jueves, 7 de junio de 2018

María Wine (1912/2003 )

No la que tú crees



Yo no soy obviamente la
que tú crees que soy
Soy una luciérnaga angustiada
que no alcanza su propia luz
Soy un negro caracol de bosque
mi casa es una mancha de baba de brillo diamantino
y la lluvia despeja siempre mi camino
Soy un cachorro de gato
que ha huido a lo alto de una frondosa copa
y no baja
mientras la sombra de un pastor alemán
ande dando pasos de lobo al pie del árbol
Soy la intrépida miedosa
la alegre triste
y hago como tú
me engaño con verdades a medias
soy aceptablemente imposible en todas partes

No
no soy realmente la
que tú crees que soy
Soy dos manos tendidas
que piden misericordia
Soy un ratoncillo
que roe el queso que he hecho en casa
Soy una trinitaria
de aterciopelada nostalgia
Soy un pequeño pensador
que se aturulla de ideas vertiginosas
pero nunca logra sacar a la luz ni siquiera
una chispa de ellas
Tengo la espalda derecha como una reina
y en mi interior se quejan los pequeños hijos de puta
del orgullo

Soy un obstáculo para mí misma
y para otros
pero también un gran salto
que hace que otros salten
Soy un balón
que se niega a que lo metan en la portería a patadas
Soy un gorrión
que atesora migas de pan para una comida de cisne
Yo soy eso en mi interior

que nunca surge de tu interior!


("life vest under your seat", s/c al traductor)

miércoles, 6 de junio de 2018

George Bacovia (1881/1957 )

Plomo de otoño



Ya una joven está tosiendo hasta la muerte;
y un soñador pálido arrebató su vida con una pistola.
Es otoño, y por ahora, ha caído la noche.
¿Y cómo estás ahora, mi olvidado amor?

Dentro de los jardines públicos, ni un sonido.
Luego, repentinamente, el alarido de un loco se escucha.
Y ahora las hojas están lloviendo por montones.
Hace viento. Todo lo que anhelo se desmorona.

Me volví soldado, luego sacerdote
en el pequeño pueblo envuelto en pobreza.
Y ahora dormiré en mis libros, olvidado,
abandonado aquí en esta provincia gastada.

Ya los ecos de la rebelión y la pena
se expanden a través de estos tiempos falaces.
¿Sigues tú leyendo sobre problemas sociales
o escribes algo, mi olvidado amor?


("plomo", versión de aleqs garrigóz, inédito)




martes, 5 de junio de 2018

Lêdo Ivo (1924/2012 )

La historia del suicida



"Una vida que no termina en suicidio es una vida frustrada,
un mar atravesado por el grito de un naufragio,
una luz humillada por la oscuridad de la madrugada,
una tediosa aceptación del día!, decía el suicida.
Y se aventó del puente Rio- Nitéroi cuando el sol naciente
partía la noche en viento y vela,
un gallo cantaba su bella alborada,
una mosca zumbaba su melancolía
en la aurora que anticipaba el ruido del mundo,
y un navío pasaba por el mar ya iluminado.
En el día que nacía como nace el día,
luz incierta que extingue la madrugada,
el suicida cayó en el agua fría de la bahía
y no halló la muerte. Sólo halló la nada.


("estación final, antología de poemas 1940-2011", ed. nod-taberna libraria, zac., méx., 2013, trad. mario bojórquez)

lunes, 4 de junio de 2018

Esther Zarraluki (1956 )

Una mujer arranca...



Una mujer arranca plantas
que dejó morir. Las miraba
secarse. Con sus sucios dedos
se ensaña en las raíces,
en la traición, en los tentáculos
de la hermosura.


("apología de la luz")

domingo, 3 de junio de 2018

Uriel Martínez (1950 )

El veneno



A veces amanece calladamente
como una sábana tendida al sol
y al viento; como un ojo
que ya parpadea sin sueño.

De pronto las lámparas encendidas
se tornan inútiles, inútiles como
un pañuelo perdido en la distancia,
cuando alguien ha dejado de filmar
y los espectadores han salido.

Sí, hay días así, se van lentos
como una sed que se apaga
con un solo vaso de agua,
como garganta agradecida.

Yo soy de esos que se beben
un poema lento, una escritura
que corre por las venas como veneno
que tarde o temprano hará su tarea.

Un tósigo callado, inexorable.


[Inédito]

sábado, 2 de junio de 2018

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Los cuervos



Todavía hoy veo a los cuervos.
Están posados en la hierba.
Ninguno de ellos grazna.

Siempre me acuerdo de los cuervos
y de sus plumas lustrosas y suaves
que brillan en el día inmóvil.

Cuando voy por una gran ciudad
y atravieso un puente o un río
los cuervos silenciosos me acompañan.

Y es ese silencio el que me incomoda.
El silencio de los cuervos posados en la hierba.
El silencio del mundo cuando hay cuervos.



La lechuza blanca



En mi casa entre los árboles oigo el rumor de la noche.
El viento persigue a los astros crepitantes.
Las montañas bajan con dirección al mar como rebaños
que no hubieran esperado la licencia de la aurora para la
     migración necesaria.
Y la hierba crece. Y el agua corre. Y el mundo recomienza
como una palabra interrumpida. Y las nubes caen del cielo
y se arrastran en el camino dañado por las lluvias de enero.
Un piar atraviesa el follaje murmurante.
La lechuza blanca, mi hermana sedentaria
vigila en la oscuridad el mundo abandonado
por tantos párpados cerrados.



("estación final, antología de poemas 1940-2011", ed. nod-taberna libraria ed., zacatecas, méx., 2013, trad. mario bojórquez)

viernes, 1 de junio de 2018

Joan Margarit (1938 )

Ella



Es tiempo ya de no esperar a nadie.
Pasa el amor, fugaz y silencioso
como en la lejanía un tren nocturno.
No queda nadie, es hora de volver
al desolado reino del absurdo,
a sentirse culpable, al vulgar miedo
de perder lo que estaba ya perdido.
A la inútil y sórdida moral.
Es hora ya de darse por vencido
en el trabajo, a solas, otro invierno.
¿Cuántos quedan aún, y qué sentido
tiene esta vida donde te he buscado,
si ya llegó la hora tan temida
de comprobar que nunca has existido.


Helena



El ayer es tu infierno, es cada instante
en el que, sin saberlo, te has perdido
y cada instante en el que te has salvado.
Cuando el joven que fuiste está muy lejos,
amar es la venganza del pasado.
Viene desde una guerra donde fuiste vencido,
de armas y campamentos que un día abandonaste
en la Troya que llevas en ti mismo.
Te buscarán de noche los aqueos
y estrecharán el cerco. Volverás,
por alguna mujer, a perder la ciudad.
Helena es estos sueños
de los cuales la vida fue apropiándose.
Defiéndela otra vez: será la última.

Y hazlo con valentía, desarmado.


("apología de la luz")