lunes, 14 de julio de 2014

Odysseas Elytis (1911/1996 )

La voz surrealista


Rebasar las barreras que levantan la falsa modestia, el lenguaje, la sintaxis, el yugo de una sociedad mediocre y estúpida. A través de y más allá del orden racional, por encima e independientemente del tiempo, con una duración interminable, pasaba una voz secreta. He ahí cuál era la misión del poeta: aunque fuera por un instante, hacer perceptible esa presencia. En los siglos pasados, los espíritus más agudos, desde Heráclito hasta Sade e incluso Rimbaud, sin saberlo, ya lo habían logrado. En momentos de total abandono de toda preocupación estética y de absoluta obediencia a los Misterios, percibieron la voz surrealista. Y esa voz siempre existirá y resonará para todos.


(fuente: Crónica de una década, ediciones Sin Nombre-CONACULTA, México, 2008, col. El arte de Babel, prólogo de Miguel Castillo Didier, traductor y notas de Francisco Torres Córdova.)

domingo, 13 de julio de 2014

Uriel Martínez (1950 )

Poema con lluvia

Antes de llegar a buen abrigo
la lluvia me cogió de los hombros
y me zarandeó como preguntando
por ti.
No supe responderle nada
pues no estaba claro de su pregunta
o de mis dudas.
Quise buscar como animal
sorprendido por dos fanales
guarida cueva  o cementerio.
Pero hace tiempo me tomo
de la intemperie como primer recurso
antes de arribar a ninguna parte.

Quisiera de nuevo un punto
de partida en este lunes
primero de mes. Pero no tengo
idea de cómo atravesar cristales.
Entonces me propongo demorarme
en los toldos de la tarde
antes que caiga el día
y regrese la lluvia a donde
me abandonó.

sábado, 12 de julio de 2014

Fernando Molano Vargas (1961/1998 )

V.I.H.

Soy joven y estoy aún
   digamos
en ese tiempo inverosímil
que para mis mayores ha huido
   tan de prisa.
En mí el deseo
se encabrita a cada instante
de cada noche y de cada día,
y bien podría ser recomenzado
sin dar, por otra parte, mucho.
Así, no tengo por qué pedir la fuerza
y el coraje: yo no los tengo simplemente
y sigo -sin proponérmelo siquiera
echando cosas en el talego de mi sueño.

Aún conservo -no sé explicar cómo
una pizca de esperanza
   suficiente
para creer que serán mejor las cosas
-no las mías: las cosas llanamente
e intento,
aunque no puedo evitarlo a veces,
no ser cruel.

Pero hacia mí la muerte se apresura.
En verdad, hace años la tengo
pegada a mis talones,
soplándome su vaho en los carrillos.
Manos arriba contra la pared,
apretados los muslos y los ojos,
   ella me tiene;
y aguardo, solo, a que por fin me aseste
   su triste golpe.

¿Qué espera, pues, la muerte?
¿Qué pretende conmigo esa señora
sólo rozando mi cuerpo
                 sus tiernos velos
 sin abrazarme?,

mientras a mi espalda bulle y me excita
la vida
y el amor,
y el deseo:     los muchachos,
                 el fresco aroma de sus axilas...


(texto tomado de Ajuste de cuentas. La poesía colombiana del siglo XX, Alvarado Tenorio, Harold, con prólogo de Antonio Caballero, editorial Agatha, Palma de Mallorca, 2014.)

viernes, 11 de julio de 2014

Eunice Odio (1922/1974 )

Ausencia de amor


II

Amado
hoy te he buscado sin hallarte
por entre mi ciudad
y tu ciudad extraña,

Junto a alquerías errantes
guardadas por el campo
y de agitado pasto vencidas y entornadas.

Y de pronto llegaste,
huésped de mi alegría,
y me poblé de islas
con tu brillante dádiva.

Desde la brisa fresca llegaste
como un niño con un pañuelo blanco

Y la noche voló de sueño entre las ramas,
junto al gozo del agua y el rastro de la abeja.

Amado,
en cuyo cuerpo yo reposo
y en cuyos brazos desemboca mi alma.

Cómo será no hallarte en la distancia,
y llegar a tu cuerpo como los alimentos
reanudados al calor de la gracia
necesaria y perdida.

Estar donde no estoy más que de paso,
no estar donde tu aliento me contiene
y me desgarra
como una piedra el alma.

Cómo será tener,
de golpe, el cuerpo dividido
y el corazón entre las manos
congregado y solo.

Amado,
hoy te he buscado sin hallarte
por entre mi ciudad y tu ciudad extraña
y no te he hallado.

Cómo será buscarte en la distancia.


(fuente: "petit palais du vocabulaire")

jueves, 10 de julio de 2014

Raquel Lanseros (1973 )



 En ocasión de todos los finales

Yo nunca resistí las despedidas
con su mezcla de muerte y precipicio
con el aroma amargo de la finitud
empalagando el ánimo
con esa luz de hielo matutino
que penetra debajo de los párpados.

Yo nunca resistí las despedidas
pero no sé por qué.
Me lo pregunto porque no ha supuesto
una sorpresa súbita casi ninguna de ellas.
He solido saber
con esa exactitud de los relojes
el lugar, el momento
la documentación y el escenario
en que sobrevinieron.

No hay engaño. El jueves diecinueve
era un jueves sin ti. Estaba escrito
mucho antes que las lágrimas
anunciasen el fin
y todo fin es único.

Las despedidas son como el otoño
inevitables pérdidas
vienen puntuales con aviso previo.
Nadie puede acusar de su tristeza
a la pequeña hoja tiritando dormida
en medio del camino.

De repente esa hoja me recuerda
los hoteles pintados de naranja.
Son dos cosas que llegan de otra época
igual que llega la bruma de noviembre.
Traen una carga de nostalgia limpia
sin traición ni sorpresa.
Y sin embargo el alma
no logra acostumbrarse en una vida.

Yo nunca resistí las despedidas
porque en cada una de ellas se marchita la voz
de todas las personas que yo he sido
y ya no puedo ser.


(fuente: "rua das petras")

miércoles, 9 de julio de 2014

Edgar Lee Masters, poeta

Walter Simmons

Mis padres creyeron que yo sería
tan grande como Emerson o incluso más:
ya que de chico hacía globos
y barriletes maravillosos y juguetitos con relojes
y pequeñas locomotoras que andaban sobre rieles
y teléfonos con latas e hilo.
Tocaba la corneta y pintaba cuadros,
hacía maquetas de arcilla e hice el rol
del villano en “Octoroon”.
Pero a los veintiuno me casé
y tuve que vivir y así, para vivir,
aprendí el oficio de hacer relojes
y trabajé en la joyería de la cuadra,
pensando, pensando, pensando, pensando-
no en los negocios sino en la locomotora
para cuya construcción había estudiado cálculo.
Y todo Spoon River miraba y esperaba
para verla andar, pero nunca anduvo.
Y unas pocas buenas almas creyeron que mi genio
estaba de algún modo tapado por el negocio.
No fue así. La verdad era ésta:
no me daba la cabeza.


(fuente: "hasta donde llega la voz", versión de Tom Maver)

martes, 8 de julio de 2014

Fina García Marruz (1923 )

El huésped

Qué raro es el amor, qué raro
aun entre amantes
que se aman, aun en el seno
de la casa materna,
la entrañable,
qué instante
tan raro aquel en que él irrumpe
de otro modo,
súbito como un golpe,
el amor dentro del amor,
qué raro ese minuto
de compasión total, pura,
sin causa,
sin posible respuesta
ni duración
posible, qué raro
que a nadie hayamos
amado, acaso, más,
que a ese niño ajeno, en México,
que a ese que pasó hablando
consigo mismo,
que a aquella odiada mujer,
porque, de pronto,
su bata de casa nos miró desolada,
un fragmento de su espalda
nos hizo llorar
como la más arrebatadora música,
qué extraña
crecida sin palabras.
Hemos corrompido
de mentira y de uso
la palabra
amor,
y ya no sabemos
cómo entendernos: habría
que decirlo de otro modo,
o callarlo, mejor,
no sea cosa
que se vaya, el insólito
Huésped.
(fuente: "bajo la rosa china.blogspot")