jueves, 30 de noviembre de 2017

Cristina Peri Rossi (1941 )

Montevideo


Nací en una ciudad triste
de barcos y emigrantes
una ciudad fuera del espacio
suspendida de un malentendido:
un río grande como mar
una llanura desierta como pampa
una pampa gris como cielo.

Nací en una ciudad triste
fuera del mapa
lejana de su continente natural
desplazada del tiempo
como una vieja fotografía
virada al sepia.

Nací en una ciudad triste
de patios con helechos
claraboyas verdes
y el envolvente olor de las glicinas
flores borrachas
flores lilas

Una ciudad
de tangos tristes
viejas prostitutas de dos por cuatro
marineros extraviados
y bares que se llaman City Park.

Y sin embargo
la quise
con un amor desesperado
la ciudad de los imposibles
de los barcos encallados
de las prostitutas que no cobran
de los mendigos que recitan a Baudelaire.

La ciudad que aparece en mis sueños
accesible y lejana al mismo tiempo
la ciudad de los poetas franceses
y los tenderos polacos
los ebanistas gallegos
y los carniceros italianos

Nací en una ciudad triste
suspendida del tiempo
como un sueño inacabado

que se repite siempre.


("poetas del fin del mundo")


En las mansas corrientes


En las mansas corrientes de tus manos
y en tus manos que son tormenta
en la nave divagante de tus ojos
que tienen rumbo seguro
en la redondez de tu vientre
como una esfera perpetuamente inacabada
en la morosidad de tus palabras
veloces como fieras fugitivas
en la suavidad de tu piel
ardiendo en ciudades incendiadas
en el lunar único de tu brazo
anclé la nave.
Navegaríamos,
si el tiempo hubiera sido favorable.


("rua das pretas")

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Artemisa Téllez (1979 )

Oración a Lilith



[santa patrona de las subversivas
expulsadas del paraíso desde
el principio de los tiempos]

Mujer loca hecha de viento
Lilith voladora e impura
rompe el espacio y el tiempo
y ven a nos sin premura.
Insumisa y primigenia madrastra
de las de Eva rechazadas hijas
haz que en nuestros blancos lechos
nunca falten besos, calor ni compañía;
que las estrellas nos iluminen
que nunca se acabe el deseo ni el vino
y que no nos topemos nunca
ni opresor ni cadena por nuestro camino.
Que no nos dé por la monogamia,
la abnegación ni la servidumbre
y que siempre seamos leales

a nuestra naturaleza de brisa y de lumbre…


("heroínas")


Mías



Tengo dos amantes,
dos esposas, dos amigas:
una que ya no es
y otra no, todavía.
Por las dos yo velo y pienso
y por las dos me preocupo:
de ninguna nada espero
más que, tal vez, a futuro.
Las dos se parecen mucho,
se gustan, se conocen;
las dos son amigas
entre ellas, mías
y a la larga o a la corta
todas somos familias;
mujeres locas de viento,
incestuosas hermanitas…


("sáficas" blog)

martes, 28 de noviembre de 2017

Karen Villeda (1985 )

Constantinopla



Nadie sabe cuándo nació ni cuando murió. Tal vez no existió más que en la boca de mil hombres y mil mujeres. Hodja le llaman. Hodja, El Maestro. Hodja montaba un burro al revés y se le veía siempre en la medersa, donde resguardó su existencia hasta agonizar. Dicen que se puede ver a Hodja enterrado desde las afueras del nada pomposo mausoleo donde reposa. Tiene herrería alrededor y hay tres puertas abiertas. La cuarta, que es el paso hacia su tumba, está cerrada. Aquí, en Estambul, vive su amigo más cercano: Tamerlán El Cojo. Tamerlán, inclinado sobre su pie izquierdo,  le preguntaba a Hodja sobre los días de la luna teñida y el Maestro le respondía pacientemente que no sabía nada acerca de ese tema mientras comían ganso frito. El hombrecito detrás de esta puerta tampoco sabe cuándo nació y cuando murió Hodja, el que sacó a la luna de un pozo y la montó en el cielo nocturno. Tampoco hace preguntas desde que se mantiene de cuclillas en la oscuridad, tan ajeno a las visitas, con la puerta entreabierta y la boca adosada.


("revista latitudes")

lunes, 27 de noviembre de 2017

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Poema


Tus besos cambian el curso
de mis aguas
y humedecen la sequía
de mis desiertos interiores


("foro lesbianas")

domingo, 26 de noviembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

De pronto


a veces despierto pasadas
las manecillas de las doce

a veces separo la cortina
y me asomo a la calle
sin autos,
al veneno en polvo
en agua, de noche,
muy discreto

a veces bebo el agua
que corre
que escalda
paladares labios lejos
verticales

a veces me descobijo
no sé si para que
me cubras
me asombre
o dé gracias
a nadie
porque no vienes


[Inédito]

sábado, 25 de noviembre de 2017

Marcela Olavarrieta (1948/? )

Te observo



Te observo siempre en algún borde,
siempre colocándote al lado,
en la tangente.
Trato de preguntarte algo,
pero te encuentro de perfil, de canto,
en perspectivas por cuyas líneas de fuga
te me escapas.
A veces una luz podría permitirme verte entera,
pero al momento otra luz se enciende
y te devuelve en escorzo momentáneo.
Cuando te encuentro al centro, en tierra firme,
siempre estás mirando al sur, hacia la arena.
Tú sólo así podrías durar
-y duras-
en resquicios y cornisas,
con una constancia de laberinto.


("motivos de narciso", ed. papel de envolver, xalapa, 1982)

viernes, 24 de noviembre de 2017

Maricela Guerrero (1977 )

Ventanas



imagina casas junto al río
vacas junto a la ventana de la casa
la nieve sobre la cama y tomar la sopa rodeados de libros
hacerse de una casa siendo monje o ferroviario o
leñador
rodeados de sopas junto a las vacas del río
y la ventana de nieve rodeada de camas
las alabanzas son tan siniestras como hipócritas
las vacas son tan hipócritas como las ventanas
y la sopa junto al río
está rodeada de insultos junto a la ventana
hacerse de unos libros rodeados de leñadores y ferroviarios
yo quería hacer de monje junto a la ventana rodeada de nieve
también la sopa
escribir es un lazo que todavía ata vacas contra la nieve
hacerse de una casa siendo vaca o ventana junto a la sopa
escribir sopa e insultos rodeada de ríos
ata y desata alabanzas siniestras como la nieve
un lazo es rodear a las vacas con ventanas
sobre libros de insultos
lo deprimente del estilo del escritor son las vacas
nunca consigues trasladar al folio lo que has pensado o imaginado
la sopa
la horma del zapato
hacerse de unos libros como ventanas de alabanza
y nunca consigues la leña suficiente para quemar las naves
que has imaginado
ni las casas
ni la sopa
lo deprimente es la cama sobre la nieve
y los libros alrededor del río
folios que nunca reproducen ni la sopa ni la ventana:
hacerse de una vaca
y escribir como ferroviario junto al río

imagina la horma de tu zapato y la ventana


("revista crítica")


Carmen



Preparar chayotes es un acto recurrente que irremediablemente
me recuerda a mi abuela:
Carmen:
la que lloró de rabia y lo aborreció todo el día
en que la muerte se sentó en la orilla de su cama;
la de los aires de grandeza y familia aristocrática
la de liposucción y estiramiento y dentadura nueva
27 años, ha.

Preparar chayotes, parirlos…

La de la Viuda Negra, Cherry and Grand Manier y Johny Walker red, blue and black label:
nombres que pronunciaba con mucha clase y que traía de la frontera.
Jugaba a policías y ladrones —amasaba una fortuna, dijeron—
Carmen Capone del Peralvillo Orol,
bodegones de tapanco en vecindad que decía: muy decente.
Carmen de Tokio, Madrid, Turquía, siempre tendrá un París,
sus propiedades, sus fincas: hacendada, acorazada, mi abuela la de las acumulaciones.

Nació en el 27, siglo XX, bailaba a escondidas de su madre, instantes de su fugacidad;
zurcía las medias hilo a hilo, eso dijo: “allá en la Guerra” mientras grandes abría los ojos.

“Ponles sal, ráyalos muy fino”, también decía.

Yo le quería con toda el alma,
como se quiere sólo una vez
eso llorando cantaba con los ojos y nadie la veía, mi abuela:

la que jamás llamó a mis novios por su nombre y se reía.

La que a lomo de mula partió en busca de su hijo, el pródigo que vino a
morírsele en los brazos: San Marcos, Querétaro, Vallarta, a lomo de mula, el loco,
el artesano, su oveja descarriada.

Carmen, la que se iba al teatro sola: Brodway decía también las Vegas,
Avenida Juárez.
La de zapato fino y maquillaje, afeites de una Carmen Bovary, y alguna vez
fue dulce:
recogió el cabello de mi madre y la besó y le dijo que era buena.

Sicilianos por salesianos les decía a los padres de la Cosa Nostra Don
Bosco, sonrojada ante sus hijas las maestras;
la aristócrata, descendiente de un poeta xochimilquense ya olvidado, y
malamente muy romántico, abuela.

La que cultivó canarios a la muerte del abuelo y dejó de bailar.

Preparar chayotes, parirlos.

La de los últimos días de costumbres japonesas, la abuela de kimono, faroles, cajitas rojas, porcelanas y zapatillas de dormir muy breves:

                                                                                                                                                     Carmen.


("revista el humo")