La visita
a esta hora venías no sé
si sediento de mí
o por huir de otras celdas;
llegabas como el hijo
que no halla al padre,
el que busca un castigo;
venías pero no tocabas
aunque te sabías llegado
como quien gana un diez;
no arrastrabas la cobija,
no encendías luces,
era nomás tu presencia;
nadie en sus cabales
llegaría como arribabas,
de una plaza pública;
y te ibas como habías aparecido,
sin yo saber si volverías,
nada más por saber de nadie.
domingo, 31 de enero de 2016
sábado, 30 de enero de 2016
Janet Frame (1924/2004 )
Niña
Cuando era niña me puse un abrigo de buen tartán
que mi abuela, poderosa mujer,
lanzadora magnífica de amor y ropa vieja, había puesto a flote
en un mar agitado de parientes,
de tía y prima y la gran ola envolvente de madre
hasta la pequeña ola de mí.
Oh, qué feliz estaba ese día en el patio de la escuela
cerca de la pared de piedra húmeda
cuando el viento amenazante de las nueve en punto
se aferró a la manga de mi abrigo y la agitó como una varita mágica
de amarillo, verde y azul brillante:
todos los colores, y los otros niños me querían
y las niñitas se morían por prestarme
su cuerda par saltar y los niños su balón.
Pero el hechizo pronto se rompió en mi mano.
Amor y manga juntos cayeron.
El viento sopló
aun más amenazante cuando el mundo vio
que mi abrigo de tartán ni siquiera era nuevo.
("huesos de jilguero", ed. uv, xalapa, ver., méxico, 2015, trductora lorena saucedo)
Cuando era niña me puse un abrigo de buen tartán
que mi abuela, poderosa mujer,
lanzadora magnífica de amor y ropa vieja, había puesto a flote
en un mar agitado de parientes,
de tía y prima y la gran ola envolvente de madre
hasta la pequeña ola de mí.
Oh, qué feliz estaba ese día en el patio de la escuela
cerca de la pared de piedra húmeda
cuando el viento amenazante de las nueve en punto
se aferró a la manga de mi abrigo y la agitó como una varita mágica
de amarillo, verde y azul brillante:
todos los colores, y los otros niños me querían
y las niñitas se morían por prestarme
su cuerda par saltar y los niños su balón.
Pero el hechizo pronto se rompió en mi mano.
Amor y manga juntos cayeron.
El viento sopló
aun más amenazante cuando el mundo vio
que mi abrigo de tartán ni siquiera era nuevo.
("huesos de jilguero", ed. uv, xalapa, ver., méxico, 2015, trductora lorena saucedo)
viernes, 29 de enero de 2016
Rubén Bonifaz Nuño (1923/2013 )
A tu puerta llame, no estabas...
A tu puerta llamé. No estabas.
Aspas de viaje te arrancaron.
¿Quién volverá cuando regreses?
Viento sin recuerdos, en la noche
se envuelve de inútiles presagios.
Dicen que la vida prosigue.
Entre nieves remotas, luces
que desconozco, abro los brazos
-lazarillos a ciegas-; busco.
Desde aquí, junto a la oreja sorda
amo en secreto, y enmudezco.
Dicen que la vida no perdona.
A tu puerta llego, y sin mirarte,
maravillado te contemplo.
¿Regresaste, vives, te escondiste?
Frente a tu casa silenciosa
-pienso que estás- no llamo. Espero.
Y pasa la vida, y se detiene.
A tu puerta llamé. No estabas.
Aspas de viaje te arrancaron.
¿Quién volverá cuando regreses?
Viento sin recuerdos, en la noche
se envuelve de inútiles presagios.
Dicen que la vida prosigue.
Entre nieves remotas, luces
que desconozco, abro los brazos
-lazarillos a ciegas-; busco.
Desde aquí, junto a la oreja sorda
amo en secreto, y enmudezco.
Dicen que la vida no perdona.
A tu puerta llego, y sin mirarte,
maravillado te contemplo.
¿Regresaste, vives, te escondiste?
Frente a tu casa silenciosa
-pienso que estás- no llamo. Espero.
Y pasa la vida, y se detiene.
("rua das petras")
jueves, 28 de enero de 2016
Joseph Brodsky (1940/1996 )
Compartí mi celda con una fiera salvaje,
escribí en la mazmorra mi nombre con un clavo
ardiente,
viví en el mar, jugué a la ruleta,
vestido de frac comí quién sabe con quién.
Desde la punta de un témpano divisé medio mundo,
fui azotado dos veces, tres veces casi me ahogo.
Abandoné el país que me vio crecer.
Con los que me han olvidado se puede poblar una
ciudad.
Deambulé por estepas parecidas a los gemidos de los
hunos,
vestí lo que cada día se pone de moda,
sembré centeno, cubrí con cartón negro el granero
y bebí toda clase de agua.
Introduje la mirada azulada al convoy de mis sueños,
tragué el pan del exilio, sin dejar boronas.
Permití a mis ataduras todos los sonidos, excepto el
el aullido;
me convertí en murmullo. Ahora tengo cuarenta años.
¿Qué puedo decir de la vida? Que resultó muy larga.
Sólo soy solidario con los sufrimientos,
por ahora no me han llenado la boca de arcilla,
de ella sólo se escucharán agradecimientos.
("el instante maravilloso, poesía rusa del siglo xx", unam, méxio, 2004, trad. jorge bustamante garcía)
escribí en la mazmorra mi nombre con un clavo
ardiente,
viví en el mar, jugué a la ruleta,
vestido de frac comí quién sabe con quién.
Desde la punta de un témpano divisé medio mundo,
fui azotado dos veces, tres veces casi me ahogo.
Abandoné el país que me vio crecer.
Con los que me han olvidado se puede poblar una
ciudad.
Deambulé por estepas parecidas a los gemidos de los
hunos,
vestí lo que cada día se pone de moda,
sembré centeno, cubrí con cartón negro el granero
y bebí toda clase de agua.
Introduje la mirada azulada al convoy de mis sueños,
tragué el pan del exilio, sin dejar boronas.
Permití a mis ataduras todos los sonidos, excepto el
el aullido;
me convertí en murmullo. Ahora tengo cuarenta años.
¿Qué puedo decir de la vida? Que resultó muy larga.
Sólo soy solidario con los sufrimientos,
por ahora no me han llenado la boca de arcilla,
de ella sólo se escucharán agradecimientos.
("el instante maravilloso, poesía rusa del siglo xx", unam, méxio, 2004, trad. jorge bustamante garcía)
miércoles, 27 de enero de 2016
Wislawa Szymborska (1923/2012 )
Amor a primera vista
Ambos están convencidos de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.
Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.
("el poeta ocasional", trad. abel a. murcia)
martes, 26 de enero de 2016
Charles Simic (1938 )
Una vida de fragmentos
Como una caja con fotografías viejas
Algunas ya rotas
Que encontraste en la basura
Y de las que salvaste algunas
mientras se llevaba el viento las otras.
Era un fría tarde azul de otoño
Cuando las dispusiste en la mesa
De la cocina y encontraste un rostro
Que te recordó a una muchacha
A la que una vez seguiste a la salida de la escuela.
Ella nunca se volvió a mirarte
Hasta hoy en que es todo sonrisa
Con los ojos apenas cerrados
Porque le molestaba el sol
O estaba a punto de pedir un deseo.
("365 traducciones", trad. de justes")
Como una caja con fotografías viejas
Algunas ya rotas
Que encontraste en la basura
Y de las que salvaste algunas
mientras se llevaba el viento las otras.
Era un fría tarde azul de otoño
Cuando las dispusiste en la mesa
De la cocina y encontraste un rostro
Que te recordó a una muchacha
A la que una vez seguiste a la salida de la escuela.
Ella nunca se volvió a mirarte
Hasta hoy en que es todo sonrisa
Con los ojos apenas cerrados
Porque le molestaba el sol
O estaba a punto de pedir un deseo.
("365 traducciones", trad. de justes")
lunes, 25 de enero de 2016
Niki Marangou (1948/2013 )
No le llevé flores
en el aniversario de la muerte de mi madre 1.
No le llevé flores
pero me levanté temprano
para hallar buen pescado en el mercado
hallé también manzanas ácidas para un pastel
como los que ella hacía
en sus buenas épocas.
Strudel y Schnitzel vieneses
y buñuelos como los de la tía Matina.
No le llevé flores
pero apagué el horno a tiempo
para llegar a la reunión en la tienda
recogí a Yorgos de la escuela
juntos bañamos al perro
y luego me pidió que le leyera siete cuentos.
No le llevé flores
pero logré trabajar dos horas en la computadora.
Luego fui a ver a doña Dimitra
que me reconoció por la voz.
Hacía tiempo que no iba a visitarla,
le llevé un postre de cuaresma
y me senté con ella a que me platicara.
No le llevé flores
pero podé la verbena y puse abono
a los árboles. Moví las gardenias para que el sol
les dé por la mañana
y guardé la ropa de invierno
con cuidado para que no se la coma la polilla.
Con cuidado reproduzco los movimientos que ella hacía
cuando daba forma a la masa, ponía aceite en la pasta,
subía, bajaba y a todos los atendía.
No le llevé flores
pero intento como ella
atender esta casa,
esta casa y a sus habitantes
como ella me enseñó correcta y sensatamente.
Con cuidado reproduzco sus movimientos
con cuidado para que no se los coma la polilla.
1. El 8 de marzo, día internacional de la mujer.
("estampas de chipre", ed. uv, xalapa, veracruz, méxico, 2015; traducción de selma ancira)
en el aniversario de la muerte de mi madre 1.
No le llevé flores
pero me levanté temprano
para hallar buen pescado en el mercado
hallé también manzanas ácidas para un pastel
como los que ella hacía
en sus buenas épocas.
Strudel y Schnitzel vieneses
y buñuelos como los de la tía Matina.
No le llevé flores
pero apagué el horno a tiempo
para llegar a la reunión en la tienda
recogí a Yorgos de la escuela
juntos bañamos al perro
y luego me pidió que le leyera siete cuentos.
No le llevé flores
pero logré trabajar dos horas en la computadora.
Luego fui a ver a doña Dimitra
que me reconoció por la voz.
Hacía tiempo que no iba a visitarla,
le llevé un postre de cuaresma
y me senté con ella a que me platicara.
No le llevé flores
pero podé la verbena y puse abono
a los árboles. Moví las gardenias para que el sol
les dé por la mañana
y guardé la ropa de invierno
con cuidado para que no se la coma la polilla.
Con cuidado reproduzco los movimientos que ella hacía
cuando daba forma a la masa, ponía aceite en la pasta,
subía, bajaba y a todos los atendía.
No le llevé flores
pero intento como ella
atender esta casa,
esta casa y a sus habitantes
como ella me enseñó correcta y sensatamente.
Con cuidado reproduzco sus movimientos
con cuidado para que no se los coma la polilla.
1. El 8 de marzo, día internacional de la mujer.
("estampas de chipre", ed. uv, xalapa, veracruz, méxico, 2015; traducción de selma ancira)
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