La desesperación ha llevado hoy a un jubilado de 77 años a suicidarse frenta al Parlamento griego, en Atenas, tras afirmar que se negaba a buscar comida entre la basura. Solo unas horas después de su muerte, la gente ha colocado velas, flores y mensajes manuscritos contra la crsisis en la céntrica plaza de Sintagma, donde el hombre se quitó la vida con una pistola.
Varios testigos han contado que el hombre se disparó en la cabeza después de gritar: "¡Tengo deudas, no puedo soportarlo más!". Un transeúnte ha declarado a la televisión griega que el pensionista dijo: "No quiero dejar mis deudas a mis hijos".
En una nota de suicidio hallada en un bolsillo de su abrigo, el hombre, un farmacéutico jubilado, culpa a los políticos y a los problemas económicos de su decisión de quitarse la vida, según la Policía.
"El gobierno de Tsolakoglou ha aniquilado toda esperanza para mi supervivencia, que estaba basada en una pensión muy digna que, yo solo, pagué durante 35 años sin ayuda del Estado. Y ya que mi avanzada edad no me permite un modo de responder activamente —aunque si un compañero griego fuera a coger un kalashnikov, yo estaría detrás de él—, no veo otra solución que darle este final digno a mi vida, ya que no me quiero ver buscando en los cubos de basura mis medios de subsitencia. Creo que esa juventud sin ningún futuro se levantará algún día en armas y colgarán a los traidores de este país en la plaza Syntagma, justo comohicieron los italianos con Mussolini en 1945", dice la nota hallada por la policía, según informa Athens News.
La alusión a Georgios Tsolakoglou establece un paralelismo entre la actual situación y la que se vivió bajo el mandato del primer presidente griego colaboracionista con el régimen nazi, durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial.
Indignación en Atenas
Decenas de personas han acudido a la plaza de Sintagma para rendir homenaje al hombre. Una nota colocada en un árbol dice "Basta ya", y en otra se lee la pregunta "¿Quién será la próxima víctima?".
Los indignados griegos, que han estado protestando en las calles contra las medidas de austeridad aprobadas en Grecia por la presión ejercida por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, que han ofrecido dos rescates económicos al Estado griego, han dicho que van a manifestarse esta tarde.
Uno de cada cinco griegos está desempleado y en la sociedad hay un sentimiento de humillación nacional que ha acompañado a los recortes en los salarios y las pensiones. El portavoz del Gobierno, Pantelis Kapsis, ha reconocido que el suicidio del hombre por la situación en la que se encontraba es "una tragedia humana".
Costas Lourantos, presidente del sindicato de farmacéuticos de la región de Ática, donde se encuentra Atenas, ha señalado que recuerda que se reunió con el hombre hace varios años y le llamó la atención su dignidad.
"Cuando gente digna como él llega a esa situación, alguien tiene que responder por ello", ha opinado Lourantos, que considera que hay un "instigador moral de este crimen", y es "el Gobierno, que ha llevado a la gente a esa situación de desesperación".
Lourantos ha añadido que ha recibido una llamada anónima de una farmacéutica que le ha dicho que ella será la próxima que se suicide. "Estoy como loco tratando de descubrir quién era para poder evitarlo", ha explicado.
El Gobierno griego informó el año pasado de que el número de suicidios se había incrementado un 40 por ciento en los dos años anteriores.
La tasa de suicidios en Grecia ha pasado, en solo tres años, de ser la más baja a la más alta de Europa a causa de la gravísima crisis económica que sufre el país y a los problemas de depresión y ansiedad que se derivan de ella, según informaron hace unos meses las autoridades sanitarias y los expertos psiquiátricos.
Hace solo tres años, antes del inicio de la crisis financiera, Grecia presentaba la tasa más baja de suicidios del continente, con 2,8 casos por cada 100.000 habitantes. En la actualidad, la tasa de suicidios casi duplica la de entonces, a pesar de las fuertes prevenciones contra el suicidio de la Iglesia Ortodoxa, que prohíbe el enterramiento en campo santo a quienes se quiten la vida.
"Nunca se debe a un solo motivo, pero las personas que nos telefonean para avisarnos de que podrían quitarse la vida casi siempre citan como causa las deudas, la falta de trabajo y el miedo al despido", declaró al diario Eleni Beikari, una psiquiatra de la organización no gubernamental Klimaka, que mantiene una línea telefónica abierta las 24 horas para atender a posibles suicidas.
(Acaso el imperialismo espiritual de varias iglesias haya excerbado la tasa de suicidios ante la imposibilidad de comprar un lote ya no digamos en el Cielo sino incluso en el Infirno o en el Purgatorio. En Mèxico no cantamos mal las rancheras pues hoy dìa gana màs un "cerillo" de supermercado o un narcomenudista que un pasante de Doctorado. Así y todo, tenemos cuatro candidatos a la Presidencia de la repùblica y un IFE de mierda que derrochan millones. Nota en Público on line.)
viernes, 6 de abril de 2012
jueves, 5 de abril de 2012
Coral Bracho (1951)
En la humedad cifrada
Oigo tu cuerpo con la avidez abrevada y tranquila
de quien se impregna (de quien
emerge,
de quien se extiende saturado,
recorrido
de esperma) en la humedad
cifrada (suave oráculo espeso, templo)
en los limos, embalses tibios, deltas,
de su origen; bebo
(tus raíces abiertas y penetrables; en tus costas
lascivas -cieno bullente- landas)
los designios musgosos, tus savias densas
(parva de lianas ebrias) Huelo
en tus bordes profundos, expectantes, las brasas,
en tus selvas untuosas,
las vertientes. Oigo (tu semen táctil) los veneros, las larvas;
(ábside fértil) Toco
en tus ciénagas vivas, en tus lamas: los rastros en tu fragua
envolvente; los indicios
(Abro
a tus muslos ungidos, rezumantes: escanciados de luz) Oigo
en tus légamos agrios, a tu orilla: los palpos, los augurios
-siglas inmersas; blastos-. En tus atrios:
las huellas vítreas, las libaciones (glebas fecundas),
los hervideros.
(texto tomado de Medusario, muestra de poesía latinoamericana, selección y notas de R. Echavarren, J. Kozer, J. Sefamí, ed. FCE, primera edición 1996.)
Oigo tu cuerpo con la avidez abrevada y tranquila
de quien se impregna (de quien
emerge,
de quien se extiende saturado,
recorrido
de esperma) en la humedad
cifrada (suave oráculo espeso, templo)
en los limos, embalses tibios, deltas,
de su origen; bebo
(tus raíces abiertas y penetrables; en tus costas
lascivas -cieno bullente- landas)
los designios musgosos, tus savias densas
(parva de lianas ebrias) Huelo
en tus bordes profundos, expectantes, las brasas,
en tus selvas untuosas,
las vertientes. Oigo (tu semen táctil) los veneros, las larvas;
(ábside fértil) Toco
en tus ciénagas vivas, en tus lamas: los rastros en tu fragua
envolvente; los indicios
(Abro
a tus muslos ungidos, rezumantes: escanciados de luz) Oigo
en tus légamos agrios, a tu orilla: los palpos, los augurios
-siglas inmersas; blastos-. En tus atrios:
las huellas vítreas, las libaciones (glebas fecundas),
los hervideros.
(texto tomado de Medusario, muestra de poesía latinoamericana, selección y notas de R. Echavarren, J. Kozer, J. Sefamí, ed. FCE, primera edición 1996.)
miércoles, 4 de abril de 2012
Tabucchi heterónimo de Pessoa
La literatura de Antonio Tabucchi siempre encontró sus razones en los ecos del impacto producido por un acto de lectura. Desde aquella seminal impresión que le provocó el poema “Tabaquería” de Fernando Pessoa, leído en traducción francesa en París, el satori es articulador de diferentes tonalidades dentro de su obra. Hay quien dice que un libro es bueno cuando a uno le dan ganas de escribir y en el caso de Tabucchi este precepto se puede confirmar. Pessoa es una presencia fantasmática en buena parte de su producción; el poeta portugués no aparece sólo como una influencia predominante sino que se internaliza a tal punto en la escritura de Tabucchi, que excede holgadamente el mero homenaje y adquiere un estatus metafísico: hay un espíritu encarnado en su escritura, como si un heterónimo pessoiano hubiese tomado por asalto parte del alma de Tabucchi para convertirse en uno más de sus agentes multiplicadores, abriendo un nuevo registro en la genealogía de personalidades: Bernardo Soares, Alvaro de Campos, Ricardo Reis, Alberto Caeiro, ¿Antonio Tabucchi? Basta seguir el andar errático por las calles de Lisboa del protagonista de Sostiene Pereira para percibir en el ambiente que rodea al personaje el aliento de Pessoa, su omnipresencia y bendición.
Por todo lo expuesto, Tabucchi es un autor a medida del diván literario de Harold Bloom. La angustia de la influencia se resuelve en este caso felizmente, porque el escritor italiano se entregó dócilmente a la sombra del maestro, permaneciendo abierto y poroso a la obra de su precursor, dando la impresión de un continuum entre ambas instancias, conformando un espacio donde se fusionan y encastran imaginariamente los textos, llegando a ese estadio que Jorge Luis Borges definiera en su ensayo “Kafka y sus precursores”: “En el vocabulario crítico, la palabra precursor es indispensable; pero habría que tratar de purificarla de toda connotación y polémica o de rivalidad. El hecho es que cada escritor crea a sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro.” Este juego de inversión y anarquía de identidades, Tabucchi lo hizo patente en Los tres últimos días de Fernando Pessoa , donde hace comparecer a los heterónimos del portugués, haciéndolos testigos de la agonía del poeta. “Pessoa apoyó una mejilla sobre la almohada y esbozó una sonrisa cansada. Querido Antonio Mora, dijo, Proserpina me quiere en su reino, es hora de partir, es hora de dejar este teatro de imágenes que llamamos nuestra vida, si supiera las cosas que he visto con los anteojos del alma (...) he atravesado noches infinitas como un cometa luminoso, los espacios interestelares de la imaginación, la voluptuosidad y el miedo, y he sido hombre, mujer, anciano, niña, he sido las multitudes de las grandes avenidas de las capitales de Occidente”. Así narraba Tabucchi el 30 de noviembre de 1935, último día en la vida de Pessoa. El mismo Pessoa hablaba en “El río de la posesión”, incluido dentro de Escritos de ocultismo y masonería , del proceso de “posesión” del otro como una forma cuasi usurpatoria: “A la mayoría de las personas que veo las conozco mejor que a ellas a sí mismas. Me dedico muchas veces a sondarlas, porque así las vuelvo mías. Conquisto el psiquismo que explico, porque para mí soñar es poseer ” (el subrayado es nuestro). Observar al otro es una forma de solidaridad y compromiso, sentirse uno mismo en la piel de otro: “Más de una vez he ido a esperar el autobús que volvía de algún sitio, fingiendo que esperaba a alguien aunque no esperara a nadie, para observar a las personas que bajaban. En sus rostros había asombro, excitación, cansancio”, sostiene Tabucchi en su último libro Viajes y otros viajes , que se publica en español a pocos días de su muerte.
En El tiempo envejece deprisa la sensación del final se expresa a través de una axiología del tiempo, mensurando su valor como agente corrosivo, mostrando su impacto letal en todas las edades del ser humano. Apelando a sus clásicas epifanías, Tabucchi arma un coro de voces fantasmáticas donde se muestra a flor de piel y descarnadamente la finitud de la existencia humana, lo que arroja a sus criaturas hacia espacios conjeturales y mundos paralelos. La aparición de una señal, por más insignificante que sea, provoca elucubraciones y conjeturas sobre la potestad del tiempo sobre cuerpos y almas. La contemplación de un paisaje, el retorno a una situación del pasado, una foto, un encuentro casual, llenan de sentido casilleros vacíos, completan la figura en el tapiz. Los nueve relatos de El tiempo envejece deprisa se solidarizan unos con otros, se prestan palabras, objetos y panoramas, estableciendo una mágica continuidad. Una variopinta galería de personajes son examinados en sus reacciones ante el paso del tiempo: “Pensó en los vientos de la vida, porque hay vientos que acompañan la vida: el céfiro suave, el viento cálido de la juventud (...), la vida está hecha de aire, un soplo y ya está, y por lo demás tampoco nosotros dejamos de ser soplo, aliento, nada más; después un día, la máquina se detiene y el aliento se termina”, escribe en “Yo me enamoré del aire”. El aparente carácter mundano de los relatos de Tabucchi disimula la gran parábola de fondo: todos los hombres son mortales. Para remediar, en parte, esta condición, Tabucchi encontró un paliativo en la idea del viaje, de trasladarse por el mundo como forma de conocimiento y sustento de una poética profundamente universal y humanista que une con hilos invisibles mapas, paisajes, culturas.
De esto habla en Viajes y otros viajes , volumen que funciona como un balance de toda su vida y obra y a la vez es una carta de despedida de un hombre agradecido de su paso por esta tierra. La edición incluye un mapa con los recorridos de Tabucchi por el mundo, desde la ciudad matriz de su literatura, Lisboa, pasan también París, Madrid y Buenos Aires, entre otras ciudades, ante los ojos del agradecido lector como parte de un largo sueño que lo tuvo como protagonista: “Konstantinos Kavafis lo dijo en un extraordinario poema titulado ‘Itaca’: el viaje halla su sentido sólo en sí mismo, en el hecho de ser viaje. Y ello supone una gran enseñanza si sabemos captar su verdadero significado: es como nuestra existencia, cuyo sentido principal es el de ser vivida”, aclara en la introducción, punto final y también comienzo de una aventura inagotable: el viaje por una obra exquisita, sutil y cristalina.
(nota de Rodolfo Edwards en Letra Ñ, Clarín en línea.)
Por todo lo expuesto, Tabucchi es un autor a medida del diván literario de Harold Bloom. La angustia de la influencia se resuelve en este caso felizmente, porque el escritor italiano se entregó dócilmente a la sombra del maestro, permaneciendo abierto y poroso a la obra de su precursor, dando la impresión de un continuum entre ambas instancias, conformando un espacio donde se fusionan y encastran imaginariamente los textos, llegando a ese estadio que Jorge Luis Borges definiera en su ensayo “Kafka y sus precursores”: “En el vocabulario crítico, la palabra precursor es indispensable; pero habría que tratar de purificarla de toda connotación y polémica o de rivalidad. El hecho es que cada escritor crea a sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro.” Este juego de inversión y anarquía de identidades, Tabucchi lo hizo patente en Los tres últimos días de Fernando Pessoa , donde hace comparecer a los heterónimos del portugués, haciéndolos testigos de la agonía del poeta. “Pessoa apoyó una mejilla sobre la almohada y esbozó una sonrisa cansada. Querido Antonio Mora, dijo, Proserpina me quiere en su reino, es hora de partir, es hora de dejar este teatro de imágenes que llamamos nuestra vida, si supiera las cosas que he visto con los anteojos del alma (...) he atravesado noches infinitas como un cometa luminoso, los espacios interestelares de la imaginación, la voluptuosidad y el miedo, y he sido hombre, mujer, anciano, niña, he sido las multitudes de las grandes avenidas de las capitales de Occidente”. Así narraba Tabucchi el 30 de noviembre de 1935, último día en la vida de Pessoa. El mismo Pessoa hablaba en “El río de la posesión”, incluido dentro de Escritos de ocultismo y masonería , del proceso de “posesión” del otro como una forma cuasi usurpatoria: “A la mayoría de las personas que veo las conozco mejor que a ellas a sí mismas. Me dedico muchas veces a sondarlas, porque así las vuelvo mías. Conquisto el psiquismo que explico, porque para mí soñar es poseer ” (el subrayado es nuestro). Observar al otro es una forma de solidaridad y compromiso, sentirse uno mismo en la piel de otro: “Más de una vez he ido a esperar el autobús que volvía de algún sitio, fingiendo que esperaba a alguien aunque no esperara a nadie, para observar a las personas que bajaban. En sus rostros había asombro, excitación, cansancio”, sostiene Tabucchi en su último libro Viajes y otros viajes , que se publica en español a pocos días de su muerte.
En El tiempo envejece deprisa la sensación del final se expresa a través de una axiología del tiempo, mensurando su valor como agente corrosivo, mostrando su impacto letal en todas las edades del ser humano. Apelando a sus clásicas epifanías, Tabucchi arma un coro de voces fantasmáticas donde se muestra a flor de piel y descarnadamente la finitud de la existencia humana, lo que arroja a sus criaturas hacia espacios conjeturales y mundos paralelos. La aparición de una señal, por más insignificante que sea, provoca elucubraciones y conjeturas sobre la potestad del tiempo sobre cuerpos y almas. La contemplación de un paisaje, el retorno a una situación del pasado, una foto, un encuentro casual, llenan de sentido casilleros vacíos, completan la figura en el tapiz. Los nueve relatos de El tiempo envejece deprisa se solidarizan unos con otros, se prestan palabras, objetos y panoramas, estableciendo una mágica continuidad. Una variopinta galería de personajes son examinados en sus reacciones ante el paso del tiempo: “Pensó en los vientos de la vida, porque hay vientos que acompañan la vida: el céfiro suave, el viento cálido de la juventud (...), la vida está hecha de aire, un soplo y ya está, y por lo demás tampoco nosotros dejamos de ser soplo, aliento, nada más; después un día, la máquina se detiene y el aliento se termina”, escribe en “Yo me enamoré del aire”. El aparente carácter mundano de los relatos de Tabucchi disimula la gran parábola de fondo: todos los hombres son mortales. Para remediar, en parte, esta condición, Tabucchi encontró un paliativo en la idea del viaje, de trasladarse por el mundo como forma de conocimiento y sustento de una poética profundamente universal y humanista que une con hilos invisibles mapas, paisajes, culturas.
De esto habla en Viajes y otros viajes , volumen que funciona como un balance de toda su vida y obra y a la vez es una carta de despedida de un hombre agradecido de su paso por esta tierra. La edición incluye un mapa con los recorridos de Tabucchi por el mundo, desde la ciudad matriz de su literatura, Lisboa, pasan también París, Madrid y Buenos Aires, entre otras ciudades, ante los ojos del agradecido lector como parte de un largo sueño que lo tuvo como protagonista: “Konstantinos Kavafis lo dijo en un extraordinario poema titulado ‘Itaca’: el viaje halla su sentido sólo en sí mismo, en el hecho de ser viaje. Y ello supone una gran enseñanza si sabemos captar su verdadero significado: es como nuestra existencia, cuyo sentido principal es el de ser vivida”, aclara en la introducción, punto final y también comienzo de una aventura inagotable: el viaje por una obra exquisita, sutil y cristalina.
(nota de Rodolfo Edwards en Letra Ñ, Clarín en línea.)
martes, 3 de abril de 2012
Luis Muñoz (1966)
Manada
¿Cómo saben que es sábado?
¿Por qué no están parados
en mitad del camino?
¿Por qué no mugen
ni me rodean como a lo tonto,
ni piden pan
con el hocico húmedo
de pulpa de ciruela?
¿Por qué no parten
las ramas secas con su trote sordo
ni se hacen pasar
por ventiscas de carne,
ni fingen no saber de su belleza
cuando se acercan tanto
y les brillan los ojos
como placas de hielo?
(texo tomado del blog "rima interna", en El Cultural, de El Mundo.)
¿Cómo saben que es sábado?
¿Por qué no están parados
en mitad del camino?
¿Por qué no mugen
ni me rodean como a lo tonto,
ni piden pan
con el hocico húmedo
de pulpa de ciruela?
¿Por qué no parten
las ramas secas con su trote sordo
ni se hacen pasar
por ventiscas de carne,
ni fingen no saber de su belleza
cuando se acercan tanto
y les brillan los ojos
como placas de hielo?
(texo tomado del blog "rima interna", en El Cultural, de El Mundo.)
lunes, 2 de abril de 2012
Guillermo Fernández (1932/ 2012)
Toluca • La obra del poeta y traductor Guillermo Fernández García trascendió gracias a su vasta trayectoria y premios conseguidos a nivel nacional e internacional. El trabajo del literato quien fue encontrado sin vida este sábado en su domicilio de la colonia Científicos en Toluca, es sinónimo de orgullo para la vida cultural mexicana.
Nació en la ciudad de Guadalajara, Jalisco el 2 de octubre de 1932. Pertenece a la generación de Juan García Ponce, José Emilio Pacheco y José de la Colina.
Fue el traductor del italiano más importante de México, ya que por más de 30 años pasó al español los textos de Guiseppe Tomasi de Lampedusa, Dino Campana, Umberto Saba, Valerio Magrelli, Andrea Zanzotto y Alda Merini, entre muchos más autores.
Por esta trayectoria, recibió la Condecoración de la Orden al Mérito de la República Italiana, en grado de Caballero, que le confirió el Gobierno Nacional de aquel país en 1997.
Además, fue un poeta reconocido por su obra formada por Visitaciones (1964 y 1993), La hora y el sitio (1973), Bajo llave (1983) y Exutorio (1998), así como de las antologías El asidero de la zozobra (1983) e Imágenes para una piedad (1991).
En 2006, el Fondo de Cultura Económica publicó su antología general 1964-2003, bajo el nombre Exutorio.
Fue Premio Jalisco de Literatura en 1997, que recibió dos años después, y Premio Juan de Mairena 2011, otorgado por la Universidad de Guadalajara a quienes se han distinguido por una trayectoria apegada a las letras, entre otros galardones.
Hasta su muerte, Guillermo Fernández dirigió en la ciudad de Toluca el taller de poesía “Joel Piedra”, del que se editaron dos antologías: Camisa de dieciocho varas (1997) y Reino de nadie (2006); asimismo, coordinó la colección “La Canción de la Tierra”, de la Subdirección de Publicaciones del Instituto Mexiquense de Cultura.
De la traducción, Guillermo Fernández tuvo ideas muy claras: “A mí me gusta repetir que la traducción es un mal necesario. Además, lo digo: no creo en la traducción. Yo he dicho que en lugar de poner «traducción» hay que poner «versión». ¿Cómo le haces para traducir a Sandro Penna? Sandro Penna que es tan musical, con un lenguaje tan sencillo (...) Aunque cuides el ritmo, pasan espectros de los poemas. Pero tenemos que leer las traducciones, qué le vamos a hacer”.
(Fuiste amigo del poeta y traductor desde que coincidían los sábados en un café de la colonia Roma y al que asistían Francisco Hernández, Sandro Cohen, Vicente Quirarte, Francisco Cervantes y otros amigos dedicados al quehacer literario. En ese entonces Guillermo vivía en la colonia Roma y era vecino de otro escritor, Sergio Pitol. Pasó el tiempo y ocasionalmente tenías noticia de su quehacer pues él hizo la traducción de la única novela de Umberto Saba, "Ernesto", que apareció en el sello Quimera. En la Fil de Guadalajara del 2011 alcanzaste un ejemplar de "Sobre la poesía", una selección de ensayos y notas de Eugenio Montale, edición de la UAM-Azcapotzalco, colección Molinos de Viento no.79, 1993. Nota en Milenio en línea.)
Nació en la ciudad de Guadalajara, Jalisco el 2 de octubre de 1932. Pertenece a la generación de Juan García Ponce, José Emilio Pacheco y José de la Colina.
Fue el traductor del italiano más importante de México, ya que por más de 30 años pasó al español los textos de Guiseppe Tomasi de Lampedusa, Dino Campana, Umberto Saba, Valerio Magrelli, Andrea Zanzotto y Alda Merini, entre muchos más autores.
Por esta trayectoria, recibió la Condecoración de la Orden al Mérito de la República Italiana, en grado de Caballero, que le confirió el Gobierno Nacional de aquel país en 1997.
Además, fue un poeta reconocido por su obra formada por Visitaciones (1964 y 1993), La hora y el sitio (1973), Bajo llave (1983) y Exutorio (1998), así como de las antologías El asidero de la zozobra (1983) e Imágenes para una piedad (1991).
En 2006, el Fondo de Cultura Económica publicó su antología general 1964-2003, bajo el nombre Exutorio.
Fue Premio Jalisco de Literatura en 1997, que recibió dos años después, y Premio Juan de Mairena 2011, otorgado por la Universidad de Guadalajara a quienes se han distinguido por una trayectoria apegada a las letras, entre otros galardones.
Hasta su muerte, Guillermo Fernández dirigió en la ciudad de Toluca el taller de poesía “Joel Piedra”, del que se editaron dos antologías: Camisa de dieciocho varas (1997) y Reino de nadie (2006); asimismo, coordinó la colección “La Canción de la Tierra”, de la Subdirección de Publicaciones del Instituto Mexiquense de Cultura.
De la traducción, Guillermo Fernández tuvo ideas muy claras: “A mí me gusta repetir que la traducción es un mal necesario. Además, lo digo: no creo en la traducción. Yo he dicho que en lugar de poner «traducción» hay que poner «versión». ¿Cómo le haces para traducir a Sandro Penna? Sandro Penna que es tan musical, con un lenguaje tan sencillo (...) Aunque cuides el ritmo, pasan espectros de los poemas. Pero tenemos que leer las traducciones, qué le vamos a hacer”.
(Fuiste amigo del poeta y traductor desde que coincidían los sábados en un café de la colonia Roma y al que asistían Francisco Hernández, Sandro Cohen, Vicente Quirarte, Francisco Cervantes y otros amigos dedicados al quehacer literario. En ese entonces Guillermo vivía en la colonia Roma y era vecino de otro escritor, Sergio Pitol. Pasó el tiempo y ocasionalmente tenías noticia de su quehacer pues él hizo la traducción de la única novela de Umberto Saba, "Ernesto", que apareció en el sello Quimera. En la Fil de Guadalajara del 2011 alcanzaste un ejemplar de "Sobre la poesía", una selección de ensayos y notas de Eugenio Montale, edición de la UAM-Azcapotzalco, colección Molinos de Viento no.79, 1993. Nota en Milenio en línea.)
domingo, 1 de abril de 2012
Antonio Banderas regresa a la patria
Málaga— El actor español Antonio Banderas dirigió este domingo en Málaga (Andalucía, sur) el paso de la Virgen de Lágrimas y Favores, en una de las procesiones que marcaron el inicio de la Semana Santa en España.
Banderas actuó de mayordomo de su cofradía para dirigir el paso de la Virgen por las calles de la capital malagueña en este Domingo de Ramos.
El famoso actor español, ataviado con la túnica blanca de su cofradía y cubierto con capillo negro, aseguró que participar en la procesión de la Virgen de Lágrimas y Favores es "una sobredosis de identidad, de raíces".
"Esta es la iglesia donde se casaron mis padres, esta es la iglesia donde a mí se me bautizó, la gente que va en el trono y los que están en la cofradía son amigos míos desde que éramos niños y si no fuera por la Semana Santa, yo no los vería", añadió Banderas.
Tras su paso por Málaga para participar en la Semana Santa, el actor empezará a centrarse en su próxima película, que dirigirá el español Carlos Saura y estará basada en la creación del cuadro del "Guernica".
Banderas encarnará a su autor, el pintor Pablo Picasso, otro malagueño ilustre.
El actor español aseguró que va a "representar al personaje de nuestra tierra que ha conquistado más en los terrenos artísticos, que será muy difícil que nadie lo sobrepase; probablemente el artista plástico más importante del siglo XX y probablemente de la historia del arte".
(Si recuerdas al Banderas actor es en aquella cinta divertida de Almodóvar, "Átame". Nota de Afp en el Diario de Juárez on line.)
Banderas actuó de mayordomo de su cofradía para dirigir el paso de la Virgen por las calles de la capital malagueña en este Domingo de Ramos.
El famoso actor español, ataviado con la túnica blanca de su cofradía y cubierto con capillo negro, aseguró que participar en la procesión de la Virgen de Lágrimas y Favores es "una sobredosis de identidad, de raíces".
"Esta es la iglesia donde se casaron mis padres, esta es la iglesia donde a mí se me bautizó, la gente que va en el trono y los que están en la cofradía son amigos míos desde que éramos niños y si no fuera por la Semana Santa, yo no los vería", añadió Banderas.
Tras su paso por Málaga para participar en la Semana Santa, el actor empezará a centrarse en su próxima película, que dirigirá el español Carlos Saura y estará basada en la creación del cuadro del "Guernica".
Banderas encarnará a su autor, el pintor Pablo Picasso, otro malagueño ilustre.
El actor español aseguró que va a "representar al personaje de nuestra tierra que ha conquistado más en los terrenos artísticos, que será muy difícil que nadie lo sobrepase; probablemente el artista plástico más importante del siglo XX y probablemente de la historia del arte".
(Si recuerdas al Banderas actor es en aquella cinta divertida de Almodóvar, "Átame". Nota de Afp en el Diario de Juárez on line.)
Elvio Romero (1926/ 2004)
Fertilidad
Si en ti mi sangre cada vez esplende
su incontenible temporal humano,
bujías quema en su interior la mano,
feraz el pecho su latido enciende.
Cada vez que te toco se desprende
la madurez de un fruto en el verano,
rumor de hierbas estremece el llano
y al yermo un fértil corazón se prende.
En la mañana cada vez se amplía
la lluvia verde cuando un beso abreva
su sed dejando un sorpresivo aliento.
Y cada vez se ensancha el mediodía
con pura agilidad de fuego en prueba
a cada vez del acometimiento!
(texto tomado de Antología poética, ed. Losada, col. Biblioteca clásica y contemporánea, no. 157, ed. Losada, s/f.)
Si en ti mi sangre cada vez esplende
su incontenible temporal humano,
bujías quema en su interior la mano,
feraz el pecho su latido enciende.
Cada vez que te toco se desprende
la madurez de un fruto en el verano,
rumor de hierbas estremece el llano
y al yermo un fértil corazón se prende.
En la mañana cada vez se amplía
la lluvia verde cuando un beso abreva
su sed dejando un sorpresivo aliento.
Y cada vez se ensancha el mediodía
con pura agilidad de fuego en prueba
a cada vez del acometimiento!
(texto tomado de Antología poética, ed. Losada, col. Biblioteca clásica y contemporánea, no. 157, ed. Losada, s/f.)
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