Después
Es otra
acaso es otra
la que va recobrando
su pelo su vestido su manera
la que ahora retoma
su vertical
su peso
y después de sesiones lujuriosas y tiernas
se sale por la puerta entera y pura
y no busca saber
no necesita
y no quiere saber
nada de nadie.
Decir no…
Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.
("altazor")
jueves, 25 de junio de 2020
miércoles, 24 de junio de 2020
Wislawa Szymborska (1923/2012)
Entierro
"Tan de repente, quién lo hubiera dicho"
"los nervios y el tabaco, yo se lo advertí"
"más o menos, gracias"
"desenvuelve estas flores"
"su hermano también murió del corazón, seguramente es de familia"
"con esa barba nunca le hubiera reconocido a usted"
"él tiene la culpa, siempre andaba metido en líos"
"he de hablarle pero no lo veo"
"Casimiro está en Varsovia, Tadeo en el extranjero"
"tú sí que eres lista, yo no pensé para nada en el paraguas"
"qué importa que fuera el mejor de ellos"
"es un cuarto de paso, Bárbara no estará de acuerdo"
"es cierto, tenía razón, pero eso no es motivo"
"barnizar la puerta, adivina por cuánto"
"dos yemas, una cucharada de azúcar"
"no era asunto suyo, por qué se metió"
"todos azules y sólo números pequeños"
"cinco veces, y nunca contestó nadie"
"vale, quizá yo haya podido, pero tú también podías"
"menos mal que ella tenía ese empleo"
"no lo sé, tal vez sean parientes"
"el cura, un verdadero Belmondo"
"no había estado nunca en esta parte del cementerio"
"soñé con él hace una semana, fue como un presentimiento"
"mira qué guapa la niña"
"no somos nadie"
"denle a la viuda de mi parte... tengo que llegar a"
"y sin embargo en latín sonaba más solemne"
"se acabó "
"hasta la vista, señora"
"¿qué tal una cerveza?"
"llámame y hablamos"
"con el tranvía cuatro o con el doce"
"yo voy por aquí"
"nosotros por allá".
("zumo de poesia", trad. gerardo beltrán y abel murcia)
"Tan de repente, quién lo hubiera dicho"
"los nervios y el tabaco, yo se lo advertí"
"más o menos, gracias"
"desenvuelve estas flores"
"su hermano también murió del corazón, seguramente es de familia"
"con esa barba nunca le hubiera reconocido a usted"
"él tiene la culpa, siempre andaba metido en líos"
"he de hablarle pero no lo veo"
"Casimiro está en Varsovia, Tadeo en el extranjero"
"tú sí que eres lista, yo no pensé para nada en el paraguas"
"qué importa que fuera el mejor de ellos"
"es un cuarto de paso, Bárbara no estará de acuerdo"
"es cierto, tenía razón, pero eso no es motivo"
"barnizar la puerta, adivina por cuánto"
"dos yemas, una cucharada de azúcar"
"no era asunto suyo, por qué se metió"
"todos azules y sólo números pequeños"
"cinco veces, y nunca contestó nadie"
"vale, quizá yo haya podido, pero tú también podías"
"menos mal que ella tenía ese empleo"
"no lo sé, tal vez sean parientes"
"el cura, un verdadero Belmondo"
"no había estado nunca en esta parte del cementerio"
"soñé con él hace una semana, fue como un presentimiento"
"mira qué guapa la niña"
"no somos nadie"
"denle a la viuda de mi parte... tengo que llegar a"
"y sin embargo en latín sonaba más solemne"
"se acabó "
"hasta la vista, señora"
"¿qué tal una cerveza?"
"llámame y hablamos"
"con el tranvía cuatro o con el doce"
"yo voy por aquí"
"nosotros por allá".
("zumo de poesia", trad. gerardo beltrán y abel murcia)
martes, 23 de junio de 2020
Jorge Esquinca (1957 )
Pasionaria
Has visto a la ahogada como una flama sonámbula, absorta en su transparencia. Los ojos vueltos hacia nunca jamás y la firme vocación de amapola desleída, a la deriva, llevada en vilo por la indolencia del arroyo. ¿En qué dialecto febril realiza el trueque liminar de sus monedas desoladas? ¿En qué parvada se desdobla el abanico oracular de su perseverancia? Ahogada en el vendaval del alba, su mansión ambulante, su reino giratorio en la caña de un relámpago.
Y canta, ahora, bajo el arco del puente, su plegaria de prófuga contra el duro olvido.
("revista la jornada semanal", no.8, nueva época, 6.viii 1989)
Has visto a la ahogada como una flama sonámbula, absorta en su transparencia. Los ojos vueltos hacia nunca jamás y la firme vocación de amapola desleída, a la deriva, llevada en vilo por la indolencia del arroyo. ¿En qué dialecto febril realiza el trueque liminar de sus monedas desoladas? ¿En qué parvada se desdobla el abanico oracular de su perseverancia? Ahogada en el vendaval del alba, su mansión ambulante, su reino giratorio en la caña de un relámpago.
Y canta, ahora, bajo el arco del puente, su plegaria de prófuga contra el duro olvido.
("revista la jornada semanal", no.8, nueva época, 6.viii 1989)
sábado, 20 de junio de 2020
Uriel Martínez (1950 )
foto: web
Fase 3 (parte 10)
1.
Mientras pasa la emergencia sanitaria surgida en Asía y de ahí extendida a otros países, he perdido amigos víctimas del Covid19 -llamado también Coronavirus y Sarcov2-, donde ha dejado un reguero de víctimas; también el encierro obligado me ha llevado a reabrir lecturas y autores leídos-descubiertos-evocados desde tiempo atrás unos y otros recientes. Desde un libro de oraciones con una plegaria a los muertos que de pronto llegan y se posesionan del entorno, de nuestros gestos y nuestra cotidianidad, hasta novelas de autores de Portugal, el sur de Estados Unidos o poetas de Perú, México, España, Polonia, Colombia y dos o tres etcéteras.
2.
También el enclaustramiento me ha llevado a momentos decisivos del pasado, a heridas abiertas y en aparente olvido, a revisar apuntes y bitácoras guardadas en un cajón del escritorio, archivos y gavetas que a veces es necesario desempolvar. He concebido formas de abrir una ventana, de reubicar espacios destinados a libros y lecturas; he instalado repisas para reordenar libros por temas y autores y me he propuesto un orden alfabético tan necesario al momento de ubicar poetas, antologías vivas y antologías póstumas (uno mismo es una selección póstuma, una esquela inútil, un curriculum muerto); soy una traducción pendiente a lenguas por venir, soy una traducción nunca formulada al esperanto, al latín, al idioma de sordomudos ni al lenguaje y escritura de los ciegos. En suma, a veces me concibo como una criatura de Ernesto Sábato, a un paisaje de Rulfo, Borges o Ribeyro o Arlt.
3.
En este encierro que a veces me pesa como Sísifo en una pendiente, he iniciado lecturas de libros que pronto me hastían y que hago a un lado, llámense como se llamen, apellídense como se apelliden. Todo sin sentimiento de culpa. Cierto: he salido a la calle por necesidades inmediatas pero he vuelto luego, he hecho amistades ficticias en las redes sociales, me he distanciado temporal o definitivamente de otras, me han bloqueado contactos inútiles, he dejado de seguir quimeras. Han tocado a mi timbre individuos sin remedio, me he negado a brindar hospedaje en mi día a día a sujetos tóxicos (yo mismo resulto tóxico para otros y a veces para mí mismo); me han espiado no desde otras galaxias sino desde mis aperos de comunicación; me han interceptado el número telefónico de casa, el móvil adquirido a plazos en Coppel, la PC conseguida a crédito en Compulogic, en las cartas que envié con acuse de recibo y que jamás llegaron al destinatario, a mis gritos de auxilio lanzados al fondo del pozo sediento, al eco que nunca fue replicado, a la oración no aprendida de niño, al pregón olvidado que aprendí de la abuela Patrocinio,a los ojos de agua del abuelo paterno, a los regaños de la maestra de primaria Eva, ya fallecida, a las primeras letras del colegio, del himno compuesto para una Patria inexistente, a las hazanas ficticias de los héroes patrios. Pero no el inter no he llorado, al fin y al cabo nací en una cárcel llamada cuerpo que al paso de los años se ha vuelto un trapo casi en desuso.
4.
Aunque no voy a maldecir mi suerte, es la vereda que escogí.
Dogville, junio de 2020
jueves, 18 de junio de 2020
Juan Bañuelos (1932/2017 )
Aleación IV
Nada ha cambiado salvo lo que es irreal
De todo los asesinos
de la realidad
el más peligroso
permanece
No saca su revólver
pulsa un instrumento
con el que convoca
al brillo y al caos
de las significaciones
Esa música abandera
un cortejo de transeúntes
que entra y sale por sus labios
aplaudiendo
Bebe en las fuentes de Tlalpan
se dirige a la Calzada de los Misterios
y su sombra se agiganta
en la pared:
qué miserable levedad
una simple nervadura
bajo el diluvio de su ser
Hoy toca otro aire
Las cuerdas frías se tensan
mezclando los sentidos
(la mente esconde
acantilados peligrosos)
Débil por la energía
que se libera de su peso
flota monótono
Escayola de sombra
bucea en el mar
que está en la nieve
junto a las furias extraviadas
se mece en la montaña de la brisa
necesita la oscuridad
que lleva el viento
en cadena explosiva se fisiona
con la luz y el murmullo
No saca su revólver
Tañe el espesor
del infinito
pulsa el cielo deshabitado
del azar
mas de su mano comen
sílabas silvestres
soles y átomos
manzanas del incendio o(h) dios que nacen
en lucha con su dios
el mismo como es
sin dar su nombre
con una ciudadela de medusas
cercándolo a Halo
hostilmente inasistido
(más allá del acorde
vuelto nube el ritmo
rodea la quietud
esa cima que cambia de color
a la distancia)
Fluye la mente ondula
despierta en los sentidos
se duerme en la abstracción
siempre sola revoloteando
entre cirros y cúmulos
entre el hombre del puente y el véspero tardío
o en el inmóvil ejercicio
de la nada
la mente alcanza cuanto nombra
con el rasgueo de estrellas fugitivas
-En la mayor indigencia de la soledad
la firma del instante es el relámpago.
("la jornada semanal", no. 19, nueva época, 22 oct. 1989)
Nada ha cambiado salvo lo que es irreal
De todo los asesinos
de la realidad
el más peligroso
permanece
No saca su revólver
pulsa un instrumento
con el que convoca
al brillo y al caos
de las significaciones
Esa música abandera
un cortejo de transeúntes
que entra y sale por sus labios
aplaudiendo
Bebe en las fuentes de Tlalpan
se dirige a la Calzada de los Misterios
y su sombra se agiganta
en la pared:
qué miserable levedad
una simple nervadura
bajo el diluvio de su ser
Hoy toca otro aire
Las cuerdas frías se tensan
mezclando los sentidos
(la mente esconde
acantilados peligrosos)
Débil por la energía
que se libera de su peso
flota monótono
Escayola de sombra
bucea en el mar
que está en la nieve
junto a las furias extraviadas
se mece en la montaña de la brisa
necesita la oscuridad
que lleva el viento
en cadena explosiva se fisiona
con la luz y el murmullo
No saca su revólver
Tañe el espesor
del infinito
pulsa el cielo deshabitado
del azar
mas de su mano comen
sílabas silvestres
soles y átomos
manzanas del incendio o(h) dios que nacen
en lucha con su dios
el mismo como es
sin dar su nombre
con una ciudadela de medusas
cercándolo a Halo
hostilmente inasistido
(más allá del acorde
vuelto nube el ritmo
rodea la quietud
esa cima que cambia de color
a la distancia)
Fluye la mente ondula
despierta en los sentidos
se duerme en la abstracción
siempre sola revoloteando
entre cirros y cúmulos
entre el hombre del puente y el véspero tardío
o en el inmóvil ejercicio
de la nada
la mente alcanza cuanto nombra
con el rasgueo de estrellas fugitivas
-En la mayor indigencia de la soledad
la firma del instante es el relámpago.
("la jornada semanal", no. 19, nueva época, 22 oct. 1989)
martes, 16 de junio de 2020
Alicia García Bergua (1954 )
La pastora
Ha llevado a su grey
entre la escarcha
paciendo últimas hierbas,
después la ha guardado;
con su pelo de abrigo
avanza hacia el invierno
y su deshielo.
Un camino paciente
entre las hojas
de este frío otoñal
se respira en el vaho;
sombras blancas del aire
por las fosas
como añoranza fiel
a cierto tiempo
cuyo paso de nieve
lleva dentro.
Entonces aparece
aquel rostro fugaz
de primavera.
Ondina congelada,
deleite subterráneo
a la luz de una lámpara,
como el río
nunca está detenido
y la flor que ilumina
cuyo tallo retuerce
ese silencio por amor,
son estrellas cayendo
de un lejano frío
que tiembla ardiendo
en brazos de la muerte.
("la jornada semanal", no. 29, 31 de dic. 1989, méxico)
Ha llevado a su grey
entre la escarcha
paciendo últimas hierbas,
después la ha guardado;
con su pelo de abrigo
avanza hacia el invierno
y su deshielo.
Un camino paciente
entre las hojas
de este frío otoñal
se respira en el vaho;
sombras blancas del aire
por las fosas
como añoranza fiel
a cierto tiempo
cuyo paso de nieve
lleva dentro.
Entonces aparece
aquel rostro fugaz
de primavera.
Ondina congelada,
deleite subterráneo
a la luz de una lámpara,
como el río
nunca está detenido
y la flor que ilumina
cuyo tallo retuerce
ese silencio por amor,
son estrellas cayendo
de un lejano frío
que tiembla ardiendo
en brazos de la muerte.
("la jornada semanal", no. 29, 31 de dic. 1989, méxico)
domingo, 14 de junio de 2020
Uriel Martínez (1950 )
autor
Fase 3 (parte 9)
Querido B.
Salí de casa antes del mediodía. Llevé encasquetada la gorrita de seda azul y el cubrebocas que me regalaron el jueves. Con el anterior estuve cerca de tres semanas en uso diario; ya le hacía falta una lavada. Así que ya tengo uno de repuesto; no he querido hacerme de uno con imágenes tomadas de los héroes de los Millennial, que van del Joker, Batman y Robin, a monitos de manga y de Frida la pintora estilizada como niña cejijunta. Ya en el centro de Dogville, luego de salir de la farmacia, vi abierta una librería y pasé a preguntar por "Anna Karenina", me mostraron tres ediciones: una de Porrúa, otra de Alianza Editorial y una tercera de Altea. Le pasé los precios a un cliente interesado y luego pasaré a recogerla.
Antes de despedirme de la señora atenta, me señaló la mesa de ofertas: ahí estaba una edición que no conocía ni sabía de su existencia: "Iluminación y fulgor nocturno". Por suerte quedaba un ejemplar: la autora me estaba esperando para llevarme el último ejemplar (por lo menos a la vista), Carson McCullers. A casi ochenta días de iniciado el enclaustramiento por la pandemia de Covid19, la vida me deparó esta sorpresa. "La nieve es más fina. Hace frío y los tonos azules del cielo anuncian más frío. La nieve se vuelve agua en los cristales y el viento hace chirriar las bisagras.Si estuvieras aquí, beberíamos algo fuerte y jugaríamos al ajedrez. Tengo lo sensación de que, en la próxima Primera Nieve, podremos estar juntos. Procuro no hacer caso de ésta. Estoy preocupada, y muy triste.
"Cuídate, cariño.
Siempre tuya,
Carson"
"Iluminación y fulgor nocturno" es una edición que reúne una autobiografía que su autora dictó meses antes de su muerte, incluye también una serie de cartas rescatadas que intercambiaron ella y su pareja el militar James Reeves McCullers, mientras él participa en la Segunda Guerra Mundial. Algunas misivas se perdieron por los viajes y mudanzas frecuentes de él; esas cartas sólo ellos las conocieron, quizá otras nunca fueron enviadas, otras acaso fueron interceptadas y -esto quizá es ya mi fantasía-, se encuentren en algún archivo de uno u otro gobierno, olvidadas; o simplemente fueron incineradas.
Estimado B.
Me admira percatarme de que las nuevas generaciones de autores -de entre 25 y 35 años-, no hayan leído a esta sureña, que ni siquiera sepan que hay una adaptación cinematográfica de "Reflejos en un ojo dorado" (1967), no sólo memorable por la dirección de J. Huston sino por el trabajo actoral de dos monstruos -Marlon Brando y Elizabeth Taylor-; ni aun siendo egresados de la Escuela de Letras distingan que Carson es femenino, muchos menos habrán oído de otros góticos sureños como Flannery O'Connor, Truman Capote o Tennessee Williams. Abrigo más confianza en un lector auto didacta que en un académico millennial, por lo menos el primero sabe que Hans Castorp es una criatura de un Nóbel alemán. Quizá sea también que tengo la ventaja de doblarles la edad en cuanto a experiencia de lector; y aunque me hice adulto con la competencia desleal de la televisión a las horas dedicadas a la página impresa, leí en su momento a otros alemanes que hicieron mella en mi adolescencia: los autores de, por ejemplo, "Siddharta" y "Así hablaba Zaratustra". Aunque son obras que siguen siendo moneda corriente en las librerías de segunda mano, de oportunidad y de "viejo", como se dice en Dogville. También tengo la ventaja de que el móvil llegó a mi vida hace cinco años (me resistía a usarlo), aunque hasta el día de hoy no me ha hecho de una Tablet ni de un horno de microondas, por ejemplo. En fin.
A veces despierto a las 4 am. Después de beberme un café instantáneo Dolca, trato de retomar el sueño sin conseguirlo. Pasados 30 minutos me levanto y abandono la cama. En la sala, sentado al sofá, me percato en la necesidad de tener un grifo que gotee toda la noche para que me arrulle, una monotonía que por momentos me espante; luego recuerdo que en otra ciudad -era la década de los años 70-, antes de conciliar el sueño me arrullaba la monotonía de las termitas en las vigas de madera; escucharlas me consolaba al imaginar que un día esa labor callada terminaría triunfal con toda una ciudad, un Estado con vocación maderera. Más adelante, viviendo en otra ciudad, tuve un reloj despertador con campanilla, aquel tic-tac me remontaba a una infancia lejana, a una habitación apenas iluminada por una veladora blanca donde me arropaba el silencio. Era esa etapa llamada infancia donde el mundo se componía de lápices de colores, gomas de borrar, cuadernos de raya simple y doble raya, cuadernos de cuadrícula, saca puntas de acero o de plástico, de plumas Bic de un peso, de bicolores de punta azul y punta roja; de muchos ejemplares de libros de Texto Gratuito, todos con la misma ilustración en las portadas: una chica enarbolando una bandera como Niña Heroína de una patria falsa, hechiza, artificial.
Amigo B.
Finalmente cerca de las 6 am,renuncio a conciliar el sueño y abro la edición (acaso) póstuma de Carson Mc Cullers y subrayo con lápiz de punta suave un párrafo: "Pero ambos somos fuertes y podemos vivir dentro de nosotros mismos. Puede que sea éste el secreto de nuestra relación; nos echaremos muchísimo de menos durante cierto tiempo, pero luego vendrá la recuperación. Otros, amándose con un gran amor, pierden al ser amado y son valientes. Si nos llegara a ocurrir, seremos como ellos.
Sé buena y dulce, como eres siempre. Trata de ver y crear toda la belleza posible en esta vida.
Te deseo una hermosa Navidad y que 1945 sea un año lleno de paz para todos nosotros, Como siempre,
Reeves"
Amigo B.
Es singular que de pronto recuerde a una actriz de cine en un papel secundario. Es singular buscar datos de ella en la web y encontrar que murió de cáncer tiempo atrás; así me pasó con Sandy Dennis, a quien recordaba al lado de Richard Burton y Liz Taylor en "Quién teme a Virginia Woolf"; igual sucedió con el actor Tony Musante; ambos en cintas en blanco y negro. Estimado B., escribe pronto.
Querido B.
En esta larga temporada de encierro y tedio, de pesadillas tempranas y de impotencia por todo lo que sucede en los alrededores, se sumó un episodio desagradable. Sucede que un contacto de FB que me mantuvo bloqueado un mes, me envió una solicitud de "amistad". Sin pensarlo dos veces -mantuvimos la relación por whatapp- le readmití. Públicamente, me envió la siguiente solicitud: que subiese la portada de un álbum de música por día, durante veinte días, con aquellos autores o cantantes o ejecutantes que me hubiesen "marcado" y que, además, cada día yo propusiera a un amigo a que nos secundara en el juego alienante y vacío. Le respondí que ese mismo día en que me había etiquetado, yo subiría una lista de diez CD y al día siguiente otra lista con los otros diez (para desembarazarme cuanto antes del "compromiso"). Me respondió que no, debía yo hacerlo con las reglas establecidas por un desconocido estúpido. Es un juego "trivial", le dije públicamente, "no entro a ese juego". De inmediato pensé en bloquearlo pero no lo hice.
El niño perdido
1.
Dogville.- Desde que inició la pandemia a sembrar nubes
borrascosas en este pueblo, cerraron cantinas, cervecerías y plazas públicas en
donde los músicos ambulantes se ganan la vida. Incluso grupos de huicholes
músicos (dúos, tríos y cuartetos y demás), desaparecieron. Quizá los grupos
originarios regresaron a sus pueblos y comunidades del norte de Jalisco,
localizados en barrancas, montañas y desfiladeros a reencontrarse con sus
dioses, a ofrendarles copal, a hacerles una síntesis de su vida; quizá
fueron a esperar las lluvias y a preparar la pomada de peyote que
comercializan en el centro histórico de Dogville. Acaso se fueron a elaborar
morosamente las artesanías que ofertan al turista que incursiona en este pueblo
de subsuelo rocoso, de agua salitrosa, de camas de tepetate y cielos crueles.
2-
Pronto, sin embargo, los músicos criollos ignoraron el encierro y demás recomendaciones de autoridades especializadas en pandemias y contagios; la necesidad los hizo diseminarse por los puntos estratégicos de la aldea llamada Dogville: cruceros con y sin semáforos, puentes, esquinas, bocacalles para hacerse visibles con su música vertida a los cuatro puntos cardinales. Apelaron a los buenos sentimientos de aquellos que van o vienen en coches, camionetas, grúas y peatones temerarios. Todos urgidos por la necesidad de ver el pan nuestro de todos los días. Esta mañana, cuatro cuadras antes de llegar a la parada del camión urbano, escuché los golpes de tambora y demás instrumentos propios de una banda. Eran seis o siete músicos más un ayudante detenido entre dos carriles con la gorra estirada, en espera de la moneda voluntaria, el billete urgido y anhelado.
Pronto, sin embargo, los músicos criollos ignoraron el encierro y demás recomendaciones de autoridades especializadas en pandemias y contagios; la necesidad los hizo diseminarse por los puntos estratégicos de la aldea llamada Dogville: cruceros con y sin semáforos, puentes, esquinas, bocacalles para hacerse visibles con su música vertida a los cuatro puntos cardinales. Apelaron a los buenos sentimientos de aquellos que van o vienen en coches, camionetas, grúas y peatones temerarios. Todos urgidos por la necesidad de ver el pan nuestro de todos los días. Esta mañana, cuatro cuadras antes de llegar a la parada del camión urbano, escuché los golpes de tambora y demás instrumentos propios de una banda. Eran seis o siete músicos más un ayudante detenido entre dos carriles con la gorra estirada, en espera de la moneda voluntaria, el billete urgido y anhelado.
3-
Me cooperé con una moneda con el joven de la trompeta. Pregunté por el origen de su aparición, "Todos somos de aquí", Cómo se llama el grupo, "No tenemos grupo, nos acoplamos para trabajar este día", Pues se acoplan bien, "Cuál le tocamos", me preguntó sonriente, No, gracias, estoy esperando mi camión (ahí viene). Trepé y siguieron con su jornada. Recordé la pieza "El niño perdido" y recordé al dramaturgo de Sinaloa, Óscar Liera (rip).
Me cooperé con una moneda con el joven de la trompeta. Pregunté por el origen de su aparición, "Todos somos de aquí", Cómo se llama el grupo, "No tenemos grupo, nos acoplamos para trabajar este día", Pues se acoplan bien, "Cuál le tocamos", me preguntó sonriente, No, gracias, estoy esperando mi camión (ahí viene). Trepé y siguieron con su jornada. Recordé la pieza "El niño perdido" y recordé al dramaturgo de Sinaloa, Óscar Liera (rip).
Dogville, junio 2020
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