jueves, 14 de septiembre de 2017

Óscar Wong (1948 )

Estoy en ti



Estoy en ti
buscando vegetales en tu origen.
De tu vientre los musgos si levanto
el árbol humedeces
y transformas,
si canción o río desbordado
te yergues del ritmo
a las orillas.
Estoy en ti
-desnudo-
como niño que juega
a las auroras.
Reverbera la casa con tu nombre
compañera que fuerzas
a erigirme.
Materna niña
nuestra
vuestra,
heme aquí contigo
rescatando la hierba a los umbrales.



("no me quites paz")

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Elder Silva (1955 )

Proyecto de postal



En la fotografía hay una mancha oscura.
¿Una mosca? ¿Las patas de una mosca?
¿Las mandíbulas de una mosca justo
cuando abría el diafragma de la
cámara?
Tus ojos no quedaron
fijados para siempre en esa foto
a la cual te negabas.
Y ante la que
pusiste insostenible argumentos:
El acné. Las ojeras. El desarreglo
de los jeans.
Aunque imperfecta,
yo guardo esa fotografía entre otros
tantos papeles indelebles,
por si un día devengo entomólogo o
algo parecido,
y decido estudiar
el comportamiento de las moscas
con respecto a las vírgenes amadas,
o de cómo se frustran los poemas
en relación
a la KODAK, tu posterior olvido,
los insectos.


("el poeta ocasional")

martes, 12 de septiembre de 2017

Diego Roel (1980 )

Reja del lenguaje

                                               a jotaele andrade


Soledad, otra vez,
estás arriba y abajo, delante de mi cuerpo,
en el centro exacto de mi sangre.

Escucha la música que viene del pasado:
la bala se abrió como una flor en mi cabeza,
la bala hizo tres nidos en mi frente.

Me quebraron los ojos y los huesos.

Ya la órbita del sueño vierte el veneno
en toda palabra, en toda forma.
Ya la reja del lenguaje hunde su cuña,
clausura las vías del aliento.

Soledad, otra vez,
estás arriba y abajo.

Escucha la música que viene del pasado.

Recuerda:
la corriente que enlazó a dos almas
vence a la muerte y permanece.


("caína bella")

lunes, 11 de septiembre de 2017

Héctor Rojas Herazo (1920/2002 )

Un agujero



Le pregunté al tendero gordo,
con toda seriedad:
– ¿Usted es Dios, señor?
Y él me responde,
mientras corta trocitos de jamón,
mientras mueren
poco a poco sus ojos:
– No, no soy Dios, pero sí lo conozco.
–¿Cómo es él? – le pregunto.
Y el me responde: – Es así.
Y me da su tamaño, su peso, sus medidas.


("rua das pretas")

domingo, 10 de septiembre de 2017

Thomas Bernhard (1931/1989 )

Los que hoy están muertos



Los que hoy están muertos vienen a banquetes
te harían echar espuma del paladar y te parecería despreciable

la tierra que no te deja sentir el vino
y el verano y la dulce carne,
ni los maravillosos sótanos de los podridos
que dan sombra enteros a sus tumbas,
como si no aullaran junto al bosque los perros guardianes.

Surgidos de refugios podridos, como de los infiernos
de los padres, enterrados e inertes por la tristeza,
gritan en la noche los miembros muertos
de los hombres, aunque sus cuerpos
se pudrieron hace tiempo de la felicidad de morir y
sin brillo, porque fueron cubiertos
por sus tratantes y apenas se llenaron de  mar y de infamias.

Cómo cayeron las piedras sobre sus brazos,
que vivían por el júbilo y la alegría y querían
jarras llenas en los banquetes de los difuntos…
Música de los esqueletos radiantes
y hambre de lo efímero los empujó por los oscuros pasillos
como un ejército de veranos desmoronados
y en los valles se oían ruidos de guerreros mudos,
muertos por una piedra, un pene o una puta.

Los pasillos son tan profundos que no puedes atravesarlos
ni destruirlos con las carcajadas
de los príncipes y parturientas de la tierra,
y sus muslos resuenan como música en los establos miserables,
que llevan al encuentro de tu tormento
la cólera sorda de los animales.
Tracición, traición, o transitoriedad amarga
de la primavera tras los cascos grises y gastados
y ningún retoño de las tinieblas te lleva sobre las montañas.

Los he visto en invierno, y todavía hoy los veo,
llevando en sus pies impregnados de melancolía
y negras preocupaciones, bajar a las ciudades,
los lugares desgarrados sobre los que pasa un viento de verano
con su pureza, hacia valles enfermos, que extienden
al cielo su césped húmedo, hacia el mundo, hacia puertos,
tinieblas, campos cuyas semillas apestan
por los cielos vomitados del hombre; instantes
como musgo que, bajo la luna, vuelve al olvido,
a la jornada de algún albañil o alfarero.

De islas no hablaba nadie en la noche y nadie pagaba
cuando los posaderos imponían su tocino, las poesías
de la restauración, acumuladas sobre el río y oliendo
por la mucha miel y la mucha hambre de la tierra soñada,
en un mundo que sólo se asemejaba al tuyo en las entrañas;
no hablaban de cientos de casas, tumbas, colinas, puentes que eran
tu tristeza, ni de la belleza… pero todos se jactaban,
y sus sienes se hundían sin cesar y sin paz
en el olvido, en excrementos, y un agua, negra, que a nadie gustaba.


("caína bella", s/c al traductor)

sábado, 9 de septiembre de 2017

Yolanda Pantin (1954 )

El ciervo


Iba yo con mi hermano por el bosque,
cuando lo vi entre las ramas asomarse.

Puede verlo como era,
y él, mirarme:

macho, de alta cornamenta.

Aunque de noche,
los ojos clarearon en su estupor al verme.

Volvió la grupa,
temeroso.

Yo alcé el arma que llevaba
y apunté entre los cuernos.

Disparé. Y con ello la cabeza
se deshizo en el aire

 que había respirado.

Donde hubo belleza
quedó el cuerpo tendido

sobre la hierba.

Tomé el arma
y se la di a mi hermano.
“Ten”, le dije, “el rifle
con el que he matado sin deseo.”

Volví la espalda
y caminé hacia el auto

que había dejado
en el umbral del bosque.



("pájaros lanzallamas")

viernes, 8 de septiembre de 2017

Edna St. Vincent Millay (1892/1950 )

La tarde sobre los farallones



¡Voy a ser la cosa más feliz debajo del sol!
Tocaré a cientos de flores
sin tener que escoger una.
Voy a ver los farallones
y a las nubes absorta en la quietud
mirando cómo el viento
ferozmente aplasta las hierbas
viéndolas más tarde
levantarse nuevamente.
Y cuando las luces del pueblo
comiencen a encenderse
distinguiré cuál de entre ellas
es la luz de mi casa, entonces descenderé
despacio hasta el suelo.


(en muro fb de daniel montoly, trad. suya)