domingo, 13 de abril de 2014

EN ALGÚN MOMENTO

El cigarro de hoja hacía
que la abuela se remontase
no sé a dónde.

El camión carguero que iba
sobre la falda de un cerro
orillaba a la madre al desfiladero.

La sirena de ambulancia
llevaba a la vecina
a invocar su santuario en voz alta.

Las campanas del mediodía
hacían que las lavanderas
suspendiesen el quehacer por la oración.

Cuando convocaba a duelo
el badajo del sacristán bizco
las más ancianas recordaban la resurrección.

Y así sucesivamente, porque
todos, en algún momento,
sabrán que un día.

sábado, 12 de abril de 2014

Alfredo Veiravé (1928/ 1991 )

Mi casa es una parte del universo

Los que la vieron dicen que la tierra
es una esfera en el espacio, un planeta
más bien pequeño
del tamaño del dedo pulgar de los astronautas.
Yo no lo dudo porque he visto las fotografías
y porque ahora estoy a casi medio planeta de mi casa.
Lo mejor de todo esto es que en ese pulgar
también mi casa es una parte del universo.
Cómo no serlo si en el patio del fondo
hay un filodendro de gigantes hojas y también gusanos bajo
          la tierra
aptos para la pesca, y ahora que me acuerdo
el olor de los helechos contra la pared
la cara de Delfina o Federico entre los árboles
y aquel canario que se nos voló de noche.




(fuente: "la mirada del lobo")

viernes, 11 de abril de 2014

Alfonso Brezmes (1966 )

Amor y mitología


Y luego, cuando el tiempo se detenga
como un perro ante el umbral
que da paso al cuarto de su amo,
y un lento veneno se deslice
por las arterias del mundo,
yo seré tus sábanas blancas,
la desgastada almohada que te escucha,
el invisible vaso que al dormirte
olvidas cada noche en la mesilla.
Y en tu dulce intimidad me iré colando,
como un oscuro dios menor que sabe
que todo es posible en los sueños.
Hasta nosotros mismos.




(fuente: "la mirada del lobo")

jueves, 10 de abril de 2014

Juana Bignozzi (1937 )

En medio de mi furia




En medio de mi furia y mi tristeza
vuelven para decirme
hasta cuándo resistirás
con esta poesía dura y guerrera
que mantiene el desconcierto aún en la vejez
ya nadie sabe de qué hablás
todo es una historia ignorada e indescifrable
y ya sólo enamora para siempre a ese fantasma

siempre se escribe para un fantasma
para una cuenta pendiente y oculta
para un fantasma íntimo y secreto
su presencia hace a los poetas
sola con él cruzaré esa última plaza vacía.




(fuente: "emma gunst")

miércoles, 9 de abril de 2014

Anna Gual (1986 )

Teoría del caos


En la superficie

de mi piel de humana

hay restos

de saliva, besos, caricias, mordiscos,

esperma,

chupetones,

cortes, heridas, golpes, llagas,

sudor, cicatrices,

rasguños, sangre, costras, morados, lesiones,

arañazos,

bofetadas

varices, ampollas y quemadas.

No me hacen falta ni perforaciones ni tatuajes,

mi cuerpo

es un mapa.


(fuente: "emmagunst.blogspot")

martes, 8 de abril de 2014

Los asesinos solitarios de Colosio

Faltaban dos o tres años para que internet comenzara la invasión de los hogares, así que en marzo de 1994 todavía nos informábamos sólo con los periódicos y las revistas, la radio y la televisión. Se suponía que los medios electrónicos eran los más veloces, y lejos estábamos de imaginar que cerca de veinte años después las redes sociales permitirían diseminar una noticia por todo el mundo a sólo unos segundos de haberse dado.
Llegué aquel miércoles 23 de marzo a casa luego de ofrecer un par de clases en la universidad. Me faltaban exactamente dos meses para cumplir treinta años, era soltero y tenía un cuartito independiente en casa de mis padres. Mi biblioteca, la cama, una mesa de trabajo y la maravillosa máquina de escribir Olympia color guinda estaban allí. Creo recordar que también contaba para entonces con la tele Hitachi en blanco y negro que agarraba la señal con un gancho de ropa en calidad de antena. El caso es que llegué como a las siete o poco más, encendí la tele y al primero que vi y oí fue a Javier Alatorre, ya para entonces el lector de noticias estelar en TV Azteca.
Al principio me desconcertó que estuviera fuera de su horario. Algo había pasado. Luego lo dijo claramente, pero todavía sin datos precisos: habían atentado en Tijuana contra el candidato del PRI a la presidencia. Al parecer dos o tres balazos. Hacía enlaces un tanto torpes, no se sabía mucho en Tijuana y menos en el DF. Lo único verdaderamente cierto en ese momento era que el candidato había sido llevado con urgencia a un hospital, grave.
Poco después, casi a las nueve, en cadena nacional, el vocero de la campaña del PRI, Liébano Sáenz, dio la noticia: el candidato estaba muerto.
Lo que ocurrió después ya lo sabemos. Jamás se supo bien a bien qué pasó. Muchas pistas fueron borradas, quizá hasta cambiaron al asesino material, fiscales especiales fueron y vinieron, el país se puso más tenso que de costumbre, corrió un río de tinta, pero con claridad no se supo nada de nada.
Siempre he creído que la orden salió del lugar del que se sospechaba más, pero no podía decirse. Ni entonces ni ahora, pues de alguna forma ese poder sigue vigente y es muy grande, grandísimo, inmenso, el mayor del país desde 1988 o poco antes.




(fuente: "ruta norte laguna.blogspot", de Jaime Muñoz Vargas)

Juan Manuel Roca (1946 )


Visita a un cementerio de autos


Tras los campos de millo y de cebada
El jardín de la herrumbre
Recibe la visita de la lluvia.
Golpean los goterones las viejas carrocerías
Que tienen un aire de belleza olvidada.
A la salida de la ciudad
Detuve mi bicicleta en el cementerio de autos
Y creí ver la pelirroja 
Con sus muslos abiertos al amor
En el asiento trasero del Studebaker
/de su abuelo.
Nadie trae flores a sus muertos,
Mr. Ford, Mr. Packard, 
A pesar de extrañarlos más que a sus padres.
Por años dieron mejor trato a sus bielas
Que a sus vísceras, a sus embragues
Que a un rumor de cansancio en las arterias.
Algo de un naufragio del tiempo 
Hay en esta necrópolis de latas retorcidas,
Algo de estancada y desmembrada metalurgia. 
Algunos de estos restos de latón
Fueron cabinas poderosas de hombres seguros
Que huyeron de sí mismos al paso del tren,
Al cruce de la liebre o al encuentro del árbol.
Hasta el auto fantasma
Que escapó tras arrollar al vendedor de manzanas
Por la carretera 39,
Se siente en su casa. Hay algo de espiritismo
En esta leprosería de autos. La lluvia
Es la médium que convoca a los tripulantes
De destazados coches de huesos más firmes,
Menos calcáreos que sus ahora invisibles 
/conductores.
Todo lleva a pensar 
En una arqueología del vacío. 
Es posible que mañana se encuentren
Estas necrópolis hundidas en la arena
Y alguien guarde en su maleta
Alguna pieza del Chevrolet rojo
Como la huella de una edad primitiva.


(fuente: "la biblioteca de marcelo leites")