domingo, 12 de enero de 2014

Gemma Gorga (1968 )

Pedres

Si la veu pogués sortir a les fotografies
como hi surt l'ombra o la tendresa -tot i ser
realitats més vulnerables-, sentiria
un cop més el meu pare explicant-me que, abans
de collir una pedra, cal fer-la rodolar
amb el peu o amb una branca per espantar
els escorpins que s'hi amaguen com punxes seques.
Mai no vaig preocupar-me'n. Perquè tenir sis
anys era senzill, senzill com morir-se. 
En tots dos casos, no hi havia més secret que l'aire:
respirar-lo o no respirar-lo, com si l'ànima
fos plena de diminuts alvèols que s'obren
i es tanquen. El primer escorpí que vaig veure
va ser al llibre de ciències naturals,
atrapat per sempre entre les pinces severes
del temps. De vegades, però, els llibres no expliquen
tota la veritat, com si no la sabessin
o l'haguessin oblidat camí de la impremta.
Arácnid que té el cos dividit en abdomen
i cefalotòrax. Res no hi deia del sol
ardent a la llengua, de la por, de l'espiga
travessada al coll. Jo no sabia llavors
que les paraules són immensos icebergs
que oculten sota les aigües glaçades molt
més del que mostren. Com la paraula escorpí.
I ara, mentre el telèfon sona insistentment
-un crit agut de matinada-, mentre em llevo,
encenc el llum, acosto la mà al seu cos blanc
de plàstic que brilla com una pedra al sol,
mentre el despenjo, i dic sí?, i algú em diu que ets mort,
yo només penso en els escorpins, en allò
que volies dir-me quan repeties fés
rodar les pedres, sisplau, fés rodar les pedres.


Piedras

Si la voz apareciese en las fotografías
como aparece la sombra o la ternura -aun siendo
realidades más vulnerables-, oiría
una vez más a mi padre explicándome que, antes
de coger una piedra, hay que hacerla rodar
con el pie o con una rama para espantar
a los escorpiones que allí se esconden como púas secas.
Nunca me preocupé. Porque tener seis años
era sencillo, sencillo como morirse.
En ambos casos, no había otro secreto que el aire:
respirarlo o no respirarlo, como si el alma
estuviera llena de diminutos alveolos que se abren
y se cierran. El primer escorpión que vi
fue en el libro de ciencias naturales,
atrapado para siempre enre las pinzas severas
del tiempo. Pero, a veces, los libros no explican
toda la verdad, como si no la supiesen
o la hubiesen olvidado camino de la imprenta.
Arácnido con el cuerpo dividido en abdomen
y cefalotórax. Nada decía del sol
ardiente en la lengua, del miedo, de la espiga
atravesada en el cuello. Yo no sabía entonces
que las palabras son inmensos icebergs
que ocultan bajo las aguas heladas mucho
más de lo que muestran. Como la palabra escorpión.
Y ahora, mientras el teléfono suena insistentemente
-un grito agudo de madrugada-, mientras me levanto,
enciendo la luz, acerco la mano a su cuerpo blanco
de plástico que brilla como una piedra al sol,
mientras lo descuelgo, y digo ¿sí?, y alguien me dice que has muerto,
yo sólo pienso en los escorpiones, en lo que
querías decirme cuando repetías haz
rodar las piedras, por favor, haz rodar las piedras.


(texto tomado del sitio "la mirada del lobo", traducción de Marta Company y Judith Sánchez.)

sábado, 11 de enero de 2014

Marco Antonio Montes de Oca (1932/2009 )

Colibrí

Colibrí, astilla que vuelas hacia atrás
y te detienes
y en picada avanzas
contra el pecho milenario del perfume:
en tus manos encomiendo
las generaciones todavía plegadas a mi carne,
las llamaradas de nieve en el diamante
y la coraza de súplicas que protege a la ruina
contra el definitivo polvo.
En tus manos y alas encomiendo
al siempre silencioso, al poeta
que rasga sus vestiduras hasta el hueso
y acoge a sus espectros
y les transmite nueva niebla
soplando su canción entre sus labios secos.
En tus manos encomiendo al niño marinero
que crece cuando le falta la piel
para tatuarse el perfil de cuanto sueña,
pues no le duele al revés del párpado
su propia carne viva,
ni el hombre al hombro,
ni la sal a las heridas del mar.
En cambio los niños sufren
cuando todavía vendados por un vientre,
sólo contemplan la luna
si su madre bosteza.


(trozo de "Contrapunto de la fe" [1955], en Delante de la luz cantan los pájaros (poesía 1953-2000),
editorial Fondo de Cultura Económica, col. Letras Mexicanas, México, 2000, I edición.)

viernes, 10 de enero de 2014

María Mercedes Carranza (1945/2003 )

 
Oda al amor
 
Una tarde que ya nunca olvidarás
llega a tu casa y se sienta a la mesa.
Poco a poco tendrá un lugar en cada habitación,
en las paredes y los muebles estarán sus huellas,
destenderá tu cama y ahuecará la almohada.
Los libros de la biblioteca, precioso tejido de años,
se acomodarán a su gusto y semejanza,
cambiarán de lugar las fotos
Otros ojos mirarán tus costumbres,
tu ir y venir entre paredes y abrazos
y serán distintos los ruidos cotidianos y los olores.
Cualquier tarde que ya nunca olvidarás
el que desbarató tu casa y habitó tus cosas
saldrá por la puerta sin decir adiós.
Deberás comenzar a hacer de nuevo la casa,
reacomodar los muebles, limpiar las paredes,
cambiar las cerraduras, romper los retratos,
barrerlo todo y seguir viviendo.
 
 
(texto tomado del sitio "circulodepoesia")

jueves, 9 de enero de 2014

Carina Sedevich (1972 )


Elegía para Bernardo

 Me dijeron que habías muerto, por fin
después de un año y medio de agonía
después de la vida entera de saber
que morirías.

Yo que no fui tu mujer sabía
porque me lo habías contado
que no creías en nada que pudieras hacer
para conjurar  tu destino.

Yo que no fui tu mujer sabía
que escribías cuentos y que dabas tu sangre
y el nombre de los perros de tu quinta.

Yo que no fui tu mujer te escribí 
con tanto sentimiento que logré 
que un día te odiara mi marido.

Hoy me paré a los pies de tu ataúd y te miré.
La barba recortada en el color de la muerte.
Hubiera querido mirar tus ojos cerrados
profundamente cerrados
mirarlos profundamente.

Tus ojos árabes, enormes como bestias.
A mí que no me amaste esos ojos me miraron
alguna vez, y eso me consuela. 
A mí que no me amaste me habrás recordado
alguna vez, solo, con lujuria o con pena. 

Sentí celos y lástima de quienes te vistieron,
de quienes vieron tu cuerpo enflaquecido.
Yo que te tuve cuando estabas entero.

Las manos de tu madre hurgaban la mortaja
buscando tus manos amarillas
con movimientos lejanos, automáticos.

Yo que no fui tu mujer, entonces,
no pude acercarme
aunque no hubiera otra que te reclamara.
Estabas solo, con tu madre
y no tuve el coraje de tocarte.

Habrás sufrido, habrás deseado la vida.
De todos modos
repartiste tus cosas entre tus hermanos
y dejaste pagado tu sepulcro.

Realmente sos vos, no estás distinto.
Hubiera querido conocerte libre
porque te merecías un amor entero
y aunque así no fuera, te lo hubiese dado.

No pude pasarte la mano por el pelo.
Susurré un padre nuestro, pero ya en la calle
mientras el viento de junio se quemaba. 

A mí que no me amaste me habrás visto llorar.
¿Perdonarás ahora mi egoísmo
como se perdona el capricho de algún niño ajeno?

Yo que no fui tu mujer te hubiera amortajado,
hubiera acariciado los huesos de tu cara. 


(texto tomado del blog "emma gunst")



miércoles, 8 de enero de 2014

¿Prensa independiente?, para nada

Artículo 19 censuró la indolencia mostrada por el gobierno de Enrique Peña Nieto ante las agresiones a periodistas, además de que, añadió, mantiene cooptados algunos medios de comunicación y la opacidad en la difusión de la información continúa firme.
Durante la presentación del Índice Nacional de Órganos Garantes del Derecho de Acceso a la Información (INOGDAI), creado por Artículo 19 y México Infórmate, Darío Ramírez, director para México y Centroamérica de la primera organización, sostuvo que aun cuando han disminuido actos extremos de violencia contra la prensa, han crecido otro tipo de ataques que mantienen en alerta a los medios.
En entrevista con representantes de los medios de comunicación, Ramírez admitió que en 2013 disminuyeron en 80% los casos de homicidios y desapariciones de periodistas. La reducción es significativa tomando en cuenta que “la media que veníamos manejando en los últimos 10 años era de nueve a 10 periodistas asesinados”, apuntó.
Añadió:
“Lo que ha crecido en 43% es el número de otra violencia contra la prensa: intimidaciones, amenazas, violencia física y ataques cibernéticos a los medios de comunicación”.
Asimismo, reprobó que los instrumentos creados para proteger a periodistas no estén funcionando adecuadamente, dado que, subrayó, “hay una indolencia del Estado mexicano hacia la prensa. No le importa que los mismos periodistas tengan que buscar refugio porque el Estado mexicano está ausente y porque las medidas que ha tomado son ineficaces”.
Criticó que a siete años de la creación de la Fiscalía Especializada de Atención a Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), aún no hay resultados efectivos en términos de combate a la impunidad, y en cuanto al Mecanismo de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, de la Secretaría de Gobernación (Segob), “no toma en serio la protección a periodistas”.
Al citar como ejemplos la incursión de un comando armado en la casa de la periodista Anabel Hernández y los ataques a Carmen Olsen, reportera de Baja California, Ramírez señaló que ocurrieron “por negligencia del Mecanismo de Protección, y evidentemente ello preocupa gravemente”.
Tras recordar que fue el propio Peña Nieto quien se comprometió a establecer reglas claras en la distribución de recursos del gobierno para adquirir publicidad y evitar el condicionamiento de los medios, Ramírez resaltó que con el regreso del PRI al poder también volvieron las tradicionales prácticas de control de la prensa.
“El mecanismo priista pasa por la cooptación de los medios, por la relación comercial entre medios y autoridades, por la presión de controlar (…) No hay víctimas ni victimarios, lo que hay es una relación perversa en términos de opacidad entre algunos medios de comunicación, no todos, y autoridades a través de la opacidad en los contratos comerciales”, sostuvo.
En cuanto a la revisión de las oficinas de acceso a la información, durante la presentación del INOGDAI se destacó que 81% de los órganos estatales de transparencia no garantizan ese derecho, siendo San Luis Potosí el estado más opaco, con un índice de 20.1%, seguido por el Estado de México, con 39.2%. El mejor calificado fue Puebla, con apenas 70.2%.


(nota tomada íntegra de la agencia "apro" de Proceso.)

Ted Kooser (1939 )

Granja abandonada

Era un hombre corpulento, dice la talla de sus zapatos
sobre una pila de platos rotos, junto a la casa;
y también alto, dice el tamaño de la cama
en una habitación de la planta superior; y bueno y temeroso de Dios,
dice la Biblia con el lomo partido,
en el suelo, bajo la ventana, entre motas de polvo iluminadas por el sol;
pero no estaba hecho para la agricultura, dicen los campos
cubiertos de pedruscos y el granero lleno de goteras.

Vivía una mujer con él, dice el empapelado del dormitorio
con motivos de lilas y los estantes de la cocina
forrados con hule, y tenían un hijo,
dice el arenero hecho con un neumático de tractor.
El dinero era escaso, dicen los frascos de ciruelas en conserva
y las latas de tomate precintadas en la lucerna.
Y los inviernos duros, dicen los trapos en los marcos de las ventanas.
Era un lugar solitario, dice el angosto camino vecinal.

Algo fue mal, dice la casa vacía
en el terreno tapado por las malas hierbas. Las piedras en los campos
dicen que él no era un granjero; los frascos cerrados
en el sótano dicen que ella se fue precipitadamente.
¿Y el chico? Sus juguetes están esparcidos en el patio
como ramas después de una tormenta: una vaca de goma,
un tractor oxidado con el arado roto,
una muñeca vestida con un overol. Algo fue mal, dicen.


(texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible", versión de Jonio González.)

martes, 7 de enero de 2014

Mascha Kaléko (1907/1975 )

 El célebre sentimiento

Cuando morí por vez primera
―aún sé cómo ocurrió―,

morí en silencio y fue del todo,
pasó en Hamburgo, el mes de abril,
y yo tenía dieciocho.

Cuando morí por vez segunda
la muerte me hizo daño.
Yo te dejé bien poca cosa:
el corazón batiendo en tu portón,
sobre la nieve huellas rojas.

Pero al morir por vez tercera
no me dolió ya tanto.
Tan cotidiana como el pan
y los vestidos fue la muerte.
Ya no me muero más.
 
 
(texto tomado del sitio "la mirada del lobo", traducción de Inmaculada Moreno.)