20 de Noviembre de 2016
Marcela fue un toro.
Entre los lunares
de la capa morena en su piel
se asoma un planeta rojo
volcán extinto en la muñeca de su mano
sin señal
de trágicas batallas
y veneno.
Ayer manejé
y Marcela era copiloto
en sus labios gruesos
los semáforos
de verde a rojo
formaron la espalda abultada
y el pelaje tan oscuro
en que muere la noche.
Marcela fue un toro salvaje
libre y sin dueño
que vive en la meseta
de los cerros olvidados
donde se reproduce
la naturaleza
y de los extremos
a la vista plana
se exalta la violencia
de toro salvaje
que nunca será
marcado
por el hombre.
Le dije a Marcela
sé lo que fuiste
en tus vidas
anteriores.
Mi esposa
siguió con su vista oscura
en el coche de enfrente.
Aguscalientes, Aguascalientes
("diario de una poeta recién casada", ed.lunamía, morelia, 2017)
lunes, 14 de mayo de 2018
domingo, 13 de mayo de 2018
Uriel Martínez(1950 )
Hilachas
Al principio advertí
la playera raída, el cuello
de camisas luidos
y rotos por lavadas.
Pero luego encontré
agujeros en bolsas
de pantalones y pijama.
Tampoco me sorprendió
encontrar ranuras en rodillas,
en ingles, en sueños
y recuerdos.
El espejo me confirmó
ojeras, ventanas donde
hubo molares, incisivos
y caninos; ausencias
en lenguas, paladares
y labios estragados
por lepra.
Pero aún así no te ibas.
[Inédito]
Al principio advertí
la playera raída, el cuello
de camisas luidos
y rotos por lavadas.
Pero luego encontré
agujeros en bolsas
de pantalones y pijama.
Tampoco me sorprendió
encontrar ranuras en rodillas,
en ingles, en sueños
y recuerdos.
El espejo me confirmó
ojeras, ventanas donde
hubo molares, incisivos
y caninos; ausencias
en lenguas, paladares
y labios estragados
por lepra.
Pero aún así no te ibas.
[Inédito]
sábado, 12 de mayo de 2018
Mauricio Álvarez (1976 )
Silenciosa sombra
(silenciosa sombra de tu aliento: tormenta
en mitad del tiempo, roca inmóvil, océano
abierto, noche feroz, pedazos de nostalgia,
resto de piel, restos de
tus dedos acariciando palabras, dulce sudor, esperar
que se enciendan las luces, que vuelva a
comenzar la tímida calma desde tu
ombligo, lo que queda, luz amarillenta, palabras
torpes, este corazón, el invierno
acaba aquí.
ahora.)
("mejor arder", ed. bola de papel mérida-cd.méx.-monterrey, 2017)
viernes, 11 de mayo de 2018
Heberto Padilla (1932/2000 )
Canción de un lado a otro
Cuando yo era un poeta que me paseaba
por las calles del Kremlin,
culto en los más oscuros crímenes de Stalin,
Ala y Katiushka preferían
acariciarme la cabeza,
mi curioso ejemplar de patíbulo.
Cuando yo era un científico
recorriendo Laponia,
compré todos los mapas en los andenes de Helsinski,
Sarikovski paseaba su búho de un lado a otro.
Apenas pude detenerme en el Sur.
Las saunas balanceábanse al fondo de los lagos
y en la frontera rusa abandoné a mi amor.
Cuando yo era un bendito,
un escuálido y pobre enamorado
de la armadura del Quijote,
adquirí mi locura y este viejo reloj fuera de época.
Oh mundo, verdad que tus fronteras son indescriptibles.
Con cárceles y ciudades mojadas y vías férreas.
Lo sabe quien te recorre como yo:
Un ojo de cristal
Y el otro que aún se disputan el niño y el profeta.
("otra iglesia es imposible")
Cuando yo era un poeta que me paseaba
por las calles del Kremlin,
culto en los más oscuros crímenes de Stalin,
Ala y Katiushka preferían
acariciarme la cabeza,
mi curioso ejemplar de patíbulo.
Cuando yo era un científico
recorriendo Laponia,
compré todos los mapas en los andenes de Helsinski,
Sarikovski paseaba su búho de un lado a otro.
Apenas pude detenerme en el Sur.
Las saunas balanceábanse al fondo de los lagos
y en la frontera rusa abandoné a mi amor.
Cuando yo era un bendito,
un escuálido y pobre enamorado
de la armadura del Quijote,
adquirí mi locura y este viejo reloj fuera de época.
Oh mundo, verdad que tus fronteras son indescriptibles.
Con cárceles y ciudades mojadas y vías férreas.
Lo sabe quien te recorre como yo:
Un ojo de cristal
Y el otro que aún se disputan el niño y el profeta.
("otra iglesia es imposible")
jueves, 10 de mayo de 2018
Charles Simic (1938 )
Escena callejera
Un muchachito ciego
con un letrero de papel
prendido en su pecho.
Demasiado pequeño para estar fuera
mendigando solo,
pero allí estaba.
Este extraño siglo
con sus matanzas de inocentes,
su vuelo a la luna,
y ahora él aguardándome
en una ciudad extraña,
en una calle donde me perdí.
Al oírme aproximar,
se sacó un juguete de goma
de la boca
como para decir algo,
pero no lo hizo.
Era una cabeza, la cabeza de un muñeco,
muy mordisqueado,
la levantó para que la viera.
Los dos sonrieron con una mueca.
("un poema al día", trad. óscar e. aguilera f.)
Un muchachito ciego
con un letrero de papel
prendido en su pecho.
Demasiado pequeño para estar fuera
mendigando solo,
pero allí estaba.
Este extraño siglo
con sus matanzas de inocentes,
su vuelo a la luna,
y ahora él aguardándome
en una ciudad extraña,
en una calle donde me perdí.
Al oírme aproximar,
se sacó un juguete de goma
de la boca
como para decir algo,
pero no lo hizo.
Era una cabeza, la cabeza de un muñeco,
muy mordisqueado,
la levantó para que la viera.
Los dos sonrieron con una mueca.
("un poema al día", trad. óscar e. aguilera f.)
miércoles, 9 de mayo de 2018
José Luís Peixoto (1974 )
No quiero mentir...
no quiero mentir más. estoy cansado de mentir.
veo tu rostro detenido en una fotografía y la memoria
que guardo de ti es tan diferente de la realidad atemorizante de las
[fotografías.
mas no voy a mentir. estoy cansado de mentir.
mi vida también eres tú, tu rostro detenido en mi
[memoria.
mi vida eres tú y todas las manos que me sujetaron y me
[quisieron,
todos los labios que me besaron, todas las lenguas que me
[dibujaron figuras
en la piel, todos los dientes que me mordieron, todas las voces que
[me dijeron te amo
y me hicieron creer en eso. no quiero mentir más. estoy
[cansado de mentir.
no eres casi nada, mas no quiero y no voy a fingir que nunca
[exististe.
("depósito de objetos perdidos", trad. alejandro rodríguez morales)
martes, 8 de mayo de 2018
Nuno Júdice (1949 )
Poética
Quiero que mi poema hable de barcos y de azul, hable
del mar y del cuerpo que lo busca, hable de pájaros y
del cielo en que habitan. Quiero un poema puro, limpio
de la basura de las cosas banales, de las contaminaciones de quien
sólo mira por tierra; un poema donde lo sublime nos toque,
y lo poético sea la palabra llena. Es esto poema
que escribo en la página blanca como la pared que
acabó de ser encalada, con sus imperfecciones
apagadas por la luz del día, y un reflejo del sol
a gritar por la vida. Y quiero que este poema descienda
a las cavas donde la miseria se acumula, a los bancos donde
duermen los que no tienen ni techo ni esperanza,
a las mesas sucias con los restos del alba, a los
rincones donde la mujer de la noche espera al último
cliente, a la desesperación de los que no saben por dónde
huir cuando la muerte golpea a la puerta. Y canto
la belleza que sobrevive a las frases comúnes, a las
palabras ensuciadas por lo cotidiano de los mediocres,
a los versos descoloridos de quien nunca escuchó
el grito del ángel. Y digo esto para que quede, en el
poema, como la piedra tallada por un fuego divino.
("vallejo y co.", trad. chiara de luca)
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