Te enterraré en un verso
Te enterraré en un verso
que no he encontrado aún,
maniatada con tinta
en una zanja escrita a tu medida,
en un renglón de abismo
cavado para ti.
Te haré pedazos, letras.
Desmembrada. Y así
todos podrán leerte
y nadie, escúchame,
nadie
descubrirá tu cuerpo.
(texto extraído del blog "rua das petras")
sábado, 18 de enero de 2014
viernes, 17 de enero de 2014
Derek Walcott (1930 )
Vendrá un tiempo...
Vendrá un tiempo
en que, con gran júbilo,
nos saludaremos a nosotros mismos
ante nuestra propia puerta, frente a nuestro propio espejo,
y con una sonrisa ambos agradeceremos la bienvenida del otro,
y diremos, siéntate. Come.
Volverás a amar al extraño que fue tu yo....
Ofrécele vino. Obséquiale con pan. Devuélvele tu corazón,
a ese otro yo, al extraño que te ha amado
toda la vida, al cual ignoraste
por otro, que te conoce desde el fondo del alma.
Coge las cartas de amor que guardas en la estantería,
las fotografías, las notas desesperadas,
arranca tu propia imagen del espejo.
Siéntate. Festeja tu vida.
(duplicado del muro de pedro a. assef, sin crédito al traductor.)
Vendrá un tiempo
en que, con gran júbilo,
nos saludaremos a nosotros mismos
ante nuestra propia puerta, frente a nuestro propio espejo,
y con una sonrisa ambos agradeceremos la bienvenida del otro,
y diremos, siéntate. Come.
Volverás a amar al extraño que fue tu yo....
Ofrécele vino. Obséquiale con pan. Devuélvele tu corazón,
a ese otro yo, al extraño que te ha amado
toda la vida, al cual ignoraste
por otro, que te conoce desde el fondo del alma.
Coge las cartas de amor que guardas en la estantería,
las fotografías, las notas desesperadas,
arranca tu propia imagen del espejo.
Siéntate. Festeja tu vida.
(duplicado del muro de pedro a. assef, sin crédito al traductor.)
jueves, 16 de enero de 2014
Jorge Posada (1980 )
Caminabas
durante horas
por los rieles
del tren ligero
hasta sentirte mareado.
Comías
en alguno de los cafés
del centro
y después
en un cine porno
hasta que el hombre
de la lámpara
tocaba tu brazo
y advertía:
Es hora de irse a casa, chico.
Al llegar te quitabas la ropa.
En el baño
te salían hilos de sangre
que tardabas en detener.
(texto extraído de Costa sin mar, edición Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Colección Pez en el Agua, Serie Poesía, México, 2012.)
durante horas
por los rieles
del tren ligero
hasta sentirte mareado.
Comías
en alguno de los cafés
del centro
y después
en un cine porno
hasta que el hombre
de la lámpara
tocaba tu brazo
y advertía:
Es hora de irse a casa, chico.
Al llegar te quitabas la ropa.
En el baño
te salían hilos de sangre
que tardabas en detener.
(texto extraído de Costa sin mar, edición Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Colección Pez en el Agua, Serie Poesía, México, 2012.)
miércoles, 15 de enero de 2014
Laura Yasán (1960 )
Como un montón de caspa
qué hay de terrible en el disfraz o
qué hay de terrible en el disfraz o
qué hay de malo en el corazón de un cínico
qué tan sórdido como
una palabra de amor
dicha bajo el raido cubrecama
de un cuarto de hotel
qué tan sucio
como la boca de un hombre
que no sabe reirse de si mismo
qué hay de valioso en la mentira o
qué hay de malo en el corazón de un cínico
es la crudeza
o su desprecio por tu forma de ser
tu conciencia tranquila
tu felpudo que dice bienvenidos
tus tarjetas de navidad
qué hay de malo en el corazón de un cínico
en su fascinación por lo inconcluso
su malintencionado deseo de crispar
de ver la humanidad
como un montón de caspa y grasitud
y vos que te encerrás a solas en el baño
te ponés los corpiños de mamá
te calentás delante del espejo con sus medias de nylon
qué ves de malo en la apariencia
qué ves de malo en la palabra inhóspita
en la mirada tórrida
qué ves de malo en la pureza
del corazón de un cínico.
(texto extraído del blog "emma gunst")
martes, 14 de enero de 2014
Juan Gelman (1930/2014 )
Muertes
un día vi pasar a la muerte
no iba a caballo
chillaba
como las golondrinas alrededor de santa maría maggiore
es triste la muerte así
lo digo en serio y por las dudas
que alguien no sepa que una muerte así es triste
esa muerte chillaba como un condenado
no la favorecían
el bello estío las fuentes las mujeres que ella dejaba transitar
como calor fuego o piedad
la muerte esa
no valía un centavo en ningún lugar del mundo
por empezar no era necesaria
no tenía aventuras ni corajes
no cantaba
no era capaz de hacer cantar
no usaba medias azules
sus ojos
chillaban como golondrinas cortando la tarde alrededor
de santa maría maggiore
lo digo yo que la vi
daba
lástima o pena esa muerte a cocheros caballos
suaves en la mitad del día
muerte sin gusto
sola
infeliz
muerte vieja
sin volar
sin hilo en los piecitos
chillando
en la mitad de la plaza
cuando terminó de pasar tuve miedo
no quiero ver nunca más a esa muerte
de todo corazón no quiero verla nunca más
especialmente el día de mi muerte
(texto extraído del sitio "Letra Ñ")
un día vi pasar a la muerte
no iba a caballo
chillaba
como las golondrinas alrededor de santa maría maggiore
es triste la muerte así
lo digo en serio y por las dudas
que alguien no sepa que una muerte así es triste
esa muerte chillaba como un condenado
no la favorecían
el bello estío las fuentes las mujeres que ella dejaba transitar
como calor fuego o piedad
la muerte esa
no valía un centavo en ningún lugar del mundo
por empezar no era necesaria
no tenía aventuras ni corajes
no cantaba
no era capaz de hacer cantar
no usaba medias azules
sus ojos
chillaban como golondrinas cortando la tarde alrededor
de santa maría maggiore
lo digo yo que la vi
daba
lástima o pena esa muerte a cocheros caballos
suaves en la mitad del día
muerte sin gusto
sola
infeliz
muerte vieja
sin volar
sin hilo en los piecitos
chillando
en la mitad de la plaza
cuando terminó de pasar tuve miedo
no quiero ver nunca más a esa muerte
de todo corazón no quiero verla nunca más
especialmente el día de mi muerte
(texto extraído del sitio "Letra Ñ")
Ignacio Uranga (1982 )
El sueño de Laura
"Ahora, a dieciséis años de no escupir al caminar
"Ahora, a dieciséis años de no escupir al caminar
a dieciséis de no mear en los potreros, ahora que
el Lito espera un hijo, que Haroldo va por el
segundo; ahora que el Preso se mudó y no lo
veo; ahora, que caigo en la cuenta de que al Rodi
hace diez años lo mataron dos veces: la primera
por error, la otra jugando; ahora, que no puedo, que
no puedo; al barrio no vuelvo por miedo a mí
mismo, porque ahora el chico es un ilustrado que
asiste a la academia y evita ensuciarse los zapatos; ahora
que la licenciada en ciencias psicológicas Erzetic Paula
diagnosticó neurosis, y el psiquiatra no se pone de acuerdo
con la enfermedad y la droga para la cura; ahora, que es
un intelectual convertido, un converso pibe del barrio Colón
que antes escupía y meaba el portón de cualquier vecino, ahora
que sufre porque de las palabras no se vuelve: el siete de octubre
Laura soñó le decía: no quiero más esto, Laura, no quiero más esto".
(texto extraído del sitio "emma gunst")
lunes, 13 de enero de 2014
Ana Ajmátova (1889/1966 )
Una desconocida
Mi vida ha transcurrido en algún sitio
del que yo estaba ausente.
¡Cuántas veces se levantó el telón
y la escena vacía
en vano ha esperado por mí!
¡Cuántas veces
tendió el amor los brazos
hacia mi cuerpo trémulo
y abrazó solo arena,
una mujer sin nombre,
mientras yo sonreía en otra parte!
A mis mejores amigos
los perdí en algún recodo del camino
antes de haberlos encontrado.
Conozco palmo a palmo una ciudad
y nunca he estado en ella.
Me han conmovido hasta las lágrimas
mares que nunca he visto,
versos que nunca he escrito,
un rostro en el espejo,
que era el rostro de mi madre
y el de la hija que no tuve
y el de una desconocida
que me miraba con extraño amor,
pero nunca era el mío.
Alguien que se llevó mis risas,
me ha dejado sus lágrimas.
¿De quién son estas lágrimas,
de quién este dolor
que me traspasa un pecho que no es mío?
Me han robado mi vida,
no lloréis en mi tumba. En ella yace,
bajo mi nombre, una desconocida.
(texto tomado del blog "emma gunst", sin crédito al traductor.)
Mi vida ha transcurrido en algún sitio
del que yo estaba ausente.
¡Cuántas veces se levantó el telón
y la escena vacía
en vano ha esperado por mí!
¡Cuántas veces
tendió el amor los brazos
hacia mi cuerpo trémulo
y abrazó solo arena,
una mujer sin nombre,
mientras yo sonreía en otra parte!
A mis mejores amigos
los perdí en algún recodo del camino
antes de haberlos encontrado.
Conozco palmo a palmo una ciudad
y nunca he estado en ella.
Me han conmovido hasta las lágrimas
mares que nunca he visto,
versos que nunca he escrito,
un rostro en el espejo,
que era el rostro de mi madre
y el de la hija que no tuve
y el de una desconocida
que me miraba con extraño amor,
pero nunca era el mío.
Alguien que se llevó mis risas,
me ha dejado sus lágrimas.
¿De quién son estas lágrimas,
de quién este dolor
que me traspasa un pecho que no es mío?
Me han robado mi vida,
no lloréis en mi tumba. En ella yace,
bajo mi nombre, una desconocida.
(texto tomado del blog "emma gunst", sin crédito al traductor.)
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