sábado, 7 de julio de 2018

Ciaran Carson (1948 )

Una noche fuera



Cada jueves al apretar el botón de latón de la alambrada galvanizada
Una figura aparece un momento al final del iluminado pasaje de hormigón,
Luego desaparece. La puerta chirría al abrirse y da un portazo
/justo detrás de nosotros.
Entonces atravesamos la robusta puerta giratoria de polietileno
/semi-opaca que deben haber traído
De un hospital. En el bar, de nuevo la mirada inquisitiva.
Siete whiskys después, la banda entonaba el Four Green Fields.
Desde algún sitio más allá de los muros de ladrillo
/nos llegaba el ritmo roto
De una ametralladora. Un coro rasgado. Así la frase de la noche
Está puntuada completamente por rondas de bebidas, de balas, de aplausos.


("otra iglesia es imposible", trad. josé maría aguilera gómez)

viernes, 6 de julio de 2018

Ángel Crespo (1926/ 1995 )

El muro
             


El peregrino llega junto al muro,
ya sin aliento, apoya en él las manos
y la frente, buscando refrigerio:

mas pronto las aparta, que unas manos
y una encendida frente
lo sostienen del otro lado.


("poemas poetas" y muro fb de daniel montoly)

jueves, 5 de julio de 2018

Alí Chumacero (1918/2010)

Monólogo del viudo



Abro la puerta, vuelvo a la misericordia
de mi casa donde el rumor defiende
la penumbra y el hijo que no fue
sabe a naufragio, a ola o fervoroso lienzo
que en ácidos estíos
el rostro desvanece. Arcaico reposar
de dioses muertos llena las estancias,
y bajo el aire aspira la conciencia
la ráfaga que ayer mi frente aún buscaba
en el descenso turbio.

No podría nombrar sábanas, cirios, humo
ni la humildad y compasión y calma
a orillas de la tarde, no podría
decir "sus manos", "mi tristeza", "nuestra tierra"
porque todo en su nombre
de heridas se ilumina. Como señal de espuma
o epitafio, cortinas, lecho, alfombras
y destrucción hacia el desdén transcurren,
mientras vence la cal que a su desnudo niega
la sombra del espacio.

Ahora empieza el tiempo, el agrio sonreír
del huésped que en insomnio, al desvelar
su ira, canta en la ciudad impura
el calcinado son y al labio purifican
fuegos de incertidumbre
que fluyen sin respuesta. Astro o delfín, allá
bajo la onda el pie desaparece,
y túnicas tornadas en emblemas
hunden su ardiente procesión y con ceniza
la frente me señalan.




("material de lectura", unam)

miércoles, 4 de julio de 2018

Luis García Montero (1958 )

Cuarentena



tags: Poesía
Con qué ferocidad y a qué hora importuna
salen tus veinte años de la fotografía
para exigirme cuentas.
En los ojos heridos por la luz
sostienes la mirada de mis sombras,
en el descaro de tus profecías
desdeñas la lealtad de mis recuerdos,
en la piel transparente
anegas el cansancio de mi piel
y defines mis años por traiciones.

No escandalices más,
hablemos si tú quieres,
elige tú las armas y el paisaje
de la conversación,
y espera a que se vayan
los invitados a la cena fría
de mis cuarenta años.
Por evaporaciones,
como las aguas sucias de los charcos
se acercan a las nubes,
caminaré contigo
hasta la plaza de tu juventud.
Allí están los magníficos
árboles de las ciencias y las letras
con sus palabras en el mes de mayo,
y el orden de los números
a la orilla del tiempo,
más cerca de las sumas que de las divisiones.

Imagino tu voz, supongo el aire
—porque a veces regresa hasta mis labios
en noches de espesura—
con el que afirmarás
que toda libertad es una roca,
que no faltan el viento y las razones,
sino la voluntad en el timón,
para gritar después que mi conciencia
es ya ropa tendida,
palabras puestas a secar.

Tendrás razón. No digo
ni la mitad de lo que siento.
Pero recuerda que mi soledad,
la que arde en mi lámpara de desaparecido,
es el silencio de las causas públicas.
Y puedes comprenderme:
mis mujeres dormidas,
el cajón de los barcos indefensos,
un teléfono antiguo…,
todas las tachaduras se parecen
a la inquietud que sufres
ante la vida en blanco.

Ya que fuerzas mis sombras con tu luz
comprende mi silencio en tus exclamaciones.
Porque sabes que sé
el lado frágil de la impertinencia,
lo que hay de imitación en tu seguridad,
la certeza que llega de los otros
para empujarte
por el afán de ser el elegido,
por el deseo de gustar,
hasta vivir de oídas en muchas ocasiones.

Aceptaré las quejas, si tú me reconoces
la legitimidad de la impostura.

Ahora que necesito
meditar lo que creo
en busca de un destino soportable,
me acerco a ti,
porque sabías meditar tus dudas.
Cuando tengas la edad que se avecina,
admitirás el tiempo de los encajadores,
la piel gastada y resistente,
el tono bajo de la voz
y el corazón cansado de elegir
sombras de pie o luz arrodillada.

Después de lo que he visto y lo que tú verás,
no es un mal resultado, te lo juro.
Baja conmigo al día,
ven hasta los paisajes verdaderos
en los que discutimos,
y me agradecerás

la difícil tarea de tu supervivencia.


("life vest under your seat")

martes, 3 de julio de 2018

Alberto Szpunberg (1940 )

Bando



A ver ese fuego los que traen
la leña los residuos
rápido mis trozos de corazón
mis huesos para darles duro
a ver esos dónde están que convocaron huracanes
para hurgar la brecha bogar en sus barquitos
las cenizas empecinadas aporreadas relocas
a ver los quemados los ahogados
los inundados los desbordes
paso a mis grandes resuellos
que vienen degollando

vos, pedazo de amor, plantate acá


("malabia")

lunes, 2 de julio de 2018

George Bacovia (1881/1957 )

Plomo invernal



Y otra vez, la misma hora en la mañana...
el mismo secreto latente sobre todo.
Un frío violeta la cara nos crispa.
¡Oh que inflexible se ha vuelto el hombre...!

Largo tedio en las torres sombrías,
supersticiones de tardo permanecer.
Necesitarás una lámpara para las deprimentes sombras
mientras los cuervos atraviesan la noche salvaje.

Entre tormenta y tormenta puedes escoger
entre una cruda aceptación, o un humor negro.
Te escucharán desde las torres, mirarán como nieva.
¡Oh, qué inflexible se ha vuelto el hombre...!



Frío



Cerca de una valla rota
el viento me golpea con hojas mojadas.
Estoy cada vez más feo, más acabado.
El frío va empañando los vidrios.

Sobre la calle que se inclina en descenso
hace un otoño parecido a un poema viejo.
Las faldas de las mujeres se levantan por el viento;
nunca podré hacer pareja con alguna de ellas.

El otoño desgarra carteles y flores.
Y es cada vez más triste, lejos, en los barrancos,
encender el fuego varias veces al día.
Ah, más triste todavía, lejos, en los barrancos...
Hojuelas de nieve revolotean...


("plomo", material inédito, trad. aleqs garrigóz)

domingo, 1 de julio de 2018

Efraín Huerta (1914/1982 )

Canción de la doncella del alba

                                              para thelma


Se mete piel adentro
como paloma ciega,
como ciega paloma
cielo adentro.

Mar adentro en la sangre,
adentro de la piel.
Perfumada marea,
veneno y sangre.

Aguja de cristal
en la boca salada.
Marea de piel y sangre,
marea de sal.

Vaso de amarga miel:
sueño dorado,
sueño adentro
de la cegada piel.

Entra a paso despacio,
dormida danza;
entra debajo un ala,
danza despacio.

Domina mi silencio
la voz del alba.
Domíname, doncella,
con tu silencio.

Tómame de la mano,
llévame adentro
de tu callada espuma,
ola en la mano.

Silencio adentro sueño
con lentas pieles,
con labios tan heridos
como mi sueño.

Voy vengo en la ola,
coral y ola,
canto canción de arena
sobre la ola.

Oh doncella de paz,
estatua de mi piel,
llévame de la mano
hacia tu paz.

Búscame piel adentro
anidado en tu axila,
búscame allí,
amor adentro.

Pues entras, fiel paloma,
pisando plumas
como desnuda nube,
nube o paloma.

Debo estar vivo, amor,
para saberte toda,
para beberte toda
en un vaso de amor.

Alerta estoy, doncella
del alba; alerta
al sonoro cristal

de tu origen, doncella.


("cómo cantaba mayo")