El hombre vivo
Me felicito a mí mismo por ser transitorio.
Siempre tuve miedo de la eternidad,
ese gran pero oscuro que me olfateaba las piernas
y me seguía sin morder.
Aguardando a la muerte como quien espera una carta
traída por un cartero divino,
nada tengo para las fiestas del día siguiente.
Toda mi vida fue este esperar sin fin.
Entre el sueño y el mar total, en el paisaje celeste,
solté mi cometa.
Vi el farol de mi tierra, y mi infancia entera
estirada en cien leguas delante del mar.
Nada quiero de ti, Muerte, ni aún las recompensas del otro lado
con que amenizas el fin de los que sufrieron mucho.
Dame apenas el sueño sólido de los que mueren
y son llevados a la tierra de los pies juntos.
Que la vida sea un sueño, y los sueños sean sueños
del sueño desdoblado de los que viven.
Efímero, late en el tiempo un corazón solitario
y la sombra de la tierra es poca para cubirlo.
("estación final, antología de poemas 1940-2011", ed. nod y taberna literaria, zac., 2013, méx., trad mario bojórquez)
jueves, 31 de mayo de 2018
miércoles, 30 de mayo de 2018
Ledo Ivo (1924/2012 )
El paso
Que me dejen pasar - es lo que les pido
delante de la puerta o delante del camino.
Y que nadie me siga en el paso.
No tengo compañeros de viaje
ni quiero que nadie se quede a mi lado.
Para pasar exijo estar solo,
solamente conmigo acompañado.
Pero si me prohibieran el paso
por ser diferente o indeseado
de todos modos pasaré.
Inventaré la puerta o el camino.
Y pasaré solo.
("estación final, antología poética 1940-2011", ed. nod y taberna libraria editores, trad. mario bojórquez, zacatecas, 2013)
Que me dejen pasar - es lo que les pido
delante de la puerta o delante del camino.
Y que nadie me siga en el paso.
No tengo compañeros de viaje
ni quiero que nadie se quede a mi lado.
Para pasar exijo estar solo,
solamente conmigo acompañado.
Pero si me prohibieran el paso
por ser diferente o indeseado
de todos modos pasaré.
Inventaré la puerta o el camino.
Y pasaré solo.
("estación final, antología poética 1940-2011", ed. nod y taberna libraria editores, trad. mario bojórquez, zacatecas, 2013)
martes, 29 de mayo de 2018
Linda Pastan (1932 )
Luciérnagas
Ya aquí
luciérnagas
con su estacato en
luz
pequeños faros
tiemblan
silencio
entre el pasto
cortadas
constelaciones
al cielo
negro
(el ansia así
transforma
al más simple
de todos)
o flashes de intuición
que estallan
un momento
y luego mueren.
("luvina", versión julia santibáñez)
lunes, 28 de mayo de 2018
Marie Howe (1950 )
Lo que hacen los vivos
Johnny, hace días que el fregadero está tapado, algo debe haberse caído por ahí
y el Drano no funciona, huele peligroso, y los platos sucios se apilan
a la espera del plomero que no he llamado. De esas cosas hablábamos.
Invierno: el cielo, azul, obstinado, la luz derramándose
por las ventanas abiertas: la calefacción está muy fuerte y no la puedo apagar.
Hace semanas, mientras manejo, o cuando se me cae la bolsa de compras en plena calle,
que pienso: Esto es lo que hacen los vivos. Y ayer, apurada por
las veredas rotas de Cambridge, mientras se me derramaba el café por la manga,
lo pensé otra vez. Y otra vez después, mientras compraba un cepillo: Esto es.
Estacionar. Cerrar la puerta del auto en medio del frío. Lo que llamabas ese anhelo.
Lo que abandonaste al fin. Queremos que llegue la primavera y que pase el invierno. Queremos
que alguien llame o que no llame, una carta, un beso —queremos más y más y aún mas de ello.
Pero hay momentos, al caminar, cuando me vislumbro fugazmente en la vidriera
de la tienda de la esquina, por ejemplo, que siento un amor tan profundo
por mi propio pelo en el viento, mi rostro cuarteado, mi abrigo, que me quedo sin palabras:
Estoy viva. Y te recuerdo.
("el poeta ocasional", trad. mori ponsowi)
Johnny, hace días que el fregadero está tapado, algo debe haberse caído por ahí
y el Drano no funciona, huele peligroso, y los platos sucios se apilan
a la espera del plomero que no he llamado. De esas cosas hablábamos.
Invierno: el cielo, azul, obstinado, la luz derramándose
por las ventanas abiertas: la calefacción está muy fuerte y no la puedo apagar.
Hace semanas, mientras manejo, o cuando se me cae la bolsa de compras en plena calle,
que pienso: Esto es lo que hacen los vivos. Y ayer, apurada por
las veredas rotas de Cambridge, mientras se me derramaba el café por la manga,
lo pensé otra vez. Y otra vez después, mientras compraba un cepillo: Esto es.
Estacionar. Cerrar la puerta del auto en medio del frío. Lo que llamabas ese anhelo.
Lo que abandonaste al fin. Queremos que llegue la primavera y que pase el invierno. Queremos
que alguien llame o que no llame, una carta, un beso —queremos más y más y aún mas de ello.
Pero hay momentos, al caminar, cuando me vislumbro fugazmente en la vidriera
de la tienda de la esquina, por ejemplo, que siento un amor tan profundo
por mi propio pelo en el viento, mi rostro cuarteado, mi abrigo, que me quedo sin palabras:
Estoy viva. Y te recuerdo.
("el poeta ocasional", trad. mori ponsowi)
domingo, 27 de mayo de 2018
Patricia Vázquez (1985 )
Lubricantes o la Atlántida sumergida
En La poesía de Uriel Martínez encontramos El no, quizá, nada o acaso, son destellos que llaman nuestra vista a través de la lectura de sus poemas.
Lubricantes nos lleva por espacios ahora idílicos, como es el caso de Atlántida que para su existencia aplica también el no, quizá, nada o acaso. Es decir, no existió Atlántida, quizá existió Atlántida, acaso existió la isla o nada de Atlántida.
¿Es Atlántida un reflejo de los poemas de Uriel Martínez? Lo es, y en ese reflejo encontramos además de los adverbios de duda o posibilidad, la nostalgia por la presencia del otro. La espera por el cuerpo de un hombre que algunas veces estuvo en la cama, "no sé, algunas madrugadas, unas cuantas" y después se fue aunque eso no -necesariamente -quiera decir el olvido.
La voz poética se aleja lo suficiente para darnos a conocer de una manera exacta y cuidada a un testigo de las cosas que fueron sucediendo a través del tiempo y las noches. Y ojo, este darnos a conocer información no nos remite necesariamente a la añoranza, es como la persona que se encuentra en el lobby de un hotel con un rostro estoico, no muestra sorpresa ante el tráfico sonrojado y nervioso de habitantes en la ducha.
Lubricantes se divide en 7 partes: I. Noche no te vayas, II. Paisajes, III. Fukushima, IV. Escenarios, V il poveretto, VI. Los ninis y VII. Mujeres rabiosas. De estos, en el tercer apartado, Fukushima, se habla evidentemente del abandono, de la gente joven que es obligada a irse de esta capital/prefectura de Japón, para evitar - si es posible- el contacto con materiales radioactivos. Los ancianos y los abuelos deciden quedarse, porque tienen 75 años y con enfermedades crónicas o bien 85 años y se queda porque quiere ser fiel a sus ancestros o al álbum fotográfico heredado por sus ancestros.
En este apartado III todos tienen una sentencia de muerte; incluso los que abandonan Fukushima, también los que se quedan.
Atlántida pudo haber sido una isla donde ahora se encuentra Santorini, en Grecia y en Lubricantes encontramos una atmósfera que da espacio a las auras, chamanes, búhos, lechuzas, aves de mal agüero, la salamandra que duele en todo el cuerpo, maletas y el hospedaje en habitaciones cerca del centro histórico.
Lubricantes es sin duda, una invitación al reconocimiento de la nostalgia, el sentimiento por lo que no está pero ya tampoco se añora. Un repaso por ciertos encuentros que de no ser por su carácter exacto podrían ser accidentes "Esos que andan por los tapancos de la noche como gato espinado ya no viven aquí. Pero no lo saben."
¿Son los poemas de Lubricantes un llamado hacia algo que no existe o por lo menos hacia alguien que ya no está presente? De entre los versos de diferentes poemas podemos extraer algunos que se transforman en un llamado. Entre los medicamentos, las huidas y ausencias hay una voz que busca a alguien que no encuentra "Durante algún tiempo consulté / horóscopos, vísceras, vuelos, / horarios, rutas, caminos. / Pero no aparecías". Así es como termina el poema "Durante mucho tiempo" del apartado IV titulado "Escenarios".
No sabemos si Atlántida existió, como tampoco conoceremos con certeza si Lubricantes llama a uno o a varios individuos. Lo que sí nos queda claro, es que -como lectores- es innegable sucumbir a dicho llamado de la nostalgia y los recuerdos, y de pronto nos vemos "desde estos barrotes" llamando a la persona que adentro, podría estar como la isla que existió y desapareció "junto con sus ejércitos rivales, "en un solo día y una noche terrible".
texto leído el 17 de mayo en el marco del Festival de la Diversidad Sexual en la bóveda de la Ciudadela del Arte en la ciudad de Zacatecas.
sábado, 26 de mayo de 2018
Karmelo C. Iribarren (1959 )
Como en la vida
Todo puede suceder
en un poema:
lo cotidiano, sí,
pero también lo deslumbrante,
e incluso
ambas cosas a la vez
- como en este, ahora
que empiezas a desnudarte.
("un día es un día")
Todo puede suceder
en un poema:
lo cotidiano, sí,
pero también lo deslumbrante,
e incluso
ambas cosas a la vez
- como en este, ahora
que empiezas a desnudarte.
("un día es un día")
viernes, 25 de mayo de 2018
Isla Correyero (1957 )
Cinta de Moebius
Yo vengo de perder una batalla de la vida
y otra más y otra más y otra.
Pero mi espíritu está indemne
y aún puedo saltar sobre todas las pérdidas
aunque sé que sin más flexibilidad
y menos exactitud que
en los 20 ó 25 metros de edad que tuve
y ahora ya no tengo más que predicciones
presagios de lo que va a ocurrir
según veo a los tipos que se acercan a mis ojos
según huelo sus preocupaciones
según cómo se empeñan en agradarme
o en desagradarme.
Eso veo. Ya lo tengo claro estoy preparada para perder
y distinguir cuál será la ventaja que yo saque
o cuál la captura
qué parte de mi corazón se llevará
quien me persiga y observe
cuánto soy de vulnerable.
Lo tengo claro todo eso de las pérdidas y las
ganancias afectivas o las otras
y no me importa perder el beneficio
porque yo vengo de una habilidad de penitenciarías
y en los correccionales en donde estuve
siempre me dejaron muy exactamente claro
que el modelo de mi conducta
iba derechito a los peligros y que ganar
en ellos
sería una suerte ingrata para mí.
De todos modos a veces he ganado
una chuchería una bola o la pieza de un zapato.
Y una vez sólo una vez gané
algo complicadamente bueno algo grande y
prodigioso que ahora con los años
valoro más que nunca.
Pero hoy ya sé que no volverá
la buena estrella ni el azar a mi vida
porque mi sublevación y mi trastorno están
conspirando para que me hunda:
Y a eso no le pondré freno ni me doblegaré.
Ya tengo bastante con mi suficiencia para el dolor
y una superioridad colérica para subsistir
y todavía asombrarme de cómo
entre el perder y el ganar
he preferido siempre la sutil y constante ingenuidad
que producen las pérdidas.
Así como si esto fuera un dulce
me ahorro el terror del desengaño.
("un día es un día")
Yo vengo de perder una batalla de la vida
y otra más y otra más y otra.
Pero mi espíritu está indemne
y aún puedo saltar sobre todas las pérdidas
aunque sé que sin más flexibilidad
y menos exactitud que
en los 20 ó 25 metros de edad que tuve
y ahora ya no tengo más que predicciones
presagios de lo que va a ocurrir
según veo a los tipos que se acercan a mis ojos
según huelo sus preocupaciones
según cómo se empeñan en agradarme
o en desagradarme.
Eso veo. Ya lo tengo claro estoy preparada para perder
y distinguir cuál será la ventaja que yo saque
o cuál la captura
qué parte de mi corazón se llevará
quien me persiga y observe
cuánto soy de vulnerable.
Lo tengo claro todo eso de las pérdidas y las
ganancias afectivas o las otras
y no me importa perder el beneficio
porque yo vengo de una habilidad de penitenciarías
y en los correccionales en donde estuve
siempre me dejaron muy exactamente claro
que el modelo de mi conducta
iba derechito a los peligros y que ganar
en ellos
sería una suerte ingrata para mí.
De todos modos a veces he ganado
una chuchería una bola o la pieza de un zapato.
Y una vez sólo una vez gané
algo complicadamente bueno algo grande y
prodigioso que ahora con los años
valoro más que nunca.
Pero hoy ya sé que no volverá
la buena estrella ni el azar a mi vida
porque mi sublevación y mi trastorno están
conspirando para que me hunda:
Y a eso no le pondré freno ni me doblegaré.
Ya tengo bastante con mi suficiencia para el dolor
y una superioridad colérica para subsistir
y todavía asombrarme de cómo
entre el perder y el ganar
he preferido siempre la sutil y constante ingenuidad
que producen las pérdidas.
Así como si esto fuera un dulce
me ahorro el terror del desengaño.
("un día es un día")
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