miércoles, 31 de agosto de 2016

Eugenio Montejo (1938/2008 )

Tres apuntes de Jorge Silvestre
II
Desnudo


Una muchacha se desnuda
a solas en su noche
delante del espejo.

Sobre el lecho caen ropas,
cintas, anillos, restos de frases
dichas al oído,
algunos cabellos.

Desde los hombros
una lenta luz baja
sobre los senos
con los colores de Cranach.

Queda la música secreta
de los pétalos
en la corola de su vientre.

Quedan las huellas que nacen
junto a su lámpara
y la Vía Láctea del deseo
dando vueltas y vueltas.


("geometría de las horas, una lección antológica" ed. uv-xalapa, ver., méx., 2006)

martes, 30 de agosto de 2016

Elise Cowen (1933/1962 )

Quería una concha dorada



Quería una concha de dorado placer
     más puro que la heroína
Para honrarte
Un corazón tan grande
     que puedas quitarte los zapatos y estirarte
La Anatomía del Amor
     Oh si yo fuera una
     concha de dorado placer más puro
     que la heroína o el cielo
Para honrarte  
     Cama doble corazón como
una pradera en Yosemite
Para asimilar tu soltura
     La imaginación tan clara y activa como
             una marisma al sol
Para ser interesante durante la cena
       El alma como tu rostro antes
            de nacer
Para alabarte
       pechos, cabello, dedos
       mi cuerpo hecho ciudad

en tus brazos la noche entera


("marcelo leites" trad. anna lisa marí pegrum)

lunes, 29 de agosto de 2016

Jorge Teillier (1935/1996 )

Notas sobre el último viaje del autor a su pueblo natal


A Stefan Baciu en Hawaii,
y a Vasile Igna, mi primo desconocido,
en Cluj, Transilvania
1.

En el pueblo
donde algunos me conocen
como el poeta cuyo nombre suele aparecer en los diarios,
paseo por la Calle Comercio
que ahora se llama Avenida Bernardo 0'Higgins
(Como en Santiago).
He comulgado con la tierra.
Voy a la Sidrería
Allí están los parroquianos de siempre
y me saludan mis viejos compañeros de curso
que sueñan con ser alcaldes o regidores o comprarse una citroneta.
Ha cerrado el cine.
Aún quedan affiches que anuncian películas de sepia.
A lo largo de los cercos
las ortigas siguen hablando con su indestructible lenguaje.
En el techo de mi casa se reúne el congreso de los gorriones.
Pienso por primera vez
que no pertenezco a ninguna parte,
que ninguna parte me pertenece.


("proyecto patrimonio")

domingo, 28 de agosto de 2016

Uriel Martínez (1950 )

La fotosíntesis


al fondo del clóset, a donde no
llega el oxígeno ni es posible
la fotosíntesis, guardaré el cuaderno
de hojas negras donde tu rostro
tu complexión y tu índice
de masa corporal (IMC) dormirán
el sueño de los injustos, los
enhechizados, los maldeamores

y cuando hayan pasado los años
otra vidas, reencarnaciones
incluso penas desconocidas
enfermedades y catástrofes no
imaginadas, alguien lo abrirá
lo interpretará le pondrá armonía
a aquello que fue y no fue

entonces no sé quién levantará
banderas y guardará por nadie
un año de silencio.


[Inédito]

sábado, 27 de agosto de 2016

Billy Collins (1941 )


Pureza



Mi hora favorita para escribir es al final de la tarde
Los días de semana, particularmente los miércoles.
Así es como lo hago:
Llevo un cazo de té recién hecho a mi estudio
Y cierro la puerta.
Luego me quito la ropa y la coloco en una pila
Como si me hubiese derretido hasta morirme
Y mi único legado consistiese solamente
En una camisa, un par de pantalones
Y un cazo de té frío.
Entonces me quito la piel y la cuelgo de una silla.
La deslizo de mis huesos como una vestidura de seda.
Hago esto para que lo que escriba
Sea puro.
Completamente libre de lo carnal,
No contaminado por las preocupaciones del cuerpo.

Finalmente me quito cada uno de mis órganos
Y los organizo sobre una pequeña mesa junto a la ventana.
No quiero escuchar sus antiguos ritmos
Mientras trato de crear mi propio latido.

Ahora me siento ante el escritorio, listo para empezar.
Soy enteramente puro: nada más que un esqueleto
Ante la maquina de escribir.
 En estas condiciones escribo extraordinarios poemas de amor;
La mayoría de ellos sobre la conexión entre el amor y la muerte.
Soy la concentración misma: existo en un universo
Donde no hay mas que sexo, muerte y escribir a máquina.

Después de un rato de esto
También me quito el pene.
Entonces solo soy cráneo y huesos
Escribiendo en la tarde.
Solo lo esencial, no hay adornos.
Ahora solo escribo sobre la muerte,
El más clásico de los temas
En un lenguaje tan liviano como el aire
Entre mis costillas.

Después, me recompenso con un paseo
Durante la puesta de sol.
Me coloco mis órganos y regreso a mi piel
Y ropas.
Entonces saco el carro del garaje
Y acelero entre bosques
Por serpenteantes caminos rurales,
Pasando muros de piedra, casas de campo
Y lagos congelados,
Todos perfectamente colocados

Como las palabras de un famoso soneto.


("revista ping pong", trad. giselle rodríguez cid)

viernes, 26 de agosto de 2016

Eugenio Montejo (1938/2008 )

Apuntes


-Para escribir hay que sacarle punta al lápiz. Para escribir un Diario hay que sacarle punta al yo.

-El silencio es una piedra que debemos pulir todos los días de nuestra vida.

-Fado: el pregón de un número de lotería que no va a salir nunca.

-Las letras son de Dios, el alfabeto es nuestro.

-La extraña simetría de la calvicie.

-Pobres cigarras, no saben que somos sordos.

-El buen caníbal se devora a sí mismo.

-Tras de cada mujer va su serpiente.


("geometría de las horas, una lección antológica", ed. uv-xalapa, ver. méx., 2006)


jueves, 25 de agosto de 2016

May Sarton (1912/1995 )






Encuentro en abril


Nos encontramos silenciosamente, como dos ciervos—
con los cuernos erguidos y leves todavía de terciopelo,
la piel de seda, los grandes ojos de ámbar
por la luz del otro, sorprendidos y ciegos.
Nos quedamos quietos, juntos, frente a frente,
sin temblar, sin saber, lejos del amor,
hechizados nada más que por la gracia mutua,
sin movernos —oh, no queríamos movernos.
Nos quedamos muy quietos, como dos ciervos en el bosque,
reconociendo un silencio salvaje y exquisito,
la sangre de mercurio, helada, hecha un cristal,
el corazón feroz y transparente como un niño.
Nos encontramos silenciosamente, con gran asombro,
sin soñar este amor-relámpago, este trueno.

"Ninguna primavera es eterna, ni siquiera ésta"
dijiste anoche. Y sos sabio, querido.
El placer delicado de ese primer beso
volará de nuestro corazón con el último estornino;
la dulzura de tu boca en mi boca
es tan sutil como  la lluvia sobre los pétalos.
Vos, que ahora sos mi sur y mi trópico,
vas a volverte frío antes que llegue el ruiseñor --
mi corazón lo sabe-- no tenés que advertírmelo.
El temple feroz de este gozo está hendido.
La misma brevedad, demasiado afilada, me partió.



("el placard", versión sandra toro)