lunes, 21 de diciembre de 2015

Luis Armenta Malpica (1961 )

Pareja sobre el césped bajo la lluvia


Una pareja hace el amor
y el césped se repuebla de insectos: llovizna
y los escarabajos escancian de sus alas la gota
que a la tierra pertenece.
El jején, toda una tribu de ellos
toma la aldea de los pies de un amante
y los habita,
Ambos creen que el amor es ese
cosquilleo entre sus uñas.

Los jejenes espantan a los escarabajos con la lluvia.
Intentan acercarse al oído del amante que monta al otro amante
una tormenta vasta, recorrida.

La vida del jején no es suficiente para abatir al caracol de los amantes.
Aun lejos del oído la lluvia cesa su goteo de caricias.
Los hombres se levantan y visten, se ponen los sombreros
         y agarran sus machetes.
Los insectos se cuelan a la raíz de un árbol.
Si no hacen el amor
cumplen su otro destino.


("envés del agua", sría. de cultura, gob. de jalisco, méxico, 2012)

domingo, 20 de diciembre de 2015

Mark Strand (1934/2014 )

Querido amigo...


Querido amigo, comienzo a desconfiar de ti y me apena. Mientras prosigo esta obra, siento tu deseo de apropiarte de ella. Ciertamente te la he dado, de algún modo, pero es precisamente tal espíritu del "dar" lo que debe conservarse. No debes "tomar" lo que no es realmente tuyo. Sin duda soy tonto, mis temores delatan mis celos, pero te conozco solamente porque trabajas este texto. No sé nada más de ti. Temo que digas a la gente de tu época que tú hiciste El Monumento, que es una falsa traducción, que soy meramente criatura de tu invención. Sé que tal era mi propósito, en parte, pero me duelen el dulce anonimato y la nada que clamé como territorio propio. Al escribir, creo que el texto no debería ser solamente mi tumba, sino que no debería allanarse a nombre de nadie, ni siquiera al tuyo.


("el monumento", ed. uaz, zacatecas, méxico, 1989, trad. elisa ramírez castañeda)

sábado, 19 de diciembre de 2015

Mark Strand (1934/2014 )

El vestido


SI te tiendes en la colina luminosa
con las manos de la luna en tus mejillas,
tu carne oscura en los blancos pliegues del vestido,
no oirás al topo extender con pasión
la longitud de su tiniebla, ni al búho
disponer sabiamente de la noche, ni al poema
llenar tu almohada con plumas azules.
Pero si escapas del vestido y te diriges a la sombra,
te hallará el topo y también el búho y el poema
y caerás en otra oscuridad, y te encontrarás a ti misma

haciéndola y rehaciéndola. Hasta que sea perfecta.


("marcelo leites", trad. eduardo chirinos)

viernes, 18 de diciembre de 2015

Christian Peña (1985 )

Pentesilea y Aquiles


Señora de caballos, Amazona,
si yo hubiera sabido que tu cuerpo
arrastraría mi corazón
hasta el fondo del gélido Escamandro,
no hubiera atravesado
tu pecho con mi lanza,
no te hubiera privado
de las fiestas de Troya
ni del amable gesto
de poner las monedas
en mis ojos inermes.


("janto", fondo editorial tierra adentro, méxico, 2010)

jueves, 17 de diciembre de 2015

Alfonso Brezmes (1966 )

La cita


Es posible que no sepas

que ayer tomamos café juntos,

que estaba un poco amargo,

(como a ti te gusta),

que hablamos de muchas cosas,

(aunque no vinieses),

y que cuando el camarero

vino a traer la cuenta

sólo nos cobró una consumición.


El muy idiota.


("crepusculario siglo 21")

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Gabriel Ferrater (1922/1977 )

El mutilado


Ya sé que no le quieres.

No lo digas a nadie

Los tres, si tú me ayudas,

guardamos el secreto.

Nadie más ha de ver

lo que tú y yo hemos visto.

Se esconderá de todas

las personas y cosas

que antes eran amigas.

Vendrán días de invierno,

muy lejos de las mesas

donde os servían antes

ostras y vino blanco.

En los días lluviosos

no mirará el asfalto

donde os habíais visto

cuando ibais a pie

porque no había taxis.

No abrirá más los libros

que le hablaron de ti:

ignorará qué dicen

cuando no hablan de ti.

Y sobre todo, puedes

estar segura, nunca

sabremos dónde está.


Él se irá confinando

en muy lejanas tierras.

Caminará por bosques

oscuros. No verá

la azagaya de luz

de la memoria súbita.

Y cuando esté tan lejos

que ya parezca muerto

podremos recordarle,

decir que no le amabas.

Ya no nos dolerá

ver que te necesita.

Será como un espectro

sin dolor y sin vida.

Tal la foto macabra

de una Gueule Cassie,

que orna un escaparate

y no nos sobresalta.

Pero ahora, silencio:

no alarmemos a nadie,

que no vean la herida

sangrante y purulenta.

Demos tiempo al olvido.

Callemos, y que nadie

-ni siquiera yo mismo-

recuerde que soy yo.


("javier díaz gil", versión de pere gimferrer)


martes, 15 de diciembre de 2015

Piedad Bonnett (1951 )

Tú me ves yo te veo


Como espesas cebollas, así vamos,
revestidos de capas,
ocultando (sin querer o queriendo)
nuestro fondo.
Distinta es la sonrisa que sacamos
cada vez del bolsillo. Y cambiante
la biografía, de la que seleccionas
piezas distintas para usos distintos,
cuidándote muy bien, al agitar la taza,
de no ir a revolver el sedimento.
Pero hay momentos
en que quedamos
expuestos, desprovistos
de nuestras envolturas.
Tú me ves, yo te veo. El otro lee
en tus entrañas un sentido oscuro.
Y tú adivinas
en su gesto lo sucio. Y él lo sabe.
Un pacto se ha sellado, partido por la herida.
Cada uno es juez y reo. A un mismo tiempo

víctimas y verdugos implacables.


("rua das petras.blogspot")