viernes, 26 de enero de 2018

Ethel Krauze (1954 )







Siete


Qué bueno
que Dios me aturde el pensamiento
cuando mi boca es esa gruta
           donde crece tu miembro;
sólo con ímpetu y deseo
           lo cultivo,
con denuedo,
con espasmos y jadeos.

Qué bueno que soy una caverna boa
y tu palo es relámpago
             en la alcoba.


Diecinueve


Qué bueno que mi durazno
está maduro,
su pulpa huele a distancia
para que tu saliva se estremezca
antes de dar el paso decisivo
hacia el abismo de mis piernas.


("Lo que su cuerpo me provoca", uam, méx., 2016)

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