Ahogándose
Las madres están sentadas en la cocina, las últimas
horas de la tarde, la luz como resina
sólida en el agua junto a los tallos dorados,
el té como ámbar de bailarinas; se sumergen
en su lengua, charlan. Están siempre temiendo
lo peor para sus hijos; la grieta entre las tablas,
el clavo, el gancho, las escaleras al sótano,
toda la sangre de sus pequeños cuerpos –
Si mirás por la ventana mientras la oscuridad se filtra
y el cuarto es como una jarra amarilla,
hay un ángulo, hay un momento, en que se puede ver que cada
madre
lleva una mujer colgada al cuello
arrastrándola– su propia madre que la agarra y la hunde
en la luz que se apaga.
("malón malón", pdf, trad. de maver y foglia)
lunes, 14 de noviembre de 2016
domingo, 13 de noviembre de 2016
Uriel Martínez (1950 )
El regreso de Arturo Belano
1. Si viviera hoy 8 de noviembre, habría vuelto a México para reunirse con Arturo Belano. Al enterarse que ya habría muerto, organizaría la poesía inédita que dejó el autor de "Jeta de santo" y retiraría del mercado editorial las antologías apócrifas que circulan desde Oaxaca (almadía), Cuernavaca (la ratona cartonera) y actualizaría el índice de "Muchachos desnudos bajo el arco iris de fuego". Llegaría con sus hijos a iniciar una nueva vida y se instalaría en un departamento de renta congelada del centro histórico, la colonia Doctores o Jardín Balbuena.
2. Su regreso, por supuesto, incomodaría a muchos, a miles. Lima representaría, para ellos, una amenaza metafísica, la salida de su ataúd de Frankenstein, que regresa para acabar con Mary Shelley y sus imitadores. Ya instalado en su nueva vida, el autor de "Amuleto" rastrearía el final incierto de Darío Galicia, el poeta evaporado misteriosamente cuando descendía los escalones en la boca del metro Balderas. Despertaría al imbécil que dormido teje distintas hipótesis sobre el fin del autor de "Narraciones cinematográficas".
3. De modo sistemático se negaría a participar en mesas redondas y encuentros acerca de la herencia literaria de los Infrarrealistas; y recogería de la circulación las versiones falsas del Manifiesto redactado por él y Arturo Belano. Daría a la prensa las fotos inéditas que conservó toda su primera vida de sus reuniones en el café La Habana, de los convivios en casa de Blanca Haro y en el depa de Elena Milán, de los cuartos de azotea de Tacubaya donde se cocinaron los poemas aún inéditos de Belano yel propio Lima.
4. Ya anciano, dominado por su bipolaridad, el último día de su vida: a) se arrojaría a las vías del metro, b) se daría un tiro con un arma decomisada a un poli pacheco; c) moriría de un pasón una madrugada fría en la Alameda aunque la autopsia precisaría que falleció de hipotermia; etcétera.
5. Incluso en el último instante recordaría al primer amor de su vida mexicana, Lisa.
(en muro fb 'la azotea')
sábado, 12 de noviembre de 2016
Felipe Benítez Reyes (1960 )
Playa en octubre
Todo es un tanto gris, pero la luz
tiende, despreocupada, ante nosotros
la nostalgia dorada de otros días.
Aún no somos mayores
y el tiempo es voz lejana.
En la vieja amistad reconocidos,
sabemos que el año próximo
tendrán palabras nuevas nuestras vidas,
y serán luminosas.
("life vest under your seat")
Todo es un tanto gris, pero la luz
tiende, despreocupada, ante nosotros
la nostalgia dorada de otros días.
Aún no somos mayores
y el tiempo es voz lejana.
En la vieja amistad reconocidos,
sabemos que el año próximo
tendrán palabras nuevas nuestras vidas,
y serán luminosas.
("life vest under your seat")
viernes, 11 de noviembre de 2016
Rosario Bléfari (1965 )
Nogal
Yo tuve un nogal amigo que era un elefante
sus hojas eran ojos que vibraban con el viento
y el estuche verde de sus nueces teñía las manos
su corteza se desprendía en anillos
era mi hermano gris
generoso y suave
era fácil treparlo
abrazarlo
acariciarlo
llegar muy alto
esconderse entre sus brazos
mis ojos latiendo entre sus ojos
sintiendo el perfume de las cercanas cerezas maduras
debería haber llorado sobre las marcas
cuando la soga de la hamaca fue retirada
porque ya era la despedida
ahora él sigue en el mismo lugar
tal vez más gruesos sus brazos más finos
tal vez haya sobrepasado el tejado
y sigan cerca los frutales vecinos
y cuando yo ya no esté en este mundo
él seguirá creciendo y reconstruyéndose
y no seré más la que lo abandonó para seguir su camino
sino parte de todo lo que él deja atrás
en el transcurrir de su larga vida enraizada.
("marcelo leites")
Yo tuve un nogal amigo que era un elefante
sus hojas eran ojos que vibraban con el viento
y el estuche verde de sus nueces teñía las manos
su corteza se desprendía en anillos
era mi hermano gris
generoso y suave
era fácil treparlo
abrazarlo
acariciarlo
llegar muy alto
esconderse entre sus brazos
mis ojos latiendo entre sus ojos
sintiendo el perfume de las cercanas cerezas maduras
debería haber llorado sobre las marcas
cuando la soga de la hamaca fue retirada
porque ya era la despedida
ahora él sigue en el mismo lugar
tal vez más gruesos sus brazos más finos
tal vez haya sobrepasado el tejado
y sigan cerca los frutales vecinos
y cuando yo ya no esté en este mundo
él seguirá creciendo y reconstruyéndose
y no seré más la que lo abandonó para seguir su camino
sino parte de todo lo que él deja atrás
en el transcurrir de su larga vida enraizada.
("marcelo leites")
jueves, 10 de noviembre de 2016
Philip Larkin (1922/1985 )
Contar
Pensar de a uno
Se hace fácil:
Un cuarto, una cama, una silla,
Una persona allí,
Tiene un sentido cabal; una serie
De deseos pueden cumplirse
Un ataúd llenarse.
Pero contar hasta dos
Es más difícil de hacer;
Porque uno debe ser negado
Antes de intentarlo.
("otra iglesia es imposible", versión jorge fondebrider)
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Armando Roa Vial (1966 )
Escala al infinito, relectura de Leopardi
Entre hontanares y marjales
el tenue clamor del viento
despeina estas orillas
dispersando las gaviotas.
El horizonte se agolpa indeciso
sobre la quilla impaciente del atardecer:
olas remolcadas bajo la estela del sol
en los arrecifes de un litoral adormecido.
El flujo y reflujo de la marea:
sargazos, tumultos de espuma,
la sal silenciosa de los días
en los archipiélagos de la soledad.
Y todo para que mares de otros tiempos
bañen mi silueta
con el dulce naufragio de un hombre.
Cuando las riberas del lenguaje han dejado de abrevar.
("otra iglesia es imposible")
Entre hontanares y marjales
el tenue clamor del viento
despeina estas orillas
dispersando las gaviotas.
El horizonte se agolpa indeciso
sobre la quilla impaciente del atardecer:
olas remolcadas bajo la estela del sol
en los arrecifes de un litoral adormecido.
El flujo y reflujo de la marea:
sargazos, tumultos de espuma,
la sal silenciosa de los días
en los archipiélagos de la soledad.
Y todo para que mares de otros tiempos
bañen mi silueta
con el dulce naufragio de un hombre.
Cuando las riberas del lenguaje han dejado de abrevar.
("otra iglesia es imposible")
martes, 8 de noviembre de 2016
Darío Rojo (1964 )
Una tabla sostenida por monstruos marinos
eso es el fin. Pero al no poder soportar
una verdad tan simple
tuvimos que inventar la noción de infinito.
Un complejo sistema de combinatorias que sólo
es posible cuando olvidamos el par de tortugas
que todo lo sostiene: una de espaldas a la otra.
("otra iglesia es imposible")
eso es el fin. Pero al no poder soportar
una verdad tan simple
tuvimos que inventar la noción de infinito.
Un complejo sistema de combinatorias que sólo
es posible cuando olvidamos el par de tortugas
que todo lo sostiene: una de espaldas a la otra.
("otra iglesia es imposible")
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