Cadenas
Un día sofocante, la casa de un perro y el perro encadenado.
Unos pasos más allá un platito lleno de agua.
Pero la cadena es demasiado corta y el perro no alcanza.
Añadamos a la imagen un detalle más:
nuestras mucho más largas
y menos visibles cadenas
gracias a las cuales podemos pasar de largo tranquilamente.
("life vest under your seat", s/c al traductor)
sábado, 21 de abril de 2018
viernes, 20 de abril de 2018
Alda Merini (1931/2009 )
Ciertamente Cristo
Ciertamente Cristo fue un pobre, un romántico, pero sobre todo fue Hijo de Dios y en esta su primogenitura nos quiso a todos por hermanos.
Cristo es el héroe invencible, pero también es una figura saturada de piedad, la oreja que cada día se reclina en nuestro corazón y lo escucha y lo hace evaporar en el sueño.
("cuerpo de amor, un encuentro con jesús", vaso roto ediciones, barcelona, 2008; trad. jeannette l. clariond)
Ciertamente Cristo fue un pobre, un romántico, pero sobre todo fue Hijo de Dios y en esta su primogenitura nos quiso a todos por hermanos.
Cristo es el héroe invencible, pero también es una figura saturada de piedad, la oreja que cada día se reclina en nuestro corazón y lo escucha y lo hace evaporar en el sueño.
("cuerpo de amor, un encuentro con jesús", vaso roto ediciones, barcelona, 2008; trad. jeannette l. clariond)
jueves, 19 de abril de 2018
Severo Sarduy (1937/1993 )
Rothko
a andrés sánchez robayna
No los colores, ni la forma pura.
Memoria de la tinta. Sedimento
que decanta la luz de su pigmento,
más allá de la tela y su armadura.
Las líneas no, ni sombra ni textura,
ni la breve ilusión del movimiento;
nada más que el silencio: el sentimiento
de estar en su presencia. La Pintura
en franjas paralelas cuya bruma
cruza la tela intacta, aunque teñida
de cinabrio, de vino que se esfuma;
púrpura, bermellón, anaranjada…
El rojo de la sangre derramada
selló su exploración. También su vida.
("cómo cantaba mayo")
a andrés sánchez robayna
No los colores, ni la forma pura.
Memoria de la tinta. Sedimento
que decanta la luz de su pigmento,
más allá de la tela y su armadura.
Las líneas no, ni sombra ni textura,
ni la breve ilusión del movimiento;
nada más que el silencio: el sentimiento
de estar en su presencia. La Pintura
en franjas paralelas cuya bruma
cruza la tela intacta, aunque teñida
de cinabrio, de vino que se esfuma;
púrpura, bermellón, anaranjada…
El rojo de la sangre derramada
selló su exploración. También su vida.
("cómo cantaba mayo")
miércoles, 18 de abril de 2018
George Bacovia (1881/1957 )
Diciembre
Ve cómo nieva en diciembre.
Mira la nieve en la ventana, mi amada.
Pide que traigan más leña,
para poder el fuego escuchar rugir.
Empuja el sillón cerca de la estufa,
que en la chimenea lo hemos de oír.
Debo aprender la sinfonía de la tormenta
o de mis días -es lo mismo.
Pide también que traigan el té
y ven más cerca, más cerca, por favor.
Léeme algo sobre los polos.
Deja que la nieve nos sepulte... Nos sepulte.
Qué tibieza aquí en tu casa;
para mí es totalmente sagrada.
Mira cómo nieva en diciembre.
No rías. Tú sigue leyendo...
Es de día ¡y qué oscuridad hay!
Necesitamos una lámpara... ¿La traerás?
Mira, la nieve es ya tan alta como la cerca,
el cerrojo de la puerta se ha atascado por la escarcha.
Hoy no iré a ningún lado:
el pórtico y el patio se han inundado de nieve.
Mira cómo nieva en diciembre.
No rías. Sigue tú leyendo.
("revista la palabra y el hombre", no.43, ene-mar.2018, uv, xalapa, méx.; trad. aleqs garrigóz)
Ve cómo nieva en diciembre.
Mira la nieve en la ventana, mi amada.
Pide que traigan más leña,
para poder el fuego escuchar rugir.
Empuja el sillón cerca de la estufa,
que en la chimenea lo hemos de oír.
Debo aprender la sinfonía de la tormenta
o de mis días -es lo mismo.
Pide también que traigan el té
y ven más cerca, más cerca, por favor.
Léeme algo sobre los polos.
Deja que la nieve nos sepulte... Nos sepulte.
Qué tibieza aquí en tu casa;
para mí es totalmente sagrada.
Mira cómo nieva en diciembre.
No rías. Tú sigue leyendo...
Es de día ¡y qué oscuridad hay!
Necesitamos una lámpara... ¿La traerás?
Mira, la nieve es ya tan alta como la cerca,
el cerrojo de la puerta se ha atascado por la escarcha.
Hoy no iré a ningún lado:
el pórtico y el patio se han inundado de nieve.
Mira cómo nieva en diciembre.
No rías. Sigue tú leyendo.
("revista la palabra y el hombre", no.43, ene-mar.2018, uv, xalapa, méx.; trad. aleqs garrigóz)
martes, 17 de abril de 2018
María Mercedes Carranza (1945/2003 )
Copa de cristal pulido
Copa de cristal pulido,
bebo, bebo y no me embriago,
con sabor a corazón
y sabor divino a labios.
Bacante soy de una orgía
deliciosa y no me exalto.
Ruedan abiertas las rosas
sobre mi corpiño intacto,
y yo bebo y bebo más
el licor que sabe a labios.
Maravilloso licor
del que yo he bebido tanto,
sin que se alteren mis venas,
sin que en mi mente haga estragos.
Centellea como dos
ojos negros en mi vaso,
prende infinitas antorchas
en mi corazón helado,
y arrastra mi pensamiento
hacia caminos fantásticos.
Bebo, y no estoy ebria, no;
muerdo el cristal de mi vaso
y hago trizas los espejos
que miran y estoy mirando.
Me sumerjo en mi licor
como en olas de cobalto
y aunque bebo, no me estalla
roto el cerebro en pedazos.
Disuelvo mi pensamiento,
licor con sabor a labios,
y en tus alas de emoción
toda voluntad deshago.
¡Centellear de ojos ardientes,
aunque muero, no me embriago,
y aunque he disuelto mi vida
en la copa de tus labios!
("poemas del alma")
Copa de cristal pulido,
bebo, bebo y no me embriago,
con sabor a corazón
y sabor divino a labios.
Bacante soy de una orgía
deliciosa y no me exalto.
Ruedan abiertas las rosas
sobre mi corpiño intacto,
y yo bebo y bebo más
el licor que sabe a labios.
Maravilloso licor
del que yo he bebido tanto,
sin que se alteren mis venas,
sin que en mi mente haga estragos.
Centellea como dos
ojos negros en mi vaso,
prende infinitas antorchas
en mi corazón helado,
y arrastra mi pensamiento
hacia caminos fantásticos.
Bebo, y no estoy ebria, no;
muerdo el cristal de mi vaso
y hago trizas los espejos
que miran y estoy mirando.
Me sumerjo en mi licor
como en olas de cobalto
y aunque bebo, no me estalla
roto el cerebro en pedazos.
Disuelvo mi pensamiento,
licor con sabor a labios,
y en tus alas de emoción
toda voluntad deshago.
¡Centellear de ojos ardientes,
aunque muero, no me embriago,
y aunque he disuelto mi vida
en la copa de tus labios!
("poemas del alma")
lunes, 16 de abril de 2018
Pedro Salinas (1891/1951 )
Sin voz desnuda
Sin armas. Ni las dulces
sonrisas, ni las llamas
rápidas de la ira.
Sin armas. Ni las aguas
de la bondad sin fondo,
ni la perfidia, corvo pico.
Nada. Sin armas. Sola.
Ceñida en tu silencio.
«Sí» y «no», «mañana» y «cuando»,
quiebran agudas puntas
de inútiles saetas
en tu silencio liso
sin derrota ni gloria.
¡Cuidado!, que te mata
fría, invencible, eterna
eso, lo que te guarda,
eso, lo que te salva,
el filo del silencio que tú aguzas.
("zenda")
Sin armas. Ni las dulces
sonrisas, ni las llamas
rápidas de la ira.
Sin armas. Ni las aguas
de la bondad sin fondo,
ni la perfidia, corvo pico.
Nada. Sin armas. Sola.
Ceñida en tu silencio.
«Sí» y «no», «mañana» y «cuando»,
quiebran agudas puntas
de inútiles saetas
en tu silencio liso
sin derrota ni gloria.
¡Cuidado!, que te mata
fría, invencible, eterna
eso, lo que te guarda,
eso, lo que te salva,
el filo del silencio que tú aguzas.
("zenda")
domingo, 15 de abril de 2018
Anna Ajmátova (1889/1966 )
Dedicatoria
Las montañas se doblan ante tamaña pena
Y el gigantesco río queda inerte.
Pero fuertes cerrojos tiene la condena,
Detrás de ellos sólo “mazmorras de la trena”
Y una melancolía que es la muerte.
Para quién sopla la brisa ligera,
Para quién es el deleite del ocaso –
Nosotras no sabemos, las mismas por doquiera,
Sólo oímos el odioso chirriar de llaves carceleras
Y del soldado el pesado paso.
Nos levantamos como para la misa de madrugada,
Caminábamos por la ciudad incierta,
Para encontrar una a la otra, muerta, inanimada,
Bajo el sol o la niebla del Neva más cerrada,
Mas la esperanza a lo lejos canta cierta…
La sentencia… y las lágrimas brotan de repente,
Ya de todo separada,
Como arrancan la vida al corazón, dolorosamente,
Como si hacia atrás la derribaran brutalmente,
Pero marcha… vacila… aislada…
¿Dónde están ahora aquellas compañeras del azar,
De mis años de infierno desnudo?
¿En la borrasca siberiana cuál es su soñar,
Qué imaginan en el círculo lunar?
A vosotras os envío mi adiós y mi saludo
("zenda", traductor jorge bustamante garcía)
Las montañas se doblan ante tamaña pena
Y el gigantesco río queda inerte.
Pero fuertes cerrojos tiene la condena,
Detrás de ellos sólo “mazmorras de la trena”
Y una melancolía que es la muerte.
Para quién sopla la brisa ligera,
Para quién es el deleite del ocaso –
Nosotras no sabemos, las mismas por doquiera,
Sólo oímos el odioso chirriar de llaves carceleras
Y del soldado el pesado paso.
Nos levantamos como para la misa de madrugada,
Caminábamos por la ciudad incierta,
Para encontrar una a la otra, muerta, inanimada,
Bajo el sol o la niebla del Neva más cerrada,
Mas la esperanza a lo lejos canta cierta…
La sentencia… y las lágrimas brotan de repente,
Ya de todo separada,
Como arrancan la vida al corazón, dolorosamente,
Como si hacia atrás la derribaran brutalmente,
Pero marcha… vacila… aislada…
¿Dónde están ahora aquellas compañeras del azar,
De mis años de infierno desnudo?
¿En la borrasca siberiana cuál es su soñar,
Qué imaginan en el círculo lunar?
A vosotras os envío mi adiós y mi saludo
("zenda", traductor jorge bustamante garcía)
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