sábado, 7 de febrero de 2015

Delfina Acosta (1956 )

Apuntes esenciales


Llevo contando el cierzo, el aire, el suelo,
la bruma, los geranios y el rocío.
Sumo la hierba, el sol, la sombra nueva
de la cosecha convertida en trigo.
Anoto auroras, tallos, ramas, fuego,
crepúsculos, maderos y navíos.
Procuro no olvidar ningún silencio,
ninguna media voz, ningún testigo.
Y ahora sé que aún estoy en falta
con tantos mundos. Este es mi libro:
un transcurrir del día innumerable,
de cuanto se han callado los espinos
para que se dijeran los amantes.
Más puede mi palabra que el olvido.
Se escriben muchas cosas, pero olvidan
el pueblo a media luz, algún ladrido,
las sábanas recién desarregladas,

aquel amor que nace clandestino.


("portal de poesia.com")

viernes, 6 de febrero de 2015

Amado Nervo (1870/1919 )

Lo más natural


Me dejaste -como ibas de pasada-
lo más inmaterial que es tu mirada.

Yo te dejé -como iba tan de prisa-
lo más inmaterial, que es mi sonrisa.

Pero entre tu mirada y mi risueño

rostro quedó flotando el mismo sueño


("life vest under your seat")

jueves, 5 de febrero de 2015

Arnaldo Calveyra (1929/2015 )


La rata lazarilla

A mi lado, que es el este, hay un hombre que es el este, está
mirando, tiene la cara inclinada, acaso espera de ese lado, acaso
sólo saber esperar de ese lado, de todos modos espera de ese lado.

En algunos rincones del muelle crecen abandonados los yuyos, los
yuyos que no se dan con nadie, no se apasionan por casi nada.
Aunque tal vez no lo sepa, el hombre de la cara inclinada, de
alguna manera está dedicado a ese pastizal hirsuto.

El ciego de la rata pasa con una cuerda de pescar objetos, el
ciego es el sur.

La rata que lo acompaña se le apersonó una vez y se quedó a
vivir con él para siempre.


("otra iglesia es imposible")

miércoles, 4 de febrero de 2015

Estela Figueroa (1946 )

Principios de febrero




No.
El hermoso verano
no ha terminado aún.
Nos queda un mes para estarse en los patios
y descalzarnos
mientras charlamos
de esto y aquello
sin ton ni son.
Todavía habrá hombres de brazos tostados
en las calles
de la ciudad envuelta por la noche
brotada toda
como un lazo de amor.

No.
No me sostengas que no voy a caerme.
Sólo se caen las estrellas fugaces
y yo -te dije-
quiero permanecer.

Un hombre es bueno para una noche.
Cuando amanece es un reflejo dorado
sobre la cama donde se toma café.
Y es agradable el olor que deja.
Dura todo un día.
Pero no toda la vida.

Luego hay que descansar.
El libro de Kavafis y el de Pavese
sobre la mesa de luz.
Hay que aminorar la marcha.
Sentarse un rato a solas
en el sillón del patio.
Mujeres: tendríamos
que aprender de los gatos.
Cómo agradecen el tazón
que rebosa de leche!

Falta para el otoño.
Que nos encuentre intactas.
Sin habernos negado
a estas pasiones
que cada tanto

asaltan.


("life vest under your seat")

martes, 3 de febrero de 2015

John Better (1978 )

Moro

1
Los labios de Antonio arden.
Hay un colibrí que palidece en la punta de su lengua.
Hay un jardín que se consume y nadie cerca que se percate de ello, y nadie lejos que se pregunte: ¿Qué sucede?
Enjambres, jazmines, orquídeas, brillantes insectos que ahora son humo.
Y todo eso ocurre por que has llevado tu boca hasta la mía.

2
Antonio de repente se ha quedado dormido.
Su cuerpo me es tan conocido como su fama.
Lleva tatuado en su pecho el nombre de una mujer, cuando paso la punta de mis dedos por las letras que lo conforman, Antonio, aún dormido, aprieta su mano como quien exprime un limón maduro.
Tiene 21 años y la fuerza de quien ha levantado ladrillo a ladrillo su asalariado destino.
Bajo su ropa interior hay otro que duerme, otro que también sueña.
Esta habitación es un desastre, su camisa y su pantalón cuelgan de los clavos de una pared mohosa.
Sobre una sucia mesa de noche, su brillante reloj marca casi la hora en que debemos abandonar todo esto. No tarda en sonar el teléfono a indagar si deseamos alargar el más efímero y vulgar de los instantes.


(fuente: "crónica del quindío.com")

lunes, 2 de febrero de 2015

Sebastián Salazar Bondy (1924/1965 )

Confidencia en alta voz


Pertenezco a una raza sentimental,
a una patria fatigada por sus penas,
a una tierra cuyas flores culminan al anochecer,
pero amo mis desventuras,
tengo mi orgullo, doy vivas a la vida bajo este cielo mortal
y soy como una nave que avanza hacia una isla de fuego.

Pertenezco a muchas gentes y soy libre,
me levanto como el alba desde las últimas tinieblas,
doy luz a un vasto campo de silencio y oros,
sol nuevo, nueva dicha, aparición imperiosa
que cae horas después en un lecho de pesadillas.
Escribo, como ven, y corro por las calles,
protesto y arrastro los grillos del descontento
que a veces son alas en los pies,
plumas al viento que surcan un azul oscuro,
pero puedo quedarme quieto, puedo renunciar,
puedo tener como cualquiera un miedo terrible,
porque cometo errores y el aire me falta
como me faltan el pecado, el pan, la risa, tantas cosas.

El tiempo es implacable como un número creciente
y comprendo que se suma en mi frente, en mis manos,
en mis hombros, como un fardo,
y pertenezco al tiempo, a los documentos, a mi raza y mi país,
y cuando lo digo en el papel, cuando lo confieso,

tengo ganas de que todos lo sepan y lloren conmigo.

("life vest under your seat")

domingo, 1 de febrero de 2015

Sara Uribe (1978 )

Hay noches en que te sueño...


Hay noches en que te sueño más flaco que nunca.
Puedo ver tus costillas. No traes camisa y andas
descalzo. Puedo ver tus ojeras y cansancio de días.
Andas solo por ahí en las noches, recorriendo calles
de ciudades desconocidas. Andas rastreándome,
Tadeo, como quien se aferra a algo incierto, como
quien aún en la zozobra guarda un poco de cordura
y busca la salida de emergencia. Andas buscándome
en la oscuridad y a tientas porque de algún modo
intuyes que voy tras de ti. Por eso te pienso todos los
días, porque a veces creo que si te olvido, un solo día
bastará para que te desvanezcas.


(antígona gonzález, surplus ediciones, Oaxaca de Juárez, 2014)