conocer el trabajo artístico de Latinoamérica.

"Llegamos con la certeza de que al arte latinoamericano se le tiene cada vez más en cuenta por su calidad y además cada día hay más interés por parte del público anglo. Ésa es la premisa con la que vinimos a Nueva York la primera vez y ver que se cumple nos satisface", añadió Costa.

Con él coincide el director institucional de la feria, Mauro Herlitzka, quien se mostró convencido de que en esta edición "se fortalecerán las ventas, se incrementará el número de visitantes y la presencia en el mercado y se contratarán nuevos compradores tanto particulares como institucionales".

En ese sentido, PINTA continuará este año con su alianza con distintos museos, a los que ofrece fondos para que incluyan arte latinoamericano en sus fondos en una iniciativa en la que este año participan el Museo del Barrio y el del Bronx, de Nueva York, y cinco entidades artísticas más estadounidenses.


(María Félix, la actriz, murió hace ocho años. En sus momentos de esplendor fue considerada la mujer más bella del mundo, entre sus obras destacó y fue recordada por "El peñón de las ánimas" y "Tizoc", se dice que Agustín Lara le dedicó la letra de "María bonita", obra perfecta por el empleo de diminutivos no cursis ("las estrellitas con tus manitas las enjuagabas", revitalizada con los arreglos y voz de Caetano Veloso), su personalidad y vibra fue motivo de recreación en teatro por el dramaturgo Tomás Espinosa ("Santísima la nauyaca") y el fallido Carlos Fuentes ("Orquídeas a la luz de la luna", obra más "plana que la carretera a Baja California", según definición del tijuanense Federico Campbell); y reinventada aun por Darío T. Pie en un personaje fársico de tv y cabaret, La Roña. Hasta donde se sabe, fue una mujer ajena a la narrativa de Manuel Puig y al ojo ávido de Pedro Almodóvar. Todo este rodeo para subrayar que María Félix sigue en cartelera gracias a diseñadores del mundo de la moda, presentes en estos días en NY. La nota se reproduce del diario chileno La Tercera, que a su vez la recogió de la agencia EFE.)

VITORINO NEMÉSIO (1901- 1978 )

Retrato

Cruel como los asirios,
Lánguido como los persas
Entre estrellas y cirios
Cristiano sólo en las conversas.

Árabe en el sosiego,
Africano en el ardor,
En el cuerpo, ¡griego, griego!
Hombre, sea donde fuere.

Romano en la ambición,
Oriental en el ardid,
Latino en la pasión,
Europeo por sutil.

Hombre soy, hombre solamente
(Pascal: "ni ángel ni bruto")
Cristianamente, del polvo
Me levante impoluto.


(texto tomado de Cara Lusitania,
poetas portugueses contemporáneos,
ed. Instituto Queretano de las Cultura y las
Artes, México, 2010. Trad. F. Cervantes)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

MEDIO SIGLO DE NUESTRA LITERATURA

Por Aurora M. Ocampo





Efectivamente, el CEL, como comúnmente llamamos a nuestro Centro, cumplió su medio siglo, el 9 de octubre de 2006. Fue fundado por Julio Jiménez Rueda, su primer director, María del Carmen Millán, como subdirectora, y tres estudiantes de maestría en Lengua y Literatura Españolas: Ana Elena Díaz Alejo, Aurora M. Ocampo y Ernesto Prado Velázquez, reclutados como becarios.

El Centro de Estudios Literarios, hoy departamento del Instituto de Investigaciones Filológicas, es el más antiguo de los centros y seminarios que lo conforman. Fuimos autónomos durante diecisiete años, hasta que Rubén Bonifaz Nuño, al unirlo a su Centro, el de Estudios Clásicos; al de Lope Blanch, de Lingüística, y al del doctor Ruz, de Estudios Mayas, fundó, en 1973, el Instituto al cual pertenecemos desde entonces.

Empezamos a trabajar, los cinco fundadores del CEL, en un pequeño cubículo en el segundo piso de la Torre de Humanidades I. Los estudios de la literatura mexicana para los maestros de esos tres becarios, don Julio y María del Carmen, fueron toda su vida, por lo que si nos escogieron para empezar a trabajar en el Centro por ellos fundado, fue porque vieron en nosotros, sus alumnos, la misma pasión que a ellos movía.

Empezar a estudiar la historia y devenir de nuestra literatura se nos presentó como una tarea de tal envergadura, que lo primero que se nos ocurrió fue agenciarnos de libros, por donación, compra, rifas, lo que fuera; nuestro acervo, de 1956 a 1960, llegó a ser de poco más de un centenar de libros y revistas*. Ya con ellos nos dimos cuenta de que si no emprendíamos primero los trabajos bibliográficos, jamás tendríamos los datos necesarios para investigar nuestra historia literaria. En nuestros tiempos, ya nadie pone en duda la importancia de la bibliografía. Todo el que tenga una actividad intelectual, llámese investigador, escritor, profesor o estudiante, antes de iniciar un estudio, recurre a la primera ciencia auxiliar del trabajo intelectual: la bibliografía. El que se aventure a desarrollar un tema sin esta previa consulta, de seguro perderá la verdadera fuente de información y la oportunidad de aprovechar las experiencias y los resultados a los que otros han llegado. Su trabajo correrá el riesgo de resultar inferior a otros ya publicados o que no aporte nada nuevo a la evolución de esa rama del conocimiento. Por otra parte, la bibliografía, considerada como inventario de la producción intelectual de un país, constituye el índice de la cultura de un pueblo y, en nuestro caso particular, hacer el recuento de lo que tenemos en el terreno de nuestra literatura es indispensable para escribir la historia literaria de México.

Por todo lo anterior, los primeros trabajos elaborados en el Centro de Estudios Literarios fueron, por un lado, los índices de revistas especializadas y, por otro, crear un banco de datos que recogiera la producción y las referencias críticas de nuestros escritores.

Con ese centenar de libros conseguido de donaciones y la compra de revistas, empezamos a elaborar los primeros Índices de las revistas del siglo diecinueve, convencidos de que la mayor parte de nuestra literatura de ese siglo se hallaba en ellas. Precisamente los primeros Índices elaborados fueron los de la revista literaria mexicana El Domingo (1871-1873), índices elaborados por nosotros, los tres estudiantes becarios y que salieron al público en 1959.

Nuestras penurias para conseguir libros terminaron en 1960, con la donación del fundador y director del Centro de Estudios Literarios y maestro nuestro, don Julio Jiménez Rueda*, el cual poco antes de su muerte, acaecida el 25 de julio de ese año, donó su biblioteca particular, diez mil volúmenes entre libros y revistas, que pasaron a formar el núcleo principal de la biblioteca y el mejor instrumento de trabajo de sus investigadores que ya para entonces habían aumentado en su número, entre ellos, Jacobo Chencinsky y Luis Mario Schneider. Obviamente, esos diez mil volúmenes donados no cabían en nuestro cubículo de la Torre de Humanidades I, así que fueron recibidos en ceremonia oficial inaugurando el nuevo domicilio del Centro de Estudios Literarios, ubicado en la planta alta de la Biblioteca Central, el 25 de octubre de 1960. Desde entonces hasta 1988 en que tuvimos, como parte del Instituto de Investigaciones Filológicas, el edificio propio que hoy ocupamos, la Biblioteca del Centro de Estudios Literarios se llamó “Julio Jiménez Rueda”.
 
 
(Muchos, no todos, le debemos algo a la Universidad Autónoma de México, simplemente por haber ocupado un mesabanco durante cuatro años, por haber pagado una cuota simbólica de inscripción y por habernos brindado la oportunidad de hacer amigos entre su cuerpo docente: Héctor Valdés, Graciela Cándano, Luis Rius, Arturo Souto y otro medio centenar de profesores. Si enumeramos a los alumnos que hicieron con nosotros algo parecido o cercano a una licenciatura, no terminaríamos. Por esta y otras razones se incluye esta nota evocadora de la maestra Aurora M. Ocampo.)

lunes, 8 de noviembre de 2010

FRANCISCO HERNÁNDEZ (1946)

Enrique Guzmán

Me tapo los ojos al hacer mi retrato.
Soy la niña del columpio, aunque al mismo tiempo,
soy una golondrina.
Tengo vísceras de conejo y pico de paloma.
Me seducen la patria con la boca abierta,
el cielo repleto de alfileres y mi corazón
al caer por la escalera.
Amo tanto las navajas de rasurar,
que no me mataré con ellas.
Elijo colgarme de una soga
desde lo alto de un inodoro desafiante.


(texto tomado de Población de la máscara,
ed. Almadía, México, 2010)

viernes, 5 de noviembre de 2010

LA CALENTURA INSACIABLE

Uriel Martínez y La noche de Hugo en Voces en tinta

El viernes 5 de noviembre a las 19:00 hrs. se presentará en la Librería Voces en tinta el poemario La noche de Hugo de Uriel Martínez. La presente entrevista introducirá al lector en la obra y en la trayectoria del poeta Zacatecano.

Antonio Marquet: Uriel gracias por aceptar esta entrevista por mail. ¿Cuándo y dónde naciste?

Uriel Martínez: Nací en Tepetongo hace 50 años.

AM: Háblame de tu niñez en Tepetongo y de los personajes ilustres que pueblan la cultura gay, oriundos de Tepetongo.

UM: De esos años recuerdo largas temporadas en casa de mis abuelos maternos, con tardes lluviosas y contemplativas en soledad. Mi abuelo estaba enfermo. Mientras mi abuela me comisionaba a ver que no le faltara algo a él y a hacerle compañía en la cocina a ella, mientras mis tíos volvían de las faenas del campo. De mi abuelo paterno recuerdo sus ojos grises, de mi padre su estatura, no sus rasgos pues murió joven.

AM: ¿Cuántos poemarios has publicado?

UM: Tengo los poemarios: "Primera comunión", "Vengan copas", "Estatuas de granito" y "La noche de Hugo".

AM: ¿Serías tan amable de dar a los lectores las coordenadas de tu obra?

UM: "Primera comunión" (1984) salió en Premiá. En el 2000 se publicaron por iniciativa del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Durango bajo el sello Casa Juan Pablos, "Vengan copas" (poemas) y "Tres de José Alfredo" (teatro); en el 2002 en edición artesanal en Zacatecas se publicó "Estatuas de granito" (3 poemas fálicos con dedicatoria a Severino Salazar); en 2008 se publica con sello editorial durangueño, "La noche de Hugo y otros poemas”

AM: Podrías trazar la historia de La noche de Hugo?

UM: ¿Qué me significa "La noche de Hugo", vitalmente? Describe una época o etapa de mi vida, que va de la salida de la ciudad de México y el regreso a casa hasta la independización de ésta por una necesidad de reafirmación o confirmación de mí como individuo. La última sección, "La noche a cuentagotas", narra o describe la etapa vivida durante una enfermedad: el padecimiento de una hepatitis A o "Benigna", según me dijo un médico acupunturista de Torreón, que me atendió del estress postraumático del DF y los sismos de 1985. El resto de los poemas describen una búsqueda obsesiva de la aventura en las noches: unos son episodios de cantina, de la cárcel, de la calle, de espacios y paisajes en que se ve inmiscuido un homosexual solitario. Son poemas escritos hace aproximadamente 23 años, anteriores al poemario "Vengan copas", publicados en el año 2000, también con fondos del Instituto de Cultura de Durango. Un amigo de Saltillo me decía en una ocasión que soy la única persona que conoce en provincia que vive de su pluma: pluma que siempre se ha dividido entre el periodismo y la creación literaria. Condición de la que salí o me alejé al distanciarme del periodismo cotidiano y dedicarme de lleno a la venta de libros.

¿Has asistido a talleres de poesía?

UM: Asistí a los talleres de creación literaria de Juan Bañuelos y Óscar Oliva (poesía) y Miguel Donoso (narrativa) en la década de 1970. Después (1984-85) al de composición dramática de Juan Tovar.

AM: Háblanos un poco de tu experiencia amotinada

UM: Antes de residir en la ciudad de México, hice amigos en el taller de Juan Bañuelos. Ahí conocí al más frágil del que sería el grupo de los Infrarrealistas: Mario Santiago, mucho antes de que se uniera al clan Roberto Bolaño, recién llegado de Chile y con vocación de terrorista. Ya en la capital e inscrito en Filosofía y Letras UNAM, comencé a asistir a los talleres de Miguel Donoso Pareja y Óscar Oliva. Con este último grupo me hice amigo de Darío Galicia, con porte y presencia de alguien del XIX mexicano, que me hablaba de Virginia Wolf y Sylvia Plath, de Ted Hughes y de los metafísicos ingleses. Sin yo saberlo, Darío estaba enamorado del coordinador de su taller, que había sido campeón de motociclismo, confesión que más adelante me hizo, convaleciente de un aneurisma cerebral. Con Donoso Pareja trabé amistad con el periodista Jaime Avilés y con Juan Villoro, que compartimos una publicación de Punto de Partida, "Zeppelin compartido", allá por 1975. También con Bañuelos conocí a las hermanas Mara y Vera Larrosa y Kyra Galván y Lisa Johnson, novia de Bolaño.

AM: ¿Quiénes han sido tus maestros? ¿Cuáles son tus poetas gay favoritos?

UM: Gays favoritos: Luis Cernuda, Fernando Pessoa, Nalgador Sobo, Villaurrutia.

AM: Podrías caracterizar tu experiencia lectora con ellos…

UM: De Cernuda me hechiza su discurso cuasi hermético, la complejidad de sus metáforas, su sensibilidad de poeta homoerótico atormentado; de Pessoa su desdoblamiento en múltiples heterónimos, su "Oda marítima", "El libro del desasosiego", novela del XIX portugués caudalosa e inmóvil a un tiempo, casi sin acción. En todo caso encuentro discursos más afines a mi sensibilidad a los mexicanos Novo y Villaurrutia, al aparecer indisolubles, casi de diría, de siameses. Ambos cara y cruz de la poesía mexicana de la segunda mitad del siglo XX.

AM: ¿Hay poesía gay? ¿Cómo la caracterizarías?

UM: No creo que haya poesía gay, hay una óptica emocional y un temperamento gay que, como el fado portugués, tamiza los sentimientos del homosexual y les da una pátina gay. Como el bolero (de raíz cubana), la poesía gay mexicana traza y habla de una pasión desgarrada, estremecedora y kitch al mismo tiempo. Quizá Elvira Ríos y Chelo Silva sean las voces, también Olga Guillot, que mejor expresan los sentimientos del gay, muerto una y mil veces por despecho, humillación y calentura insaciable.

AM: Sin embargo, hay un horizonte heterosexual en el que se despliega una axiología determinada en la que haría muy improbable, si no imposible el aprecio de una poesía al falo, por ejemplo. Y paralelamente la experiencia homosexual no cabría en la poesía heterosexual. Sabines dice, por ejemplo: “No hay más. Sólo mujer para alegrarnos,/ sólo ojos de mujer para reconfortarnos,/ sólo cuerpos desnudos,/ territorios en que no se cansa el hombre…

UM: Así como no me conmueve demasiado Jaime Sabines ni Armando Manzanero, tampoco me estremecen Alex Syntek ni Thalía.

AM: Sigo asiduamente tus blogs, los lavaderos y mi saliva todo lo cura que son excelentes... ¿Cómo surgieron?

UM: Tengo dos blogs porque no tengo una revista o un periódico donde expresarme pública y políticamente, en ellos pretendo expresarme como periodista, narrador, poeta, cronista, lector y antologador de los poetas que me gustan, me estremecen y me influyen. Como la vida es efímera y vertiginosa, no quiero escribir para el cajón del escritorio ni la posteridad (la posteridad no existe), quiero hacer amigos ahora, no después ni más adelante. Ya no hay más adelante, la violencia que permea hasta los pedos de nuestra intimidad de  madrugada nos ha dado otra forma de orfandad.

AM: ¿El blog sería entonces un peor es nada?

UM: ¿Blogs o peor es nada? No, he hecho amistad con una barcelonesa y mantengo contacto con una amiga residente en Vancouver, una porque ha encontrado el "poema de cada día" en mis blogs y la otra porque me dice que son "refrescantes" los contenidos en cultura, política y algunos, para ellas, poetas novedosos u olvidados.

AM: Has pensado en publicar tu poesía en un blog. Me refiero a los libros arriba citados

UM: ¿Poemarios en blogs? Quizá un día que aprenda a manejar con destreza las herramientas de Internet y los recursos de poseer un blog, cuando alguien me solicite los poemarios completos. Algunos poemas que ahí he metido son inéditos, algunos escritos hace tiempo y otros recientes.

AM: ¿Están animados por un programa? ¿qué significa para ti bloguear?

UM: Creo que bloguear, verbo espantosamente extranjerizante, es tender puentes cuyos extremos están sueltos y fuera de servicio como cuando te quedas sin teléfono, sin crédito en el móvil, sin Internet y sin tele; y todos los apéndices que como animal consumista te han crecido: desde un tabaco hasta una chela, un tequila o un juguete sexual.

AM: Uriel, tú has tendido otros puentes con tu librería. Háblanos de esta enorme empresa:

UM: Siempre estamos tendiendo puentes: primero con nuestra lengua materna y el mundo, luego entre lengua y escritura, luego entre escritura y lector. Más adelante entre lector y autor. La librería me permite tender un ancla con el sitio en que nací, es una ventana de comunicación con los demás, un sitio para orientar a los que necesitan cierta información, para los viajeros que vienen o salen. Un lugar de encuentros y desencuentros. Igual los blogs: ahí te informas del desasosiego que trae la espera de los bárbaros (como lo narra Cavafis en su poema), ahí le acercas un espejo al lector de Gabriel Mistral, Jaime Gil de Biedma, una carta de la luistana Mariana de Alcoforado, el recuerdo de la belleza y el resplandor de la cantante de fados Amália Rodrigues, los poemas de Eugenio Montale, etcétera.

AM: ¿Cómo pasas estos días de muertos?

UM: El dos de Noviembre de seguro me acordaré de mis muertos pues tengo a la vista un grabado de Oliverio Hinojosa, una tinta de Arturo Ramírez Juárez y dos fotos de Severino Salazar.