jueves, 6 de diciembre de 2018

Ángel González (1925/2008 )

A veces



Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.

Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!

Lo expresaba muy bien César Vallejo:
“Lo digo y no me corro”.

Pero él disimulaba.



("zendalibros")

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