Identidad
Durante años, la ropa que me he puesto la he heredado de mi hermano mayor.
Mi nombre me lo pusieron por mi abuelo.
El primer coche que conduje era de segunda mano.
La primera mujer que me besó ya había besado a otros.
La casa en la que vivo es de alquiler.
Todo lo que escriba ya lo habrá escrito alguien mucho antes y mucho mejor.
El hermano de mi hija no es hijo mío.
Su padre hace como si no lo fuera y quien no es su padre se esfuerza por aprender a serlo.
Cosas que me sacan de quicio
Que en el supermercado sea yo la única
que se ponga guantes para coger los tomates
y la fruta.
Las espabiladas que intentan colarse.
Que el gilipollas de turno me pregunte si me ha gustado.
Tener que depilarme las axilas.
Ir a ducharme y que no haya agua.
Haberlo organizado todo y que mi jefe
me desbarate los planes en un minuto.
Que algún imbécil me suelte lo de lo nuestro
no puede ser porque eres mucha mujer para
mí y tú te mereces algo mejor.
La regla (cuando viene).
La regla (cuando no viene).
Estar continuamente a dieta y que ni se note.
Los pelos en la bañera.
Los pelos en la cama.
Los pelos.
Seguir viviendo con mis padres.
Que un tío en la discoteca me pregunte la edad que tengo.
La cara que pone cuando se la digo.
Quemarme la lengua con el café.
El pestazo a tabaco en la ropa.
La resaca de los domingos por la mañana.
No acordarme de nada de lo que hice la noche anterior.
La talla de mis pantalones
Que todavía me salgan granos.
Mirarme al espejo y preguntarme para qué coño voy al gimnasio.
Salir siempre en las fotos con los ojos cerrados.
Estas tetazas que tengo.
Que los novios de mis amigas me las miren cuando ellas van al servicio.
Mi nombre.
Los cereales con fibra.
Los cereales bajos en calorías.
Que mi madre me repita cada dos por tres que, como me descuide,
se me va a pasar el arroz.
Saber que encima tiene razón.
Las oposiciones.
Los anuncios de cremas contra la celulitis.
Cumplir años.
Ser incapaz de dejar de echar de menos al cabrón de Miguel.
("revista el humo" y "rua das pretas")
lunes, 7 de agosto de 2017
domingo, 6 de agosto de 2017
Uriel Martínez (1950 )
Pessoa huele lirios
Algún día me sorprenderá la luz
de un implacable atardecer y
no habré -para entonces, aún-
terminado de ordenar mis papeles...
Pero luego, en el adormecer previo
de las dos a las cinco,
me habré propuesto ordenarlos,
de ser posible, en cronológico.
De pie, junto a la ventana más
prójima al cielo, con una taza,
una cuchara y más papeles
en mente, caeré en cuenta
de que ya no tengo cigarros.
Y saldré de mí y pediré
otra moción antes de que la luz
decline su presencia y llegaré
a la esquina a comprar un paquete.
Algún día me sorprenderá
la piedad mortecina de una luz
antes de concluir la búsqueda
de todos, todos mis enmarañados cuadernos,
mis secretos papeles.
("aleph", no. 1, cuaderno cultural del museo biblioteca pape, monclova, coahuila, méxico, 1984)
sábado, 5 de agosto de 2017
Silvina López Medin (1976 )
De noche
Se bañó mientras todos dormían
se puso un camisón a oscuras
miró los ojos cerrados del otro una vez más
pisó suavemente las tablas del suelo y no crujieron
abrió la heladera
tomó agua bajo esa única luz
se quedó quieta, atenta a los sonidos: la casa, los suyos
respiraban. Abrió la ventana: en alguna parte había música
no distinguía dónde era la fiesta
unos volvían, otros iban
hacia ahí:
no siguió el ritmo de esa música no sacó el cuerpo por la ventana para ver más no abrió con desesperación una botella no dejó caer un bretel no se pintó la boca al rojo vivo no besó el vidrio no besó no se frotó los labios para no dejar marca no cerró los ojos para perderse no quiso llegar a esa fiesta en el centro de esa fiesta no hay nadie nadie, se dijo.
No cerró la ventana,
caminó hacia su habitación
ciega, guiada por el roce de las cosas
así volvía a la casa de sus padres cuando era tarde y el miedo
era algo preciso: ser descubierta.
Tocó el borde de la cama, se dejó caer
en esa otra oscuridad
esperó.
(muro fb de la autora)
Se bañó mientras todos dormían
se puso un camisón a oscuras
miró los ojos cerrados del otro una vez más
pisó suavemente las tablas del suelo y no crujieron
abrió la heladera
tomó agua bajo esa única luz
se quedó quieta, atenta a los sonidos: la casa, los suyos
respiraban. Abrió la ventana: en alguna parte había música
no distinguía dónde era la fiesta
unos volvían, otros iban
hacia ahí:
no siguió el ritmo de esa música no sacó el cuerpo por la ventana para ver más no abrió con desesperación una botella no dejó caer un bretel no se pintó la boca al rojo vivo no besó el vidrio no besó no se frotó los labios para no dejar marca no cerró los ojos para perderse no quiso llegar a esa fiesta en el centro de esa fiesta no hay nadie nadie, se dijo.
No cerró la ventana,
caminó hacia su habitación
ciega, guiada por el roce de las cosas
así volvía a la casa de sus padres cuando era tarde y el miedo
era algo preciso: ser descubierta.
Tocó el borde de la cama, se dejó caer
en esa otra oscuridad
esperó.
(muro fb de la autora)
viernes, 4 de agosto de 2017
Sam Shepard (1942/2017 )
Si todavía...
Si todavía rondaras por aquí
Te cogería
Te sacudiría por las rodillas
Te soplaría aire caliente en ambas orejas
Tú, que podías escribir como una Pantera
Todo lo que se te metiera en las venas
Qué clase de verde sangre
Te arrastró a tu destino
Si todavía rondaras por aquí
Te desgarraría hasta meterme en tu miedo
Te lo arrancaría
Para que colgara como un pellejo
Como jirones de miedo
Te daría la vuelta
Te pondría de cara al viento
Doblaría tu espalda sobre mi rodilla
Masticaría tu nuca
Hasta que abrieras tu boca a esta vida
("crónicas de motel", anagrama, trad. enrique murillo)
Si todavía rondaras por aquí
Te cogería
Te sacudiría por las rodillas
Te soplaría aire caliente en ambas orejas
Tú, que podías escribir como una Pantera
Todo lo que se te metiera en las venas
Qué clase de verde sangre
Te arrastró a tu destino
Si todavía rondaras por aquí
Te desgarraría hasta meterme en tu miedo
Te lo arrancaría
Para que colgara como un pellejo
Como jirones de miedo
Te daría la vuelta
Te pondría de cara al viento
Doblaría tu espalda sobre mi rodilla
Masticaría tu nuca
Hasta que abrieras tu boca a esta vida
("crónicas de motel", anagrama, trad. enrique murillo)
jueves, 3 de agosto de 2017
Sharon Olds (1942 )
La extracción
Cambia de hora en hora.
Pierde destrezas, viejos talentos.
Con las rodillas flexionadas, el cuerpo
color de hojalata y el cabello grasoso,
como de ungüento ritual, mi padre avanza
de hora en hora, de cabeza,
hacia la muerte. Siento cada centímetro suyo
acercándose a ella a través de mí,
como avanzaron mis hijos,
atravesando mi cuerpo sin prisa.
Como un dios percibo ríos
que tiran con firmeza a través mío.
Es la tierra abriéndose paso,
el universo entero arrastrándose dentro de mí,
pasando por mi cuerpo como un pañuelo por un aro:
como si mi padre pudiera vivir y morir
a salvo dentro de mí.
(muro fb de luis armenta malpica, trad. mori ponsowy)
Cambia de hora en hora.
Pierde destrezas, viejos talentos.
Con las rodillas flexionadas, el cuerpo
color de hojalata y el cabello grasoso,
como de ungüento ritual, mi padre avanza
de hora en hora, de cabeza,
hacia la muerte. Siento cada centímetro suyo
acercándose a ella a través de mí,
como avanzaron mis hijos,
atravesando mi cuerpo sin prisa.
Como un dios percibo ríos
que tiran con firmeza a través mío.
Es la tierra abriéndose paso,
el universo entero arrastrándose dentro de mí,
pasando por mi cuerpo como un pañuelo por un aro:
como si mi padre pudiera vivir y morir
a salvo dentro de mí.
(muro fb de luis armenta malpica, trad. mori ponsowy)
miércoles, 2 de agosto de 2017
Wislawa Szymborska (1923/2012 )
El teléfono
Sueño que me despierto
porque oigo el teléfono.
Sueño la seguridad
de que me llama un muerto.
Sueño que estiro la mano
para alcanzar el teléfono.
Pero ese teléfono,
distinto al que era,
se ha vuelto pesado,
como si agarrara a algo,
como si se clavara en algo,
como si sus raíces se enredaran con algo.
Tendría que arrancarlo
junto con toda la Tierra.
Sueño mi forcejeo
inútil.
Sueño con el silencio
porque ya no suena.
Sueño que me duermo
y me despierto de nuevo.
Una niñita tira del mantel
Desde hace más de un año se está en este mundo,
y en este mundo no todo se ha examinado
y puesto bajo control.
Ahora a prueba están las cosas
que no pueden moverse solas.
Hay que ayudarlas en eso,
correrlas, empujarlas,
cogerlas de un lugar y trasladarlas.
No todas quieren, por ejemplo el armario,
la cómoda, la inflexible pared, la mesa.
Pero ya el mantel sobre la testaruda mesa
-si se lo agarra bien de las orillas-
muestra disposición al viaje.
Y sobre el mantel los vasos, los platitos,
una jarrita con leche, cucharitas y un tazón
hasta tiemblan de ganas.
Muy interesante,
qué movimiento elegirán
cuando se agiten en el borde:
¿recorrido por el techo?
¿vuelo alrededor de la lámpara?,
¿salto a la ventana y de ahí al árbol?
El señor Newton no tiene aún nada que ver con eso.
Que mire desde el cielo y agite los brazos.
Esta prueba tiene que hacerse.
Y se hará.
("szymoborska poesía", trad. abel murcia y gerardo beltrán)
martes, 1 de agosto de 2017
José Luis García Martín (1950 )
Remedio para melancólicos
All you have to do is take your clothes off
Frank O´Hara
Cuando me veas deprimido, ansioso, malhumorado,
todo lo que tienes que hacer es quitarte la ropa,
y entonces brilla el sol y se revela el secreto:
que somos carne y respiramos y estamos
cerca el uno del otro.
Tu desnudez me vuelve invulnerable.
La lógica podrida, el corazón
borroso, gangrenadas tardes se curan
con la simetría perfecta de tus brazos y piernas.
Extendidos forman un círculo eterno, sendas
hacia una playa sola, la rúbrica de un Dios.
Todo lo que no eres tú, todo lo que no soy yo
deja de tener importancia: el dolor,
el sin sentimiento, el asco, son nimiedades
que nada tienen que ver con la vida.
Cuando me veas agonizante, quítate la ropa.
Aunque estuviera muerto resucitaría.
("poetas poemas")
All you have to do is take your clothes off
Frank O´Hara
Cuando me veas deprimido, ansioso, malhumorado,
todo lo que tienes que hacer es quitarte la ropa,
y entonces brilla el sol y se revela el secreto:
que somos carne y respiramos y estamos
cerca el uno del otro.
Tu desnudez me vuelve invulnerable.
La lógica podrida, el corazón
borroso, gangrenadas tardes se curan
con la simetría perfecta de tus brazos y piernas.
Extendidos forman un círculo eterno, sendas
hacia una playa sola, la rúbrica de un Dios.
Todo lo que no eres tú, todo lo que no soy yo
deja de tener importancia: el dolor,
el sin sentimiento, el asco, son nimiedades
que nada tienen que ver con la vida.
Cuando me veas agonizante, quítate la ropa.
Aunque estuviera muerto resucitaría.
("poetas poemas")
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