lunes, 14 de septiembre de 2020

Raúl González Tuñón (1905/1974 )

Y el porvenir que nace como un niño, desnudo



Desnudo nace el niño, desnudo y sin un céntimo.
El porvenir es un niño desnudo.
Vienen después los años, las leyes, los prejuicios, el alquiler,
los primeros ministros, y todo se complica.
Vienen los que se oponen a que la historia crezca,
las brújulas se inquieten y se apasionen los relojes,
y están los que se sientan en la piedra
("Non raggionam di lor, ma guarda e pasa".)
A Moisés lo pusieron en una canasta, en la corriente,
y hubo un niño apodado La Suerte en California.

El porvenir estaba en ellos, desnudo y sin vergüenza.



("ruadaspretas" y "otra iglesia es imposible")

domingo, 13 de septiembre de 2020

Uriel Martínez (1950 )


                                                                          muro ape




Fase 3 (parte 22)


1.

Las actrices de cine Pina Pellicer y Miroslava Stern se quitaron la vida con dosis de barbitúricos, el actor Pedro Armendáriz de un tiro, cada uno por distintas razones. El medio literario ha sido pródigo en cuanto seres que se han privado de la vida: Eunice Odio, quien murió en la bañera de casa, Macky Corbalán, Alejandra Pizarnik, Marcela Olavarrieta, Alfonsina Storni, varones varios de generaciones distintas y por variados motivos: enfermedades incurables, mal de amores, trastornos emocionales. Pero ha habido aquellos que asumen el suicidio como un acto de libertad: soy libre de mi vida y de mi destino; también hay aquellos que cometen ese acto supremo como respuesta a un rechazo social (bullying le llaman hoy por una conducta sexual heterodoxa, por no apegarse a modelos sociales impuestos, por hostigamiento escolar). Razones hay miles. Pero últimamente en Dogville se han registrado suicidas entre menores de diez años de edad, según ha dado cuenta la prensa de nota roja.   

2.

Ultimamente


He estado pensando en abandonar este pueblo
antes de que termine la Pandemia,
retirarme escuchando Los sonidos del silencio
como fondo musical.

Abandonaré todo y sólo me llevaré la imagen
de Chaplin al final de una cinta
en blanco y negro,  con pasos de pato
mientras su imagen se diluye en bruma.

Dejaré mis manuscritos en cierto orden,
listos para entrar en imprenta con un diseño
otoñal, con hojas regadas
por el camino sin horizonte.

Encomendaré a Daniel e Hilario recojan
los versos inconclusos,
las cuartillas a medio redactar como
un testamento abandonado en puntos suspensivos.

Además de la ropa puesta no me haré responsable
si ya ido alguien se acomide a lavarme el cuerpo,
cortarme las uñas, emparejarme el bigote
o a peinarme las canas como quien busca pelos negros.

Ignoro si haya una mano que acomode en algún sitio
un crucifijo, una botella de aguardiente, un cajetilla
de tabacos y si no olvide mis anteojos
ya para entonces empañados.

Ya fuera de aquí empezaré una nueva vida
a partir de cero; aunque parezca inconcebible
no cargaré ni un libro, ni una libreta Scribe
nueva, ni tinta ni crayones.

Dejaré este pueblo como quien hace borrón y cuenta nueva...



Madre


Ya que os di esta información triste el día 24 de agosto, hoy, 8 de septiembre , os digo que mi madre ha r3gresado del hospital , @ casa, cómo si viniera de una terribl3 guerra.
Temblando, con unos 10 k.menos, balbuceando, deshidratada, escocida, fría, blanquísima...
No volveré a llevarla al hospital . A sus 93 años ,si ha de morir pronto, que muera en mis brazos. En nuestros brazos.
Cálidamente. Rodeada de amor.

isla correyero (poeta)


Dogville, septiembre 2020                                                                           (Inédito)

sábado, 12 de septiembre de 2020

Mark Strand (1934/2014 )

Bahía oscura

                    (fragmento)




XXXI



Estamos aquí, en Labrador. Siempre había querido

estar aquí, especialmente contigo,

en esta cabaña, y el fuego alumbrando. Llevas



puesto un traje Calvin Klein y yo visto

la chaqueta de terciopelo del esmoquin de mi padre. Nada más.

¿Por qué? Porque estoy contento. Y atento



al primer indicio tuyo de que es hora de irnos

a la cama. Estos momentos previos al amor

son los más felices de mi vida. Me pregunto si



formaremos parte de alguna predicción de lo que

el mundo pudiera ser en su mejor momento,

si en este frío paisaje libre de compras



nos dirigimos hacia donde va el mundo.

O si somos parte del registro de lo ya

ido, un signo de las profundidades



en las que el mundo se hundió. Tu lujoso traje,

mi chaqueta raída, esta cabaña sin agua

corriente, ni una estufa en condiciones, ni estéreo ni televisor



pudieran significar tan solo una broma en la suma

final de los logros a reclamar

algún día lejano. Aun así, aquí estamos



y eso no pueden quitárnoslo,

y si se ríen, qué importa, aquí estamos


felices en Labrador, bailando hasta el amanecer.



("altazor",trad. jeanette clariond)

viernes, 11 de septiembre de 2020

Ernestina Yépiz (1968 )

Ritual del sueño




Duerme todavía
del lado derecho de la cama;
el que da a la ventana
—el de la puerta es siempre mío—.
En el baño
la toalla se mantiene
al alcance de su mano;
el rastrillo y el cepillo de dientes
en el mueble de encima del lavabo.
En la mesa del comedor
ocupa la silla del extremo,
también cerca de la ventana;
la del costado izquierdo es la mía.
A los dos nos gustan todavía
las comidas que llevan entremés, ensalada, plato fuerte,
postre, café y sobremesa.
Por las tardes
—sentados en el balcón—
bebemos vino y conversamos
acariciados por el aroma
que emana del árbol de naranjas que
se va llenado de azahares.
Y yo —acostumbrada a que me traicione hasta el espejo—: no creo en nada,
pero asumo como única verdad la de este sueño.



(en muro fb de la autora, con su venia)

jueves, 10 de septiembre de 2020

James Laughlin (1914/1997 )


La profesión vergonzosa 



Durante años intenté ocultarle a la gente del pueblo que escribía poesía
para que no supieran que era un bicho raro
Yo no quería que los pibes que vienen a comprar en camioneta al almacén cajones de cerveza supiesen que era un maricón
Me pareció prudente dejar de comprar Página y pedirle al diariero que me mandara el Diario Popular.
Una vez que quemaba todos los borradores de mis poemas, recién ahí sacaba la basura,
los chicos meten mano por ahí, los cartoneros son curiosos
Tomaba todos los recaudos

Pero en un pueblo chico no es fácil mantener secretos, todo el mundo conoce a todo el mundo, y se cuentan los chismes cuando van a dar la vuelta al perro
Las cosas comenzaron a precipitarse
Apareció un muchacho con acento porteño y pelo largo y empezó a preguntar por los negocios dónde era la casa del poeta
Después se rompió un caño y el plomero contó que había visto un montonazo de libros apilados en el sótano, algunos en idiomas extranjeros
Al día siguiente vino el jefe de Bomberos Voluntarios, y se hizo el que miraba la instalación eléctrica
Yo me empecé a poner un poco paranoico; el patrullero, que supuestamente tiene que vigilar los caminos rurales una vez por semana, pasó tres días seguidos por la entrada de mi casa
Todo empezó a pudrirse cuando no sé bien cómo un periodista de un diario de la zona escuchó los rumores y escribió una notita: Conocido poeta detenido por exceso de velocidad. Podría revocársele el registro.
Mi vida cambió mucho desde entonces
Nadie se me rió en la calle todavía (mido más de uno ochenta, peso ciento diez kilos, y estoy -para mi edad- en buen estado físico) pero me miran raro

Ya no voy a comprar al almacén porque una nena que se metía el dedo en la nariz me señaló y le dijo algo a la cajera; ahora compro todo en los pueblos vecinos o pido que me manden

Mi vida es diferente ahora que ellos saben que escribo poesía
Pero si piensan que van a lograr que me avergüence y que deje de hacerlo, no saben cómo se equivocan
No estoy contraviniendo ley alguna
Voy a seguir haciéndolo a menos que declaren que soy una amenaza para la sociedad, y que me encierren en algún psiquiátrico
Oí que en el loquero hay un tipo que dice ser Lugones. Seguro que él me entiende y quiere ser mi amigo; podemos recitarnos el uno al otro poemas, si acaso nos prohíben tener papel y lápiz.



("eternacadencia", traductor ezequiel zaidenwerg)

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Helen Umaña (1942 )

Sin tregua



Dejé encendido el fuego de mi casa.
Al caminar,
trituré pedernales con los dientes.

Toqué los muros del silencio
y en carne viva me comió la soledad.

Después,
la lucha
para matar el frío
y volver tras las huellas de mí misma.

La necesidad
de reinventarme cada día.




Crónica de la infamia



La sangre impregnó hasta las piedras.
Su voz clama en el desierto:
Que nada quede oculto.
Que se escudriñen los recuerdos.
Que se ubiquen los fragmentos soterrados.
Que surja la palabra
y restaure la memoria.

Sólo así
se apaciguarán los huesos
violentamente desgajados.

Sólo así
la sangre llegará al lugar de su quietud.



("altazor")

martes, 8 de septiembre de 2020

Eloy Sánchez Rosillo (1948 )

Agua de mayo



En el tren que una tarde me llevó
de Salamanca a Ávila,
no olvidaré que estuve
totalmente de acuerdo con la vida.

Era una tarde en que diluviaba,
y frente a mi ventana iba pasando
todo el campo mojado: trigales ya crecidos,
a los que el agua daba un verdor muy reciente;
dehesas con encinas entregadas
a la quietud de su ensimismamiento
y terneros impávidos pastando
bajo la espesa lluvia;
algún pueblo pequeño,
con sus cigueñas en los campanarios.

Y arriba un cielo trágico, como de fin de mundo,
lleno de apretujados nubarrones
sin cesar hostigados por hermosos relámpagos.

Marchaba el tren despacio; yo iba en el tren muy solo,
pero estaba contento y nada me faltaba,
porque es fácil sentirse venturoso y colmado
en una tarde como la que digo,
aunque sepamos bien que en otras ocasiones
puede la vida ser despiadadas y terrible,
aunque el amor se acabe, y aunque exista la muerte.



("fundación juan march", madrid mmv)