miércoles, 31 de julio de 2019
Rocío González (1962/2019 )
picasso
Neurología 211
No quiero un dios necesario,
su palpitación en una hoja sería suficiente
o el soplo en la cara del vecino que lo hace reír
o el retorno
cuando escampa
de esa navegación a tientas en el mar sin horizonte.
Los milagros del lenguaje son un dios gratuito,
innecesario como la alegría,
la pequeña que dice gatito al gatito,
la tristeza de mañana
cuando todavía podemos detenerla,
la oración sin deseo,
el vértigo sin atributos.
Te esto llamando, dios,
tan solo
("neurología 211", trilce ediciones, méx., 2013)
martes, 30 de julio de 2019
Jaime Reyes (1947/1999 )
Circe
1
Heme aquí, en tu vara, desnudo: estoy para que me tomes,
estoy;
estoy ahogándome en esta ignominia, en este espera que me has
designado.
Rebotando en las paredes de este cuarto asfixiante, asfixiándome yo
mismo,
llevo por las calles esta hoguera de cuartos vacíos generando vientres
desnudos,
cayéndose a pedazos, rotos de lascivia, agusanados de impotente
ternura.
Y, mientras, soy, en esta facilidad de ser, el culo hirviente de un dios
despojado,
herido, haciendo con el amor fantasmas... Mi corazón a la altura
de mi sexo busca,
acecha, encuentra donde tú nada sabes, asedia en los rincones el
flujo,
el revenir de tu tiempo de virgen expuesta, desoída, lanzando alaridos
en los cuartos del deseo.
He aprendido a esperar, en ti he aprendido a esperar lo que sé nunca
vendrá, y espío,
asediado, el momento en que has de darte, en que romperás, hechizada,
el nudo de corrupción que desoyéndonos nos ata.
("isla de raíz amarga, insomne raíz", ediciòn era, colecciòn alacena, mèx., 1976)
lunes, 29 de julio de 2019
Mario Meléndez (1971 )
La danza del toro
a carlos díaz loyola
Difícilmente olvidarte porque la sangre no se olvida
no se olvida el volcán o el cuchillo de tu boca
o la barba desgarrada en el muro de los siglos
o el eructo de la tierra con su llanto de trinchera
y su color de mosca y su veneno anónimo
Difícilmente la orina del mar con sus alas marchitas
y el grito funerario del cielo y el ojo del relámpago
y la muerte de los muertos y la vida de los muertos
y el mantel del infinito a saltos
sobre los pechos del destino que devora, araña
rompe las cavidades del pubis y su recuerdo ardiente
de cada memoria fría, de cada aullido en llamas
terrible como la cópula de las entrañas
o el latido de un trueno enfermo
terrible en su plumaje de holocausto
en su piel de cataclismo
en su cintura trizada por la sed y el hambre
en los labios del otro, en los huesos del otro
en el gran animal que somos
mientras la panza gime y se retuerce de lombrices
y las arrugas crecen y los bigotes crecen
y crece también la muerte como una muchedumbre
la muerte diaria que nos acompaña, oscura, macabra
deforme en su legado de grietas, en su acento de oruga
en el perfil de las hogueras y de los hipos del universo
Difícilmente olvidarte en la cascada de los sueños
en el gran litoral del miedo o en la vendimia de mi alma
en el vuelo rasante de las letras y de las piedras humanas
en la anatomía del fuego y en las momias recientes
Difícilmente olvidarte cuando caen los bostezos
y la luna tiene un raro parecido al aire
que sofoca las arterias
y aparecen los ciegos y aparecen los ciegos
y aparecen los ciegos cantando con tu voz de bestia
con tus uñas ancladas, con tu eco de tren deshabitado
y con tu noche de alambre y de esqueleto sonámbulo
Porque difícilmente podremos olvidarte, difícilmente
aunque no traigas regalos, aunque te canses del viento
aunque se apaguen tus muelas, difícilmente en el rugido
de un viejo corazón o una camisa de fuerza, difícilmente
en el olor a pólvora de los sesos, en la saliva ausente
y en el verso degollado a la luz de los infiernos
("los poetas")
a carlos díaz loyola
Difícilmente olvidarte porque la sangre no se olvida
no se olvida el volcán o el cuchillo de tu boca
o la barba desgarrada en el muro de los siglos
o el eructo de la tierra con su llanto de trinchera
y su color de mosca y su veneno anónimo
Difícilmente la orina del mar con sus alas marchitas
y el grito funerario del cielo y el ojo del relámpago
y la muerte de los muertos y la vida de los muertos
y el mantel del infinito a saltos
sobre los pechos del destino que devora, araña
rompe las cavidades del pubis y su recuerdo ardiente
de cada memoria fría, de cada aullido en llamas
terrible como la cópula de las entrañas
o el latido de un trueno enfermo
terrible en su plumaje de holocausto
en su piel de cataclismo
en su cintura trizada por la sed y el hambre
en los labios del otro, en los huesos del otro
en el gran animal que somos
mientras la panza gime y se retuerce de lombrices
y las arrugas crecen y los bigotes crecen
y crece también la muerte como una muchedumbre
la muerte diaria que nos acompaña, oscura, macabra
deforme en su legado de grietas, en su acento de oruga
en el perfil de las hogueras y de los hipos del universo
Difícilmente olvidarte en la cascada de los sueños
en el gran litoral del miedo o en la vendimia de mi alma
en el vuelo rasante de las letras y de las piedras humanas
en la anatomía del fuego y en las momias recientes
Difícilmente olvidarte cuando caen los bostezos
y la luna tiene un raro parecido al aire
que sofoca las arterias
y aparecen los ciegos y aparecen los ciegos
y aparecen los ciegos cantando con tu voz de bestia
con tus uñas ancladas, con tu eco de tren deshabitado
y con tu noche de alambre y de esqueleto sonámbulo
Porque difícilmente podremos olvidarte, difícilmente
aunque no traigas regalos, aunque te canses del viento
aunque se apaguen tus muelas, difícilmente en el rugido
de un viejo corazón o una camisa de fuerza, difícilmente
en el olor a pólvora de los sesos, en la saliva ausente
y en el verso degollado a la luz de los infiernos
("los poetas")
domingo, 28 de julio de 2019
Luisa Futoransky (1939 )
Dentadura
Batallas sangrientas, perdidas de antemano por cada una de mis
muelas y mis dientes un mapa con banderilleo
de privaciones y cercenamiento cuyas trazas
se pierden en las mismas, reiteradas escaleras
que conducen a idénticos tronos de aprensión,
oprobio y pánico
Carradas de nombres, moldes en yeso vaciados de significado
como maxilares caninos molares
para quedar con una sola referencia elemental:
los de adelante, los de atrás
los de arriba, los de abajo;
como los primeros pasos de Buda
desnudo
en el mundo
hostil
Incisivos de vampiro de morsa
roedores
caricaturas, puertas primeras que revelan
a los hombres
del poder
Romper/ no romper
rechinar
los dientes
Oh! mis dentistas con sus pinzas
gasas
jeringas
puentes
coronas
falsas anestesias del mundo entero
manos singulares que me arrancaron
una a una las raíces del juicio
y cada tanto, a falta de tantas cosas
me prescriben tabletas que adormecen
bacterias sin sosiego
Encías
residuos
sueños
Refulgente
la sonrisa kolinos o colgate
brilla desde nunca
por su permanente
desguarnecida
ausencia
Arles, enero 95
("poetaspoemas")
Batallas sangrientas, perdidas de antemano por cada una de mis
muelas y mis dientes un mapa con banderilleo
de privaciones y cercenamiento cuyas trazas
se pierden en las mismas, reiteradas escaleras
que conducen a idénticos tronos de aprensión,
oprobio y pánico
Carradas de nombres, moldes en yeso vaciados de significado
como maxilares caninos molares
para quedar con una sola referencia elemental:
los de adelante, los de atrás
los de arriba, los de abajo;
como los primeros pasos de Buda
desnudo
en el mundo
hostil
Incisivos de vampiro de morsa
roedores
caricaturas, puertas primeras que revelan
a los hombres
del poder
Romper/ no romper
rechinar
los dientes
Oh! mis dentistas con sus pinzas
gasas
jeringas
puentes
coronas
falsas anestesias del mundo entero
manos singulares que me arrancaron
una a una las raíces del juicio
y cada tanto, a falta de tantas cosas
me prescriben tabletas que adormecen
bacterias sin sosiego
Encías
residuos
sueños
Refulgente
la sonrisa kolinos o colgate
brilla desde nunca
por su permanente
desguarnecida
ausencia
Arles, enero 95
("poetaspoemas")
sábado, 27 de julio de 2019
Charles Simic (1938 )
Paraíso
En un barrio antes llamado “La cocina del infierno”,
donde un mendigo aseguraba haber tocado la lira de Nerón
mientras la ciudad ardía en el calor del verano;
donde una peluquera que se hacía llamar Cleopatra
empuñaba las tijeras del hado sobre mi cabeza
amenazando con cortarme las orejas y la nariz;
donde un hombre y una mujer paseaban desnudos
al atardecer por una de las más oscuras calles laterales.
Debo de estar soñando, me dije.
Era como encontrar una pareja de esfinges.
Esperaba que tuviesen alas, cuerpo de león;
él con el pecho tatuado estrafalariamente,
ella con sus enormes tetas balanceándose.
Ocurrió todo tan rápido, y fue hace tanto tiempo...
¿Sabes ese instante justo antes de que amanezca
en el que nada desearías más que acostarte entre sábanas frías
en una habitación con las persianas bajadas?
La hora en la que los hermosos suicidas
que yacen uno junto al otro en el depósito
se levantan y salen para ver la primera luz.
Las cortinas de los hoteles baratos vuelan a través de las ventanas
como gaviotas, pero todo lo demás está tranquilo...
El vapor asciende por las rendijas del metro...
Los cuerpos resplandecen de sudor... La locura, sí, pero podrías decir igualmente: el Paraíso.
("el cultural", trad. martín lópez-vega)
viernes, 26 de julio de 2019
Charles Bukowski (1920/1994 )
Enfermo
Estar muy enfermo y muy débil es algo
muy extraño.
Que ir desde tu cuarto al cuarto de baño
y volver te absorba toda la energía parece
una broma pero
no me produce risa.
De nuevo en la cama vuelves a pensar en la muerte
y llegas a lo mismo: cuando más te acercas
menos terrible resulta.
Tienes mucho tiempo para examinar las paredes,
y los pájaros,
en un cable telefónico cobran
mucha importancia.
Y la televisión: hombres jugando béisbol
un día tras otro.
Falta de apetito.
La comida sabe a cartón, te pone
enfermo, más que
enfermo.
Mi dulce esposa sigue insistiendo en que
coma.
"El médico, dijo..."
pobrecita mía.
Y los gatos.
Los gatos saltan a la cama y me miran.
Me miran fijamente y después
dan otro salto y se van.
Qué mundo este, piensas: comer, trabajar, follar,
morir.
Afortunadamente tengo una enfermedad contagiosa: no
hay visitas.
Me quedé en 70 Kg.
De 98 que pesaba.
Parezco de un campo de concentración.
Lo
soy.
Sin embargo soy afortunado: me deleito en la soledad, nunca voy a
extrañar la
multitud.
Podría leer grandes obras, pero las grandes obras no
me interesan.
Estoy sentado en la cama esperando que todo esto
se resuelva de una forma
u otra.
Simplemente como todos
los demás.
("poesia cuatro" s/c al traductor)
Estar muy enfermo y muy débil es algo
muy extraño.
Que ir desde tu cuarto al cuarto de baño
y volver te absorba toda la energía parece
una broma pero
no me produce risa.
De nuevo en la cama vuelves a pensar en la muerte
y llegas a lo mismo: cuando más te acercas
menos terrible resulta.
Tienes mucho tiempo para examinar las paredes,
y los pájaros,
en un cable telefónico cobran
mucha importancia.
Y la televisión: hombres jugando béisbol
un día tras otro.
Falta de apetito.
La comida sabe a cartón, te pone
enfermo, más que
enfermo.
Mi dulce esposa sigue insistiendo en que
coma.
"El médico, dijo..."
pobrecita mía.
Y los gatos.
Los gatos saltan a la cama y me miran.
Me miran fijamente y después
dan otro salto y se van.
Qué mundo este, piensas: comer, trabajar, follar,
morir.
Afortunadamente tengo una enfermedad contagiosa: no
hay visitas.
Me quedé en 70 Kg.
De 98 que pesaba.
Parezco de un campo de concentración.
Lo
soy.
Sin embargo soy afortunado: me deleito en la soledad, nunca voy a
extrañar la
multitud.
Podría leer grandes obras, pero las grandes obras no
me interesan.
Estoy sentado en la cama esperando que todo esto
se resuelva de una forma
u otra.
Simplemente como todos
los demás.
("poesia cuatro" s/c al traductor)
jueves, 25 de julio de 2019
Javier Galarza (1968 )
Salem
¿Era el alba –acaso- la claridad posterior
a la noche de los colgados, irrupción de luz
sobre los cadáveres de esas mujeres
que pendían de los árboles, cuerpos
de hechiceras al viento aterrando a los niños
en nombre de la cruz?
¿Era la claridad perturbada por la imagen
de los cuerpos profanados,
la brutal exposición de las ajusticiadas
expiando los pecados de la aldea,
las dueñas de pócimas y manzanas
las brujas, sus escobas?
¿Eran estas mujeres arrebatadas a sus lechos,
a sus solterías y excomuniones, sus pecados,
la difamación, las mentiras de los niños,
los calderos, los secretos de las hierbas del bosque,
el miedo de los hombres?
Qué magia evitaría el otoño de sus lapidaciones.
Qué cabelleras sobrevivirían a los cuentos.
Qué pudor podría redimirnos.
Qué escobas. Qué escondrijos de la noche.
Qué oscuros acertijos. Qué lugar.
(del muro fb del autor)
¿Era el alba –acaso- la claridad posterior
a la noche de los colgados, irrupción de luz
sobre los cadáveres de esas mujeres
que pendían de los árboles, cuerpos
de hechiceras al viento aterrando a los niños
en nombre de la cruz?
¿Era la claridad perturbada por la imagen
de los cuerpos profanados,
la brutal exposición de las ajusticiadas
expiando los pecados de la aldea,
las dueñas de pócimas y manzanas
las brujas, sus escobas?
¿Eran estas mujeres arrebatadas a sus lechos,
a sus solterías y excomuniones, sus pecados,
la difamación, las mentiras de los niños,
los calderos, los secretos de las hierbas del bosque,
el miedo de los hombres?
Qué magia evitaría el otoño de sus lapidaciones.
Qué cabelleras sobrevivirían a los cuentos.
Qué pudor podría redimirnos.
Qué escobas. Qué escondrijos de la noche.
Qué oscuros acertijos. Qué lugar.
(del muro fb del autor)
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