miércoles, 29 de abril de 2020

Jorge de Souza Braga (1957 )

Portugal




Portugal
Tengo veinte años pero tú a veces haces que me sienta como si tuviera ochocientos
Qué culpa tengo yo de que D. Sebastião se fuera a combatir infieles al norte de África
sólo porque no podía combatir la enfermedad que atacaba sus órganos genitales
y nunca volviera
Casi me da por pensar que todo es mentira que el Infante D. Henrique es un invento de Walt Disney
y Nuno Álvares Pereira una imitación chusca del Príncipe Valiente
Portugal
Ni te imaginas cómo me excito cuando oigo el himno nacional
(que mis egregios abuelos me perdonen)
Ayer estuve jugando al póker con el viejo de Restelo
Está yendo a la consulta externa de Júlio de Matos
Le dieron unos electroshocks y está recuperándose
dejando a un lado su empeño en convencerme de que nos espera un futuro de rosas
Portugal
Un día me encerré en el monasterio de los Jerónimos a ver si contraía la fiebre del Imperio
pero lo único que conseguí pillar fue un resfriado
Puse la Torre do Tombo del revés sin encontrar ni un mal pétalo
de las roas que Gil Eanes se trajo del Cabo Bojador
Portugal
Te voy a contar algo que nunca he contado a nadie
Sabes
estoy locamente enamorado de ti
Me pregunto a mí mismo
cómo he podido enamorarme de un viejo decrépito e idiota como tú
por más que tenga el corazón aún más dulce que los pasteles de Tentúgal
y el cuerpo lleno de puntos negros que puedo arrancar cuando quiera
Portugal ¿me estás escuchando?
Nací en mil novecientos cincuenta y siete Salazar estaba en el poder sin resentimientos
Mi hermano estuvo en la guerra tengo amigos que emigraron sin resentimientos
Un día bebí vinagre sin resentimientos
Portugal después de haber salvado innumerables veces los Lusíadas nadando en la piscina municipal de Braga
quería proponerte ahora un proyecto eminentemente nacional
Que fuésemos todos a Ceuta a buscar el ojo perdido de Camões
Portugal
¿sabes de qué color son mis ojos?
Son castaños como los de mi madre
Portugal
querría besarte muy apasionadamente

en la boca.



("el cultural", trad. martín lópez-vega)

lunes, 27 de abril de 2020

Arturo Ramírez Juárez (1949/1988 )



                                                                   cartel colección privada


Café



Marca la mañana su linea divisoria
En el radio las noticias construyen la ciudad
Las gentes
Las personas
Y los seres toman café
En el radio el silencio descompone el volumen
S.O.S. Nicaragua...
Una metralleta de lluvia rasga la canción
Las casas endurecen la óptica
La ciudad hace sus tatuajes
Yo tomo café



Lejanía aparente



El azul del cielo desbarata la forma del universo
Se estaciona la melancolía
En la tranquila voz de una muchacha negra
Se despiertan en mí
Los cuerpos delirantes de las sensaciones
Navegación de un mar que pasa a lo lejos
Otro lugar
En que mi entendimiento ocupa sus estatuas
Fragmentos del mar
En los dobleces más oscuros de mi alma



("hoy empiezan los días", uam azcapotzalco, méxico, 1981, col 'la rosa de los vientos')








sábado, 25 de abril de 2020

Uriel Martínez (1950 )





Fase 3 (parte 2)



1.
Sin yo saberlo me estuve preparando emocionalmente un mes completo -el tercero del año-, de un año bisiesto  que cada cuatro años lo registra mi calendario gregoriano de la vida; sin yo sentirlo
 han transcurrido tres semanas  de un abril lejos de Portugal, lejos de una saudade que viene y va, como hamaca huérfana. Como un diente desprendido de bebé, un bebé sonriente, incrédulo aún de su Síndrome de Down presente.

2.
Recuerdo que cerré el año con una capilla ardiente en familia, un novenario de nueve ruegos, de nueve súplicas por el descanso del muerto feliz, de una venganza consumada en cada uno de los deudos, en c/u de las plañideras puntuales, en cada uno de los siete pecados capitales cometidos en la vida. Hasta que la vejez y la derrota nos hundieron poco a poco.

3.
Vengo de una madrugada tibia, he caminado sin prisa, despojado de sueños irrealizados; vengo lento como quien sube una pendiente pronunciada y sabe que al final dominará el panorama pleno. La historia que he escuchado desde siempre; el The End congelado, la oscuridad absoluta.

4.
Cada mañana fría, cada frazada que cobija un cuerpo, cada fiebre, cada terreno abonado, cada taza de café humeante, cada cucharada de tónico amargo, cada sobrecito llevado a la cuchara dosificadora; a la misma lengua una y otra vez temblorosa, cada pieza dental por desprenderse, cada cumpleaños postergado, cada pastel y cada piñata callados; todos cumplieron su cometido; incluso el silencio de los muertos, la frase escrita en su lápida, la cruz de palo que derribó el viento, la soledad entregada sin acuse de recibo.

Pausa: Calacas

Adelanta la pantomima:
igual que a las torres de los reyes
y a los jacales de los pobres,
con equitativo pie a mi puerta,
tin tin, están llamando ahora;
sé quién es, tin tin, y me resisto

a abrirle, y estoy, tin tin, abriéndole.

                     rubén bonifaz nuño

5.
La primera semana alguien supondrá Uriel se Quedó en Casa; la siguiente alguien dirá Anda de Viaje; la otra no faltará quien imagine Fue Internado de Emergencia en algún lado. Pero más tarde, pasada cierta fecha y demás especulaciones, ideas, suposiciones, se habrán olvidado.

6.
Él, la última madrugada, corrió la ventana y el cristal opaco, y vio que el sol, las primeras aves del día, no se oían en la distancia. La neblina había tomado el paisaje. Luego volvió a la cama, al café, al tabaco, a la oscuridad que reinaba aún ese amanecer. Mientras esperaba el ulular del tren a lo lejos, la luz roja que venía en camino, retomó el sueño luego de cubrirse pies, canillas, rostro, huellas de un viaje cansado; concilió el miedo, el sueño, la respiración de grietas.


Pausa: Calacas

Qué ganas de ponerte freno,
de estarse un día sin tu abuso;
de mandarte, y que hicieras caso:
Engarróteseme áhi, Pelona.
Pero como el heno, a la mañana,
verde, seco a la tarde, es este
camino en tranvía sin paradas.

                            rubén bonifaz nuño




(Inédito)

jueves, 23 de abril de 2020

Jorge Teillier (1935/1996 )

Cuando todos se vayan



Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.

Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.



("as leituras de madame bovary")

martes, 21 de abril de 2020

José Watanabe (1946/2007 )

La boca



En la encañada
había piedras como huesos de un animal prehistórico
que se desbarató
antes de alcanzar nuestro valle.

Un gran cráneo
quedó detenido en la pendiente con la boca abierta
y el resto del cuerpo se dispersó hacia el río.

Yo trepaba la pendiente
y me detenía frente a esa boca, una oquedad
donde el viento se huracanaba,
y escuchaba
murmullos, palabras que se formaban a medias
y luego, sin decir nada, se diluían.

Nunca hubo una frase clara. La boca
como un oráculo piadoso
trababa sus propias frases ante el niño:
lo sé ahora

y le agradezco la vida ciega.



("as leituras de madame bovary")

domingo, 19 de abril de 2020

Felipe Benítez Reyes (1960 )

La condena



El que posee el oro añora el barro.
El dueño de la luz forja tinieblas.
El que adora a su dios teme a su dios.
El que no tiene dios tiembla en la noche.

Quien encontró el amor no lo buscaba.
Quien lo busca se encuentra con su sombra.
Quien trazó laberintos pide una rosa blanca.
El dueño de la rosa sueña con laberintos.

Aquel que halló el lugar piensa en marcharse.
El que no lo halló nunca
es un desdichado.
Aquel que cifró el mundo con palabras
desprecia las palabras.
Quien busca las palabras lo cifren
halla sólo palabras.

Nunca la posesión está cumplida.
Errático el deseo, el pensamiento.
Todo lo que se tiene es una niebla
y las vidas ajenas son la vida.

Nuestros tesoros son tesoros falsos.

Y somos los ladrones de tesoros.



("trianarts")

jueves, 16 de abril de 2020

Li-Young Lee (1957)

Ceremonia de los prometidos



La mañana en que morí fue el día en que nos casamos, Amor.

Cayendo del manzano de mi padre,

no fueron las miradas radiantes

de las flores rosadas y blancas

las que me mataron. Tampoco fue

por el brillo de sus miradas sin pestañear que perecí.

No fue su rayo el que me derribó,

resonó en mi cabeza como una campana.

Y no era la tierra.

Nunca culpes a la tierra.

Lo que llama la atención del ojo nunca es tan culpable

como el propio ojo.

Regresando a la vida

en el regazo de mi madre, escuché voces atónitas pululando

como abejas entre las ramas iluminadas por el sol,

susurrando: «Está despierto».

«Se había puesto azul, había dejado de respirar».

«Ahora, recordará que está comprometido».

«Ahora, sabrá los nombres de las cosas».

«Ahora, escribirá y leerá».

Esa fue la mañana del día

en que tú y yo nos casamos por primera vez.

¿Recuerdas cuando te propuse matrimonio

en la colina detrás de la casa de mis padres?

¿Recuerdas el anillo de papel

que te ofrecí, colocándolo en una balanza?

¿Y tu alegre aceptación,

colocando tu corazón infantil, tan ligero,

en la bandeja opuesta?

Y la repentina gravedad de tu corazón hundió esa bandeja.

Y el anillo se volvió de oro.

Amor, recuerdo

que después de nuestra ceremonia secreta en esa colina ventosa,

escuché mi nombre, y me volví y corrí

hacia los que me devolvieron la llamada,

hacia luces encendidas y voces que se congregaban

en una larga mesa puesta para una comida debajo de un árbol.

Volé hacia abajo, sabiendo

que desde siempre estuvimos destinados a encontrarnos.



("altazor", traducción de sara cantú)